publicado hace 16 días

Septiembre, el mes para celebrar a la Patria

La semana pasada la comunidad judía de Chile celebró la Tefilá por Chile, espacio de encuentro interreligioso y cívico para orar por el bienestar, la paz y la unidad del país, que se realiza de forma anual durante septiembre, en el marco de las Fiestas Patrias. A la oración concurren autoridades de gobierno, parlamentarios, diplomáticos y líderes de diferentes credos religiosos, tal como lo hacen con el Te Deum Evangélico y Católico.Desde 2010 la comunidad judía organiza esta ceremonia como forma de expresar gratitud hacia un país que recibió a sus miembros desde el siglo XVI, cuando los primeros "cristianos nuevos" desembarcaron junto a los conquistadores españoles con un secreto: eran judíos que huían de la Inquisición, y en Chile, como en el resto del imperio, decir esa palabra en voz alta podía costar la vida. Durante casi cuatrocientos años esa gente rezó a puertas cerradas.A fines del siglo XIX y principios del XX, gracias al desarrollo del transporte, llegaron a Chile olas migratorias desde todo el globo: alemanes, croatas, palestinos e italianos, entre otros.Muchos judíos, motivados por la persecución y los pogromos, llegaron al Muelle Prat de Valparaíso desde Rusia, Polonia, Monastir, Salónica y Alemania, entre otros.En 1906, hace exactos 120 años, se registró el primer minyán. Los judíos chilenos tenían el quórum que exige la tradición para rezar.Nueve años después, en 1915, se registra la primera foto de Rosh Hashaná: un grupo numeroso posa frente a la cámara: un hito para los judíos de Chile. La imagen sobrevive gracias al Archivo Judío de Chile, que ha desempeñado un rol fundamental en la preservación de la memoria.De ahí en adelante la historia se aceleró. En 1916 nace en Valparaíso la Comunidad Israelita Max Nordau. Ese mismo año, en Temuco, los sefaradíes llegados de Monastir y Salónica levantaron la sinagoga más antigua del país. El minyán original se multiplicó de norte a sur.En 1970, plenamente integrados, resurge con fuerza la identidad. Ante el censo, se distribuye un afiche: "En la línea religión, coloque únicamente: judía". Ese volante, hoy también resguardado por el Archivo Judío de Chile, es prueba de que mantener la identidad e integrarse eran una necesidad.El compromiso con Chile sería absoluto y se profundizaría con iniciativas pensadas en colaborar con el desarrollo del país, tales como la red de "Escuelas República de Israel", conformada por 14 establecimientos educacionales desde Arica hasta Traiguén, patrocinada por la asociación de mujeres WIZO-CEFI, la Quinta Compañía de Bomberos de Ñuñoa "Bomba Israel" y la Decimoquinta Compañía de Bomberos de Valparaíso "Bomba Israel".Asimismo, el Centro Médico Israelita —creado por jóvenes médicos y dentistas judíos que querían retribuir al país que les abrió los brazos, y que funcionó por más de 100 años—, una ONG que apoya el empleo y el emprendimiento, Fundación Contigo del Círculo Israelita, que responde a las necesidades de personas vulnerables de Lo Barnechea, comuna donde se emplaza, Hatzalá, organización de rescatistas, B'nai B'rith , organización que entrega becas para educación superior, y la Sociedad de Damas Israelitas de Valparaíso de WIZO Viña del Mar, que apoya al Hospital Gustavo Fricke, entre otras iniciativas.También están aquellos que, como individuos, han hecho contribuciones al país, como Premios Nacionales, filántropos, científicos y comunicadores que aportan al "Tikún Olam" (mejorar el mundo).La comunidad es comprobadamente un colectivo interesado en el bienestar de las personas, que genera un impacto concreto en diversas áreas de la sociedad.En la reciente Tefilá por Chile, el rabino Eduardo Waingortin, capellán de La Moneda, recordó el inicio institucionalizado de la comunidad judía en Chile: "Se trata de una enorme declaración de esperanza y la voluntad de permanecer, formar familias, construir instituciones y ser parte del destino del país".Hace décadas, las familias judías disfrutan de las Fiestas Patrias mientras, en el dintel de sus puertas, se ubica la mezuzá. La bandera chilena convive con la menorá, y el asado con la jalá (pan trenzado de shabat). Nadie tiene que elegir.En septiembre se celebra a la patria, llevando a cada rincón la bandera, gastronomía, música y tradiciones chilenas, que reflejan la historia del país.Como dice el presidente de la Comunidad Judía de Chile (CJCH), Alfredo Misraji: "Chile es la patria cuyo destino sentimos como propio. Es la tierra por cuya prosperidad trabajamos, cuyos dolores son nuestros dolores y cuyo futuro estamos dispuestos a construir junto a otros. Somos judíos y somos chilenos. Esta es nuestra patria. Aquí queremos seguir construyendo nuestro futuro y el de nuestros hijos".Desde que llegaron los primeros conversos desde la Península Ibérica escapando de la Inquisición, pasando por aquel primer minyán y la institucionalización de la vida judía, que cumple 120 años, los judíos se han sentido chilenos con el deber de aportar a la construcción del país que acogió a sus antepasados y del cual son orgullosamente parte.

