publicado hace dos días

“Mishnateinu”: conociendo los pilares ideológicos del Movimiento Masortí

“Nosotros desde adentro. Todo sobre ideología masortí-Mishnateinu” fue un ciclo de cuatro charlas que trataron los seis pilares del documento “Mishnateinu”, escrito el año pasado por el Movimiento Masortí. Por muchas décadas, el movimiento tuvo varios documentos y textos de pensadores, por separado, que en conjunto explicaban lo que era la ideología masortí. El año pasado, Masortí Amlat -liderado por el Rabino Jordán Raber, de la Comunidad 1870, de Lima, Perú- logró compilar todos estos documentos, que se fueron produciendo en los últimos 50 años, para tener un único texto que se llamó “Mishnateinu”, y que es una compilación de nuestros saberes, como la Mishná. Inspirados en esto, tomamos los seis pilares que contiene el “Mishnateinu” y los transformamos en cuatro charlas: la primera sobre D-s; la segunda sobre Torá, el estudio y la transmisión; la tercera con los temas de Halajá, género y el desarrollo de la ley que nos obliga como masortim a vivir el judaísmo halájico, y la última sobre el sionismo y sus desafíos futuros. Participamos en las charlas los cuatro rabanim del Círculo Israelita de Santiago, CIS, y rabinos invitados de la comunidad de Chile y de las sinagogas hermanas de México, Argentina y Brasil, de manera de tener un espectro amplio, un arcoíris de ideas y de comentarios de cómo cada uno se relaciona con ese documento. Porque lo lindo dentro de la ideología masortí es que, dentro del marco del pluralismo halájico, te permite tener diferentes visiones, puedes estar un poco más a un lado o al otro. Comenzaron el ciclo el Rabino Eduardo Waingortin, del CIS, y el Rabino Leonel Levy de Bet El México, quienes abordaron la idea de D-s, haciendo mucho hincapié en este D-s como un padre, pero también como un “amante” que nos protege, que nos cuida, que nos quiere y que -junto a nosotros, porque también es un socio- tiene un propósito, un proyecto más grande que nos transciende, que es ser sus aliados en el Tikún Olam. Ambos rabanim dijeron que muchas veces nos complicamos en teorías, en procesos y en buscar la vuelta, y nos falta lo más sencillo: no hay nada más importante en el Movimiento Masortí que el Irat Hashem, el temor reverencial de creer en D-s, en que Él nos dio este mundo y en que junto a Él tenemos una misión. En lo que respecta a la Torá y su estudio, el Rabino Fabián Skornik de Lamroth Hakol, nuestro Rabino Gustavo Kelmeszes del CIS y el Rabino Daniel Zang, de la Comunidad Israelita Sefaradí, abordaron las diferentes formas de entender la revelación, desde la idea de que D-s entregó al Pueblo Judío una Torá completa, hasta la de un pueblo que fue desarrollando -con inspiración divina- el texto, lo que no quita su divinidad ni obligatoriedad. Sin embargo, más importante que la revelación en sí, en cómo fue el acto y qué plantea la verdad científica, lo importante es el impacto de eso nuestras vidas, es cómo de este producto de la revelación se generó un texto que nos obliga a buscar un judaísmo más serio, más de futuro; que existe un pacto de esta revelación continua -o por lo menos de una interpretación continua- para que el texto permanezca vigente. Si no unimos texto con contexto, se pierde gran parte de la potencia del texto y de los objetivos del mismo. En ese sentido, el Movimiento Masortí sería como la bandera de esta continuidad de interpretaciones, como siempre hubo en el judaísmo, para mantener nuestra fe siendo relevante en los días de hoy. En la tercera charla, que dieron el Rabino Ariel Sigal del CIS y el Rabino Yonatán Szewkis de Viña del Mar, trataron todos los temas a partir de los dilemas de una comunidad judía que quiere que hombres y mujeres, al mismo tiempo, puedan rezar juntos, y cómo construir el marco comunitario para esto, las mujeres en el judaísmo, la homosexualidad y lo que dice la Halajá al respecto. Esto también tiene que ver con esta interpretación continua que mencioné antes, en que un vaad de rabanim se queda estudiando y mezclando la ciencia, la sociología y las diferentes áreas del saber, con las fuentes judías, para construir la Halajá, que es el marco que nos obliga a tener determinado comportamiento. Y por último, en la charla de sionismo se abordó cómo el Movimiento Masortí siempre fue sionista, defendiendo a Israel y al Estado de Israel como algo central en su identidad, como el lugar al que los judíos tienen que anhelar un día llegar o por lo menos aportar. Y de este lugar también impactar la identidad judía en los días de hoy. A diferencia de lo que pasa en muchos lugares -especialmente con jóvenes, que no quieren identificarse más con Israel- el Movimiento Masortí dice lo opuesto: no hay cómo ser judíos sin tener a Israel como algo central en nuestra identidad. Este ciclo tuvo como principal objetivo que las miles de familias que van a nuestras kehilot, que se emocionan, que rezan, que viven la viva judía en nuestra kehilá, entiendan el Movimiento Masortí. A través de este proyecto de vanguardia, que no existe en ningún lugar de América Latina, pudimos explicar nuestra ideología a nuestro público, para poder tener una identidad masortí mucho más fuerte, entender quiénes somos desde adentro, para así potenciar el quehacer judío de nuestra comunidad.

publicado hace 8 días

Recuerdo a los judíos etíopes bajando de los aviones y besando el suelo de Israel

Esta semana se cumplieron casi tres décadas del “Operativo Salomón”, el segundo puente aéreo organizado por Israel para traer a los judíos de Etiopía. Durante 36 horas de aquel mayo de 1991 (24 y 25 del mes), más de 30 aviones de la Fuerza Aérea de Israel trasladaron al Estado judío a 14.400 judíos etíopes que se habían concentrado en Addis Abeba, muchos de ellos llegados a pie de aldeas lejanas hasta la capital de su país natal. “Beta Israel”, son los judíos de Etiopía, considerados descendientes del encuentro amoroso entre el Rey Salomón y la Reina de Saba. A raíz de las leyendas al respecto, en Etiopía se dice hasta ahora que el Arca Sagrada está en su tierra. Fue un operativo militar secreto, debido a la situación interna en Etiopía. El régimen de Mengistu Haile Mariam con el que Israel tenía relaciones diplomáticas, estaba por caer. El gobierno del entonces Primer Ministro Itzjak Shamir ya estaba negociando con Mengistu el permiso de salida para los judíos que deseaban llegar a Israel. Los insurgentes se estaban acercando a Addis Abeba. No quedaba mucho tiempo. Finalmente llegó el permiso. Israel pagó una suma multimillonaria a Mengistu para que permita sacar a los judíos etíopes. Y comenzó el impresionante operativo. Recuerdo aquel mediodía. Si no me equivoco, era sábado. Recibimos de la Oficina de Prensa del Gobierno la confirmación: llegar a una hora determinada a una de las bases militares de la Fuerza Aérea, para la conclusión histórica de un operativo secreto. Creo que recién al llegar allí nos confirmaron de qué se trataba. Ahora me vienen dudas al respecto. No descarto que nos hayan dicho ya en el momento la razón, aclarando que está prohibido transmitir nada sobre el tema hasta que los aviones hayan llegado. Esperé expectante. Fui con mi hermano Ariel, fotógrafo de prensa, a una base de la Fuerza Aérea a la que llegarían algunos de los aviones. Otros aterrizaron en el aeropuerto internacional Ben Gurión. La mayoría eran aviones de la Fuerza Aérea, pero hubo también varios civiles, de El Al y compañías extranjeras. Ariel me sacó aquel día una de las fotos más emocionantes que tengo. Estoy de costado, con un notorio vientre de casi del fin de mi segundo embarazo, con Mijali esperando salir al mundo. Y de fondo, uno de los aviones Hércules de la Fuerza Aérea de Israel, acortando distancias en ese mundo en el que se volvía a confirmar la grandeza del pueblo judío. Recuerdo la escena cuando se abrieron los aviones. Un mar de hombres y mujeres de piel oscura, ojos grandes e incrédulos, la enorme mayoría vestidos de blanco, comenzó a bajar del vientre de esas naves mágicas que los habían traído de otro mundo. De otra cultura y de otro tiempo. Las mujeres llevaban a sus bebés en la espalda o debajo de sus faldas. Varios hombres se tiraban al suelo a besar la tierra de Israel. No era la “Yerushalaim” de la que les habían hablado siempre, de generación en generación, pero ya estaban más cerca de ella. Oficiales de la Fuerza Aérea, entre ellos también pilotos, se secaban las lágrimas de sus ojos. El pueblo judío hacía historia. Como es sabido, no todo fue jardín de rosas en la absorción de los inmigrantes judíos etíopes. Fueron cometidos muchos errores. Algunos por aires de superioridad, por paternalismo, por mil razones que se podrían haber evitado. Pero también hubo innumerables éxitos. Israel quiso traer a sus hermanos de Etiopía, y aunque hubo tropezones en el camino, ese fue un operativo ejemplar. *Publicado el 26 de mayo de 2020, en www.semanariohebreojai.com.

publicado hace 15 días

¿Qué significa Matán Torá en tiempos de Coronavirus?

Estamos en un momento en el cual sentimos que todo lo que aprendimos de la tradición judía nos debe permitir ser más sabios. Cada uno de los días de Sfirat HaOmer recreamos nuestras cualidades humanas, nuestras midot, para llegar de la mejor manera a Matán Torá, la recepción de la Torá. Y la pregunta es: ¿qué significa este año, en medio de la pandemia, recibir nuestra Torá? Pésaj significó la libertad física y, a partir de esa libertad física, nos dirigimos al momento cúlmine de la fundación de nuestro pueblo, que es la recepción de los Diez Mandamientos. Pésaj es incompleto y es insuficiente sin la festividad de Shavuot. Pésaj es el comienzo y Shavuot es la meta. El objetivo de esa libertad es la ley. Una ley que nos permite desarrollar de una manera mucho más clara y contundente la libertad. Esta dicotomía entre libertad y responsabilidad está resuelta en la tradición judía. Este orden moral establecido en el Sinaí, nos permitió avanzar en diferentes momentos históricos de nuestra historia y de la Humanidad, sabiendo que tenemos una responsabilidad con el mundo. Y este tipo de sociedad que se estableció inicialmente en el Monte Sinaí, nos permite entender mucho mejor los desafíos que atravesamos en este tiempo de pandemia y de Coronavirus. Si algo entendimos de todo lo que nos está pasando, es que cuando ejercemos la responsabilidad de cuidar y cuidarnos, entonces la ley nos permite vivir de una manera mucho más equilibrada con nuestros prójimos. Por eso vivir y recibir la Torá en época de pandemia, significa tener la conciencia de que pertenezco a un núcleo, a una sociedad que quiere que ejerza libremente mi responsabilidad con los otros. El momento es ahora y es crucial. Pensar la libertad sin ley nos puede llevar las peores crisis. Esta crisis es una oportunidad de ejercer libremente nuestra responsabilidad con nuestros prójimos. Las sociedades democráticas tienen que conjugar continuamente la libertad individual con normas que nos permitan procesar la peor crisis que le ha tocado a nuestra generación. Nuestra responsabilidad como judíos, que habitamos un mundo global es: libremente acatar las normas de convivencia que nos van a permitir poder salir de esta crisis. Ejercemos nuestra libertad, para sujetarnos a una ley y esa ley es la que nos va a permitir en el futuro tener más márgenes de libertad. Cuando no internalizamos la ley, lo que estamos haciendo es justamente lo contrario al mensaje de Matán Torá. Matán Torá deberá ser el eje de todo nuestro pensamiento y su mensaje perdura hasta el día de hoy.

