La esperanza que resiste: Voces de heroísmo tras el 7 de octubre
El jueves 22 de octubre, la Comunidad Judía de Chile (CJCh), la Embajada de Israel en Chile y Limud Chile convocaron a la comunidad a recordar el 7 de octubre de 2023. El acto central, realizado en la NBI, reunió a autoridades, rabinos, estudiantes del Instituto Hebreo y miembros de la comunidad judía en torno a una pregunta que atraviesa las historias de aquel día: cómo actuar cuando el miedo y la violencia irrumpen en la vida cotidiana.La respuesta no se ofreció como una consigna, sino a través de testimonios. Un día en octubre (One Day in October), escrito por los autores israelíes Yair Agmon y Oriya Mevorach, reúne 40 relatos en primera persona de sobrevivientes, héroes y familiares que vivieron las primeras 24 horas del ataque de Hamás. Agmon viajó a Chile y Argentina para presentar el libro, y en Santiago conversó con Abraham Yudelevich ante el público.La actividad comenzó con un video sobre el ataque y una intervención teatral de los alumnos del Instituto Hebreo. Después de las palabras de apertura, Alfredo Misraji, presidente de la Comunidad Judía de Chile, se dirigió a los asistentes. Su intervención dio paso a un momento de oración por las víctimas, conducido por cuatro rabinos: Yonathan Szewkis recitó El Male Rajamim; Gustavo Kelmeszes, Izkor; Martin Pussetto, un salmo; y Dani Zang, el Kadish.Tras una segunda intervención teatral de los estudiantes, habló el embajador de Israel en Chile, Peleg Lewi. Las representaciones y los discursos pusieron en primer plano la dimensión humana de la tragedia: detrás de cada nombre, una vida, una familia y un futuro que merecían ser recordados. Entre las personas evocadas especialmente por sus vínculos con Chile estuvieron Gina Pak, Loren Garcovich, Noa Glasberg, Itay Berdichevsky y Tomer Shpirer.En la entrevista, Agmon transmitió una energía intensa y cercana. Habló con pasión de los protagonistas y de la diversidad de experiencias que reúne el libro: historias de supervivencia, de pérdida y de personas que, en medio del peligro, encontraron la manera de socorrer a otros. Más que detenerse en una sola imagen del 7 de octubre, la conversación permitió ver la trama de decisiones y vínculos que aparece en cada testimonio.Uno de los relatos compartidos durante el encuentro llevó esa idea a una conclusión poderosa. Después de enfrentarse a los terroristas y sentir que la violencia no podía reparar lo ocurrido, el protagonista comprende que su respuesta será “hacer el bien. Un bien igual de poderoso que el dolor y la maldad”. La frase, narrada como parte de uno de los testimonios, no minimiza el sufrimiento ni promete una reparación fácil. Habla de una elección moral: impedir que el odio determine todo lo que viene después.Ese es también el pulso del libro. En sus páginas, el heroísmo no pertenece únicamente a quienes combatieron. Está en quienes protegieron a sus familias, buscaron a sus seres queridos, compartieron información o atendieron a los heridos con los medios disponibles. La esperanza aparece en acciones concretas, a veces pequeñas, que permitieron resistir y sostener a otros cuando la ayuda aún no llegaba.La participación de los jóvenes del Instituto Hebreo dio una significación especial a la conmemoración. Al representar algunas de estas historias, los estudiantes no solo acompañaron el recuerdo de las víctimas: mostraron cómo la memoria pasa de una generación a otra. Esa transmisión importa en una comunidad que conoce de cerca el peso de los nombres y la necesidad de mantener vivas las historias.Al cierre, los asistentes se pusieron de pie para entonar el Hatikva, el himno nacional de Israel. La jornada reunió oración, arte, testimonios y música en un acto de duelo, pero también de afirmación: recordar a quienes fueron asesinados, honrar a quienes sobrevivieron y reconocer la humanidad y el coraje que emergieron en las horas más oscuras.