publicado 10 Septiembre 2026

Mois Navon: La pregunta detrás de la máquina

Hay una pregunta que acompaña a Mois Navon desde niño. Tenía alrededor de ocho años cuando descubrió que las personas mueren y se preguntó, con la lógica implacable de un niño: si algún día todo termina, ¿para qué estamos aquí?Décadas después, esa pregunta sigue intacta. Solo cambió el escenario.Navon dedicó 35 años a la ingeniería, trabajando en hardware, software y computadores, y llegó a ser ingeniero jefe de Mobileye y responsable del desarrollo del chip que impulsó la revolución de los vehículos autónomos. Desde Israel, esa tecnología se convirtió en uno de los grandes hitos de la industria automotriz y llegó a millones de vehículos en todo el mundo. Pero mientras construía las máquinas que transformarían la manera de movernos, Navon seguía buscando respuestas sobre algo mucho más difícil de descifrar: el ser humano que las había creado.Estudió en una yeshivá en Jerusalem, obtuvo una maestría y un doctorado en Filosofía Judía y terminó dedicando su investigación doctoral al estatus moral de la inteligencia artificial.En Chile, invitado por Softpower Connections, esa historia volvió a aparecer detrás de cada respuesta.La charla que ofreció en Mercaz estuvo llena. Y cuando llegó el momento de las preguntas, muchos asistentes permanecieron esperando durante una larga ronda en la que la inteligencia artificial se convirtió, inevitablemente, en el centro de la conversación.Navon planteó que el verdadero desafío de la IA no consiste solamente en preguntarnos qué pueden hacer las máquinas, sino qué decisiones estamos dispuestos a entregarles. Ya existen algoritmos que intervienen en cuestiones financieras, médicas, laborales y de transporte. “Los juicios más importantes sobre la vida humana serán cada vez más reducidos a procedimientos algorítmicos”, explicó durante su exposición.Pero hay algo que, para Navon, todavía separa radicalmente a una máquina de una persona: la conciencia.Una máquina puede procesar información, reconocer patrones y llegar a conclusiones extraordinariamente sofisticadas. Incluso puede parecer que razona moralmente. Sin embargo, sostiene Navon, no siente, no tiene experiencia del mundo y no posee conciencia.Ahí aparece una de las preguntas centrales de su pensamiento: ¿puede la moral ser programada?Navon recordó que algunas empresas tecnológicas ya han intentado establecer “constituciones” morales para sus modelos de IA, documentos que buscan enseñarles principios sobre lo que deben y no deben hacer. Pero la tradición judía, explicó, ofrece una advertencia interesante: no existe un único libro capaz de contener todas las respuestas morales. Cada generación debe volver a estudiar, interpretar y aplicar esos principios frente a problemas nuevos.Por eso, su preocupación final no es que las máquinas piensen demasiado. Es que nosotros dejemos de hacerlo.“¿Vamos a usar las máquinas para ayudarnos a crecer o vamos a usar las máquinas para reemplazarnos?”, preguntó.Es una inquietud especialmente concreta cuando se piensa en niños y jóvenes. Navon contó que investigaciones ya muestran que delegar determinadas tareas cognitivas en buscadores o herramientas tecnológicas puede afectar el desempeño posterior: cuando dejamos que una máquina piense por nosotros, corremos el riesgo de ejercitar menos nuestra propia capacidad de pensar.Que esta conversación llegue a Chile responde también a una convicción de Jennyfer Salvo, CEO de Softpower Connections. “El conocimiento que va a definir nuestro futuro no puede ser un privilegio de la geografía”, con esas palabras Jenny introdujo la charla y el propósito de la gira de Navon por Sudamérica: traer a la región a quienes están pensando el futuro para que podamos participar de esas conversaciones mientras ocurren.Quizás por eso Navon resulta tan interesante. No viene solamente a explicar qué harán las máquinas. Viene a recordarnos qué podríamos perder si dejamos que hagan por nosotros aquello que durante siglos nos ha obligado a pensar, elegir y hacernos responsables. Navon viene a recordarnos que, mientras las máquinas aprenden a responder cada vez mejor, nosotros seguimos teniendo que hacernos las preguntas difíciles.Y algunas de ellas —como aquella que un niño de ocho años se hizo frente a la idea de la muerte— siguen sin poder programarse.