publicado 14 Mayo 2020

COVID como musa de narrativas en conflicto

Los Lyons, la familia protagonista de la serie británica “Years and Years”, se habían acostumbrado a convivir con una cotidiana incertidumbre. La misma incertidumbre que domina nuestras conversaciones hoy, tan opaca en su concepción que muchas veces nos paraliza y en el mejor de los casos nos hace avanzar a tientas. Las razones no son menores. Contracción de la economía China, alto desempleo en EE.UU. y una Europa pronosticando la peor recesión de su historia. Entre ellos, Chile, que se ve fuertemente amenazado. La dependencia externa de las cadenas de abastecimiento, el fuerte peso de las industrias de materias primas sobre nuestras exportaciones, el bajo nivel de inversión en I+D, ya nos ponía en una posición particularmente vulnerable. Sumado a ello nuestro debilitado tejido social, que nos anticipa un panorama difícil de poder remontar, al menos durante el 2020. En materia económica y según la Encuesta de Expectativas del Banco Central correspondiente al mes de mayo, se proyecta una caída de un 2,7% en el PIB del país para este año. Condiciones en las que el empleo se resentirá fuertemente, las empresas con problemas de liquidez la pasarán mal y donde las soluciones de mercado no serán suficientes. Para todos es claro que el Estado deberá involucrarse más aún. El escenario se vuelve keynesiano, al menos en el corto plazo. Ya el Financial Times lo advirtió en su editorial: “Los gobiernos deben aceptar un rol más activo en la economía”. Rodrigo Vergara ex presidente del instituto emisor chileno, concuerda, el Estado necesitará actuar rápido para apoyar a las empresas. Y en la misma línea el titular de Hacienda, Ignacio Briones, asegura estar analizando distintos mecanismos de ayuda para éstas. Hay consenso entonces. Será urgente priorizar la sobrevivencia de las empresas. Su fuerte impacto sobre el resto de la economía, sobre el empleo y el sistema financiero nos moverán a asegurar su estabilidad para en lo inmediato cuidar las fuentes laborales y posteriormente garantizar la reactivación económica. Pero no solo será el momento de conciliar la eficiencia privada, con la fortaleza del estado, será también el momento de repasar las acciones que vayan en pos de la reconstrucción de nuestro dañado tejido social. De no hacerlo el populismo nos pueda causar una mala jugada. La combinación estallido y pandemia nos deja vulnerables. Susceptibles ante nuestros temores, nuestros dolores y con la necesidad de buscar culpables. “Years and Years” es un retrato adelantado de aquello y de cómo la demagogia actúa conquistando espacios cuando nuestro mundo conocido en lo afectivo y en lo económico se nos derrumba. Por ello, no sólo la economía está en jaque. Hoy también es la narrativa la que entra en conflicto. Estamos en un momento en el que las narrativas sobre prosperidad, libertad y tecnocracia se están cuestionando. Y ante esto, más allá de solo salvar la economía, previo a superar la crisis sanitaria, la pregunta fundamental es: ¿Cuál es el mundo que se abre post pandemia? Asumir que ésta crisis requiere expertos, en salud, en ciencia, en economía es una obviedad que debe ser aceptada. Pero entender que en la crisis de narrativa estamos todos llamados a aportar, no es tan evidente. “Este es el mundo que construimos. Todos somos responsables, cada uno de nosotros”, dice la asertiva Muriel en el más notable monólogo de la serie británica. Implorándonos con ese llamado a que reflexionemos sobre nuestro actual desafío. No sólo en el ámbito de cómo recuperar empleos, levantar inversión, proteger empresas, sino también en la búsqueda de fórmulas para reconstruir nuestras relaciones y hacernos cargo de las amenazas que han puesto al mundo de cabeza alejado de nuestras antiguas certezas. Hoy entramos en un territorio nuevo, desconocido, cruzado por las grandes incertidumbres que amenazan al mundo y que vendrán a cuestionarnos si reforzar lo público, la cooperación multilateral, la solidaridad global o devaluar la globalización y las democracias. Espero que desde nuestras libertades escojamos sabiamente.

publicado 07 Mayo 2020

El desafío de hacer comunidad en tiempos de COVID19

Estamos ante un hecho sin precedentes en la historia reciente de la humanidad y por supuesto, de nuestra Comunidad. Nadie estaba preparado para una situación así de compleja, hemos logrado grandes cosas gracias al apoyo de todas las instituciones y un gran equipo multidisciplinario de voluntarios, cuyo trabajo, aporte, esfuerzo y dedicación nos llena de orgullo. Reconocemos a todos quienes han dado lo mejor de sí para ofrecer a los miembros de la Comunidad contención, apoyo, orientación, entretención y respaldo. En una primera etapa, junto a las instituciones comunitarias, decidimos activar el Plan de Emergencia Comunitario (PEC) conformado por voluntarios, de distintas especialidades, que de manera coordinada han estado supervisando aspectos de salud, logística, abastecimiento, seguridad, comunicaciones, soporte psicológico, legal y religioso. Además, creamos el Vaad Médico conformado por doctores que han sido fundamentales a la hora de tomar les mejores decisiones para el resguardo de la salud de la Comunidad. Sumado a esto, se creó un call center que funciona las 24 horas y presta asesoría sanitaria, asistencia, apoyo psicológico e información relacionada con el COVID-19 (56-2-26562200), el que nos ha permitido hacer seguimiento a casos positivos, y detectar focos de contagio para oportunas medidas de contención. Junto a esto, hemos distribuido contenido de apoyo emocional para niños, adultos mayores y familias- elaborado por el equipo de psicólogas del PEC-, y recomendaciones sanitarias supervisadas por el Vaad médico y voluntarios de Hatzalah. Los primeros momentos no fueron fáciles, decidir cerrar todas nuestras Instituciones, sinagogas, colegios, organizaciones y otros-incluso una semana antes de los decretado por la Autoridad Nacional- requirió el compromiso, apoyo y liderazgo de todos los Presidentes y Directores Ejecutivos, quienes desde el inicio han sido un apoyo fundamental. Una de las primeras, y tal vez más difíciles decisiones, fue la de suspender las visitas en nuestros Hogares de Ancianos e implementar estrictas medidas, con el apoyo férreo y liderazgo de los Presidentes de ambas instituciones. Debido a la sobre exigencia que esta medida conlleva en ambas residencias -Beit Israel y Cisroco- es que hemos lanzado una campaña de recolección de fondos para afrontar los gastos adicionales que esta pandemia: la mantención de personal 24 horas, compra de insumos, materiales y otros. Los adultos mayores son nuestra historia y como tal le debemos respeto y cuidado, hoy son el grupo de riesgo más vulnerable, y tenemos el deber ético y moral de cuidarlos, por eso esperamos contar con el apoyo de cada uno de los miembros de la comunidad en esta Campaña. También, estamos atentos a la labor que realiza Reshet que, entre otras, entrega de cajas de alimentos para las personas más vulnerables de nuestra Comunidad. Estamos conscientes de lo complejo que ha sido, pero ante la dificultad han surgido ideas creativas y entusiastas. Las Instituciones están ofreciendo día a día una parrilla impresionante de actividades online para todos los gustos, edades y temáticas. Han desplegado sus actividades virtuales para socios y no socios, acercándonos a pesar de la distancia, involucrando especialmente a las comunidades judías de regiones. Por otra parte, todos los rabinos, sin distinción, han sido un pilar fundamental de apoyo emocional, espiritual y contención para la Comunidad. Así también han surgido personas que de manera desinteresada y espontánea están generado redes de apoyo para, prestar asesorías empresariales y legales gratuitas para la toma de decisiones económicas y comerciales. En una mirada más hacia el exterior de la comunidad (Tikún Olam) hemos aportado, junto al Diputado Gabriel Silber, una importante donación de mascarillas para la comuna de Pudahuel. Además, en una acción coordinada con el Doctor Alfredo Misraji y la Sra. Embajadora de Israel en Chile, Marina Rosenberg, donamos 10.000 mascarillas a la Municipalidad de San Bernardo y se gestionó una campaña de recolección de alimentos para las familias del Jardin Infantil San Gabriel de la misma comuna. También, se ha tomado contacto con autoridades de Gobierno para ofrecer recintos comunitarios que para pudieran ser utilizados como centros de atención de salud (por ejemplo, Bikur, Policlínico Israelita, Comunidad de Temuco y Concepción y el Estadio Israelita de Viña del Mar) y, a su vez, el EIM ofreció sus instalaciones a la FACH. Y fuimos invitados por el Ministro Secretario General de la Presidencia, Felipe Ward, a ser parte de la Mesa Interreligiosa por el COVID-19. No tenemos claridad sobre el futuro, pero debemos mirarlo como una oportunidad para involucrarnos aún más en el quehacer comunitario, y más aún, aportar desde nuestra experiencia y conocimiento a la construcción de un nuevo mañana para nuestro país. Es el momento de decir “Ine Ani”, “Aquí estoy”. Han pasado más de 45 días desde el inicio de esta cuarentena, y ha sido una época de gran aprendizaje, tenemos certeza de que todos juntos somos una gran comunidad. Como CJCh hemos visto como las instituciones han logrado articularse ante la nueva realidad, y eso nos da la tranquilidad de saber que somos una comunidad viva y nos permite a todos reenfocar nuestros trabajos; particularmente a nosotros, como CJCh, nos permite retomar nuestros esfuerzos hacia el quehacer nacional. Tenemos fe de que cada día que pasa estamos un día más cerca de volver a vernos, por ahora te pedimos #quedateencasa, para que no falta nadie cuando nos volvamos a encontrar. ¡Es un orgullo ver todo lo que se ha hecho, gracias a todos por hacer esto posible! Am Israel Jai. #SomosComunidad

