publicado hace dos días

Generosidad y resistencia

La semana pasada concluimos la Cuenta del Omer, que marcó las siete semanas que unen Pésaj con Shavuot. Sefirat haOmer es un período muy especial de nuestro calendario que tiene cuatro significados: uno agrícola, dado por el ómer de cebada que se ofrendaba al Templo entre ambas festividades; uno histórico, marcado por la muerte de los discípulos de Rabí Akiva durante la revuelta contra Roma. uno espiritual, que expresa nuestra impaciencia por recibir la Torá; y uno místico, que identifica cada semana con una de las Sefirot, atributos que D´s expresó durante la creación del mundo. En este sentido, cada semana del ómer representa: 1. Jésed, amor; 2. Guevurá, fortaleza; 3. Tiféret, compasión; 4. Nétzaj, resistencia; 5. Hod, gloria, generosidad; 6. Yesod, conexión; 7. Maljut, majestad. Y, dentro de cada semana, cada día vuelve a encarnar las sucesivas Sefirot. Así, el primer día de Sefirat Haómer es Jésed she be Jésed, amor dentro del amor; el segundo día representa Guevurá she be Jésed, fortaleza dentro del amor; el tercero, Tiféret she be Jésed, compasión dentro del amor; el cuarto, Nétzaj she be Jésed, resistencia dentro del amor y así sucesivamente. La idea de contar la Sefirá según las Sefirot es que intentemos vivir cada día tomando conciencia y potenciando los atributos correspondientes a cada día. La rabina Jill Hammer ha escrito un bellísimo libro llamado “Omer Calendar of Biblical Women” en el cual asigna a cada día una mujer (o grupo de mujeres) que encarnan los valores correspondientes. Y quisiera compartir una clase que me tocó dar el día 26 del ómer, correspondiente a Hod she be Nétzaj, generosidad dentro de la resistencia. Como representante de Hod she be Nétzaj, la rabina Hammer señala a una mujer muy poco conocida: Nejushtá, la madre del rey Yehoyajín. Nejushtá aparece en Melajim Bet (Reyes II 24:8-17). Explica Hammer que, en el Israel antiguo, la posición de reina madre tenía importancia política: cuando se nombra a los reyes de Yehudá e Israel, los nombres de ellas aparecen junto a los de sus hijos. En el caso que nos ocupa, leemos que Yehoyajín, uno de los últimos reyes de Yehudá, es exiliado a Babilonia junto a su madre, Nejushtá. El nombre Nejushtá significa “cobriza” y nos recuerda al Nejushtán, la cobra de cobre mencionada en Bemidvar 21:4–9. Según el relato, el pueblo se queja ante Moshé (están cansados de comer maná) y D´s les envía una plaga de serpientes ardientes. Por orden de D´s, Moshé fabrica un mástil y coloca en su extremo una cobra de cobre (najash hanejoshet). Moshé debe caminar entre el pueblo portando el mástil con la serpiente en su extremo y todo aquel que hubiese sido mordido, al mirar a la serpiente de cobre viviría. Este motivo inspira al símbolo de la medicina: un mástil con una serpiente enrollada (símbolo anterior y probablemente inspirador de la vara de Esculapio). La primera reflexión viene desde la psicología: la misma serpiente que te mataba, te sanaba si la mirabas. El primer paso necesario para sanar nuestros conflictos es enfrentarlos. Pero el Talmud toma otro camino interpretativo y asocia este relato con el de Shemot 17:8-19:25 en el cual el pueblo lucha contra Amalek. Mientras Yoshúa lidera la batalla, Moshé recibe las siguientes instrucciones de D´s: debía subir a la cima de una colina desde donde vería el campo de batalla, y todo el tiempo que mantuviese sus manos en alto, Israel vencería, pero si las bajaba, vencería Amalek. Como a Moshé se le cansaban los brazos, se sentó sobre una roca, de modo que Aarón y Hur sostuviesen sus manos en alto para que Israel pudiera prevalecer. El Talmud se pregunta: ¿Cómo es posible que mirar a la serpiente evitara la muerte de quien había sido mordido? ¿Cómo es posible que tener las manos en alto asegurasen una victoria militar? ¿Es esto magia? Y la respuesta es: Moshé estaba en la cima de una colina; la serpiente, en lo alto de un mástil. No los sanaba mirar las manos de Moshé ni observar a la serpiente, sino elevar sus ojos hacia su Padre en los Cielos (Talmud Babli, Rosh Hashaná 29 a). Cuando elevaban sus miradas buscando la señal que habría de salvarlos, elevaban sus corazones hacia D´s. Era eso lo que les daba la fuerza y el sentido para luchar y salir adelante. Quizás inspirado en este poder sanador del Nejushtán, el Midrash narra que la reina madre Nejushtá era una mujer que mantenía su tienda constantemente abierta para dar consuelo, sanar y acoger a todo aquel que lo necesitara (Kohelet Rabá, 12:7). Y, al ir al exilio junto a su hijo, con toda seguridad mantuvo esa conducta apoyando y conteniendo la angustia de los exiliados. Nejushtá nos enseña la generosidad dentro de la resistencia. Nos enseña que resistimos mejor la adversidad si somos solidarios, si nos apoyamos mutuamente. Porque, si nos preocupamos de sanar a quienes nos rodean, también nosotros sanaremos más rápido. Debemos reforzar nuestra preocupación por los demás, debemos reforzar nuestras donaciones a nuestra comunidad y a las instituciones que nos apoyan constantemente: nos necesitan y las necesitamos. Porque al pensar en los demás dejamos de pensar en nosotros mismos, tomamos conciencia de que hay otros que también sufren. Porque, si cada uno piensa en su prójimo, es muy probable que también alguien piense en ti. Porque estar unidos es el arma más eficaz para sortear cualquier obstáculo. En estos tiempos de crisis, el mensaje de Nejushtá es más actual que nunca.

publicado hace dos días

La Gioconda

Los entendidos explican que la enigmática sonrisa de la Mona Lisa es una ilusión óptica, que aparece y desaparece respecto a la manera en que el ojo humano procesa las imágenes. En el retrato, el hemisferio derecho de la cara no sonríe. En tanto el izquierdo, genera complicidad con una suave elevación en la comisura de labios. La Gioconda no está alegre, pero tampoco manifiesta expresión de tristeza. La combinación de imágenes, en ambas mitades de la boca, retratan un equilibrio compatible con la paz y la serenidad propias de un estado de bienestar. Hay una bendición del texto bíblico, la más antigua y más pronunciada, conocida como bendición sacerdotal: “D-s te bendiga y guarde, te ilumine con su luz y seas luz, eleve tu rostro y te entregue su paz” Bamidvar 6:24-26. Gersónides, Francia s.XIII, explica: Después la Torá recordó lo que cada cual traería para deshacerse de una guerra personal dentro de sí mismo. Y para deshacerse de la pelea, disputa y lesiones dentro del hogar, y dentro de la nación en general, recordó la bendición sacerdotal, porque despierta la maravillosa comprensión de integridad y de la paz verdadera. D-s te bendice y te guarda, de manera que ganes tiempo para disminuir la adrenalina, y tanto el cortisol como la conciliación permitan resolver problemas con suficiente inteligencia emocional. Te ilumina con su luz para que encuentres luz, y reconozcas que el motivo que hoy te genera una reacción con certeza mañana será insuficiente. Eleva tu rostro, para que en tu tiempo te conserves sencillo, solidario y puro. D-s te propone la paz, para que vivas tal como predicas. No hay enigmas en la sonrisa la Mona Lisa, si estamos dispuestos a que no sea una ilusión óptica del ojo humano. La paz y el equilibrio, se construyen a favor de y a pesar de. Que la bendición sea un compromiso firme de equilibrio en nuestras almas.

publicado hace 8 días

Basta de pánico

Nadie nos prometió vivir eternamente, por lo que un virus no es ajeno en nuestro pensamiento. Nadie nos aseguró que cumpliríamos los sueños, por lo que no hay engaño si somos arrebatados antes de realizarlos. Dice el filósofo coreano Byung-Chul Han, “lo que muestra nuestra reacción de pánico ante el virus, es que algo anda mal en nuestra sociedad”. La Revelación de D-s en una teofanía que no escapa al pánico. Moshé tiene que llevar a los Hijos de Israel al pie de la montaña y forzar a que escuchen: “vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento”. (Shemot 19:16). Después de que D-s habla solo diez oraciones, están tan afectados por el pánico que se niegan a escuchar más (Shmot 20: 15-17). En esta sagrada convocatoria, ¿los Hijos de Israel fueron atraídos irresistiblemente o repelidos por el miedo? El creador del mundo te entrega tu alma y hálito de vida con la promesa de construir un escenario mejor. El hacedor de maravillas y milagros, te libera de la esclavitud y conduce por un desierto. El compasivo y justiciero, te sostiene en comida y vestidos en lugares inhóspitos de circunstancias adversas. El generoso y desinteresado concede Su presencia, Su ley y Su Torá; pero el pánico de su pueblo es el que vence. Finaliza la revelación y la conclusión es: “no vuelva yo a oír la voz de mi D-s, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera” Dvarim 18:16. Los ex esclavos son una sociedad de supervivencia que carece de sentido, en donde el pánico siempre triunfará. Estar frente al Monte Sinaí no es llegar a tiempo, no es cambio de ropas, ni depende de una ducha higiénica. Monte Sinaí es elegir: dejar de sobrevivir, para construirte con los ideales que te entreguen alas de libertad con profundas raíces en que cada decisión, que te hagan un ser íntegro, puro y sagrado.