publicado 10 Septiembre 2026

En el Círculo Israelita: El presidente Kast encabezó la Tefilá por Chile Con la presencia del presidente de la República, José Antonio Kast, la comunidad judía de Chile realizó la tradicional ceremonia de oración por el país, destacando sus 120 años de vida institucionalizada. Los vitrales de la sinagoga del Círculo Israelita de Santiago volvieron a iluminar una de las ceremonias más significativas de la comunidad judía chilena. Después de cuatro años de ausencia de un Jefe de Estado, el presidente de la República, José Antonio Kast, encabezó la tradicional Tefilá por Chile, instancia de oración por el bienestar del país que reúne desde hace años a autoridades nacionales, representantes religiosos y miembros de la comunidad. Entre los asistentes estuvieron ministros de Estado, parlamentarios, diplomáticos, representantes de distintas confesiones religiosas y autoridades de diversas instituciones públicas. Fue el rabino Eduardo Waingortin, Capellán de La Moneda, quien dio inicio a la ceremonia: "Hoy agradecemos por Chile, nuestra patria, por la belleza de su tierra y especialmente por su gente. Este año se conmemoran 120 años de vida judía institucionalizada en Chile. Recordamos especialmente a quienes comenzaron a construir nuestra vida comunitaria en el país, cuando en 1906, un grupo de judíos se reunió en Santiago para formar un minyán, el quórum necesario para la oración. Este gesto sencillo contenía una enorme declaración de esperanza y la voluntad de permanecer, formar familias, construir instituciones y ser parte del destino de Chile. Son generaciones de vida compartida y una historia de gratitud hacia un país que recibió a nuestros antepasados y al que ellos buscaron retribuir con su trabajo, su cultura y su compromiso. Hoy nos corresponde seguir construyendo una comunidad plenamente judía y profundamente chilena, orgullosa de su identidad y comprometida con el bienestar de toda la sociedad", dijo. Libertad religiosa y compromiso con Chile En la ceremonia, el presidente José Antonio Kast señaló: "Mis padres también fueron acogidos aquí en Chile. Siempre la casa, la mesa estuvo abierta para el encuentro. Y es lo que hemos buscado también con nuestro gobierno, que este sea un lugar donde nos podamos encontrar”. Aludiendo a los 120 años de vida judía organizada, dijo sentirse honrado con esta comunidad arraigada y comprometida con el desarrollo del país, destacando, entre otras cosas, al Centro Oncológico Ambulatorio Infantil TROI —con presencia en Santiago—, a cuya inauguración en la Araucanía pudo asistir junto a la ministra de Salud, y que existe gracias al trabajo de la familia Rezepka. En esa línea también se refirió a la Teletón. Asimismo, el mandatario destacó la libertad religiosa como un principio del Estado de Chile, lo que significa "asegurar que la próxima generación también pueda crecer en Chile con la misma libertad con la que crecieron sus abuelos y sus padres". Finalmente, destacó: "En este año 2026, el año nuevo judío y el Día del Perdón coinciden con el mes de la patria. Septiembre reúne la historia milenaria de esta comunidad y la fiesta de una patria que es tan suya como la de cualquier chileno". Un gesto republicano Por su parte, el presidente de la Comunidad Judía de Chile (CJCh), Alfredo Misraji, también destacó los 120 años de vida judía institucionalizada en Chile y aseguró que "nuestra identidad judía y nuestra identidad chilena se enriquecen". Al mismo tiempo expresó inquietud: “Las minorías somos parte de la República, lo que hace especialmente preocupante el resurgimiento del antisemitismo. Combatirlo exige leyes eficaces, educación, memoria y una conducta inequívoca de quienes ejercen liderazgo". Misraji se dirigió a la máxima autoridad: "Señor presidente, su presencia esta noche constituye un gesto republicano y significativo para nuestra comunidad. Expresa que el Estado de Chile entiende que la diversidad enriquece a la nación". Plegarias por Chile Durante la ceremonia, los rabinos de Chile elevaron distintas plegarias. El rabino Daniel Zang se refirió al valor de la unidad; el rabino Yonatan Szewkis, a la solidaridad; el rabino Alejandro Bloch hizo una reflexión sobre la esperanza, mientras que el rabino Ari Sigal dedicó sus palabras a la paz. Tras las intervenciones, el presidente del Círculo Israelita de Santiago, Miguel Infeld, junto al presidente de la Comunidad Judía de Chile, Alfredo Misraji, entregaron al presidente de la República y a su esposa una obra de la artista Denise Portugueiz. La Tefilá por Chile concluyó con una oración ecuménica y el tradicional toque del shofar, dejando así una imagen cargada de simbolismo: una comunidad que, 120 años después de aquel primer minyán, continúa afirmando su identidad judía al mismo tiempo que reafirma su pertenencia y compromiso con Chile.