publicado 24 Abril 2020

¿Informarse? En tiempos de crisis

Lo importante era explicar el cómo, cuándo y por qué. Hoy eso ya no es así. El flujo de información es constante y se mezcla con todo tipo de comentarios, opiniones, discusiones e ideas. Las redes sociales claramente han sido el soporte que han acelerado este proceso, pero no son las únicas. Los medios tradicionales presionados por acercar las noticias a las personas y por la necesidad de obtener más rating o lectores, también han ido transitando a un contenido mixto y confuso entre noticias y notas de todo tipo. Esta transformación podría ser una más en el listado general de todo aquello que producto de la conectividad y la tecnología del siglo 21 han ido mutando y que necesitan un tiempo de ajuste y de adaptación del usuario. Pero la llegada del coronavirus junto con el quiebre de octubre que vivió nuestro país, demostraron la necesidad de acelerar un proceso de educación y adecuación para el consumo de estos medios. Es en estas crisis donde las falencias de los nuevos sistemas salen a flote y toman vida una serie de subproductos como la manipulación con testimonios falsos, publicación de hechos sin corroborar, estadísticas erróneas y mentiras creíbles, todo difundido siempre con algún interés particular o sectorial. Divulgación que se multiplica de una manera muy sencilla. Apelar a la emoción por negativa que sea, siempre es un combustible potente. Hay un estudio del MIT que muestra que las noticias altamente emocionales se esparcen mil veces más que los datos racionales. La emoción es un gancho y por eso la gente tiende a compartir esa información. Pero el gran problema con las redes sociales es que algo que una persona escribió sin pensarlo mucho, se ve y se lee igual que un reportaje preparado con mucho tiempo de investigación. Esto hace que publicaciones basadas solamente en rumores se vean tan creíbles como una historia bien investigada. La instantaneidad le ha quitado a la gente la capacidad de distinguir los rumores y noticias falsas que son siempre más emocionales y que en el fondo buscan provocar una sobre reacción. Imprimir análisis crítico hoy es más importante que nunca. No sólo para no difundir información incorrecta, sino también para lograr vivir con mayor tranquilidad personal situaciones complejas. Calma en medio de la tormenta. Un estado difícil de conseguir en este mundo hiperconectado, hiperexagerado, sin conciencia en que el uso indiscriminado de redes sociales y medios de comunicación produce daño. La sobre exposición a los medios aumenta la creencia y sensación que cualquier problema mundial o crisis particular es el fin del mundo. En circunstancias abrumadoras como las actuales exponerse a lecturas o videos sin ningún filtro personal provoca más pánico del necesario. Hay que saber medirse y no estar disponibles para el infinito arsenal de publicaciones, sabiendo que los datos y hechos a veces pasan a ser lo mínimo de todo lo presentado. Si hoy la manera de prevenir el contagio de un virus es con higiene de manos, entonces para poder sortear de la mejor manera esta extraordinaria situación es imprescindible tener higiene mental. Si hay que lavarse las manos, entonces hay que limpiar también la mente. Sabiendo lo que hay que hacer, no es necesario llenarse de todo lo publicado. Si se permite la entrada de todo lo que circula en las redes es lo mismo que tener un recipiente sucio que nunca se lava. Cada uno debe decidir dónde poner su lectura y reflexionar qué mérito tiene de ser compartido. Exponerse de manera indiscriminada hace que la mente de alguna manera colapse. No está hecha para ser abusada informativamente hablando. Esto es algo nuevo para ella. Nunca antes en la historia había estado tan expuesta a tanta información y relatos falaces, sin orden cronológico, sin principio, sin fin, sin fechas. Es como si ninguna historia terminara. Ningún conflicto concluyera. Está todo ahí circulando siempre. Cualquier cosa que ocurre o se comenta en algún rincón del planeta es como si pasara cerca. Todo está sucediendo todo el rato y la mente lo procesa sin capacidad de manejar esa infinita cantidad de flujo informativo. Se queda sin poder discriminar entre lo sustancial, lo urgente, una anécdota y más importante aún, una falsedad. No es capaz de hacer una escala, jerarquizar y luego borrar. Entonces adquirir madurez en el uso de la información y retomar la capacidad del pensamiento crítico y reflexivo terminan siendo fundamentales. No todo lo que llega debe ser leído, reenviado o compartido. ¿Ayuda en algo? ¿Es un dato nuevo? ¿De dónde viene esa información? Es de cada uno la responsabilidad de seleccionar lo que va a leer y lo que va a retransmitir. Simples actos que determinan algo no menor: El cómo exponerse a la información también definirá la actitud y postura que cada cual tendrá ante la situación que se está viviendo. Un momento histórico complejo que levanta pronósticos tales como que la sociedad no volverá a ser la misma. Temprano para saberlo, aunque a los historiadores les gusta decir que las crisis diseñan la historia. Pero lo importante aquí es que si ocurre algún tipo de transformación, por pequeña o grande que sea, tiene que derivar de la realidad, de un proceso natural de cambios y no de modificaciones inducidas por situaciones irreales o sobre reacciones. Eso sería terreno fértil para quienes buscan poder y usan la manipulación del contenido como una herramienta simple para adquirirlo. El poder ciudadano está de moda, pero para tenerlo no basta con expresar descontento en las redes o sumarse a un #hashtag. Se necesita una mente clara, no manipulable, que entienda que el único poder real es el que se acerca a la verdad de los hechos, aunque demore mucho más tiempo que reenviar, retwittear o decir Me Gusta.

publicado 24 Abril 2020

De la COP25 al COVID19

Aunque es algo temprano para predecir cómo será exactamente el mundo tras la crisis del coronavirus, no cabe duda que habrá fuertes cambios económicos, sociales, políticos, sanitarios y también medioambientales. Me quiero referir inclusive al tema medioambiental, que ha sido parte del discurso público durante los últimos años en el mundo y en Chile, país que encabezó la última COP25, trasladada de emergencia a Madrid. Lo primero que salta a la vista es que la paralización económica y la reducción en el uso del transporte aéreo, marítimo y terrestre han generado a una rebaja significativa en las emisiones globales de gases de efecto invernadero, es decir, el virus ha logrado en poco tiempo lo que no pudieron hacer los seres humanos en varios años. Pero dado que la reducción de emisiones obedece a una situación accidental, parece difícil que se pueda mantener en el tiempo cuando retorne la normalidad, pues la meta central de los líderes mundiales seguramente será rehabilitar la economía lo más rápido posible, incluso a costa de relajar la normativa ambiental. Peor aún podría ser un eventual retroceso en la financiación climática, que está relacionada en gran medida con la ayuda financiera por unos US$100 mil millones anuales que los países desarrollados brindan a los países en vías de desarrollo, y que en el actual escenario no sería extraño que concentre el interés de los países que necesitan capital para hacer rodar sus economías. Esta situación podría verse agravada por la incapacidad práctica de la comunidad internacional para continuar movilizándose en el esfuerzo conjunto de combatir la crisis climática, ya que varios tratados y acuerdos, incluido el Acuerdo de París, establecen calendarios que quedaron sobrepasados por la situación de facto y que serán difíciles de cumplir. Y las propias reuniones multilaterales para abordar la crisis climática, que probablemente son las que mayor número de participantes convocan, ahora quedarán en suspenso por la situación sanitaria, afectando la posibilidad de hacer coincidir en un espacio de información, conversación, debate y toma de decisiones a actores gubernamentales, privados, académicos, y sociedad civil. En todo caso, cabe destacar que el problema de la crisis climática ya está instalado, e incluso si mañana, por algún evento inesperado, las emisiones de gases de efecto invernadero se detuvieran por completo, la crisis climática continuará, porque la energía térmica almacenada después de años de emisiones incontroladas no se disipará en décadas. En otras palabras, vamos a superar la crisis que ahora está causando la epidemia de coronavirus, pero la crisis climática continuará e incluso empeorará. Por eso parece de primera importancia alentar una economía sostenible, energías renovables y eficiencia energética, protegiendo los ecosistemas y los espacios abiertos. Durante estas semanas se ha visto un profundo cambio de hábitos para adaptarnos a la crisis. Hemos bajado el consumo, nos estamos acostumbrando a trabajar desde casa, ya no viajamos o viajamos menos… En fin, una serie de conductas que también podríamos adoptar a cierto nivel en nuestras vidas, por el bien del medio ambiente. La actual crisis del coronavirus podemos verla también como una oportunidad para crear una realidad sustentable, que le dé espacio al ser humano y a sus necesidades, en coexistencia con la naturaleza y el medio ambiente. La humanidad está cambiando, y eso requiere una mirada más holística, que considere al ser humano y la naturaleza como partes de un solo todo. *Columna publicada en El Mostrador.

publicado 17 Abril 2020

Vamos a perder el tiempo

Cuando era chica, tendría unos 10 años, me perdí en Avenida Santa Fe, en Buenos Aires. Era una tarde de compras con mi madre, mirábamos las vitrinas de las tiendas, ella entró a una, yo no. Cuando levanté los ojos de las botas con flecos del escaparate, me encontraba sola en el mundo. ¿Cuánto tiempo pasó hasta que nos reencontramos? Depende. Para mí, unos minutos. Para mi mamá, un siglo y medio, un milenio, una eternidad. El tiempo es esa entidad escurridiza que cada uno mide a su manera. Es cierto, tenemos estándares y parámetros universales: horas, día y meses y años, e inclusive hoy uno puede llamar al 800 800 780 para escuchar la hora exacta en Chile. Pero acaso, ¿es el tiempo una unidad de medida universal? ¿Universalizable? ¿O es algo más íntimo, bordado entre esperas y desamores, entre ansias y angustias, entre resplandores de felicidad intermitentes? Cuando me preparaba para mi Bat Mitzvá nos ilustraron acerca de Abraham Y. Heschel y el concepto de la "santificación del tiempo". Heschel sostiene que el hombre, ante el temor que siente frente a lo inasible del tiempo, se lanza a conquistar el espacio, lo material, para evitar esa desesperación de lo etéreo. ¡Error!, nos dice el filósofo: el camino más satisfactorio sería persistir en el concepto de tiempo, siendo conscientes de su paso: "Efectivamente, sabemos qué hacer con el espacio pero no sabemos qué hacer con el tiempo, salvo subordinarlo al espacio. Muchos de nosotros nos afanamos en aras de conseguir cosas materiales. Como resultado, padecemos de un temor del tiempo profundamente enraizado y nos quedamos pasmados cuando nos vemos obligados a mirarlo a la cara... no podemos conquistar el tiempo a través del espacio. solo podemos dominar el tiempo en términos de tiempo". Yo tenía 12 años, mi entendimiento en ese momento fue limitado. Era un concepto abstracto que, evidentemente, tuvo que madurar unos cuantos años para que pudiera vislumbrar su maravilloso peso. Hoy se me viene a la mente Heschel, el tiempo, y el paso cadencioso de los días. Una palabra nos acompaña al amanecer y al anochecer, como señales sobre nuestra frente: cuarentena, ese tiempo tan particular y nuestro, y a la vez social y global. ¿Qué tan universal es el conteo del tiempo cuando de un día para otro, casi sin previo aviso, nos vimos obligados a cambiar rutinas y trayectos, abandonar lugares (físicos) de trabajo y permanecer en casa, junto a los nuestros? O tal vez solos. Con nosotros mismos. ¿Qué tan comparable es tu tiempo al mío, en épocas de la pandemia del Coronavirus? ¿Dura lo mismo mi día de 24 horas, en el confort de mi hogar con jardín, que el de un ser atrapado en un hogar hacinado, tal vez violento, sin bocanada de aire espiritual? Y además, ¿qué hago yo, desde mi jardín, a sabiendas de que otros tienen "otros tiempos" y otras realidades, para santificar el momento y poder "ser" un alguien valioso para el otro? Milan Kundera, el escritor checo que admiro profundamente, dice en una de sus novelas que un mismo acontecimiento que han vivido dos personas, será recordado más adelante con tan distinta intensidad -puede que hasta uno de los dos ni siquiera lo recuerde- que es allí donde se evidencia la experiencia personal. Seguramente les ha pasado: ustedes recuerdan algo con pelos y señales, y la otra persona ni siquiera tiene registro de lo acontecido. Nos frustramos (¡¿Cómo no lo recuerdas, tú me dijiste... y yo te contesté... y yo llevaba puesto...?!). Nos desencontramos. Porque las experiencias son personales. Sin embargo: la salvación es en comunidad. Nunca hemos tenido tanta necesidad de contacto, como estos días. No importa si es cocinando, estudiando, haciendo gym o una simple charla de zoom sin ningún motivo particular: necesitamos que el tiempo sea compartido. Precisamos del otro, en tiempo presente, para alivianar la carga. Aunque "perdamos el tiempo". Cuando mi hijo menor era chico, me preguntó si en mi época existían los limpiaparabrisas. Se imaginarán mi risa, mi coquetería, y mi respuesta. Pues bien: piensen que, en unos años más, la pregunta corriente será si tú existías en la época del Coronavirurs, y qué hacías con el tiempo libre... "Lo que el alma retiene es el momento del vislumbre interior, más que el lugar donde el acto se produce", dice Heschel. Yo lo entiendo como esa vivencia preciosa, íntima, única, dorada, en que nos damos cuenta del valor de un acto que, para nosotros, tiene un sabor absolutamente especial. A propósito: esas botas con flecos, mi mamá me las compró. Eran bellísimas. Duraron una eternidad... o al menos eso sentí yo.