publicado hace 15 días

Desconcertados

Vamos a planificar el camino del punto A hacia el B. Estamos en la etapa X del proceso y vamos a la etapa Y. Pololeamos y nos vamos a casar. Estamos educando a nuestros hijos y serán profesionales. Trabajamos y compraremos aquello que queremos. Somos sociables y siempre estarán los amigos presentes. Soy deportista sano y viviré largamente. Planificamos nuestras finanzas y no tendremos necesidades. Salgo de Egipto y entro a la Tierra Prometida. Sin embargo, todo eso que te ocurre entre medio, se llama desierto. Una escritora contemporánea, Avivah Zornberg, define en su libro Bewilderments la dificultad que plantean los mientras tanto en la vida. Dice el profeta Oshea 2:16 “Por lo tanto, he aquí, la seduciré, y la llevaré al desierto, y le hablaré tiernamente”. La interpretación ejemplifica: en lugar de convertirla en un ejemplo público de lo incorrecto, la toma en privado, habla y razona con ella. En la intimidad abre una puerta de esperanza y reconciliación, potencia la fe como un acto soberbio del deseo. El camino directo era de la esclavitud hacia la tierra que mana leche y miel. Sin embargo, ese mientras tanto, se estableció como realidad de cuarenta años. El desierto para el pueblo de Israel representa gritos, rebeldías, susurros, rabia y lamentos que vuelan por el aire, en una cacofonía que D-s describe como producto de la falta de fe. El desierto se transforma en la resistencia, la ambivalencia y el autoengaño. El desierto asusta a todos nuestros viejos fantasmas, porque nos deja a mitad de camino entre el trauma del pasado y la ilusión del futuro. El desierto se camina plasmando huellas en la arena, que pueden ser borradas por la brisa de la noche. Pero el desierto se asume, más allá de la indiferencia. Cambia una generación en ese desierto, ideas quedan sepultadas en arenas hostiles. Sólo quienes aún desean otra realidad, logran transformar el paisaje.

publicado hace 15 días

Lag Baómer: La fiesta de la diversidad

La semana pasada hemos vivido la festividad de Lag Baómer, el día 33 de la cuenta de 49 días que separan Pésaj de Shavuot. Sefirat Haómer es una escalera ascendente entre ambas festividades. Pésaj, la fiesta de la libertad, consagra la capacidad del ser humano de modificar su realidad. El ejemplo de un pueblo de esclavos que se libera de su opresor genera un paradigma de por sí liberador: no estamos condenados a repetir errores ni a eternizar angustias. Pésaj nos enseña que el mundo puede mejorar. Así, al decir de Irving Greenberg, Pésaj se convierte en el motor filosófico del judaísmo. Si quienes nacieron esclavos pueden alcanzar la libertad, entonces, por extensión, todo lo que está mal se puede corregir. El concepto de Tikún Olam, la necesidad y la posibilidad de mejorar el mundo, nace de la festividad de Pésaj. Pero la libertad de Pésaj es una libertad sin límites. Nos liberamos de la opresión del Faraón, pero nos quedamos en el desierto. Los esclavos recién liberados necesitan esta libertad absoluta, sin limitaciones. Que nadie les diga lo que deben hacer. Las siete semanas del Ómer simbolizan el tiempo que aporta la madurez necesaria para percibir la necesidad de una ley que enmarque esa libertad. Sin ese período de transición, la ley podría sentirse como una imposición que oprime y cercena la libertad. Estas siete semanas sirven para que la ley se convierta en algo compatible con la vida en sociedad. Por eso contamos, día a día, como los presos que cuentan el tiempo que falta para su liberación: la verdadera libertad solo tiene sentido cuando la ley la regula. Pésaj es impensable sin Shavuot. Shavuot no tiene sentido sin Pésaj. La cuenta del Ómer es una escalera ascendente, pero es también un período de semiduelo. La causa: la muerte de los 12.000 pares de alumnos de Rabi Akiva durante la revuelta contra Roma quienes, según el Talmud, fueron diezmados por una plaga. El carácter festivo de Lag Baómer se debe, por una parte, a que en ese día cesó la mortandad. Pero hay otra razón: el místico Rabí Shimon bar Yojai murió ese día y la tradición afirma que pidió ser recordado con alegría y no con llanto, idea que todos deberíamos sopesar muy seriamente. La Mishná se desarrolla a la sombra de la destrucción del Segundo Templo. En un intento por preservar el orden cósmico, nuestros sabios establecen que todo lo que sucede debe, necesariamente, ser voluntad divina, y las tragedias que nos ocurren son el castigo por nuestros pecados. Sentir que si modificamos nuestra conducta la situación se podría revertir, otorga una cierta sensación de control. Así, la Mishná asigna una causa a cada tragedia: el Primer Templo fue destruido como castigo por el pecado de idolatría; el Segundo Templo, por el odio gratuito entre hermanos. Los alumnos de Rabí Akiva murieron por no respetarse entre ellos. (Hay que aclarar que esta teología de retribución ha sido revisada por el pensamiento judío y no es la única explicación a las tragedias de la vida). Es notable la razón que establece la Mishná para la muerte de los 12.000 pares de estudiosos. Según Bereshit Rabá 24:7 Rabí Akiva afirma que la mitzvá “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) es “Klal gadol baTorá”, la regla principal de la Torá. ¿Cómo se explica, entonces, que justamente los discípulos de Rabí Akiva no se hayan respetado entre ellos? Aprendí una vez que la dificultad no estuvo en “ama a tu prójimo” (eso lo entendieron) sino en “como a ti mismo”: creyeron que amar al prójimo como a uno mismo significa pretender que el otro sea como uno mismo. Una concepción así olvida que cada persona es única, no solo en su aspecto físico, sino en su manera de interpretar la realidad. Al negar esto, cada discípulo de Rabí Akiva sentía que sus 23.999 compañeros estaban equivocados. La falta de respeto mutuo se debió a que ignoraron la importancia de la diversidad. En cuanto a Rabí Shimon bar Yojai, según la leyenda narrada por el Talmud (Shabat 33 b) fue condenado a muerte por la administración romana y salvó la vida escondido en una cueva. Allí vivió junto a su hijo por 12 años. Durante su encierro, alimentado milagrosamente por un arroyo y un algarrobo, Rabí Shimon bar Yojai escribió el Zohar (aunque académicamente se sabe que éste fue escrito por Moisés de León en el siglo XIII). La leyenda afirma que Eliahu Hanaví le anunció que había muerto el emperador que lo perseguía. Pero, al salir de la cueva en un extraordinario estado de elevación mística, no pudo aceptar que hubiera judíos dedicados a la agricultura, a la vida mundana. Y tal fue su ira que sus ojos quemaban todo aquello donde se posaban. D´s, entonces, lo condenó a volver a la cueva por 12 meses adicionales, hasta que fue capaz de aceptar que hay diferentes maneras de honrar a D´s. Logró entender que se puede alabar a D´s no solo a través de la mística sino también mediante el trabajo cotidiano, la tefilá sincera, las mitzvot, la vida simple y honrada. Estamos en presencia de dos historias aparentemente desconectadas entre sí, salvo por el detalle no menor de que Rabí Shimon bar Yojai era uno de los discípulos de Raví Akiva. Uno que comienza sintiendo que solo su propio y personal acercamiento al judaísmo es el adecuado, pero que finalmente logra aceptar que hay diferentes formas y todas pueden ser válidas. Lag Baómer se transforma así en la fiesta de la diversidad, del respeto mutuo, de la exaltación de las diferencias y la riqueza de la pluralidad. Un judaísmo monolítico jamás habría generado el Talmud ni la creatividad y adaptabilidad que nos caracterizan. El judaísmo siempre ha sido evolutivo y diverso. Lag Baómer nos enseña que así debe seguir siendo.