Los vitrales de la sinagoga del Círculo Israelita de Santiago volvieron a iluminar una de las ceremonias más significativas de la comunidad judía chilena. Después de cuatro años de ausencia de un Jefe de Estado, el presidente de la República, José Antonio Kast, encabezó la tradicional Tefilá por Chile, instancia de oración por el bienestar del país que reúne desde hace años a autoridades nacionales, representantes religiosos y miembros de la comunidad.Entre los asistentes estuvieron ministros de Estado, parlamentarios, diplomáticos, representantes de distintas confesiones religiosas y autoridades de diversas instituciones públicas.Fue el rabino Eduardo Waingortin, Capellán de La Moneda, quien dio inicio a la ceremonia: "Hoy agradecemos por Chile, nuestra patria, por la belleza de su tierra y especialmente por su gente. Este año se conmemoran 120 años de vida judía institucionalizada en Chile. Recordamos especialmente a quienes comenzaron a construir nuestra vida comunitaria en el país, cuando en 1906, un grupo de judíos se reunió en Santiago para formar un minyán, el quórum necesario para la oración. Este gesto sencillo contenía una enorme declaración de esperanza y la voluntad de permanecer, formar familias, construir instituciones y ser parte del destino de Chile. Son generaciones de vida compartida y una historia de gratitud hacia un país que recibió a nuestros antepasados y al que ellos buscaron retribuir con su trabajo, su cultura y su compromiso. Hoy nos corresponde seguir construyendo una comunidad plenamente judía y profundamente chilena, orgullosa de su identidad y comprometida con el bienestar de toda la sociedad", dijo.Libertad religiosa y compromiso con ChileEn la ceremonia, el presidente José Antonio Kast señaló: "Mis padres también fueron acogidos aquí en Chile. Siempre la casa, la mesa estuvo abierta para el encuentro. Y es lo que hemos buscado también con nuestro gobierno, que este sea un lugar donde nos podamos encontrar”. Aludiendo a los 120 años de vida judía organizada, dijo sentirse honrado con esta comunidad arraigada y comprometida con el desarrollo del país, destacando, entre otras cosas, al Centro Oncológico Ambulatorio Infantil TROI —con presencia en Santiago—, a cuya inauguración en la Araucanía pudo asistir junto a la ministra de Salud, y que existe gracias al trabajo de la familia Rezepka. En esa línea también se refirió a la Teletón.Asimismo, el mandatario destacó la libertad religiosa como un principio del Estado de Chile, lo que significa "asegurar que la próxima generación también pueda crecer en Chile con la misma libertad con la que crecieron sus abuelos y sus padres". Finalmente, destacó: "En este año 2026, el año nuevo judío y el Día del Perdón coinciden con el mes de la patria. Septiembre reúne la historia milenaria de esta comunidad y la fiesta de una patria que es tan suya como la de cualquier chileno".Un gesto republicanoPor su parte, el presidente de la Comunidad Judía de Chile (CJCh), Alfredo Misraji, también destacó los 120 años de vida judía institucionalizada en Chile y aseguró que "nuestra identidad judía y nuestra identidad chilena se enriquecen". Al mismo tiempo expresó inquietud: “Las minorías somos parte de la República, lo que hace especialmente preocupante el resurgimiento del antisemitismo. Combatirlo exige leyes eficaces, educación, memoria y una conducta inequívoca de quienes ejercen liderazgo".Misraji se dirigió a la máxima autoridad: "Señor presidente, su presencia esta noche constituye un gesto republicano y significativo para nuestra comunidad. Expresa que el Estado de Chile entiende que la diversidad enriquece a la nación".Plegarias por ChileDurante la ceremonia, los rabinos de Chile elevaron distintas plegarias. El rabino Daniel Zang se refirió al valor de la unidad; el rabino Yonatan Szewkis, a la solidaridad; el rabino Alejandro Bloch hizo una reflexión sobre la esperanza, mientras que el rabino Ari Sigal dedicó sus palabras a la paz.Tras las intervenciones, el presidente del Círculo Israelita de Santiago, Miguel Infeld, junto al presidente de la Comunidad Judía de Chile, Alfredo Misraji, entregaron al presidente de la República y a su esposa una obra de la artista Denise Portugueiz.La Tefilá por Chile concluyó con una oración ecuménica y el tradicional toque del shofar, dejando así una imagen cargada de simbolismo: una comunidad que, 120 años después de aquel primer minyán, continúa afirmando su identidad judía al mismo tiempo que reafirma su pertenencia y compromiso con Chile.