publicado 08 Abril 2020

La actualidad del mensaje de Pésaj

La celebración Pésaj no puede tener más actualidad en su mensaje en este año especial, de grandes desafíos para el país y también para el Pueblo Judío. El mensaje de Pésaj es justamente el de la libertad, pero más allá del concepto amplio de la libertad, tiene que ver con la superación de aquellas dificultades que hacen que el ser humanos se esclavice constantemente. Porque esa tendencia a esclavizarnos, a someternos, hace que el concepto de esclavitud sea relevante en cada generación, en cada momento y en cada lugar. Nos esclavizamos a infinidad de cosas, desde modelos de Gobiernos hasta tendencias de la moda, hasta ideas sobre el cuerpo, que si bien son parte de la moda, a veces atentan contra nuestra salud, contra nuestra dignidad personal e incluso contra la continuidad. Las modas que tienden a la extrema delgadez o que indican el no tener hijos, las modas que miran solamente el goce instantáneo, esas -cuando las tomamos- nos esclavizan al igual que cadenas. Escuché del Rabino Marshall Meyer, Z.L., citando al Rabino Abraham Joshua Heschel, Z.L., que fue su maestro, decir que Heschel planteaba que ser esclavo no es tener las cadenas que aprisionan tu cuerpo. Sino que ser esclavo es no intentar quitártelas de encima. Entonces, la libertad y la esclavitud, se transforman desde un estado a una tendencia. Y cuando nos empecinamos en quitarnos cadenas aunque estemos totalmente inmovilizados, somos libres, mientras que cuando -enganchados en modas y en conceptos que no quieren cambiar, o que no estamos dispuestos a escuchar la posibilidad de repensarlos- ahí, aunque tengamos las manos y los pies libres, somos esclavos. La celebración de Pésaj debe conmovernos para que siga siendo vigente y relevante. Será vigente cuando tomemos todos sus ritos y los entendamos, los hagamos de corazón y los disfrutemos y los gocemos. Y será relevante cuando, como dice la Hagadá, todo aquel que abunda en discutir y recuperar la esencia del Séder y del relato de la salida de Egipto, será bendecido. Quisiera desear una gran bendición a la comunidad judía de Chile, toda, y muy especialmente a mí comunidad, al Círculo Israelita de Santiago. Y quisiera impregnarlos de la hermosa sensación que implica continuidad dándole vigencia a un Séder significativo con todos los pasos, donde hagamos a D-s presente entre nosotros, donde recordemos que Moshé no figura en la Hagadá para que sea nuestra tarea la de analizar y sentirnos que debemos salir de nuestros propios egiptos. Y quisiera desear una gran bendición a todos los judíos del mundo, en especial de Israel, para que podamos salir de viejos esquemas, que nos aprisionan. Y darle relevancia a ésta, que es una celebración muy antigua y profundamente moderna y actual. Moadim le Simjá. Jag Pésaj Sameaj.

publicado 27 Marzo 2020

Nuevas soluciones, mismos humanos

Hemos leído, escuchado, visto y pensado de todo en estos últimos días. El mundo entero está frente a uno de sus colapsos más evidentes desde hace mucho tiempo, y se hace cada minuto más inminente la necesidad de replantearnos cómo hemos llevado adelante nuestra manera de vivir y convivir como humanidad. Lo primero que amerita analizarse es cómo debemos enfrentar este desafío llamado COVID19. Para esto, creo que la reciente columna de Yuval Harari en el Financial Times da en el clavo respecto a las dos tensiones que tenemos a nivel mundial. Primero, relacionado a desde donde se enfrenta una crisis de esta naturaleza: desde el control puramente del Estado, tipo “Gran hermano”, o -por otro lado- desde potenciar el “civic engagement” y las posibilidades que nos dan las democracias en estos escenarios. Y segundo, tenemos el dilema las relaciones internacionales: colaboración global o aislamiento de cada país. Frente a estos dos dilemas, creo que aparece como evidente que ninguna postura radical sirve, ya que hay tantos factores nuevos en esta emergencia y sencillamente no controlamos varios, que extremar posiciones no parece prudente. En cambio, sí parece interesante que, dado el “experimento global” del cual todos estamos siendo parte, se abren múltiples y exponenciales espacios de innovación en todos los ámbitos de la vida humana, lo cual implica estar abierto a todas las posibilidad de como ir enfrentando el Coronavirus. Si es que algo bueno puede traer una emergencia sanitaria de estas magnitudes, es que nos obliga a romper muchísimos paradigmas que -sin una crisis de este tamaño- nos habríamos demorado años en romper. La implementación de la transformación digital del Estado, la masificación de la economía circular, la instalación del teletrabajo como estándar, la generación de nuevos modelos de logística y colaboración entre grande y pequeñas empresas, el establecimiento de nuevos modelos de educación, entre muchos otros. Pero quizás los que más van a sufrir cambios radicales son nuestros sistemas de salud, que claramente no están preparados para un enemigo de este nivel. Emociona ver como innovaciones locales, como la mascarilla con cobre que se imprime en 3D, se viralizan por el planeta, y este no será un caso aislado, es la punta del iceberg de un fenómeno extraordinario de desmonetización y democratización del conocimiento con fines públicos. Finalmente, si nos vamos al plano de lo que viene después de punto clímax de esta bien llamada “tormenta perfecta”, es como preguntarnos qué mundo queremos construir hacia adelante, qué tipo de sociedades emergerán, cómo serán las relaciones personales y profesionales, y -por sobre todas las cosas- qué habremos aprendido. En esa mirada de mediano y largo plazo, seguramente este virus nos habrá cambiado la manera de entender las cosas y, por ende, la manera de hacer. Y eso es lo que -profundamente- implica la innovación: más allá del tipo de soluciones que emerjan, tener la voluntad de mirar el mundo con un lente distinto, desafiando los status quo. Es claro para mí que ese “nuevo mundo” que nacerá cuando pase la pandemia, será un mundo donde tendremos que mirar con mayor coraje los desafíos estructurales que tenemos: Cambio climático, envejecimiento de la población, automatización y pérdida de empleos, entre los más relevantes. El pueblo judío sabe mucho de desafíos, crisis, guerras y caos. Es por eso que, como comunidad, debemos ser pioneros y sentirnos responsables de innovar en la construcción de ese futuro que se está generando todos los días, donde la combinación entre la ciencia y la solidaridad serán claves. Seamos responsables, seamos audaces y, por sobre todas las cosas, seamos muy humanos al enfrentar lo que viene.