publicado 14 Mayo 2020

Behar Bejukotai

La lectura de la Torá que corresponde a esta semana es Behar Bejukotai, y abarca las dos últimas parshiot de Séfer Vaikrá. El libro Vaikrá, Levítico, es un texto peculiar que entrega pautas acerca de la ubicación del ser humano en la realidad. Comienza hablando sobre cómo relacionarnos con D´s; sigue con las relaciones con nuestro prójimo y concluye enseñándonos a funcionar como sociedad. Los primeros capítulos de Vaikrá nos dicen que la comunicación con D´s sí es posible. Pese a que hoy son extemporáneos, los sacrificios nos dicen que podemos reparar nuestros errores y pedir perdón. Que debemos estar dispuestos a agradecer por lo bueno de la vida y que todos estos actos (pedir perdón, agradecer) exigen algún tipo de sacrificio, exigen que entreguemos algo de nosotros mismos. Hoy, quizás, nuestro impulso por dar Tzedaká en esas circunstancias podría enraizarse en esa memoria colectiva. Vaikrá continúa con leyes que nos enseñan a comportarnos éticamente. No maldecir al sordo ni poner tropiezo frente al ciego, pagar los sueldos a tiempo, ayudar a quien nos necesita, aunque sea nuestro enemigo, devolver objetos perdidos, no engañar en nuestras relaciones comerciales. Vaikrá nos impele a regular nuestros impulsos a través de la Kashrut y de la ética sexual. Autocontrol, preocupación por el otro, empatía, nos hacen mejores. Queda claro que un estilo de vida que promueva conductas individuales correctas ayudará a generar una sociedad más sana. Pero las dos últimas parshiot de Vaikrá se dedican especialmente al diseño de la paz y el crecimiento de la sociedad. Behar propone un sistema económico que combina la libertad de mercado con la protección social. Durante seis años deberemos trabajar la tierra como si fuera nuestra, pero el séptimo es año sabático (Shnat Shmitá) y nos recuerda que la tierra es de D´s. Debemos dejar de trabajar la tierra y consumir lo que crezca espontáneamente de ella. Y cada cuarenta y nueve años (siete veces siete) tendremos el año del jubileo (Shnat Haiovel) en el cual toda la propiedad volverá a sus dueños primitivos, los esclavos serán liberados, todas las deudas serán condonadas y todos los recursos se barajarán de nuevo. ¿De qué se trata todo esto? El primer mensaje nos pide cuidar la ecología. Al pedirnos que dejemos de trabajar la tierra, el año sabático nos recuerda que la naturaleza no está tan plenamente a nuestra disposición como solemos creer. No somos amos y señores, ni de la naturaleza ni de nada. Por su parte, el año del jubileo nos invita a desacoplarnos del aparato productivo, volver a lo simple, recuperar la armonía con el entorno. Nos recuerda que los humanos debemos estar al servicio de la naturaleza, y no al revés. Que no podemos explotarla a nuestro antojo, debemos respetarla si queremos que ella nos respete. Shnat Haiovel nos recuerda, a la vez, que debemos resguardar la dignidad del ser humano. La preocupación por la pobreza es transversal a toda la Torá, escrita y oral, pero en Behar es explícita: “Si alguno de tus hermanos israelitas empobrece y no es capaz de mantenerse, ayúdalo como lo harías con un extranjero o un desconocido, así podrá continuar viviendo cerca de ti” (25:35). El jubileo impide que la pobreza se haga estructural y hereditaria, permitiendo que cada familia recupere la propiedad de la tierra que pudo haber perdido por malas decisiones tomadas durante los cincuenta años anteriores. Finalmente, Bejukotai nos dice que nuestras conductas tienen consecuencias. Pero no se trata solo de las consecuencias individuales de nuestras conductas individuales. Como sociedad también podemos acarrear sobre nosotros la bendición o la maldición a nivel global. Todos somos responsables de ello. El judaísmo nos da estrategias para intentar no caer en este tipo de desmesura. Una de ellas es el Shabat, que nos devuelve a nuestro lugar en el mundo. Nos dice que debemos trabajar seis días como si fuéramos dueños del tiempo; pero el séptimo día debemos recordar que el tiempo es de D´s. Así, en Shabat debemos dejar de intervenir en la naturaleza, descansar y dejarla descansar. Del mismo modo, cada siete años Shnat Shmitá nos dice que dejemos descansar a la tierra para que vuelva a darnos toda su bondad. Y cada cuarenta y nueve años, Shnat Haiovel nos pide que volvamos a equilibrar la balanza de la sociedad, para que todos tengamos igualdad de oportunidades. Imposible no pensar en nuestra situación actual. Muchos ven la crisis del coronavirus como una crisis planetaria causada por nuestro afán desmedido por controlarlo todo. Queremos controlar la naturaleza, la genética, queremos controlar el futuro. Como parte de la maldición, el versículo 26:35 dice: “Y, en su desolación, la tierra descansará por todo lo que no descansó en vuestros sábados cuando vosotros habitabais en ella”. Esta crisis viene a recordarnos que no controlamos nada. No manejamos lo material, mucho menos el tiempo. Planificar se volvió un lujo que antes dábamos por sentado. Parecería ser que el mundo se tomó un año sabático. Nuestros cielos están menos contaminados, hay más pájaros, hay más silencio. Quizás también nuestros mares dejen de acumular plástico. Este año sabático forzado nos está ayudando a expresar más respeto, más solidaridad, más preocupación por el otro. Estamos viviendo un año sabático en el que deberemos aprender a valorar lo que tenemos en casa, volver a contactarnos con las cosas más básicas de la vida. Son tiempos difíciles y vendrán más difíciles todavía. Pero si, como humanidad, somos capaces de aprender la lección, tendremos herramientas para lidiar con la crisis que se avecina a causa de la crisis. Es innegable que estamos siendo más solidarios, más respetuosos de la naturaleza, más responsables, que estamos tomando más conciencia. Si estas conductas se quedan con nosotros cuando la crisis termine, podremos decir que hemos salido de ella fortalecidos. Es una oportunidad que no podemos darnos el lujo de perder.

publicado 14 Mayo 2020

Sobreviviendo dije

En términos lineales bendiciones por obediencia y maldiciones por desacato. Esto es sinónimo de una vida predecible que no conlleva sobresaltos. Pero esta definición resulta en la imaginación y en la teoría, pero jamás en la práctica. Dice la Torá, incluso en las maldiciones y en manos de enemigos, “no los despreciaré ni los rechazaré” Vaykrá 26:44. Existe un sentido causal entre lo que haces y lo que ello provoca. Pero aún con errores, D-s no termina de alejarse por completo. Hay veces que con obediencia, las bendiciones no llegan. Otras veces que sin desacato, las maldiciones llueven. Es probable que la recompensa, buena o mala, no es lo que nos incita a actuar. Es ahí, cuando el texto sagrado, nos invita a acercarnos a D-s. Incluso, en el peor escenario, D-s estará contigo. Si encuentras que la vida tiene un significado, si tu propia vida tiene un propósito, si hay una tarea que aún tienes que cumplir, entonces algo dentro tuyo te da la fuerza para sobrevivir al sufrimiento y la tristeza. Actúas y provocas por convicción, que tal vez eso signifique bendición. Simon Sinek dirá que si tienes un ¿por qué? encontrarás pronto un ¿cómo? para ponerlo en práctica en un ¿qué?. El Rey Salomón en su ancianidad resaltó su libro de Kohelet –Eclesiastés- que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero, para los entendidos del texto, no termina en un pesado mensaje de negatividad. No hay nada nuevo bajo el sol que sea ajeno a reconocer la presencia de D-s en el mundo. En lo bueno y en lo malo, en la maldición y bendición, buscaremos siempre sobrevivir.

publicado 07 Mayo 2020

Distribución de talentos

Los talentos no están distribuidos de manera ordenada. Aunque lo más grave es la interpretación y lectura que hacemos de talentos. En el Israel bíblico, los sacerdotes acumulaban privilegios y talentos. No viudas, no divorciadas, no rameras. Sin defectos en sus cuerpos. Debían ser fuertes, bonitos, con poder material, sabios y dignos. Cualquier condición anterior, invalidaba la ofrenda de los descendientes de Aharón frente al Altar. Así de distinguido se volvía el Sacerdote: “Y el sumo sacerdote entre sus hermanos” Vaykrá 21:10. La fábula cuenta, “Ocurrió con un sacerdote llamado Pinjas que era albañil profesional y fue elegido para convertirse en Sumo Sacerdote. Cuando sus compañeros sacerdotes llegaron a la cantera de la que se ganaba la vida, la llenaron con piezas de oro para hacerlo financieramente independiente” Vaykrá Rabbá 26:9. Hay un indicio. Si el Sacerdote era pobre, en la palabra “entre sus hermanos”, comprendemos que su riqueza podía originarse en conjunto con sus hermanos. La fuerza enseña el Tratado de Principios, es dominar el instinto. La belleza es ser reconocido como agradable frente a los ojos de los demás. La sabiduría es la acumulación de experiencias en años, quien aprende de cada oportunidad y ser humano. La dignidad, es saber elegir para la vida y elevarla. No hay condiciones congénitas pero si virtudes por mejorar. Las cualidades y talentos, no son innatos sino un desafío para convertirte en la mejor expresión del alma. Los esfuerzos son individuales por mejorarnos. Las lecturas de terceros, que validan o rechazan habilidades, necesitan incorporar más sensibilidad, más caricias y pronoia. Tenemos incertidumbres en clasificar sacerdotes hoy en día, pero conocemos el camino que nos dejaron del virtuosismo.

publicado 07 Mayo 2020

Aislamiento social: Un largo Shabat, un Iom Kipur extendido

En un hermoso artículo publicado en el sitio del Instituto Schejter, la rabina Irina Gritsevskaya (directora de Midreshet Schejter y de Midreshet Yerushalaim) hace un notable alcance de las parshiot Ajarei Mot-Kedoshim, cuya lectura correspondió la semana pasada. La parashá Ajarei Mot incluye la lectura de la mañana de Iom Kipur, en la cual se describe el rito correspondiente al día sagrado. Se trata de los dos machos cabríos, ambos idénticos, que debían ser presentados ante Aarón, el Sumo Sacerdote. Aarón debía echar suertes para determinar cuál de los animales sería sacrificado para purificar al pueblo por sus pecados, y cuál sería enviado vivo a un lugar del desierto llamado Azazel, para expiar por las transgresiones de los hijos de Israel. Explica la rabina Gritsevskaya que el Midrash, el Zohar y el comentarista español Abarbanel (siglo XV) notan impresionantes paralelos entre estos dos animales y la historia de Jacob y Esav. En ambos casos tenemos seres idénticos, pero que enfrentan destinos muy diferentes. La palabra hebrea seir (macho cabrío) es la misma que da origen al nombre Esav (Gen 25:25) y al lugar donde este vivirá su vida adulta. Esav también es conocido como Edom, debido al color rojo (adom) que tuvo al nacer y el del guiso de lentejas que intercambia con su hermano Jacob. Y, según el Talmud, al seir destinado a Azazel se le amarraba un hijo rojo al cuello, justamente para diferenciarlo del que habría de ser sacrificado en el altar. Las similitudes no terminan acá. Así como hay dos cabritos en el ritual, hay dos cabritos en la vida de Jacob: cuando su madre, Rivka, se da cuenta de que Itzjak está por bendecir a Esav, le ordena a Jacob: “Anda y tráeme dos cabritos del rebaño y los cocinaré para tu padre” (Gen 27:9). Finalmente, la palabra central de nuestra lectura, repetida 23 veces, es kapará, expiación. Y la única vez que esta palabra aparece en la Torá con el mismo significado es cuando Jacob está por reencontrarse con Esau tras años de ausencia: “Apaciguaré su ira (ajapra panav) con el obsequio que va delante de mí. Después veré su rostro, quizás me perdone.” (Gen 32:21) Enseña Gritsevskaya que el rabino Jonathan Sacks ofrece una fascinante explicación a la conexión entre ambas historias. El ritual de los dos cabritos idénticos, uno de los cuales debía cargar con nuestros pecados, simboliza las dos identidades que conviven en un corazón angustiado: uno es la persona que queremos ser, nuestro yo auténtico; el otro es aquello que está dentro nuestro, pero que nos hace mal. El ritual de Iom Kipur descrito en Ajarei Mot nos muestra la manera de alcanzar la expiación a través del acto simbólico de dejar partir al macho cabrío que iba a Azazel. Si logramos dejar partir a aquello que nos daña, encontraremos paz interior y podremos estar en paz con el mundo. El rito expresa, simbólicamente, el resultado de la lucha interior que cada uno debe librar para desarraigar esos rasgos de carácter que nos impiden realizarnos en plenitud. El patriarca Jacob lo hizo cuando luchó con un extraño durante toda una noche (Bereshit 32:25-33) ya que, según el Midrash, el contrincante era Esav, su hermano mellizo. El rabino Sacks une así las dos historias: el macho cabrío que se mandaba al desierto es el Esav que vivía dentro de la mente de Jacob. Jacob aprendió a dejarlo partir y en ese acto se convirtió en Israel, el padre del pueblo judío. No debemos olvidar la manera como termina la lucha de Jacob con el ángel. Leemos en el versículo 27 que el ángel pide: “Déjame ir, que está rayando el alba”. A lo que Jacob contesta: “No te dejaré ir hasta que me hayas bendecido”. Esta es la clave de todo el episodio: no podemos dejar partir a nuestras dificultades hasta que nos entreguen su bendición, hasta que hayamos aprendido y crecido a causa de ellas. En el simbolismo que nos entrega la rabina Gritsevskaya, dejar partir a lo que nos boicotea desde nuestro interior es lo que nos hace crecer y mejorar. Ser uno mismo significa tomar conciencia de nuestras propias bendiciones y dejar de aspirar a las bendiciones de los demás. Si revisamos la historia de Jacob, veremos que ese fue su gran problema. Deseó la primogenitura y la bendición de su hermano, sin darse cuenta, quizás, de que él tenía valores suficientes como para adquirir la bendición sin tener que robarla ni engañar a nadie. Cuando deja partir al Esav que lleva dentro, Jacob logra reconciliarse consigo mismo. Deja de buscar la identidad o la bendición de otros. La rabina Irina Gritsevskaya une estas enseñanzas con la situación de aislamiento social que estamos viviendo. Ella propone que la crisis del coronavirus nos fuerza a reconsiderar nuestras prioridades, a preguntarnos qué es lo verdaderamente importante para nosotros, ver qué es lo que realmente somos y deseamos ser. Y nos pide considerar si la humanidad ha entrado en este largo Shabat, este receso de nuestras actividades cotidianas, para que podamos revisar nuestras vidas, valorar lo que somos y reformular nuevos rumbos. Sugiere, también, que aprovechemos este tiempo como un Iom Kipur extendido. Un paréntesis que nos permita analizar a qué clase de persona aspiramos. La crisis del coronavirus es la oportunidad de dejar partir aquello que no queremos ser, luchar con ello cara a cara y enfrentarnos a nosotros mismos.