publicado 03 Septiembre 2026

Yoel Levy: Seguir corriendo por los hermanos Bibas Z”L

Cuando Yoel Levy cruza una meta vestido de Batman, las fotografías suelen mostrar una imagen poderosa: un corredor, una capa, el naranja convertido en símbolo y cientos de personas preguntándose quiénes eran esos dos niños que amaban al superhéroe.Pero detrás del personaje hay algo menos visible.“Después de una de mis carreras quise dejarlo todo”, reconoce Levy, conocido mundialmente como The Jewish Fitness Coach. Había pensado regresar a casa y poner fin a un proyecto que comenzó tras el 7 de octubre, cuando decidió correr en memoria de la familia Bibas y, especialmente, de Ariel y Kfir.Un mensaje inesperado cambió todo.Al llegar a su casa, recibió palabras de apoyo de Yarden Bibas. “Él no sabía que yo estaba pensando en abandonar, pero me dijo lo orgulloso que estaba del viaje que estaba haciendo. Sentí que alguien, desde arriba, me estaba diciendo que siguiera. Todavía hay personas que necesitan conocer esta historia”.Y siguió.El domingo 30 de agosto, Levy corrió la Media Maratón de Santiago, una nueva estación de una travesía que ya lo ha llevado por distintos países y continentes. En Chile fue invitado por Fobeju, institución dedicada a preservar y fortalecer el legado de la educación judía, y compartió con jóvenes y miembros de la comunidad en el Instituto Hebreo.Para Yael Korol, directora ejecutiva de Fobeju, su presencia representó precisamente esa capacidad de transformar una pasión personal en un mensaje colectivo.Levy entiende bien esa conexión. “Mi misión ha sido unir a las comunidades judías alrededor del mundo”, explica. “En momentos difíciles necesitamos recordar que nos tenemos unos a otros”.Su historia, sin embargo, no es solamente la de alguien que encontró una causa. Es también la de un joven que cambió después del 7 de octubre.“Yo era una persona antes y otra diferente después”, cuenta. El deporte se convirtió en una forma de procesar lo ocurrido y, al mismo tiempo, en una herramienta para no quedarse paralizado frente al dolor.Cada vez que se pone el traje de Batman, dice, sigue siendo emocional. “Nunca se hace fácil. Pero también representa que, cuando llegan tiempos difíciles, volvemos a levantarnos y seguimos adelante”.En sus carreras ha enfrentado apoyo, cariño y también comentarios antisemitas. Ha aprendido que no puede controlar todo. “Hay que concentrarse en lo que uno sí puede controlar”, señala. “Construir confianza, enfrentar los desafíos y no dejar que las opiniones de otras personas definan tu misión”.En Chile dejó un mensaje especialmente dirigido a los jóvenes: no esperar a tener poder o fama para generar un impacto.“Encuentren aquello que les apasiona y vean cómo pueden usarlo para ayudar a otros”, aconseja. “No se rindan cuando las cosas se pongan difíciles”.Quizás esa sea la verdadera razón por la que Yoel Levy sigue corriendo.No porque crea que puede cambiar el pasado. Tampoco porque una capa pueda protegerlo del odio.Corre porque entendió que algunas historias no pueden quedar quietas.Y porque, mientras alguien siga preguntando quiénes fueron Ariel y Kfir Bibas, habrá una respuesta corriendo hacia adelante.

publicado 03 Septiembre 2026

Alan Guendelman: Tecnología para dejar huella

Hay personas que crean cosas porque detectan una oportunidad. Alan Guendelman Portugueis parece hacerlo por otra razón: porque algo le inquieta, le importa y siente que podría ser útil para alguien más.General Manager de Delabase Inmobiliarias y, desde hace nueve años, presidente del Estadio Israelita Macabi EIM —institución en cuya directiva lleva cerca de 16 años—, El Pollo, como lo llaman sus amigos, ha transformado inquietudes personales en proyectos tecnológicos con un denominador común: preservar vínculos.El primero nació en un lugar cargado de memoria.Durante años recorrió el Cementerio Israelita buscando familiares, leyendo lápidas y tomando fotografías. Sabía lo difícil que podía ser encontrar a una persona y, sobre todo, comprendió que detrás de cada nombre había una historia que no debía perderse.Así nació CIS, una aplicación que permite buscar personas enterradas en el cementerio, encontrarlas en el plano y generar rutas para visitarlas o recorrer las tumbas de distintos integrantes de una misma familia.“¿Qué pasa si yo no conozco mi familia y quiero saber dónde están?”, se preguntó mientras desarrollaba la herramienta. Esa pregunta terminó convirtiéndose en una de sus funciones más significativas.La aplicación hoy puede ser utilizada en el propio cementerio mediante un iPad que Alan donó e instaló para facilitar el acceso de los visitantes. Para él, el proyecto tiene un sentido que supera ampliamente lo tecnológico.“Respeto a nuestros muertos, hasta que la gente pueda ir a visitarlos”, explica. Y cuando recibe comentarios de personas agradecidas porque lograron encontrar a un familiar, siente que el esfuerzo ya tuvo recompensa.Después vino Leitpalel, una aplicación que busca acercar la oración judía a quienes quieren participar, pero no necesariamente saben cómo hacerlo.La idea surgió de una experiencia familiar. Alan, que no se define como una persona religiosa, observó que para muchos seguir un rezo podía resultar difícil. “¿Cómo puede ser que no exista una forma de aprender a rezar o de seguir el rezo?”, pensó.Leitpalel funciona como una especie de guía interactiva: permite seguir al jazán, leer en distintos idiomas y fonética, acceder a brajot, salmos, estudios semanales y versiones breves de algunas prácticas.“Una cuestión es no ser religioso y otra cuestión es no tener la posibilidad”, resume.Pero probablemente la clave para entender estos proyectos está en su labor como presidente del Estadio Israelita EIM.Para Guendelman, el Estadio nunca ha sido solamente infraestructura. Es el lugar donde generaciones crecieron, hicieron amigos y construyeron una identidad compartida. Por eso le preocupa cierta lógica individualista que, a su juicio, ha ido ganando espacio.“Si queremos seguir en comunidad, hay cosas que tenemos la responsabilidad de preservar”, afirma.Esa misma idea parece recorrer CIS y Leitpalel: una aplicación para no perder la memoria y otra para que la tradición no se vuelva inaccesible.Como una historia más íntima está Recetario del Pollo, una aplicación nacida originalmente de un libro de 600 páginas que preparó para sus cuatro hijos. Allí reunió recetas cocinadas durante más de 30 años, fotografías, recuerdos y cápsulas familiares. Incluso clonó su propia voz para que, algún día, sus hijos y nietos puedan escuchar las historias detrás de cada plato.Tres aplicaciones. Tres mundos aparentemente distintos. Pero una misma obsesión: que algo valioso no se pierda.Encontrar a quienes estuvieron antes. Dar herramientas para acercarse a la tradición. Dejar sabores, voces y recuerdos para quienes vendrán después.Para el Pollo, quizás esa sea finalmente la verdadera utilidad de la tecnología: no reemplazar los vínculos humanos, sino ayudar a que sobrevivan.