La batalla contra el COVID19 en primera persona

“Primero que todo muchas gracias por invitarme a participar y dar cuenta de nuestro día a día en esta batalla contra el COVID19”, escribe por correo electrónico la Doctora Daniela Eisen, Becada de Cardiología y Residente Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico Universidad de Chile, UCUCh. Médico Cirujano de esta misma casa de estudios, Daniela se especializó en Medicina Interna. “Terminé mi primera especialidad a fines del 2015 y desde entonces trabajo en la UCI (unidad de cuidados intensivos) del Hospital Clínico de la Universidad de Chile”, relata y agrega: “Hice además un diplomado de la Universidad Católica de Ventilación Mecánica y trabajé como internista en la unidad de pacientes críticos de la Clínica Alemana, hasta el 2018 en que tuve que dejar la Clínica pues entré a hacer la subespecialidad Cardiología en la Universidad de Chile. Sin embargo, mantuve mi cargo en la UCI del HCUCh. Llevo casi cinco años trabajado en una Unidad de Cuidados Intensivos”. Cuando empezó la pandemia consecuencia de la expansión del Corona virus, los programas de formación de subespecialistas se vieron detenidos, incluido el suyo. Por eso, desde mediados de marzo está 100% dedicada al COVID. “Trabajo cerca de 72 horas semanales en esto. Entre la UCI del HCUCh (mi Alma Mater), y la UCI y UTI de la Clínica Alemana, a la que volví dada la contingencia”. Y aunque aclara que no es médico salubrista ni cuenta con toda la información de la red asistencial, sus respuestas a continuación son “el reflejo de lo que yo he visto y vivido”. Daniela, las noticias son desalentadoras y empiezan a dar cuenta del colapso de los sistemas de urgencia de los hospitales públicos. ¿Qué tan real es esto? ¿Y qué pasa en la salud privada? Lamentablemente es cierto. Muchos de los hospitales públicos ya están sobrepasados en su capacidad de atención. Hay ambulancias esperando más de 12 horas fuera de los hospitales con los pacientes dentro que no han podido ser atendidos. En algunas ocasiones, se ha tenido que trasladar pacientes a regiones por falta de camas críticas en Santiago. La salud privada es variable, cada clínica es un mundo aparte, que -si bien me atrevería a decir no se encuentra en la misma situación que los hospitales públicos- también están funcionando al triple de su capacidad habitual para poder contener la situación. ¿Cómo se han reforzado los hospitales para evitar el colapso definitivo? ¿Crees que vamos a poder pasar el peak del virus sin que eso pase? -Desde que vimos venir esta avalancha empezamos a prepararnos. En casi todos los hospitales se empezaron a suspender todos los procedimientos y consultas electivas en miras a liberar la mayor cantidad de camas y a evitar el colapso. Si un paciente requiere una cirugía que no es urgente (una cirugía estética o de alguna patología sin impacto en la sobrevida, como de reflujo, por ejemplo) ésta se suspendía con el objetivo de evitar hospitalizar a estos pacientes. Se dejaron sólo agendadas cirugías de urgencia o de impacto vital, como de cáncer. Se empezó a capacitar personal, a sabiendas de que íbamos a tener que ampliar nuestra capacidad de atención. Se armaron grupos de trabajo revisando diariamente todo lo que se publica con respecto a COVID (son cientos de papers diarios) para establecer protocolos de atención. Todo esto, sumado a todas las medidas de protección del personal. ¿Qué pasa con la sintomatología de este virus? Las personas reportan síntomas tan variados como diversos, ¿por qué pasa esto? -Efectivamente, estamos frente a una enfermedad desconocida, de la que vamos aprendiendo día a día. Hay pacientes asintomáticos, otros que hacen enfermedades respiratorias leves, otros que sólo tienen síntomas gastrointestinales y otros que hacen enfermedades muy graves. ¿Por qué las diferencias? Se han identificado algunos factores de riesgo, que se asocian con enfermedades más graves, por ejemplo la edad y la obesidad. Yo te diría que de todos los pacientes menores de 50 años que he visto hospitalizados graves por COVID casi el 100% son obesos. La exagerada respuesta inflamatoria de los obesos es algo que ya habíamos visto en influenza, pero que ahora se nos hace tanto más evidente. Sin embargo, incluso en pacientes previamente sanos, la enfermedad puede ser bastante intensa. También se han informado los contagios de personal de la salud, y ya se cuenta un lamentable fallecimiento. ¿Cómo se cuidan Uds.? -Utilizamos múltiples elementos de protección personal. Por ejemplo, la ropa que usamos en el hospital o clínica es sólo para esto, nos cambiamos antes de irnos a la casa, sobre esta nos ponemos pecheras (como delantales) de plástico entre cada paciente, gorros, mascarillas tipo N95 o KN95, antiparras y/o escudos faciales, guantes. Todo lo que es desechable se elimina entre un paciente y otro. El celular se mete en una bolsa ziploc. Sumado a esto nos lavamos las manos cien veces al día, hasta que nos salen grietas, literalmente. ¿Cómo cuidan, también, su salud mental? -La verdad es que ha sido un tema muy bien abordado a mi juicio. Muchos terapeutas se han puesto al servicio del personal de salud, dispuestos a ayudar pese a los bemoles económicos, y eso se agradece. En lo personal, la semana pasada me tocó un turno muy duro en el hospital, se nos murió un paciente de 40 años pese a que hicimos todo lo que podíamos por él. Cuando supe que ya no había nada más por hacer, me quebré. A las pocas horas me contactó mi jefa con la psicóloga del hospital. Hay gente que sabe lo difícil que es esto y esta ahí para contenernos y ayudarnos a seguir. ¿Cuál es tu rutina diaria? ¿Cómo se organizan tus turnos? ¿Qué precauciones tomas? -Como te contaba, hago turnos en la UCI del Hospital Clínico de la Chile y de la Clínica Alemana. En el hospital generalmente son de 24 horas, en la Clínica generalmente son de 12 horas. En total, hago cerca de 72 horas semanales. Los días son variables. Además, ahora han ido cayendo médicos enfermos y tenemos que turnarnos para cubrirlos. En el hospital prontamente se abrirán más camas UCI, por lo que me ofrecí a cubrir más turnos de forma voluntaria. Tendremos que ver como se arma eso. Las precauciones que tomo son el uso estricto de los elementos de protección personal, sumados a lavarme las manos como si el futuro del planeta dependiera de ello, y el ritual de desinfección al llegar a la casa: sacarse la ropa en la puerta, todo directo a la lavadora o a desinfectarse con cloro y tu directo a la ducha sin tocar nada. Y cuando llegas a tener tiempo libre, ¿qué haces para relajarte y retomar la calma? -Tengo poco tiempo libre, pero lo aprovecho al máximo. Después de recuperar el sueño en general siempre hago deporte en la casa, cocinamos algo rico y nos gusta mucho la música, así que Jan toca guitarra y vemos conciertos de rock. Es la mejor desconexión. Entremedio siempre me toca estudiar uno o dos papers diarios de lo que se va publicando sobre COVID para mantenerme al día. Y bueno, Shabat con mi familia por Zoom los viernes es un “boost” de energía que dura toda la semana. ¿Crees que esta situación de podría haber evitado? ¿Qué se podrían haber tomado otras medidas o que si la gente se hubiera comportado de otra forma se habría evitado llegar al punto en el que estamos ahora? -Es compleja la pregunta. Creo que es una situación para la que ningún país del mundo estaba preparado. Y es muy difícil haberla evitado. No podemos ser ciegos a las circunstancias en las que viven muchísimos chilenos, como el hacinamiento y la incapacidad de hacer cuarentenas como corresponden por la necesidad de trabajar para poder comer. Ahora bien, siempre podemos hacerlo mejor. Hay aún MUCHOS de nosotros que, pudiendo, no respetan la cuarentena como deberían. ¿Qué mensaje le darías a los lectores de La Palabra para que tuvieran en cuenta para los días que vienen? -Uf. Les diría que se cuiden. Que hoy más que nunca debemos extremar todas las medidas. Que cualquier medida, por muy exagerada que parezca hoy puede salvar una vida. Que estamos lo más cerca de una guerra que nuestra generación ha tenido que vivir, y que si algo hemos aprendido como pueblo, es que estas cosas las superamos juntos, apoyándonos y no dejando a nadie atrás. Que confíen en nosotros. Que estamos haciendo todo lo humanamente posible. Pero que entiendan también que la situación es adversa. Que muchos van a dejar a sus familiares en las clínicas u hospitales un día y no van a tener noticias de ellos con la frecuencia que les gustaría. Es angustiante, lo sabemos. Pero detrás de esas puertas hay un sinfín de gente dado todo de si para sacar a los pacientes adelante. Así que ánimo, paciencia, y cuidarse.

Rusia bombardea noroeste de Siria

La aviación rusa, aliada del gobierno de Damasco, bombardeó puntos del noroeste de Siria, último bastión yihadista y rebelde en el país, por primera vez en tres meses, indicó el miércoles el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). “Los ataques rusos tuvieron por blanco el martes antes de la medianoche y el miércoles al alba” una zona entre las provincias de Hama, Idlib y Lataquia, dijo a la AFP Rami Abdel Rahman, director del OSDH, explicando que eran los primeros bombardeos “desde que entró en vigor una tregua” en la región el pasado 6 de marzo. La zona atacada por la aviación rusa está bajo control de los yihadistas de Hayat Tahrir Al Cham (HTS, exrama siria de Al Qaeda) así como del grupúsculo Huras Al Din y del Partido Islámico de Turkestán, otras dos facciones yihadistas. La tregua, negociada por Rusia, aliada del régimen, y Turquía, que apoya a algunos rebeldes, permitió poner fin a la ofensiva del régimen contra la región de Idlib, dominada por HTS y donde viven unas tres millones de personas. Desde diciembre la ofensiva dejó unos 500 muertos civiles, según el OSDH, y un millón de desplazados, según la ONU. De ellos, 120.000 aprovecharon el alto el fuego para volver a sus casas. El acuerdo entre Rusia y Turquía prevé por otra parte patrullas conjuntas a lo largo de la autopista M4, un eje crucial para Damasco y que cruza la región de Idlib para unir Alepo (norte) con Lataquia (oeste).

Experto se refiere al intento elevar el nivel del cloro en el agua de Israel

El espacio cibernético es desde hace tiempo un frente de guerra y claro está que en él chocan también Israel y la República Islámica de Irán. En este campo, Israel ha desarrollado un alto nivel de capacidad defensiva, clave para poder garantizar el manejo de los distintos sistemas que componen el mosaico de la vida en el país. “En Israel, si no te defiendes, mueres”, nos dice el Coronel (retirado) Gabi Siboni, especializado precisamente en seguridad cibernética. Según lo reportado hace pocos días, recientemente hubo una seria escalada en la ofensiva cibernética de Irán en este sentido. Tras revelarse que Irán había lanzado un ataque cibernético a las instalaciones hidráulicas de Israel, se informó que el plan concreto era elevar el nivel de cloro en el agua que toma la ciudadanía israelí, lo cual equivale claramente a un intento de envenenar a la población con agua que no se puede beber. La información fue publicada por el periódico británico “The Financial Times”, atribuida a una fuente de Inteligencia occidental y cuatro fuentes israelíes dijeron al rotativo que Irán había logrado infiltrarse al programa de computación que maneja las pompas de agua en Israel, pasando por servidores norteamericanos y europeos a fin de no ser identificados. “Yo no puedo confirmar la exactitud del reporte sobre el ataque iraní a las instalaciones de agua de Israel”, aclara Siboni. “Pero evidentemente, si es cierto, es un ataque grave, con derivaciones físicas concretas que podrían haber afectado la salud pública de la ciudadanía israelí. Y eso puede verse como algo similar a un ataque químico”.

Nuevo hallazgo arqueológico en Israel

UUna roca que reposaba en un sitio de excavación en E-Tell, en la Galilea israelí a orillas del río Jordán, y que sirvió durante mucho tiempo como asiento para el reposo de pasantes y trabajadores, reveló recientemente ser de gran valor histórico. Se trataba, nada más y nada menos, que de una representación de la diosa Luna, que adoraban los paganos del reino de Geshur —contemporáneo con los reinos de Israel y Judea— y que se remonta al siglo 11 aEC, durante la Edad del Hierro. La particular representación de unos tres mil años de antigüedad es hoy celebrada por los arqueólogos, quienes descubrieron que la particular roca era realmente una “estela”, “un monumento que se erige sobre el suelo en forma de lápida, pedestal o cipo”, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. La roca formaba parte de un sitio ceremonial que, según los arqueólogos que estudian el sitio, fue en su momento rápidamente desmantelado ante la proximidad de invasores y de una inminente toma violenta de la ciudad, con sus correspondientes consecuencias destructivas de los valores de los habitantes vencidos. El lugar del hallazgo se cree fue el sitio de la ciudad de Betsaida, donde nacieron los discípulos de Jesús, Pedro, Andrés y Felipe. Es común que los sitios sagrados de la Biblia enfrenten dudas acerca de su verdadera ubicación actual, ya que fueron marcados usando el conocimiento que se tenía hace cientos de años y careciendo de la evidencia arqueológica y científica.