La batalla contra el COVID19 en primera persona

“Primero que todo muchas gracias por invitarme a participar y dar cuenta de nuestro día a día en esta batalla contra el COVID19”, escribe por correo electrónico la Doctora Daniela Eisen, Becada de Cardiología y Residente Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico Universidad de Chile, UCUCh. Médico Cirujano de esta misma casa de estudios, Daniela se especializó en Medicina Interna. “Terminé mi primera especialidad a fines del 2015 y desde entonces trabajo en la UCI (unidad de cuidados intensivos) del Hospital Clínico de la Universidad de Chile”, relata y agrega: “Hice además un diplomado de la Universidad Católica de Ventilación Mecánica y trabajé como internista en la unidad de pacientes críticos de la Clínica Alemana, hasta el 2018 en que tuve que dejar la Clínica pues entré a hacer la subespecialidad Cardiología en la Universidad de Chile. Sin embargo, mantuve mi cargo en la UCI del HCUCh. Llevo casi cinco años trabajado en una Unidad de Cuidados Intensivos”. Cuando empezó la pandemia consecuencia de la expansión del Corona virus, los programas de formación de subespecialistas se vieron detenidos, incluido el suyo. Por eso, desde mediados de marzo está 100% dedicada al COVID. “Trabajo cerca de 72 horas semanales en esto. Entre la UCI del HCUCh (mi Alma Mater), y la UCI y UTI de la Clínica Alemana, a la que volví dada la contingencia”. Y aunque aclara que no es médico salubrista ni cuenta con toda la información de la red asistencial, sus respuestas a continuación son “el reflejo de lo que yo he visto y vivido”. Daniela, las noticias son desalentadoras y empiezan a dar cuenta del colapso de los sistemas de urgencia de los hospitales públicos. ¿Qué tan real es esto? ¿Y qué pasa en la salud privada? Lamentablemente es cierto. Muchos de los hospitales públicos ya están sobrepasados en su capacidad de atención. Hay ambulancias esperando más de 12 horas fuera de los hospitales con los pacientes dentro que no han podido ser atendidos. En algunas ocasiones, se ha tenido que trasladar pacientes a regiones por falta de camas críticas en Santiago. La salud privada es variable, cada clínica es un mundo aparte, que -si bien me atrevería a decir no se encuentra en la misma situación que los hospitales públicos- también están funcionando al triple de su capacidad habitual para poder contener la situación. ¿Cómo se han reforzado los hospitales para evitar el colapso definitivo? ¿Crees que vamos a poder pasar el peak del virus sin que eso pase? -Desde que vimos venir esta avalancha empezamos a prepararnos. En casi todos los hospitales se empezaron a suspender todos los procedimientos y consultas electivas en miras a liberar la mayor cantidad de camas y a evitar el colapso. Si un paciente requiere una cirugía que no es urgente (una cirugía estética o de alguna patología sin impacto en la sobrevida, como de reflujo, por ejemplo) ésta se suspendía con el objetivo de evitar hospitalizar a estos pacientes. Se dejaron sólo agendadas cirugías de urgencia o de impacto vital, como de cáncer. Se empezó a capacitar personal, a sabiendas de que íbamos a tener que ampliar nuestra capacidad de atención. Se armaron grupos de trabajo revisando diariamente todo lo que se publica con respecto a COVID (son cientos de papers diarios) para establecer protocolos de atención. Todo esto, sumado a todas las medidas de protección del personal. ¿Qué pasa con la sintomatología de este virus? Las personas reportan síntomas tan variados como diversos, ¿por qué pasa esto? -Efectivamente, estamos frente a una enfermedad desconocida, de la que vamos aprendiendo día a día. Hay pacientes asintomáticos, otros que hacen enfermedades respiratorias leves, otros que sólo tienen síntomas gastrointestinales y otros que hacen enfermedades muy graves. ¿Por qué las diferencias? Se han identificado algunos factores de riesgo, que se asocian con enfermedades más graves, por ejemplo la edad y la obesidad. Yo te diría que de todos los pacientes menores de 50 años que he visto hospitalizados graves por COVID casi el 100% son obesos. La exagerada respuesta inflamatoria de los obesos es algo que ya habíamos visto en influenza, pero que ahora se nos hace tanto más evidente. Sin embargo, incluso en pacientes previamente sanos, la enfermedad puede ser bastante intensa. También se han informado los contagios de personal de la salud, y ya se cuenta un lamentable fallecimiento. ¿Cómo se cuidan Uds.? -Utilizamos múltiples elementos de protección personal. Por ejemplo, la ropa que usamos en el hospital o clínica es sólo para esto, nos cambiamos antes de irnos a la casa, sobre esta nos ponemos pecheras (como delantales) de plástico entre cada paciente, gorros, mascarillas tipo N95 o KN95, antiparras y/o escudos faciales, guantes. Todo lo que es desechable se elimina entre un paciente y otro. El celular se mete en una bolsa ziploc. Sumado a esto nos lavamos las manos cien veces al día, hasta que nos salen grietas, literalmente. ¿Cómo cuidan, también, su salud mental? -La verdad es que ha sido un tema muy bien abordado a mi juicio. Muchos terapeutas se han puesto al servicio del personal de salud, dispuestos a ayudar pese a los bemoles económicos, y eso se agradece. En lo personal, la semana pasada me tocó un turno muy duro en el hospital, se nos murió un paciente de 40 años pese a que hicimos todo lo que podíamos por él. Cuando supe que ya no había nada más por hacer, me quebré. A las pocas horas me contactó mi jefa con la psicóloga del hospital. Hay gente que sabe lo difícil que es esto y esta ahí para contenernos y ayudarnos a seguir. ¿Cuál es tu rutina diaria? ¿Cómo se organizan tus turnos? ¿Qué precauciones tomas? -Como te contaba, hago turnos en la UCI del Hospital Clínico de la Chile y de la Clínica Alemana. En el hospital generalmente son de 24 horas, en la Clínica generalmente son de 12 horas. En total, hago cerca de 72 horas semanales. Los días son variables. Además, ahora han ido cayendo médicos enfermos y tenemos que turnarnos para cubrirlos. En el hospital prontamente se abrirán más camas UCI, por lo que me ofrecí a cubrir más turnos de forma voluntaria. Tendremos que ver como se arma eso. Las precauciones que tomo son el uso estricto de los elementos de protección personal, sumados a lavarme las manos como si el futuro del planeta dependiera de ello, y el ritual de desinfección al llegar a la casa: sacarse la ropa en la puerta, todo directo a la lavadora o a desinfectarse con cloro y tu directo a la ducha sin tocar nada. Y cuando llegas a tener tiempo libre, ¿qué haces para relajarte y retomar la calma? -Tengo poco tiempo libre, pero lo aprovecho al máximo. Después de recuperar el sueño en general siempre hago deporte en la casa, cocinamos algo rico y nos gusta mucho la música, así que Jan toca guitarra y vemos conciertos de rock. Es la mejor desconexión. Entremedio siempre me toca estudiar uno o dos papers diarios de lo que se va publicando sobre COVID para mantenerme al día. Y bueno, Shabat con mi familia por Zoom los viernes es un “boost” de energía que dura toda la semana. ¿Crees que esta situación de podría haber evitado? ¿Qué se podrían haber tomado otras medidas o que si la gente se hubiera comportado de otra forma se habría evitado llegar al punto en el que estamos ahora? -Es compleja la pregunta. Creo que es una situación para la que ningún país del mundo estaba preparado. Y es muy difícil haberla evitado. No podemos ser ciegos a las circunstancias en las que viven muchísimos chilenos, como el hacinamiento y la incapacidad de hacer cuarentenas como corresponden por la necesidad de trabajar para poder comer. Ahora bien, siempre podemos hacerlo mejor. Hay aún MUCHOS de nosotros que, pudiendo, no respetan la cuarentena como deberían. ¿Qué mensaje le darías a los lectores de La Palabra para que tuvieran en cuenta para los días que vienen? -Uf. Les diría que se cuiden. Que hoy más que nunca debemos extremar todas las medidas. Que cualquier medida, por muy exagerada que parezca hoy puede salvar una vida. Que estamos lo más cerca de una guerra que nuestra generación ha tenido que vivir, y que si algo hemos aprendido como pueblo, es que estas cosas las superamos juntos, apoyándonos y no dejando a nadie atrás. Que confíen en nosotros. Que estamos haciendo todo lo humanamente posible. Pero que entiendan también que la situación es adversa. Que muchos van a dejar a sus familiares en las clínicas u hospitales un día y no van a tener noticias de ellos con la frecuencia que les gustaría. Es angustiante, lo sabemos. Pero detrás de esas puertas hay un sinfín de gente dado todo de si para sacar a los pacientes adelante. Así que ánimo, paciencia, y cuidarse.