publicado 21 Agosto 2026

Judíos que inspiran: lideres que están construyendo el futuro de Chile

Hay quienes están definiendo el futuro desde nuestra comunidad en beneficio del país. Elegimos contar las historias de Miguel Kiwi Tichauer, Premio Nacional de Ciencias (88) y de Ariel Kauderer (27) y de Samuel Weinstein (28), ambos reconocidos por Forbes en la categoría “30 Under 30” que reconoce a los jóvenes más influyentes, innovadores y exitosos menores de 30 años en todo el mundo. Aunque separados por más de medio siglo de vida, los tres responden a una misma pregunta: qué significa construir algo propio, con raíces judías. Uno llegó de la mano de padres que huyeron del nazismo y dedicó su vida a la ciencia y a la enseñanza; los otros dos, nacidos en la Comunidad, están hoy levantando una empresa que lleva el nombre de Chile más allá de las fronteras. Entre ellos no hay una línea recta, sino un eco: la misma tenacidad, la misma pregunta por el legado, contada en dos tiempos distintos.Miguel Kiwi Tichauer: “Resolver los problemas que son imposibles"Premio Nacional de Ciencias, fundador de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, a sus 88 años sigue haciendo clases.Cuenta que en 1934 sus padres decidieron lo que toda su familia consideró una locura: dejar Alemania. Su padre, juez y doctor en Derecho, fue sacado a patadas por las S.A.  del Poder Judicial por ser judío el primero de abril de 1933. Llegaron a Chile sin oficio posible, pero su padre empezó pintando botones de madera en una feria, hasta levantar una fábrica “Casa Kiwi”; su madre, con su talento para la costura, construyó otra. Tuvo una infancia austera pero feliz, marcada por el Shabat de los viernes y las grandes fiestas.Es Ingeniero Civil Mecánico de la Universidad Técnica Federico Santa María y obtuvo su doctorado en la Universidad de Virginia, Estados Unidos, en 1967. Recibió el Premio Nacional de Ciencias Exactas en 2007 por su trayectoria de más de 40 años en el desarrollo de la física en Chile, el impacto internacional de sus investigaciones en magnetismo y su rol en la formación de nuevos científicos. Kiwi también es miembro de la Academia Chilena de Ciencias y dos veces presidente de la Sociedad Chilena de Física. También es miembro de la Sociedad Americana de Física. Habla con pasión, al igual que si estuviera frente a sus alumnos explicando porqué esta ciencia es tan determinante para el desarrollo de la humanidad. Al mismo tiempo lo hace con una modestia que sorprende, que conmueve, porque su trayectoria es nada menos que la de un hombre que ha sido reconocido a nivel nacional e internacional.¿Qué lo hizo enamorarse de la física?Estudié ingeniería mecánica pero no me gustó como profesión. La física me pareció fascinante: uno ve un fenómeno natural, lo describe con ecuaciones, y siempre funciona. Fui de los fundadores de la Facultad de Ciencias y hoy soy el único de esa generación que sigue haciendo clases. Siento que no le he trabajado nunca a nadie: me pagan por mi hobby. He sido muy afortunado.La física cambió el mundo de maneras que la gente no ve. Faraday inventó el motor eléctrico, y por eso existen las ciudades verticales — antes de él, todo era horizontal. Un físico del CERN, cansado de esperar que sus colegas leyeran sus trabajos, inventó la web casi por accidente. Hertz, que generó las primeras ondas electromagnéticas y murió a los 37 años, dijo que no servían para nada — y de ahí venimos hasta las videollamadas de hoy. La resonancia magnética que usamos en medicina viene de un problema que matemáticamente parecía insoluble, pero los físicos no sabían que era imposible, así que lo resolvieron igual. Sin ir más lejos, la fibra óptica me salvó la vida cuando tuve cáncer.