Y el “boom” de los juegos de mesa

Diversos medios de comunicación han reportado un alza de la venta de juegos online y consolas de juegos, y también de juegos de mesa. Y claro, es parte de las secuelas de contar con mucho tiempo libre en cuarentena, de la necesidad de distraerse y divertirse, o -en el caso de los juegos de mesa- de desconectarse de las pantallas y de la vida “vía Zoom”. Por ejemplo, la revista Forbes reportó en su sitio web en español, que hay países en los que el auge de los juegos “está siendo espectacular”, entre ellos España, donde “la venta de juegos de mesa ha crecido un 20% entre enero y septiembre de 2016 y, cada año, se incrementan las ventas un 40% con respecto al año anterior”. Esto porque ya se había instalado como una tendencia la ampliación de la fanaticada estos juegos, con la proliferación de las tiendas especializadas, de las reseñas online y de las empresas que los fabrican y distribuyen, también en Chile. Una de ellas es Fractal Juegos (www.fractaljuegos.com), editorial chilena especializada en la distribución y comercialización de juegos de mesa de producción propia y “localizados”, que son los que se publican en otros países pero son editados de manera local. Así lo explica el sociólogo y diplomado en Fotografía y Proyecto Editorial, Simón Weinstein, co-fundador de Fractal, que relata que ya desde el mes de octubre del año pasado el mercado para los juegos de mesa se vio alterado, por una parte por el cierre de las tiendas físicas y el paso a la venta y distribución online, y también por el aumento de la demanda, especialmente desde el comienzo de la pandemia en Chile. Simón -que fue Pehil de Hashomer Hatzair Chile- llegó a Fractal juegos por una coincidencia. De vuelta de un período viviendo en el exterior y sin trabajo, recibió la oferta de amigos de ella de integrarse a una empresa de juegos de mesa en creación. “Pensé “Suena entretenido” y me tiré de piquero. Y ahí empezamos a trabajar con estos tres socios, obviamente sin un peso de por medio, montando todo el proyecto. Me fui involucrando, leyendo y jugando cada vez más, aprendiendo del proyecto y de los juegos, porque mis socios tenían mucho conocimiento y ludotecas de 50 juegos o más, entonces hablaban un lenguaje muy ajeno a mí y me tuve que poner al día”. Suena cómico que tu preparación para meterte en este negocio haya sigo jugando. -Sí, mucha gente me dice eso, que envidian mi pega, porque creen que es ir a jugar todo el día. Y esa frase es más o menos verdad, porque parte de nuestro trabajo es jugar, conocer juegos nuevos y recibir a autores de juegos para probar sus creaciones, pero también otra parte es todo lo lleva una Pyme, distribuir, calcular los costos de ventas, hacer el marketing de lo juegos. Tiene un tras bambalinas que es más duro. ¿Uds. editan sus propios juegos y distribuyen los de otros? -Yo creo que la analogía más fácil para entenderlo es con los libros. Lo que más hemos hecho nosotros es localizar juegos extranjeros, eso quiere decir que una editorial francesa, saca un juego francés que le va bien, que pega, y nosotros nos ponemos en contacto con esa editorial para hacer una versión en español de ese mismo juego. Es como un libro que una editorial chilena quisiera traer y no está en español. Entonces ahí hacemos un contrato, que en general incluye un territorio, un idioma y un lapso de tiempo, y se manda a imprimir el juego en imprentas especializadas, pero tratando que sea la misma imprenta que usó la editorial madre, porque así uno se ahorra un montón de costos y se asegura de que va a ser la misma calidad. Eso es localizar un juego. Y ahí el mayor trabajo viene de traducir y maquetear digitalmente los juegos. El juego llega a Chile, un par de meses después, y ahí viene el marketing. Al año se lanzan unos 3.000 juegos nuevos, y de esos los que son en español son un a fracción muy pequeña, entonces nuestro esfuerzo es nutrir el catálogo, que lleguen más juegos a Chile, y respetar siempre el precio internacional. La segunda línea tiene que ver con editar juegos originales. Se nos han acercado autores o bien nosotros nos hemos acercado a ellos y ahí lo que hacemos es editar la idea que tienen ellos. Muy similar, también, a una figura de editorial de libros. El autor tiene una idea concreta, un prototipo de juego que funciona, y si la editorial lo acepta, entra en un proceso de edición, se afinan las reglas y se trabaja el tema gráfico, el arte y la temática que va a tener la estética del juego. También se definen los componentes, si va a tener cartas, dados o fichas. Y cuando ya se está avanzando a la etapa final, se testea el juego para ver detalles, como si funciona con la cantidad de jugadores indicada o hay que modificarla, si se entiende el manual de reglas. Una vez que está full testeado, se manda a imprimir y se buscan editoriales extranjeras que quieran, a su vez, localizarlos. ¿Cuántos proyectos tienen en carpeta en estos momentos? -Estamos trabajando en cuatro en la línea de los juegos originales y, de esos, ya hay dos que están súper avanzados. Y esperamos que puedan lanzarse este año. Hay una tercera línea, que es más experimental, que son curiosidades que hemos hecho. Ahí está “Memoria oculta”, que un juego que desarrollamos con el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y con el Goethe Institut, y fue un proyecto que desarrollamos más bien por encargo, ellos se no acercaron hace un año y medio, y nos propusieron realizar un juego de mesa en base a una aplicación que habían desarrollado y que contenía la georeferenciación en la ciudad de testimonios en audios de víctimas de violencia política. Ellos querían llevar eso a un juego de mesa para llevarlo a la sala de clases. Es un juego bien distinto, porque está pensado para el aula y para entablar conversación y debate, y trabajar la memoria. Y el segundo proyecto en esta línea se llama “Crónicas del estallido”, que lanzamos después de octubre del año 2019, pero que es de libre distribución, se descarga por Internet, y que además fue ilustrado a través de una convocatoria abierta, por lo que hay ilustraciones de personas que se dedican a eso, profesionales, y aficionados o personas que no dibujan, que son casi “anti ilustraciones”. También tienen un juego ilustrado por Guillermo Galindo, alias “Mala Imagen”. -Sí, y es una segunda edición. En Chile pasa mucho que alguien tiene una idea de un juego y lo autoedita. Eso pasó con “Corruptia”, sus autores lo editaron, lo ilustró Mala Imagen y les fue súper bien, porque es un juego que trata de la política y la corrupción. Los autores se acercaron a nosotros, ofreciéndonos que incorporáramos ese juego a nuestro catálogo, y lo hicimos, pero en una segunda edición, con algunos cambios. De todos los juegos del catálogo de Fractal, ¿cuál es el que recomendarías? -Depende de que juego le gusta a cada persona. Son tantos los juegos y tipos de juego, que al igual que con los libros, cada uno tiene que ir desarrollando el gusto. Existen familias de juegos, están los juegos competitivos y los colaborativos. Están los que son de colocar trabajadores, los que son de bluffear, o los que son más “party”, de diversión y risas. Están los euros, que son los más abstractos y de estrategias. Pero personalmente recomendaría, de los juegos localizados de nuestro catálogo, uno que se llama “The mind” y que me gusta porque es muy disruptivo, porque la premisa es muy loca: es un juego que apela a la telepatía entre los participantes. Es un juego colaborativo, tiene cartas números del 1 al 100, y es un juego por niveles, por ejemplo en el nivel 1 cada participante tiene una carta, y el objetivo es ir poniendo las cartas al centro en orden ascendente, pero no hay turnos definidos, los participantes no pueden hablar ni comunicarse de ninguna manera, básicamente el que sienta que tiene la carta más baja, tiene que dejarla en la mesa. Es un juego de conocerse, de saber coordinación grupal, de calcular el tiempo de tus compañeros, entonces es un juego muy entretenido porque lo que va pasando es que cuando se juega varias veces en un grupo, los participantes ya se empiezan a conocer y coordinar.

Nueva unidad de cuidados intensivos lista en Israel para una segunda ola de coronavirus

La nueva unidad del centro hospitalario Sheba, en la céntrica ciudad de Ramat Gan, está equipado con once tecnologías que incluyen aparatos como sensores, monitores, inteligencia artificial, comunicadores, realidad aumentada y tecnología robótica, para maximizar los cuidados de enfermos con Corona virus y minimizar el riesgo del personal sanitario. Según explicó el portavoz del hospital Steven Waltz casi todos los aparatos del cuarto HealthSpace 2030 han sido diseñados en Israel con la intención de que se usen en todo el mundo, se trata de desarrollos de compañías médicas israelíes, así como de diferentes unidades del Ejército y contratistas de defensa, todos especializados en protección ciudadana y alta tecnología. Esta primera versión del cuarto de cuidados intensivos ha sido diseñada específicamente para pacientes con COVID19, en previsión de una segunda ola de contagios teniendo en cuenta que, con la laxitud de restricciones ha en Israel de los últimos días habido un aumento en el número de contagios. Sin embargo, el hospital indica que HealthSpace 2030 está pensado para recibir y tratar pacientes con otras dolencias también, puesto que será actualizado de manera regular. Los artífices de este avance son los médicos del departamento de Sheba llamado ARC (Acelerar, Rediseñar Colaborar), dirigido por el doctor Eyal Zimlichman, quien señaló comunicado que las tecnologías experimentadas en este programa piloto están siendo compartidas con otros hospitales en América del Norte y Europa. Zimlichman aseguró también que este centro hospitalario israelí pretende adoptar en los próximos años todas estas tecnologías puestas en prueba en estos días, y que la pandemia ha dado un gran empujón para que acelerasen en el campo de las soluciones médicas digitales que ya estaban en marcha. Entre los aparatos que se utilizan en la novedosa unidad de cuidados intensivos está el invento israelí de la compañía Vocalis Health, instalado en el teléfono del paciente y que detecta cambios en la voz y en la respiración, ambos indicadores de la progresión de la enfermedad. El cuarto cuenta también con kits de telemedicina modular que permiten el autoexamen, como toma de temperatura y auscultación pulmonar guiados por un médico, de la compañía Tyto Care, así como un robot personal, Temi, que ayuda en exámenes remotos y facilita la vídeo comunicación entre paciente y personal médico. Otro avance de la unidad es un monitor de inteligencia artificial llamado EarlySense que se coloca bajo el colchón de la cama del paciente y detecta y alerta si registra un deterioro en la respiración, la señal vital más crítica de los pacientes con coronavirus. Además, los sanitarios no tienen que acercarse a la cama para medir la cantidad de orina de los pacientes, ya que un dispositivo llamado Serenno transmite esa información digitalmente. Otros avances tecnológicos se encargan de la comunicación entre pacientes y equipo y familia, además de que facilitan el entretenimiento y la educación, como la plataforma Uniper Care, a través de la cual los pacientes de Sheba también hacen terapia grupal en la Unidad Psiquiátrica COVID del hospital.

