Nuevo Departamento de Educación: el compromiso del Mercaz con la continuidad judía
El compromiso con la enseñanza ha sido un pilar estructural del Círculo Israelita de Santiago (CIS) desde sus orígenes, cuando se constituyó como Unión Israelita en Chile en 1909. Su objetivo no solo era sostener el culto, sino transmitir la tradición.Este mandato cobró fuerza en 1916 con la creación de la Congregación Israelita Talmud Torá, que albergó las primeras aulas donde se enseñaba a los hijos de la primera generación de inmigrantes ashkenazíes y cuyo propósito central era educativo y religioso.La fusión entre la Unión Israelita y Talmud Torá —que dio origen al Círculo Israelita de Santiago en 1920 — formalizó la misión: la educación judía no podía entenderse separada de la vida comunitaria y espiritual.Consolidación de los espacios de estudio: La era de Serrano (1930–1980)Con el traslado a la sede de Serrano (1930) y la posterior edificación de la Gran Sinagoga (1953), los programas formativos ganaron infraestructura. La biblioteca y sus salones albergaron clases, conferencias y difusión de literatura judía. Con los años, los programas de Talmud Torá y educación para adultos experimentaron una profunda renovación.A comienzos de 1990, la creación de Bet-El institucionalizó la educación no formal.El gran salto La creación del Departamento de Educación del Mercaz simboliza la consolidación de la promesa hecha en 1920: hacer del aprendizaje el hilo conductor de la identidad y la continuidad judía en Chile.Conversamos con los actores clave de la iniciativa.Roman Yosif, director del Círculo Israelita ¿Cuál es la mirada institucional que ha llevado a la profesionalización de la gestión educativa?El Círculo Israelita de Santiago es una comunidad líder y central en el panorama educativo de la comunidad judía chilena desde hace más de 100 años, y hoy cumple un rol clave a nivel latinoamericano. Somos la comunidad conservadora más grande de la región, con más de 1.000 personas estudiando con nosotros anualmente; contamos con el Talmud Torá más grande de Chile, administramos la Jevra Kadisha y nos coordinamos con las demás sinagogas de todas las corrientes, entre muchos otros espacios con un impacto transversal en la vida judía en Chile.En este contexto, el Mercaz siempre ha considerado la educación como parte de su foco principal. Hoy entendemos que debemos dar un salto para brindar a nuestros socios y a la comunidad entera la mejor educación judía y sionista de habla hispana, con un fuerte énfasis en transformar la identidad y la vida práctica. Como decía Shimon Peres, nuestro deber es asegurar que nuestros nietos sean judíos; para ello, debemos estar a la altura de una institución que moviliza a más de 5.000 personas. La creación de este departamento se enmarca en un proceso de crecimiento sostenido del CIS en los últimos 15 años. Este avance ha sido impulsado por hitos clave como la puesta en marcha de la nueva sede del Mercaz en 2010, el Plan de Continuidad Judía de 2012 junto con la llegada de tres nuevos rabinos, la creación de la Fundación Avayú y el Proyecto Kadima en 2018, y la incorporación a la Red Neta de comunidades conservadoras en 2022.¿Qué significa "¿Educar la cabeza, las manos y el corazón”?En la Torá está muy presente la enseñanza del uso de los tefilín en la cabeza, el brazo y las manos, lo cual nuestros rabanim interpretan como poner el pensamiento, el sentimiento y la acción al servicio de la continuidad judía en Chile.Por ello, al hablar de educar con la cabeza, las manos y el corazón, establecemos que la educación no puede ser únicamente racional o teórica. Debe conectar con lo emocional y las historias personales, y traducirse en la acción y en la práctica de mitzvot, de halajá y de la vida judía. Estos tres pilares constituyen la esencia de nuestra nueva aproximación educativa para todas las instancias de la comunidad, desde una actividad KEF, un grupo de estudio de KIVUN, hasta un encuentro de KADIMA o una clase del CEA.Jessica Landes, directora del nuevo Departamento.Jessica es una figura conocida en la comunidad. Creó el programa “Travesía” del Círculo Israelita, es licenciada en pedagogía de la Universidad Católica de Rio de Janeiro, Brasil y magíster en Educación de la Universidad Hebrea de Jerusalén.¿Cuál es tu mayor anhelo para etapa de consolidación y formalización del área de educación?Mi sueño es que el Círculo sea cada vez más un espacio de aprendizaje permanente, de crecimiento espiritual, de diálogo y de construcción colectiva. Una comunidad donde personas de todas las edades puedan encontrar oportunidades para profundizar su identidad judía y sentirse protagonistas de su continuidad.No se trata solamente de transmitir el judaísmo a la próxima generación, sino de preguntarnos qué tipo de judaísmo estamos viviendo y qué legado queremos dejar.¿De qué se trata el proyecto en la práctica?Queremos construir un proyecto educativo integral, con una visión de largo plazo, que acompañe a las personas en las distintas etapas de sus vidas.Esto incluye espacios de estudio de Torá, pensamiento judío, historia, filosofía, espiritualidad y actualidad; experiencias vivenciales vinculadas con Shabat, los jaguim y las mitzvot; viajes educativos como Travesía, que nos permitan encontrarnos con nuestra memoria y nuestras raíces; y programas de formación de liderazgo y diálogo comunitario.Me interesa especialmente que logremos conectar tres dimensiones que muchas veces aparecen separadas: el conocimiento, la experiencia y la acción. Que lo que estudiamos dialogue con lo que vivimos y que lo que vivimos se traduzca en nuestras elecciones cotidianas.Dentro de los objetivos del departamento está construir una comunidad de líderes. ¿A qué se refiere esto exactamente?Queremos formar personas con conocimientos, identidad, sensibilidad y herramientas para asumir responsabilidades, generar iniciativas, escuchar perspectivas diferentes y tomar decisiones basadas en valores judíos.Una comunidad fuerte no es aquella que tiene unos pocos líderes que hacen todo, sino aquella que logra despertar en muchas personas el deseo y la capacidad de asumir responsabilidades.Mi aspiración es que cada vez más personas de distintas edades y trayectorias se sientan no solamente parte del Círculo, sino también responsables de construirlo. Porque la continuidad judía no es tarea de unos pocos: es una responsabilidad colectiva.Comisión de Educación del Mercaz:Roman Yosif, David Bortnik, Nicole Finkelstein, Daniela Dukes, rabino Ari Sigal, Jessica Landes