¿Cómo hacemos de Chile un país desarrollado a través de la ciencia?Los países que han surgido tomaron una decisión de Estado. Israel invierte el 5% de su PIB en ciencia — nosotros el 0,34%, y lo siguen bajando. Este año, en plena guerra, Israel recibió 80 mil millones de dólares como resultado de vender productos generados por su inversión tecnológica. Corea, que hace sesenta años estaba peor que nosotros, hoy nos vende televisores; nosotros les vendemos cobre. La diferencia es que ellos pensaron a largo plazo. Acá los gobiernos duran cuatro años y no ven rédito en invertir en ciencia — al contrario, les puede quitar votos.El físico, que también fue reconocido en la primera edición de “100 Líderes Mayores 2021” de El Mercurio, la Fundación Conecta Mayor y la Pontificia Universidad Católica de Chile, sufrió en carne propia algunos hechos que hicieron patente el fenómeno del edadismo en nuestro país; uno de ellos fue la negación de su banco de renovarle la tarjeta de crédito debido a su edad, Así, se convirtió en la voz de los adultos mayores en Chile, a quienes denominó “los vejetes esforzados”.¿Es difícil ser adulto mayor en Chile?La tercera edad en Chile es súper ingrata. Yo soy uno de los privilegiados, pero la mayoría, con una jubilación de AFP, vive en situación miserable. El mercado siempre opta por lo más barato, no por lo mejor, y eso expulsa a la gente mayor del trabajo, aunque tenga toda la experiencia.¿Cómo ve a los jóvenes de hoy, y qué mensaje les daría?Antes el profesor era una autoridad; ahora muchos alumnos se sienten clientes. Pero también son más empoderados, se sienten más dueños del mundo, y eso es valioso. Mi mensaje es el mismo cartel que teníamos en el centro de estudiantes de mi facultad: “Los problemas difíciles los resolvemos de inmediato; los imposibles, nos demoramos un rato”, dice entre risas.Ariel Kauderer y Samuel Weinstein, The Growth Pro (TGP)¿De qué se trata TGP?AK: The Growth Pro (TGP) es una agencia de prospección B2B. Es decir, le generamos reuniones/oportunidades comerciales a nuestros clientes para que puedan vender su servicio. ¿Qué los condujo a la distinción?AK: Hoy somos la mayor agencia de prospección de Latinoamérica, con +150 clientes activos, entre ellos empresas grandes como Mercado Libre, Aramco y la Cámara Chilena de la Construcción.SW: La oportunidad surgió primero para mi socio, cuando una empresa extranjera sin idioma español necesitaba apoyo externo en ventas. De a poco esa oportunidad se convirtió en lo que es el servicio hoy en día. AK: Les armamos todo su esqueleto comercial. Ahí nos dimos cuenta de que había una oportunidad, no solo en empresas extranjeras, sino que también en empresas ya instaladas pero que les costaba tener buenos procesos comerciales. Todo esto lo hemos ido puliendo con nuestro know how y tecnología hasta llegar hoy día a tener una empresa muy eficiente y sólida  ¿Cómo te imaginas a TGP en 10 años?SW: Me gustaría que TGP pase de liderazgo latinoamericano a liderazgo mundial y seguir desarrollando nuestras líneas de negocio alternativas y complementarias para convertirnos en una consultora comercial B2B integral.AK: Queremos ser la empresa líder de ventas B2B en el mundo, ser los mayores referentes en todo el mundo comercial B2B, con muchas líneas de servicios y IA propia.¿Cuál es tu relación con la comunidad? AK: Fui al Hebreo y Maccabi. Hoy participo en Jbiz y Jhubs dos organizaciones ligadas al emprendimiento.SW: Hemos contratado a muchos miembros de la comunidad, alcanzando el 30% de las más de 100 personas que hoy trabajan en TGP. Nos encanta trabajar con gente de la comunidad e invitamos a todos los recién egresados a postular, además de quienes busquen oportunidades de práctica.Una comunidad al servicio del paísEntre un físico de 88 años que fundó una facultad y dos socios menores de 30 que están construyendo la mayor agencia de prospección B2B de Latinoamérica no parece haber nada en común. Pero lo hay: Kiwi ha dedicado su vida a la ciencia para el desarrollo del país; Ariel y Samuel están dando respuesta, a su manera, a esa misma pregunta. Distintas generaciones, una misma forma judía de mirar el mundo.