La exitosa y novedosa apuesta de The Cow Company

El viernes 17 de abril, con la obra “Clase Magistral”, The Cow Company -empresa chilena especializada en marketing de contenidos- inauguró una nueva forma de hacer teatro en Chile: el teatro online. La motivación fue la oportunidad de generar una oferta cultural diseñada especialmente para las plataformas de reuniones virtuales, tipo Zoom, como explica Marcos Alvo, publicista y co-fundador de The Cow. “Ha tenido una súper buena llegada, y creo que ha sido por dos cosas: la oferta de una “nueva normalidad”, es decir, una nueva forma de ir al teatro, y el poder llegar a lugares a los que no habíamos llegado nunca” señala. “Para mucha gente es normal ir al teatro, pero otra -por distintas razones- no había podido ir nunca. Hay gente de la tercera edad que no podía salir y ahora, después de harto tiempo, puede ver teatro. O gente de regiones, donde el teatro no llega o llega más tarde. Tenemos audiencia incluso fuera de Chile, chilenos que están arraigados en otros lugares”. Cuando esto comenzó, como confiesa Marcos, Zoom era una plataforma que él también estaba conociendo. Contactó al escritor Rafael Gumucio, radicado en Nueva York, Estados Unidos, y juntos pensaron en desarrollar contenidos en esta modalidad, pero con la condición de que cumpliera con unos mínimos requisitos. “Primero, tenía que ser orientado más a la comedia que al drama, porque creímos que la gente no estaba encerrada en sus casas y con ganas de amargarse, por lo que queríamos ofrecerles un espacio de divertimento. Por otro lado, pensamos que la duración no debía ser más de 40 minutos. Y, en tercer lugar, quisimos que fuera algo escrito especialmente para este formato, para la plataforma, y que no tratáramos de hacernos los lesos con ella. El desafío era que Zoom fuera un actor más, no tratar de desligarnos de eso”. En la primera obra, la trama trataba sobre un profesor que llegaba a conectarse y se encontraba con un solo alumno. Y cuando le preguntaba a por qué no había nadie más, éste le contestaba que porque sus compañeros están indignados porque la clase anterior la había hecho en bata. De ahí se desarrollaba la historia que incluía el reclamo colectivo de los estudiantes ante la vicedecana de su facultad, quien instruía al profesor a que -mientras estuviera en clases- su casa era la facultad, a lo que él reclamaba una invasión de la propiedad privada. Luego de esta primera puesta en escena del ciclo “Living teatro” (porque es en vivo y como tener el teatro en el living), han seguido siete nuevas obras. Como explica Marcos, se dieron cuenta de que debían estrenar una nueva propuesta cada semana, aunque algunos días sábado hay posibilidad de ver una segunda función. Además, The Cow Company ha desarrollado otras varias propuestas online, que han resultado igualmente exitosas. A “Living teatro” se le sumó “Living stories”, que consiste en la lectura dramatizas de autores nacionales a cargo de actores chilenos, en las que participan ambos. “La idea era vincular autores con actores, y hacer lecturas dramatizadas de cuentos, pensando que -como el teatro- también tuviera una duración del 30 a 40 minutos, y que tuvieran un arco narrativo donde hubiera un final”. Comenzaron con Pablo Simonetti y Cristián Campos, a los que siguieron luego Carla Guelfenbein y Antonia Zegers; Alejandro Zambra y Blanca Lewin, y Carolina Brown y Juanita Ringeling. Y a esta oferta se sumaron shows misceláneos de magia, stand up e improvisación, y música infantil para los más pequeños, programación que se puede revisar en toda su extensión en el sitio web www.thecowcompany.com. Con máximo por sala de mil conexiones, los organizadores calculan que por cada conexión hay 2,5 personas, lo que supera con creces la capacidad presencial de cualquiera de las salas grandes de Santiago, como el Teatro Oriente o el Municipal de Las Condes, que cuentan con un aforo para mil personas. Por eso, Marcos Alvo cree que si bien esto “lo vimos como un paréntesis, como un paso de lo presencial a lo online, hemos llegado a personas y ciudades a las que no podíamos llegar, y quizás es un fenómeno que llegó para instalarse”.

Las celebraciones comenzaron con un nutrido programa de actividades

Mayo debía ser el mes en que comenzaran las celebraciones por los 100 años del Keren Hayesod, la organización judía global fundada por un decreto del comité ejecutivo sionista en Londres, en 1920, constituyéndose como asociación en 1921, y que se dedica a apoyar la Aliá y la integración social en Israel, juntos a muchos otros proyectos. Sin embargo, el Corona virus hizo que cambiaran la programación, que incluía un gran evento en Israel -que por ahora se postergó para noviembre- y que se lanzara un nutrido programa de actividades online que comenzó el pasado domingo 31 de mayo. Como explica Dani Kaplan, Sheliaj del KH en Chile, se montó un seminario de tres días muy rico y enriquecedor, “que es un gran abrazo del Keren Hayesod a América Latina y a las comunidades, participando muchos líderes comunitarios y presidentes de entidades -entre ellos Jaco Leopold, que es el presidente del KH Chile, y Karen Pupkin, que es la Presidenta del KH Chile-, yo mismo como representante en Chile guié la visita virtual guiada al museo de Yaacov Hagam, y así mis colegas en el continente”. Entre las variadas actividades que se realizaron, Dani destaca un panel de mujeres líderes, que fue moderado por Karen Pupkin, y también un conversatorio con hombres de negocios titulado “La economía mundial en épocas de pandemia”, donde participó Jaco Leopold. Uno de los highlights fue, también, la clase magistral dictada por Idan Raichel -que estuvo hace dos años en Chile, invitado por el Keren Hayesod- en la que contó con detalle su trayectoria musical, desde sus comienzos como niño no prodigio, como él señaló, pero con un oído musical que fue el que marcó su trayectoria artística. De la misma forma, los participantes -que pudieron inscribirse a muchas de las actividades del programa de manera abierta y vía Internet- disfrutaron de un taller culinario con el afamado chef israelí Marcos Gersovich. Enseñó a hacer dos platos, que son una fusión de platos latinoamericanos con ingredientes israelíes. Una de las charlas más aclamadas fue la de Marcelo Goldin, sobre fundaraising, que se tituló “Recaudar en tiempos de crisis” y que fue orientada a askanim del KH, pero que Dani Kaplan espera se pueda repetir en un par de semanas para líderes de instituciones comunitarias chilenas, como un aporte del Keren Hayesod a las actividades de las distintas organizaciones judías locales. Otra gran oportunidad que otorgaba el programa de actividades con el que se comienza a celebrar el aniversario del KH fue una visita virtual a una aldea juvenil, que es un proyecto apoyado por esta organización. Y también la visita virtual al Monte Hertzl, donde se visitaron las tumbas de la familia Hertzl, y se conoció su increíble historia. “Hubo para todos los gustos”, señala el sheliaj, “por un lado para celebrar el Keren Hayesod, recordando que que el KH es realmente la comunidad judía en el mundo, y el apoyo es de un lado para el otro, un Israel fuerte crece en una comunidad judía fuerte, y una comunidad judía crece con un Israel fuerte. Ese es el lazo que nos une desde siempre. Y quedamos con un sabor genial. Fueron tres días en el que no entró, se perdió algo bueno, seguro”. Dentro de los próximos días, continuando con su labor de apoyo a la Aliá, el Keren Hayesod en conjunto con la Agencia Judía, realizará una nueva actividad para quienes estén evaluando emigrar a Israel. Para informaciones e inscripciones, revisar el flyer que acompaña a esta nota.

Aprovechando los recursos online para generar un proceso significativo

El mismo día en que el Instituto Hebreo dejó de tener clases presenciales, Talmud Torá del Círculo Israelita de Santiago, CIS, comenzó también a tener clases online. Como explica la coordinadora de esta Área, Vivi Kremer, si bien al principio extrapolaron la misma dinámica que tenían en las clases presenciales a las plataformas virtuales, luego decidieron aprovechar las posibilidades que dan estas herramientas para “la creación de experiencias significativas para los chicos en el Zoom. Pasamos de tener clases generales con todos los talmidim, con los Rabinos Gustavo Kelmeszes y Lucas Lejderman, a un Zoom por morá y por curso, donde se pudiera maximizar el encuentro y propiciar la cercanía”. De la misma forma, aprovecharon las oportunidades que brindan las herramientas de reuniones online para generar actividades especiales. Por ejemplo, con motivo de Iom Hashoá, Talmud Torá del CIS y la Fundación Memoria Viva organizaron un encuentro con la sobreviviente Ana María Wahrenberg, invitación que fue extendida a las familias de los talmidim. En base a la experiencia exitosa de esa charla, se realizó posteriormente un encuentro con la Embajadora de Israel en Chile, Marina Rosenberg, para celebrar Iom Haatzmaut. Y más adelante se sostuvo una conversación virtual son Arie Rezepka, fundador del proyecto TROI, en que la temática central fue el Tikún Olam, y después un encuentro con los abuelos con motivo de Shavuot. Vivi explica que se echa de menos de la actividad presencial toda la interacción que se produce entre los talmidim, el llegar en el bus, compartir una once, disfrutar el recreo con los amigos, o poder conversar, porque “la experiencia social que se produce en el encuentro es distinta a la del Zoom, por lo cual tratamos de aprovechar las fortalezas que nos da esta contingencia, porque hay cosas que no elegimos, pero lo que podemos manejar es hacer lo mejor que podemos”. “Los chicos han tenido mucha capacidad de adaptación. Nosotros pusimos, por delante de todo, la contención, porque ellos tienen que saber que este proceso de Talmud Torá es la apertura a una vida con un protagonismo en su judaísmo. Acá empieza todo. Entonces, lo importante es que ellos se sientan contenidos y cuidados. Por eso buscamos que las actividades sean significativas, para que no se agobien con un Zoom más de contenidos que se sume a la carga horaria del colegio”, explica la coordinadora. Para eso, fueron creando recursos nuevos, “para que este recorrido sea lo más lindo y significativo posible, y que esté focalizado en el cuidado de los chicos, y en entiendan que esto es importante y que ellos son los protagonistas”. Por ejemplo, han tenido algunas clases con el Jazán del CIS, Ariel Foigel, pero también se les han ido enviando cápsulas del tutorial de Kabalat Shabat, para que vayan practicando y aprendiendo. “Es muy interesante lo que está pasando, obviamente es distinto y ha requerido mucha capacidad de adaptación de los talmidim, de las familias y de las morot, y vemos muy buena predisposición”, acota Vivi Kremer. Por su parte, la morá Gaby Dascal, comenta que “ha sido todo un proceso. Al comienzo se sintió raro, para todos, ¡niños y morim! Pero, de a poco, fuimos encontrando modos más amenos de dar las clases; nos conocimos en ese ámbito y aprendimos a disfrutarlo pese a extrañar el compartir las clases presenciales. Creo que ha sido una gran experiencia de aprendizaje para todos. Hoy la dinámica de las clases es muy enriquecedora. Creo que ya, a casi tres meses de haber comenzado este proceso, nos hemos establecido y se disfrutan los encuentros de cada semana”. “Creo que el gran desafío ha sido conocernos desde lo personal y la particularidad de cada uno”, agrega Gaby, “entender los gustos de los talmidim, cuáles son los recursos que más los ayudan a adquirir el conocimiento y poder acompañarlos en lo individual para que cada uno a su ritmo se sienta cómodo y a gusto”. “El camino que han emprendido es súper importante para sus vidas judías, y todo el equipo de Talmud Torá se ha prepuesto generar una propuesta maravillosa, pese a la distancia, para que todos disfruten de este proceso, ¡aunque les haya tocado atravesarlo de un modo atípico!”.