Rusia bombardea noroeste de Siria

La aviación rusa, aliada del gobierno de Damasco, bombardeó puntos del noroeste de Siria, último bastión yihadista y rebelde en el país, por primera vez en tres meses, indicó el miércoles el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). “Los ataques rusos tuvieron por blanco el martes antes de la medianoche y el miércoles al alba” una zona entre las provincias de Hama, Idlib y Lataquia, dijo a la AFP Rami Abdel Rahman, director del OSDH, explicando que eran los primeros bombardeos “desde que entró en vigor una tregua” en la región el pasado 6 de marzo. La zona atacada por la aviación rusa está bajo control de los yihadistas de Hayat Tahrir Al Cham (HTS, exrama siria de Al Qaeda) así como del grupúsculo Huras Al Din y del Partido Islámico de Turkestán, otras dos facciones yihadistas. La tregua, negociada por Rusia, aliada del régimen, y Turquía, que apoya a algunos rebeldes, permitió poner fin a la ofensiva del régimen contra la región de Idlib, dominada por HTS y donde viven unas tres millones de personas. Desde diciembre la ofensiva dejó unos 500 muertos civiles, según el OSDH, y un millón de desplazados, según la ONU. De ellos, 120.000 aprovecharon el alto el fuego para volver a sus casas. El acuerdo entre Rusia y Turquía prevé por otra parte patrullas conjuntas a lo largo de la autopista M4, un eje crucial para Damasco y que cruza la región de Idlib para unir Alepo (norte) con Lataquia (oeste).

Experto se refiere al intento elevar el nivel del cloro en el agua de Israel

El espacio cibernético es desde hace tiempo un frente de guerra y claro está que en él chocan también Israel y la República Islámica de Irán. En este campo, Israel ha desarrollado un alto nivel de capacidad defensiva, clave para poder garantizar el manejo de los distintos sistemas que componen el mosaico de la vida en el país. “En Israel, si no te defiendes, mueres”, nos dice el Coronel (retirado) Gabi Siboni, especializado precisamente en seguridad cibernética. Según lo reportado hace pocos días, recientemente hubo una seria escalada en la ofensiva cibernética de Irán en este sentido. Tras revelarse que Irán había lanzado un ataque cibernético a las instalaciones hidráulicas de Israel, se informó que el plan concreto era elevar el nivel de cloro en el agua que toma la ciudadanía israelí, lo cual equivale claramente a un intento de envenenar a la población con agua que no se puede beber. La información fue publicada por el periódico británico “The Financial Times”, atribuida a una fuente de Inteligencia occidental y cuatro fuentes israelíes dijeron al rotativo que Irán había logrado infiltrarse al programa de computación que maneja las pompas de agua en Israel, pasando por servidores norteamericanos y europeos a fin de no ser identificados. “Yo no puedo confirmar la exactitud del reporte sobre el ataque iraní a las instalaciones de agua de Israel”, aclara Siboni. “Pero evidentemente, si es cierto, es un ataque grave, con derivaciones físicas concretas que podrían haber afectado la salud pública de la ciudadanía israelí. Y eso puede verse como algo similar a un ataque químico”.

Nuevo hallazgo arqueológico en Israel

UUna roca que reposaba en un sitio de excavación en E-Tell, en la Galilea israelí a orillas del río Jordán, y que sirvió durante mucho tiempo como asiento para el reposo de pasantes y trabajadores, reveló recientemente ser de gran valor histórico. Se trataba, nada más y nada menos, que de una representación de la diosa Luna, que adoraban los paganos del reino de Geshur —contemporáneo con los reinos de Israel y Judea— y que se remonta al siglo 11 aEC, durante la Edad del Hierro. La particular representación de unos tres mil años de antigüedad es hoy celebrada por los arqueólogos, quienes descubrieron que la particular roca era realmente una “estela”, “un monumento que se erige sobre el suelo en forma de lápida, pedestal o cipo”, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. La roca formaba parte de un sitio ceremonial que, según los arqueólogos que estudian el sitio, fue en su momento rápidamente desmantelado ante la proximidad de invasores y de una inminente toma violenta de la ciudad, con sus correspondientes consecuencias destructivas de los valores de los habitantes vencidos. El lugar del hallazgo se cree fue el sitio de la ciudad de Betsaida, donde nacieron los discípulos de Jesús, Pedro, Andrés y Felipe. Es común que los sitios sagrados de la Biblia enfrenten dudas acerca de su verdadera ubicación actual, ya que fueron marcados usando el conocimiento que se tenía hace cientos de años y careciendo de la evidencia arqueológica y científica.

Y el “boom” de los juegos de mesa

Diversos medios de comunicación han reportado un alza de la venta de juegos online y consolas de juegos, y también de juegos de mesa. Y claro, es parte de las secuelas de contar con mucho tiempo libre en cuarentena, de la necesidad de distraerse y divertirse, o -en el caso de los juegos de mesa- de desconectarse de las pantallas y de la vida “vía Zoom”. Por ejemplo, la revista Forbes reportó en su sitio web en español, que hay países en los que el auge de los juegos “está siendo espectacular”, entre ellos España, donde “la venta de juegos de mesa ha crecido un 20% entre enero y septiembre de 2016 y, cada año, se incrementan las ventas un 40% con respecto al año anterior”. Esto porque ya se había instalado como una tendencia la ampliación de la fanaticada estos juegos, con la proliferación de las tiendas especializadas, de las reseñas online y de las empresas que los fabrican y distribuyen, también en Chile. Una de ellas es Fractal Juegos (www.fractaljuegos.com), editorial chilena especializada en la distribución y comercialización de juegos de mesa de producción propia y “localizados”, que son los que se publican en otros países pero son editados de manera local. Así lo explica el sociólogo y diplomado en Fotografía y Proyecto Editorial, Simón Weinstein, co-fundador de Fractal, que relata que ya desde el mes de octubre del año pasado el mercado para los juegos de mesa se vio alterado, por una parte por el cierre de las tiendas físicas y el paso a la venta y distribución online, y también por el aumento de la demanda, especialmente desde el comienzo de la pandemia en Chile. Simón -que fue Pehil de Hashomer Hatzair Chile- llegó a Fractal juegos por una coincidencia. De vuelta de un período viviendo en el exterior y sin trabajo, recibió la oferta de amigos de ella de integrarse a una empresa de juegos de mesa en creación. “Pensé “Suena entretenido” y me tiré de piquero. Y ahí empezamos a trabajar con estos tres socios, obviamente sin un peso de por medio, montando todo el proyecto. Me fui involucrando, leyendo y jugando cada vez más, aprendiendo del proyecto y de los juegos, porque mis socios tenían mucho conocimiento y ludotecas de 50 juegos o más, entonces hablaban un lenguaje muy ajeno a mí y me tuve que poner al día”. Suena cómico que tu preparación para meterte en este negocio haya sigo jugando. -Sí, mucha gente me dice eso, que envidian mi pega, porque creen que es ir a jugar todo el día. Y esa frase es más o menos verdad, porque parte de nuestro trabajo es jugar, conocer juegos nuevos y recibir a autores de juegos para probar sus creaciones, pero también otra parte es todo lo lleva una Pyme, distribuir, calcular los costos de ventas, hacer el marketing de lo juegos. Tiene un tras bambalinas que es más duro. ¿Uds. editan sus propios juegos y distribuyen los de otros? -Yo creo que la analogía más fácil para entenderlo es con los libros. Lo que más hemos hecho nosotros es localizar juegos extranjeros, eso quiere decir que una editorial francesa, saca un juego francés que le va bien, que pega, y nosotros nos ponemos en contacto con esa editorial para hacer una versión en español de ese mismo juego. Es como un libro que una editorial chilena quisiera traer y no está en español. Entonces ahí hacemos un contrato, que en general incluye un territorio, un idioma y un lapso de tiempo, y se manda a imprimir el juego en imprentas especializadas, pero tratando que sea la misma imprenta que usó la editorial madre, porque así uno se ahorra un montón de costos y se asegura de que va a ser la misma calidad. Eso es localizar un juego. Y ahí el mayor trabajo viene de traducir y maquetear digitalmente los juegos. El juego llega a Chile, un par de meses después, y ahí viene el marketing. Al año se lanzan unos 3.000 juegos nuevos, y de esos los que son en español son un a fracción muy pequeña, entonces nuestro esfuerzo es nutrir el catálogo, que lleguen más juegos a Chile, y respetar siempre el precio internacional. La segunda línea tiene que ver con editar juegos originales. Se nos han acercado autores o bien nosotros nos hemos acercado a ellos y ahí lo que hacemos es editar la idea que tienen ellos. Muy similar, también, a una figura de editorial de libros. El autor tiene una idea concreta, un prototipo de juego que funciona, y si la editorial lo acepta, entra en un proceso de edición, se afinan las reglas y se trabaja el tema gráfico, el arte y la temática que va a tener la estética del juego. También se definen los componentes, si va a tener cartas, dados o fichas. Y cuando ya se está avanzando a la etapa final, se testea el juego para ver detalles, como si funciona con la cantidad de jugadores indicada o hay que modificarla, si se entiende el manual de reglas. Una vez que está full testeado, se manda a imprimir y se buscan editoriales extranjeras que quieran, a su vez, localizarlos. ¿Cuántos proyectos tienen en carpeta en estos momentos? -Estamos trabajando en cuatro en la línea de los juegos originales y, de esos, ya hay dos que están súper avanzados. Y esperamos que puedan lanzarse este año. Hay una tercera línea, que es más experimental, que son curiosidades que hemos hecho. Ahí está “Memoria oculta”, que un juego que desarrollamos con el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y con el Goethe Institut, y fue un proyecto que desarrollamos más bien por encargo, ellos se no acercaron hace un año y medio, y nos propusieron realizar un juego de mesa en base a una aplicación que habían desarrollado y que contenía la georeferenciación en la ciudad de testimonios en audios de víctimas de violencia política. Ellos querían llevar eso a un juego de mesa para llevarlo a la sala de clases. Es un juego bien distinto, porque está pensado para el aula y para entablar conversación y debate, y trabajar la memoria. Y el segundo proyecto en esta línea se llama “Crónicas del estallido”, que lanzamos después de octubre del año 2019, pero que es de libre distribución, se descarga por Internet, y que además fue ilustrado a través de una convocatoria abierta, por lo que hay ilustraciones de personas que se dedican a eso, profesionales, y aficionados o personas que no dibujan, que son casi “anti ilustraciones”. También tienen un juego ilustrado por Guillermo Galindo, alias “Mala Imagen”. -Sí, y es una segunda edición. En Chile pasa mucho que alguien tiene una idea de un juego y lo autoedita. Eso pasó con “Corruptia”, sus autores lo editaron, lo ilustró Mala Imagen y les fue súper bien, porque es un juego que trata de la política y la corrupción. Los autores se acercaron a nosotros, ofreciéndonos que incorporáramos ese juego a nuestro catálogo, y lo hicimos, pero en una segunda edición, con algunos cambios. De todos los juegos del catálogo de Fractal, ¿cuál es el que recomendarías? -Depende de que juego le gusta a cada persona. Son tantos los juegos y tipos de juego, que al igual que con los libros, cada uno tiene que ir desarrollando el gusto. Existen familias de juegos, están los juegos competitivos y los colaborativos. Están los que son de colocar trabajadores, los que son de bluffear, o los que son más “party”, de diversión y risas. Están los euros, que son los más abstractos y de estrategias. Pero personalmente recomendaría, de los juegos localizados de nuestro catálogo, uno que se llama “The mind” y que me gusta porque es muy disruptivo, porque la premisa es muy loca: es un juego que apela a la telepatía entre los participantes. Es un juego colaborativo, tiene cartas números del 1 al 100, y es un juego por niveles, por ejemplo en el nivel 1 cada participante tiene una carta, y el objetivo es ir poniendo las cartas al centro en orden ascendente, pero no hay turnos definidos, los participantes no pueden hablar ni comunicarse de ninguna manera, básicamente el que sienta que tiene la carta más baja, tiene que dejarla en la mesa. Es un juego de conocerse, de saber coordinación grupal, de calcular el tiempo de tus compañeros, entonces es un juego muy entretenido porque lo que va pasando es que cuando se juega varias veces en un grupo, los participantes ya se empiezan a conocer y coordinar.

Nueva unidad de cuidados intensivos lista en Israel para una segunda ola de coronavirus

La nueva unidad del centro hospitalario Sheba, en la céntrica ciudad de Ramat Gan, está equipado con once tecnologías que incluyen aparatos como sensores, monitores, inteligencia artificial, comunicadores, realidad aumentada y tecnología robótica, para maximizar los cuidados de enfermos con Corona virus y minimizar el riesgo del personal sanitario. Según explicó el portavoz del hospital Steven Waltz casi todos los aparatos del cuarto HealthSpace 2030 han sido diseñados en Israel con la intención de que se usen en todo el mundo, se trata de desarrollos de compañías médicas israelíes, así como de diferentes unidades del Ejército y contratistas de defensa, todos especializados en protección ciudadana y alta tecnología. Esta primera versión del cuarto de cuidados intensivos ha sido diseñada específicamente para pacientes con COVID19, en previsión de una segunda ola de contagios teniendo en cuenta que, con la laxitud de restricciones ha en Israel de los últimos días habido un aumento en el número de contagios. Sin embargo, el hospital indica que HealthSpace 2030 está pensado para recibir y tratar pacientes con otras dolencias también, puesto que será actualizado de manera regular. Los artífices de este avance son los médicos del departamento de Sheba llamado ARC (Acelerar, Rediseñar Colaborar), dirigido por el doctor Eyal Zimlichman, quien señaló comunicado que las tecnologías experimentadas en este programa piloto están siendo compartidas con otros hospitales en América del Norte y Europa. Zimlichman aseguró también que este centro hospitalario israelí pretende adoptar en los próximos años todas estas tecnologías puestas en prueba en estos días, y que la pandemia ha dado un gran empujón para que acelerasen en el campo de las soluciones médicas digitales que ya estaban en marcha. Entre los aparatos que se utilizan en la novedosa unidad de cuidados intensivos está el invento israelí de la compañía Vocalis Health, instalado en el teléfono del paciente y que detecta cambios en la voz y en la respiración, ambos indicadores de la progresión de la enfermedad. El cuarto cuenta también con kits de telemedicina modular que permiten el autoexamen, como toma de temperatura y auscultación pulmonar guiados por un médico, de la compañía Tyto Care, así como un robot personal, Temi, que ayuda en exámenes remotos y facilita la vídeo comunicación entre paciente y personal médico. Otro avance de la unidad es un monitor de inteligencia artificial llamado EarlySense que se coloca bajo el colchón de la cama del paciente y detecta y alerta si registra un deterioro en la respiración, la señal vital más crítica de los pacientes con coronavirus. Además, los sanitarios no tienen que acercarse a la cama para medir la cantidad de orina de los pacientes, ya que un dispositivo llamado Serenno transmite esa información digitalmente. Otros avances tecnológicos se encargan de la comunicación entre pacientes y equipo y familia, además de que facilitan el entretenimiento y la educación, como la plataforma Uniper Care, a través de la cual los pacientes de Sheba también hacen terapia grupal en la Unidad Psiquiátrica COVID del hospital.

La exitosa y novedosa apuesta de The Cow Company

El viernes 17 de abril, con la obra “Clase Magistral”, The Cow Company -empresa chilena especializada en marketing de contenidos- inauguró una nueva forma de hacer teatro en Chile: el teatro online. La motivación fue la oportunidad de generar una oferta cultural diseñada especialmente para las plataformas de reuniones virtuales, tipo Zoom, como explica Marcos Alvo, publicista y co-fundador de The Cow. “Ha tenido una súper buena llegada, y creo que ha sido por dos cosas: la oferta de una “nueva normalidad”, es decir, una nueva forma de ir al teatro, y el poder llegar a lugares a los que no habíamos llegado nunca” señala. “Para mucha gente es normal ir al teatro, pero otra -por distintas razones- no había podido ir nunca. Hay gente de la tercera edad que no podía salir y ahora, después de harto tiempo, puede ver teatro. O gente de regiones, donde el teatro no llega o llega más tarde. Tenemos audiencia incluso fuera de Chile, chilenos que están arraigados en otros lugares”. Cuando esto comenzó, como confiesa Marcos, Zoom era una plataforma que él también estaba conociendo. Contactó al escritor Rafael Gumucio, radicado en Nueva York, Estados Unidos, y juntos pensaron en desarrollar contenidos en esta modalidad, pero con la condición de que cumpliera con unos mínimos requisitos. “Primero, tenía que ser orientado más a la comedia que al drama, porque creímos que la gente no estaba encerrada en sus casas y con ganas de amargarse, por lo que queríamos ofrecerles un espacio de divertimento. Por otro lado, pensamos que la duración no debía ser más de 40 minutos. Y, en tercer lugar, quisimos que fuera algo escrito especialmente para este formato, para la plataforma, y que no tratáramos de hacernos los lesos con ella. El desafío era que Zoom fuera un actor más, no tratar de desligarnos de eso”. En la primera obra, la trama trataba sobre un profesor que llegaba a conectarse y se encontraba con un solo alumno. Y cuando le preguntaba a por qué no había nadie más, éste le contestaba que porque sus compañeros están indignados porque la clase anterior la había hecho en bata. De ahí se desarrollaba la historia que incluía el reclamo colectivo de los estudiantes ante la vicedecana de su facultad, quien instruía al profesor a que -mientras estuviera en clases- su casa era la facultad, a lo que él reclamaba una invasión de la propiedad privada. Luego de esta primera puesta en escena del ciclo “Living teatro” (porque es en vivo y como tener el teatro en el living), han seguido siete nuevas obras. Como explica Marcos, se dieron cuenta de que debían estrenar una nueva propuesta cada semana, aunque algunos días sábado hay posibilidad de ver una segunda función. Además, The Cow Company ha desarrollado otras varias propuestas online, que han resultado igualmente exitosas. A “Living teatro” se le sumó “Living stories”, que consiste en la lectura dramatizas de autores nacionales a cargo de actores chilenos, en las que participan ambos. “La idea era vincular autores con actores, y hacer lecturas dramatizadas de cuentos, pensando que -como el teatro- también tuviera una duración del 30 a 40 minutos, y que tuvieran un arco narrativo donde hubiera un final”. Comenzaron con Pablo Simonetti y Cristián Campos, a los que siguieron luego Carla Guelfenbein y Antonia Zegers; Alejandro Zambra y Blanca Lewin, y Carolina Brown y Juanita Ringeling. Y a esta oferta se sumaron shows misceláneos de magia, stand up e improvisación, y música infantil para los más pequeños, programación que se puede revisar en toda su extensión en el sitio web www.thecowcompany.com. Con máximo por sala de mil conexiones, los organizadores calculan que por cada conexión hay 2,5 personas, lo que supera con creces la capacidad presencial de cualquiera de las salas grandes de Santiago, como el Teatro Oriente o el Municipal de Las Condes, que cuentan con un aforo para mil personas. Por eso, Marcos Alvo cree que si bien esto “lo vimos como un paréntesis, como un paso de lo presencial a lo online, hemos llegado a personas y ciudades a las que no podíamos llegar, y quizás es un fenómeno que llegó para instalarse”.