La solidaridad partiendo por casa

Contextos insospechados requieren de actitudes insospechadas. Por eso es que, como pocas veces en la historia de la comunidad judía organizada, todas las instituciones comunitarias, sin excepción, se sumaron a la campaña para reunir cajas de alimentos que se bautizó “Cada día más personas de nuestra comunidad necesitan ayuda” y que lidera la Comunidad Judía de Chile, CJCh. “Como comunidad queremos ser colaboradores y participativos de la realidad nacional. Nos pusimos a trabajar en una campaña, pero una cosa que consideramos fue que era poco empático salir sólo hacia afuera de la comunidad y no hacerlo también hacia adentro, o viceversa”, nos comenta Gerardo Gorodischer, Presidente de la CJCh. “Pero al pasar de los días -acota- nos dimos cuenta de que las necesidades dentro de la comunidad son muchísimo mayores de las que teníamos pensado. Por tanto, la campaña sufrió un giro y por lo menos por los próximos 45 días a dos meses se va a abocar a juntar recursos -equivalentes a cajas de comida, o gift cards en caso de que físicamente sea imposible llegar con la caja- para familias de comunidad. Entonces es una ayuda a nivel comunitario para los más vulnerables. Y hoy día estamos todos vulnerables”. Gerardo comenta que las solicitudes de ayuda a Reshet, que es la institución especializada en apoyo a las familias vulnerables de la comunidad, aumentaron en un 180%. Eso hizo a la CJCh darse cuenta de la urgencia de las necesidades internas y decidir focalizar hacia dentro la campaña. Hacia fuera de la comunidad, como explica la Vicepresidenta de la CJCh, Jackie Rosenberg, hay una serie de iniciativas que se están canalizando a través de las instituciones que tradicionalmente realizan esta ayuda, como WIZO, CADENA y B’nai B’rith. “La idea es potenciar a esas instituciones y propiciar que trabajen juntas, de manera que sean nuestros representantes para Chile”, señala Jackie. Tal como explicó Gerardo, dice que si bien partieron con la idea de hacer una campaña solidaria orientada al público no comunitario, fueron recibiendo requerimientos e informaciones de que estaba aumentando la cantidad de familias dentro de la comunidad que necesitaban ayuda. “Nos dimos cuenta de que esto iba a ir creciendo, porque hay personas que se han quedado sin trabajo o que están pasando momentos difíciles en sus negocios y empresas. Y pensamos que era una linda oportunidad de unirnos todos, juntar fuerzas, optimizar lo que cada una de las comunidades hace en términos de acción social, y potenciarlo. Pensamos hacerlo para público interno y externo, pero con el pasar de los días nos dimos cuenta de que las necesidades dentro de la comunidad iban creciendo día a día. Los recursos no son infinitos, lamentablemente, entonces -después de evaluarlo- decidimos enfocar la ayuda para las familias de la comunidad que lo necesitaran. Pero, además, seguir haciendo un aporte al país, porque somos chilenos y tenemos una responsabilidad con nuestra nación”. Para la Vicepresidenta, la unión de las instituciones comunitarias es emocionante “y me motiva más todavía. Creo que es una señal importante que, en momentos difíciles, tengamos la capacidad de unirnos para ayudar a quienes lo necesiten”. Gerardo, por su parte, calcula en 300 familias el universo de familias comunitarias que debieran ser apoyadas por esta campaña. “El incremento y la velocidad de los requerimientos es tan rápido, que creo que sería una irresponsabilidad de parte nuestra no atender las necesidades de la gente en la comunidad, sin dejar de atender las otras”. “Esta situación que estamos viviendo le está pegando a la gente que tenía recursos y estaban seguros, y por supuesto a los que no, por eso creo que todos tenemos que sumarnos aunque sea con un aporte mínimo, esto es de la comunidad por la comunidad, y todos tenemos responsabilidad de ir ayuda de nuestros hermanos”.

Generosidad y resistencia

La semana pasada concluimos la Cuenta del Omer, que marcó las siete semanas que unen Pésaj con Shavuot. Sefirat haOmer es un período muy especial de nuestro calendario que tiene cuatro significados: uno agrícola, dado por el ómer de cebada que se ofrendaba al Templo entre ambas festividades; uno histórico, marcado por la muerte de los discípulos de Rabí Akiva durante la revuelta contra Roma. uno espiritual, que expresa nuestra impaciencia por recibir la Torá; y uno místico, que identifica cada semana con una de las Sefirot, atributos que D´s expresó durante la creación del mundo. En este sentido, cada semana del ómer representa: 1. Jésed, amor; 2. Guevurá, fortaleza; 3. Tiféret, compasión; 4. Nétzaj, resistencia; 5. Hod, gloria, generosidad; 6. Yesod, conexión; 7. Maljut, majestad. Y, dentro de cada semana, cada día vuelve a encarnar las sucesivas Sefirot. Así, el primer día de Sefirat Haómer es Jésed she be Jésed, amor dentro del amor; el segundo día representa Guevurá she be Jésed, fortaleza dentro del amor; el tercero, Tiféret she be Jésed, compasión dentro del amor; el cuarto, Nétzaj she be Jésed, resistencia dentro del amor y así sucesivamente. La idea de contar la Sefirá según las Sefirot es que intentemos vivir cada día tomando conciencia y potenciando los atributos correspondientes a cada día. La rabina Jill Hammer ha escrito un bellísimo libro llamado “Omer Calendar of Biblical Women” en el cual asigna a cada día una mujer (o grupo de mujeres) que encarnan los valores correspondientes. Y quisiera compartir una clase que me tocó dar el día 26 del ómer, correspondiente a Hod she be Nétzaj, generosidad dentro de la resistencia. Como representante de Hod she be Nétzaj, la rabina Hammer señala a una mujer muy poco conocida: Nejushtá, la madre del rey Yehoyajín. Nejushtá aparece en Melajim Bet (Reyes II 24:8-17). Explica Hammer que, en el Israel antiguo, la posición de reina madre tenía importancia política: cuando se nombra a los reyes de Yehudá e Israel, los nombres de ellas aparecen junto a los de sus hijos. En el caso que nos ocupa, leemos que Yehoyajín, uno de los últimos reyes de Yehudá, es exiliado a Babilonia junto a su madre, Nejushtá. El nombre Nejushtá significa “cobriza” y nos recuerda al Nejushtán, la cobra de cobre mencionada en Bemidvar 21:4–9. Según el relato, el pueblo se queja ante Moshé (están cansados de comer maná) y D´s les envía una plaga de serpientes ardientes. Por orden de D´s, Moshé fabrica un mástil y coloca en su extremo una cobra de cobre (najash hanejoshet). Moshé debe caminar entre el pueblo portando el mástil con la serpiente en su extremo y todo aquel que hubiese sido mordido, al mirar a la serpiente de cobre viviría. Este motivo inspira al símbolo de la medicina: un mástil con una serpiente enrollada (símbolo anterior y probablemente inspirador de la vara de Esculapio). La primera reflexión viene desde la psicología: la misma serpiente que te mataba, te sanaba si la mirabas. El primer paso necesario para sanar nuestros conflictos es enfrentarlos. Pero el Talmud toma otro camino interpretativo y asocia este relato con el de Shemot 17:8-19:25 en el cual el pueblo lucha contra Amalek. Mientras Yoshúa lidera la batalla, Moshé recibe las siguientes instrucciones de D´s: debía subir a la cima de una colina desde donde vería el campo de batalla, y todo el tiempo que mantuviese sus manos en alto, Israel vencería, pero si las bajaba, vencería Amalek. Como a Moshé se le cansaban los brazos, se sentó sobre una roca, de modo que Aarón y Hur sostuviesen sus manos en alto para que Israel pudiera prevalecer. El Talmud se pregunta: ¿Cómo es posible que mirar a la serpiente evitara la muerte de quien había sido mordido? ¿Cómo es posible que tener las manos en alto asegurasen una victoria militar? ¿Es esto magia? Y la respuesta es: Moshé estaba en la cima de una colina; la serpiente, en lo alto de un mástil. No los sanaba mirar las manos de Moshé ni observar a la serpiente, sino elevar sus ojos hacia su Padre en los Cielos (Talmud Babli, Rosh Hashaná 29 a). Cuando elevaban sus miradas buscando la señal que habría de salvarlos, elevaban sus corazones hacia D´s. Era eso lo que les daba la fuerza y el sentido para luchar y salir adelante. Quizás inspirado en este poder sanador del Nejushtán, el Midrash narra que la reina madre Nejushtá era una mujer que mantenía su tienda constantemente abierta para dar consuelo, sanar y acoger a todo aquel que lo necesitara (Kohelet Rabá, 12:7). Y, al ir al exilio junto a su hijo, con toda seguridad mantuvo esa conducta apoyando y conteniendo la angustia de los exiliados. Nejushtá nos enseña la generosidad dentro de la resistencia. Nos enseña que resistimos mejor la adversidad si somos solidarios, si nos apoyamos mutuamente. Porque, si nos preocupamos de sanar a quienes nos rodean, también nosotros sanaremos más rápido. Debemos reforzar nuestra preocupación por los demás, debemos reforzar nuestras donaciones a nuestra comunidad y a las instituciones que nos apoyan constantemente: nos necesitan y las necesitamos. Porque al pensar en los demás dejamos de pensar en nosotros mismos, tomamos conciencia de que hay otros que también sufren. Porque, si cada uno piensa en su prójimo, es muy probable que también alguien piense en ti. Porque estar unidos es el arma más eficaz para sortear cualquier obstáculo. En estos tiempos de crisis, el mensaje de Nejushtá es más actual que nunca.

La Gioconda

Los entendidos explican que la enigmática sonrisa de la Mona Lisa es una ilusión óptica, que aparece y desaparece respecto a la manera en que el ojo humano procesa las imágenes. En el retrato, el hemisferio derecho de la cara no sonríe. En tanto el izquierdo, genera complicidad con una suave elevación en la comisura de labios. La Gioconda no está alegre, pero tampoco manifiesta expresión de tristeza. La combinación de imágenes, en ambas mitades de la boca, retratan un equilibrio compatible con la paz y la serenidad propias de un estado de bienestar. Hay una bendición del texto bíblico, la más antigua y más pronunciada, conocida como bendición sacerdotal: “D-s te bendiga y guarde, te ilumine con su luz y seas luz, eleve tu rostro y te entregue su paz” Bamidvar 6:24-26. Gersónides, Francia s.XIII, explica: Después la Torá recordó lo que cada cual traería para deshacerse de una guerra personal dentro de sí mismo. Y para deshacerse de la pelea, disputa y lesiones dentro del hogar, y dentro de la nación en general, recordó la bendición sacerdotal, porque despierta la maravillosa comprensión de integridad y de la paz verdadera. D-s te bendice y te guarda, de manera que ganes tiempo para disminuir la adrenalina, y tanto el cortisol como la conciliación permitan resolver problemas con suficiente inteligencia emocional. Te ilumina con su luz para que encuentres luz, y reconozcas que el motivo que hoy te genera una reacción con certeza mañana será insuficiente. Eleva tu rostro, para que en tu tiempo te conserves sencillo, solidario y puro. D-s te propone la paz, para que vivas tal como predicas. No hay enigmas en la sonrisa la Mona Lisa, si estamos dispuestos a que no sea una ilusión óptica del ojo humano. La paz y el equilibrio, se construyen a favor de y a pesar de. Que la bendición sea un compromiso firme de equilibrio en nuestras almas.