Las celebraciones comenzaron con un nutrido programa de actividades

Mayo debía ser el mes en que comenzaran las celebraciones por los 100 años del Keren Hayesod, la organización judía global fundada por un decreto del comité ejecutivo sionista en Londres, en 1920, constituyéndose como asociación en 1921, y que se dedica a apoyar la Aliá y la integración social en Israel, juntos a muchos otros proyectos. Sin embargo, el Corona virus hizo que cambiaran la programación, que incluía un gran evento en Israel -que por ahora se postergó para noviembre- y que se lanzara un nutrido programa de actividades online que comenzó el pasado domingo 31 de mayo. Como explica Dani Kaplan, Sheliaj del KH en Chile, se montó un seminario de tres días muy rico y enriquecedor, “que es un gran abrazo del Keren Hayesod a América Latina y a las comunidades, participando muchos líderes comunitarios y presidentes de entidades -entre ellos Jaco Leopold, que es el presidente del KH Chile, y Karen Pupkin, que es la Presidenta del KH Chile-, yo mismo como representante en Chile guié la visita virtual guiada al museo de Yaacov Hagam, y así mis colegas en el continente”. Entre las variadas actividades que se realizaron, Dani destaca un panel de mujeres líderes, que fue moderado por Karen Pupkin, y también un conversatorio con hombres de negocios titulado “La economía mundial en épocas de pandemia”, donde participó Jaco Leopold. Uno de los highlights fue, también, la clase magistral dictada por Idan Raichel -que estuvo hace dos años en Chile, invitado por el Keren Hayesod- en la que contó con detalle su trayectoria musical, desde sus comienzos como niño no prodigio, como él señaló, pero con un oído musical que fue el que marcó su trayectoria artística. De la misma forma, los participantes -que pudieron inscribirse a muchas de las actividades del programa de manera abierta y vía Internet- disfrutaron de un taller culinario con el afamado chef israelí Marcos Gersovich. Enseñó a hacer dos platos, que son una fusión de platos latinoamericanos con ingredientes israelíes. Una de las charlas más aclamadas fue la de Marcelo Goldin, sobre fundaraising, que se tituló “Recaudar en tiempos de crisis” y que fue orientada a askanim del KH, pero que Dani Kaplan espera se pueda repetir en un par de semanas para líderes de instituciones comunitarias chilenas, como un aporte del Keren Hayesod a las actividades de las distintas organizaciones judías locales. Otra gran oportunidad que otorgaba el programa de actividades con el que se comienza a celebrar el aniversario del KH fue una visita virtual a una aldea juvenil, que es un proyecto apoyado por esta organización. Y también la visita virtual al Monte Hertzl, donde se visitaron las tumbas de la familia Hertzl, y se conoció su increíble historia. “Hubo para todos los gustos”, señala el sheliaj, “por un lado para celebrar el Keren Hayesod, recordando que que el KH es realmente la comunidad judía en el mundo, y el apoyo es de un lado para el otro, un Israel fuerte crece en una comunidad judía fuerte, y una comunidad judía crece con un Israel fuerte. Ese es el lazo que nos une desde siempre. Y quedamos con un sabor genial. Fueron tres días en el que no entró, se perdió algo bueno, seguro”. Dentro de los próximos días, continuando con su labor de apoyo a la Aliá, el Keren Hayesod en conjunto con la Agencia Judía, realizará una nueva actividad para quienes estén evaluando emigrar a Israel. Para informaciones e inscripciones, revisar el flyer que acompaña a esta nota.

Aprovechando los recursos online para generar un proceso significativo

El mismo día en que el Instituto Hebreo dejó de tener clases presenciales, Talmud Torá del Círculo Israelita de Santiago, CIS, comenzó también a tener clases online. Como explica la coordinadora de esta Área, Vivi Kremer, si bien al principio extrapolaron la misma dinámica que tenían en las clases presenciales a las plataformas virtuales, luego decidieron aprovechar las posibilidades que dan estas herramientas para “la creación de experiencias significativas para los chicos en el Zoom. Pasamos de tener clases generales con todos los talmidim, con los Rabinos Gustavo Kelmeszes y Lucas Lejderman, a un Zoom por morá y por curso, donde se pudiera maximizar el encuentro y propiciar la cercanía”. De la misma forma, aprovecharon las oportunidades que brindan las herramientas de reuniones online para generar actividades especiales. Por ejemplo, con motivo de Iom Hashoá, Talmud Torá del CIS y la Fundación Memoria Viva organizaron un encuentro con la sobreviviente Ana María Wahrenberg, invitación que fue extendida a las familias de los talmidim. En base a la experiencia exitosa de esa charla, se realizó posteriormente un encuentro con la Embajadora de Israel en Chile, Marina Rosenberg, para celebrar Iom Haatzmaut. Y más adelante se sostuvo una conversación virtual son Arie Rezepka, fundador del proyecto TROI, en que la temática central fue el Tikún Olam, y después un encuentro con los abuelos con motivo de Shavuot. Vivi explica que se echa de menos de la actividad presencial toda la interacción que se produce entre los talmidim, el llegar en el bus, compartir una once, disfrutar el recreo con los amigos, o poder conversar, porque “la experiencia social que se produce en el encuentro es distinta a la del Zoom, por lo cual tratamos de aprovechar las fortalezas que nos da esta contingencia, porque hay cosas que no elegimos, pero lo que podemos manejar es hacer lo mejor que podemos”. “Los chicos han tenido mucha capacidad de adaptación. Nosotros pusimos, por delante de todo, la contención, porque ellos tienen que saber que este proceso de Talmud Torá es la apertura a una vida con un protagonismo en su judaísmo. Acá empieza todo. Entonces, lo importante es que ellos se sientan contenidos y cuidados. Por eso buscamos que las actividades sean significativas, para que no se agobien con un Zoom más de contenidos que se sume a la carga horaria del colegio”, explica la coordinadora. Para eso, fueron creando recursos nuevos, “para que este recorrido sea lo más lindo y significativo posible, y que esté focalizado en el cuidado de los chicos, y en entiendan que esto es importante y que ellos son los protagonistas”. Por ejemplo, han tenido algunas clases con el Jazán del CIS, Ariel Foigel, pero también se les han ido enviando cápsulas del tutorial de Kabalat Shabat, para que vayan practicando y aprendiendo. “Es muy interesante lo que está pasando, obviamente es distinto y ha requerido mucha capacidad de adaptación de los talmidim, de las familias y de las morot, y vemos muy buena predisposición”, acota Vivi Kremer. Por su parte, la morá Gaby Dascal, comenta que “ha sido todo un proceso. Al comienzo se sintió raro, para todos, ¡niños y morim! Pero, de a poco, fuimos encontrando modos más amenos de dar las clases; nos conocimos en ese ámbito y aprendimos a disfrutarlo pese a extrañar el compartir las clases presenciales. Creo que ha sido una gran experiencia de aprendizaje para todos. Hoy la dinámica de las clases es muy enriquecedora. Creo que ya, a casi tres meses de haber comenzado este proceso, nos hemos establecido y se disfrutan los encuentros de cada semana”. “Creo que el gran desafío ha sido conocernos desde lo personal y la particularidad de cada uno”, agrega Gaby, “entender los gustos de los talmidim, cuáles son los recursos que más los ayudan a adquirir el conocimiento y poder acompañarlos en lo individual para que cada uno a su ritmo se sienta cómodo y a gusto”. “El camino que han emprendido es súper importante para sus vidas judías, y todo el equipo de Talmud Torá se ha prepuesto generar una propuesta maravillosa, pese a la distancia, para que todos disfruten de este proceso, ¡aunque les haya tocado atravesarlo de un modo atípico!”.

La solidaridad partiendo por casa

Contextos insospechados requieren de actitudes insospechadas. Por eso es que, como pocas veces en la historia de la comunidad judía organizada, todas las instituciones comunitarias, sin excepción, se sumaron a la campaña para reunir cajas de alimentos que se bautizó “Cada día más personas de nuestra comunidad necesitan ayuda” y que lidera la Comunidad Judía de Chile, CJCh. “Como comunidad queremos ser colaboradores y participativos de la realidad nacional. Nos pusimos a trabajar en una campaña, pero una cosa que consideramos fue que era poco empático salir sólo hacia afuera de la comunidad y no hacerlo también hacia adentro, o viceversa”, nos comenta Gerardo Gorodischer, Presidente de la CJCh. “Pero al pasar de los días -acota- nos dimos cuenta de que las necesidades dentro de la comunidad son muchísimo mayores de las que teníamos pensado. Por tanto, la campaña sufrió un giro y por lo menos por los próximos 45 días a dos meses se va a abocar a juntar recursos -equivalentes a cajas de comida, o gift cards en caso de que físicamente sea imposible llegar con la caja- para familias de comunidad. Entonces es una ayuda a nivel comunitario para los más vulnerables. Y hoy día estamos todos vulnerables”. Gerardo comenta que las solicitudes de ayuda a Reshet, que es la institución especializada en apoyo a las familias vulnerables de la comunidad, aumentaron en un 180%. Eso hizo a la CJCh darse cuenta de la urgencia de las necesidades internas y decidir focalizar hacia dentro la campaña. Hacia fuera de la comunidad, como explica la Vicepresidenta de la CJCh, Jackie Rosenberg, hay una serie de iniciativas que se están canalizando a través de las instituciones que tradicionalmente realizan esta ayuda, como WIZO, CADENA y B’nai B’rith. “La idea es potenciar a esas instituciones y propiciar que trabajen juntas, de manera que sean nuestros representantes para Chile”, señala Jackie. Tal como explicó Gerardo, dice que si bien partieron con la idea de hacer una campaña solidaria orientada al público no comunitario, fueron recibiendo requerimientos e informaciones de que estaba aumentando la cantidad de familias dentro de la comunidad que necesitaban ayuda. “Nos dimos cuenta de que esto iba a ir creciendo, porque hay personas que se han quedado sin trabajo o que están pasando momentos difíciles en sus negocios y empresas. Y pensamos que era una linda oportunidad de unirnos todos, juntar fuerzas, optimizar lo que cada una de las comunidades hace en términos de acción social, y potenciarlo. Pensamos hacerlo para público interno y externo, pero con el pasar de los días nos dimos cuenta de que las necesidades dentro de la comunidad iban creciendo día a día. Los recursos no son infinitos, lamentablemente, entonces -después de evaluarlo- decidimos enfocar la ayuda para las familias de la comunidad que lo necesitaran. Pero, además, seguir haciendo un aporte al país, porque somos chilenos y tenemos una responsabilidad con nuestra nación”. Para la Vicepresidenta, la unión de las instituciones comunitarias es emocionante “y me motiva más todavía. Creo que es una señal importante que, en momentos difíciles, tengamos la capacidad de unirnos para ayudar a quienes lo necesiten”. Gerardo, por su parte, calcula en 300 familias el universo de familias comunitarias que debieran ser apoyadas por esta campaña. “El incremento y la velocidad de los requerimientos es tan rápido, que creo que sería una irresponsabilidad de parte nuestra no atender las necesidades de la gente en la comunidad, sin dejar de atender las otras”. “Esta situación que estamos viviendo le está pegando a la gente que tenía recursos y estaban seguros, y por supuesto a los que no, por eso creo que todos tenemos que sumarnos aunque sea con un aporte mínimo, esto es de la comunidad por la comunidad, y todos tenemos responsabilidad de ir ayuda de nuestros hermanos”.

“Mishnateinu”: conociendo los pilares ideológicos del Movimiento Masortí

“Nosotros desde adentro. Todo sobre ideología masortí-Mishnateinu” fue un ciclo de cuatro charlas que trataron los seis pilares del documento “Mishnateinu”, escrito el año pasado por el Movimiento Masortí. Por muchas décadas, el movimiento tuvo varios documentos y textos de pensadores, por separado, que en conjunto explicaban lo que era la ideología masortí. El año pasado, Masortí Amlat -liderado por el Rabino Jordán Raber, de la Comunidad 1870, de Lima, Perú- logró compilar todos estos documentos, que se fueron produciendo en los últimos 50 años, para tener un único texto que se llamó “Mishnateinu”, y que es una compilación de nuestros saberes, como la Mishná. Inspirados en esto, tomamos los seis pilares que contiene el “Mishnateinu” y los transformamos en cuatro charlas: la primera sobre D-s; la segunda sobre Torá, el estudio y la transmisión; la tercera con los temas de Halajá, género y el desarrollo de la ley que nos obliga como masortim a vivir el judaísmo halájico, y la última sobre el sionismo y sus desafíos futuros. Participamos en las charlas los cuatro rabanim del Círculo Israelita de Santiago, CIS, y rabinos invitados de la comunidad de Chile y de las sinagogas hermanas de México, Argentina y Brasil, de manera de tener un espectro amplio, un arcoíris de ideas y de comentarios de cómo cada uno se relaciona con ese documento. Porque lo lindo dentro de la ideología masortí es que, dentro del marco del pluralismo halájico, te permite tener diferentes visiones, puedes estar un poco más a un lado o al otro. Comenzaron el ciclo el Rabino Eduardo Waingortin, del CIS, y el Rabino Leonel Levy de Bet El México, quienes abordaron la idea de D-s, haciendo mucho hincapié en este D-s como un padre, pero también como un “amante” que nos protege, que nos cuida, que nos quiere y que -junto a nosotros, porque también es un socio- tiene un propósito, un proyecto más grande que nos transciende, que es ser sus aliados en el Tikún Olam. Ambos rabanim dijeron que muchas veces nos complicamos en teorías, en procesos y en buscar la vuelta, y nos falta lo más sencillo: no hay nada más importante en el Movimiento Masortí que el Irat Hashem, el temor reverencial de creer en D-s, en que Él nos dio este mundo y en que junto a Él tenemos una misión. En lo que respecta a la Torá y su estudio, el Rabino Fabián Skornik de Lamroth Hakol, nuestro Rabino Gustavo Kelmeszes del CIS y el Rabino Daniel Zang, de la Comunidad Israelita Sefaradí, abordaron las diferentes formas de entender la revelación, desde la idea de que D-s entregó al Pueblo Judío una Torá completa, hasta la de un pueblo que fue desarrollando -con inspiración divina- el texto, lo que no quita su divinidad ni obligatoriedad. Sin embargo, más importante que la revelación en sí, en cómo fue el acto y qué plantea la verdad científica, lo importante es el impacto de eso nuestras vidas, es cómo de este producto de la revelación se generó un texto que nos obliga a buscar un judaísmo más serio, más de futuro; que existe un pacto de esta revelación continua -o por lo menos de una interpretación continua- para que el texto permanezca vigente. Si no unimos texto con contexto, se pierde gran parte de la potencia del texto y de los objetivos del mismo. En ese sentido, el Movimiento Masortí sería como la bandera de esta continuidad de interpretaciones, como siempre hubo en el judaísmo, para mantener nuestra fe siendo relevante en los días de hoy. En la tercera charla, que dieron el Rabino Ariel Sigal del CIS y el Rabino Yonatán Szewkis de Viña del Mar, trataron todos los temas a partir de los dilemas de una comunidad judía que quiere que hombres y mujeres, al mismo tiempo, puedan rezar juntos, y cómo construir el marco comunitario para esto, las mujeres en el judaísmo, la homosexualidad y lo que dice la Halajá al respecto. Esto también tiene que ver con esta interpretación continua que mencioné antes, en que un vaad de rabanim se queda estudiando y mezclando la ciencia, la sociología y las diferentes áreas del saber, con las fuentes judías, para construir la Halajá, que es el marco que nos obliga a tener determinado comportamiento. Y por último, en la charla de sionismo se abordó cómo el Movimiento Masortí siempre fue sionista, defendiendo a Israel y al Estado de Israel como algo central en su identidad, como el lugar al que los judíos tienen que anhelar un día llegar o por lo menos aportar. Y de este lugar también impactar la identidad judía en los días de hoy. A diferencia de lo que pasa en muchos lugares -especialmente con jóvenes, que no quieren identificarse más con Israel- el Movimiento Masortí dice lo opuesto: no hay cómo ser judíos sin tener a Israel como algo central en nuestra identidad. Este ciclo tuvo como principal objetivo que las miles de familias que van a nuestras kehilot, que se emocionan, que rezan, que viven la viva judía en nuestra kehilá, entiendan el Movimiento Masortí. A través de este proyecto de vanguardia, que no existe en ningún lugar de América Latina, pudimos explicar nuestra ideología a nuestro público, para poder tener una identidad masortí mucho más fuerte, entender quiénes somos desde adentro, para así potenciar el quehacer judío de nuestra comunidad.

Recuerdo a los judíos etíopes bajando de los aviones y besando el suelo de Israel

Esta semana se cumplieron casi tres décadas del “Operativo Salomón”, el segundo puente aéreo organizado por Israel para traer a los judíos de Etiopía. Durante 36 horas de aquel mayo de 1991 (24 y 25 del mes), más de 30 aviones de la Fuerza Aérea de Israel trasladaron al Estado judío a 14.400 judíos etíopes que se habían concentrado en Addis Abeba, muchos de ellos llegados a pie de aldeas lejanas hasta la capital de su país natal. “Beta Israel”, son los judíos de Etiopía, considerados descendientes del encuentro amoroso entre el Rey Salomón y la Reina de Saba. A raíz de las leyendas al respecto, en Etiopía se dice hasta ahora que el Arca Sagrada está en su tierra. Fue un operativo militar secreto, debido a la situación interna en Etiopía. El régimen de Mengistu Haile Mariam con el que Israel tenía relaciones diplomáticas, estaba por caer. El gobierno del entonces Primer Ministro Itzjak Shamir ya estaba negociando con Mengistu el permiso de salida para los judíos que deseaban llegar a Israel. Los insurgentes se estaban acercando a Addis Abeba. No quedaba mucho tiempo. Finalmente llegó el permiso. Israel pagó una suma multimillonaria a Mengistu para que permita sacar a los judíos etíopes. Y comenzó el impresionante operativo. Recuerdo aquel mediodía. Si no me equivoco, era sábado. Recibimos de la Oficina de Prensa del Gobierno la confirmación: llegar a una hora determinada a una de las bases militares de la Fuerza Aérea, para la conclusión histórica de un operativo secreto. Creo que recién al llegar allí nos confirmaron de qué se trataba. Ahora me vienen dudas al respecto. No descarto que nos hayan dicho ya en el momento la razón, aclarando que está prohibido transmitir nada sobre el tema hasta que los aviones hayan llegado. Esperé expectante. Fui con mi hermano Ariel, fotógrafo de prensa, a una base de la Fuerza Aérea a la que llegarían algunos de los aviones. Otros aterrizaron en el aeropuerto internacional Ben Gurión. La mayoría eran aviones de la Fuerza Aérea, pero hubo también varios civiles, de El Al y compañías extranjeras. Ariel me sacó aquel día una de las fotos más emocionantes que tengo. Estoy de costado, con un notorio vientre de casi del fin de mi segundo embarazo, con Mijali esperando salir al mundo. Y de fondo, uno de los aviones Hércules de la Fuerza Aérea de Israel, acortando distancias en ese mundo en el que se volvía a confirmar la grandeza del pueblo judío. Recuerdo la escena cuando se abrieron los aviones. Un mar de hombres y mujeres de piel oscura, ojos grandes e incrédulos, la enorme mayoría vestidos de blanco, comenzó a bajar del vientre de esas naves mágicas que los habían traído de otro mundo. De otra cultura y de otro tiempo. Las mujeres llevaban a sus bebés en la espalda o debajo de sus faldas. Varios hombres se tiraban al suelo a besar la tierra de Israel. No era la “Yerushalaim” de la que les habían hablado siempre, de generación en generación, pero ya estaban más cerca de ella. Oficiales de la Fuerza Aérea, entre ellos también pilotos, se secaban las lágrimas de sus ojos. El pueblo judío hacía historia. Como es sabido, no todo fue jardín de rosas en la absorción de los inmigrantes judíos etíopes. Fueron cometidos muchos errores. Algunos por aires de superioridad, por paternalismo, por mil razones que se podrían haber evitado. Pero también hubo innumerables éxitos. Israel quiso traer a sus hermanos de Etiopía, y aunque hubo tropezones en el camino, ese fue un operativo ejemplar. *Publicado el 26 de mayo de 2020, en www.semanariohebreojai.com.