publicado 13 Agosto 2026

Jessica Landes, la voz de Chile en la iniciativa del presidente Herzog: "Creamos un programa para pensar la continuidad del pueblo judío y de la comunidad judía"

A la luz de la creciente polarización entre y dentro de las comunidades judías y del debilitamiento general de la identidad judía, en abril de 2023, el presidente de Israel, S.E. Isaac Herzog, anunció el lanzamiento de Voice of the People (VoP), en español “La Voz del Pueblo” que busca asegurar un futuro judío compartido. Entre más de 10.000 postulantes de todo el mundo, la Rebbetzin Jessica Landes fue una de las 150 personas elegidas para integrar la primera cohorte 2025-2026 — y la única en representar a Chile.Voice of the People trabaja para identificar, debatir y abordar de manera creativa los desafíos más urgentes que enfrenta el pueblo judío. Sus miembros se organizan en diez equipos temáticos que dedican dos años a investigar, analizar y desarrollar soluciones concretas; en marzo de 2025 el grupo completo se reunió en una convención presencial de cuatro días en Israel, con la participación del propio Herzog. Los eventos del 7 de octubre de 2023 le dieron a la iniciativa una relevancia adicional, en momentos en que el antisemitismo crece, las batallas se libran también en el terreno digital y una nueva generación se pregunta qué significa hoy la identidad judía.Jessica Landes, quien posee una maestría en educación de la Universidad Hebrea de Jerusalén y una en estudios judaicos de la Universidad Hebraica de México, es una figura reconocida en la comunidad tanto por su trabajo en el Instituto Hebreo como en el Círculo Israelita de Santiago, donde creó el programa "Travesías" —viajes de identidad judía a Polonia, España y Monastir-Salónica— además de programas de estudio para adultos.El primer informe de VoP "Jewish Landscape Report", identificó al antisemitismo como la mayor preocupación global entre las comunidades judías (76% de los encuestados). Este fenómeno genera un profundo impacto emocional pero, al mismo tiempo, ha fortalecido la solidaridad comunitaria, la conexión con Israel y el orgullo por la herencia judía. De La Voz del Pueblo a un programa propioDentro de VoP, Jessica integró el equipo temático dedicado justamente a la polarización, junto a otros 14 miembros del consejo. Fue ahí donde surgió, junto al brasileño Salomão Ioschpe, The Joint Leadership Learning Initiative (JLLI): un programa de formación para líderes comunitarios de Brasil, Chile, México, Argentina, del cual la Comunidad Judía de Chile (CJCh) es parte activa. "Es súper potente porque dentro de mi grupo de Voice of the People estamos avanzando con este programa de liderazgos locales. La idea es generar las discusiones y conversaciones necesarias para formar líderes en función de los desafíos del pueblo judío", cuenta Jessica.La pregunta que guía al programa es cómo sostener las diferencias que históricamente han sido fuente de resiliencia judía, sin perder el sentido de un propósito compartido. En lugar de buscar soluciones inmediatas a la polarización, JLLI invierte en quienes tienen la capacidad de moldear las conversaciones dentro de las comunidades: sus líderes. Más que un curso convencional, funciona como un laboratorio de aprendizaje colaborativo, donde los propios participantes evalúan y perfeccionan el modelo para su futura expansión a otras comunidades de la región.Precisamente esta semana se encuentra liderando el curso de la primera cohorte, lo que Jessica explica así: “Se trata de cinco encuentros con Marc J. Rosenstein, un rabino estadounidense que escribió el libro “Turning Points in Jewish History”; allí estudiamos los dilemas del pueblo judío hoy. Han sido jornadas muy potentes, con muchas discusiones impresionantes”.Para Jessica, el objetivo trasciende el aula: se trata de construir una red latinoamericana —y, con el tiempo, global— de líderes capaces de pensar colectivamente los desafíos del pueblo judío desde realidades diversas. “El objetivo es formar comunidad con la convicción de que el desacuerdo no tiene por qué paralizar a un pueblo que, durante más de tres mil años, nunca pensó igual y que, precisamente por eso, siguió construyendo junto”, concluye la única representante de Chile ante la Voz del Pueblo.    ------------------------------------¿Qué es Voice of the People? • Lanzamiento: abril de 2023, por el presidente de Israel, Isaac Herzog. • Estructura: consejo de 150 miembros — 50 de Israel, 50 de Estados Unidos y Canadá, y 50 del resto del mundo — con mandatos de dos años, más un programa de fellowship con 10 becarios. • Organización: diez equipos temáticos, cada uno con un facilitador asignado. • Cronograma: lanzamiento virtual a comienzos de 2025; convención presencial de cuatro días en Israel en marzo de 2025; luego dos años de trabajo por equipos, desde la investigación hasta el desarrollo y prueba de soluciones. • Socios: la Presidencia de Israel, la Organización Sionista Mundial y la Agencia Judía para Israel, con el respaldo filantrópico de la Fundación Azrieli, las Fundaciones de la Familia Wilf y la Fundación Patrick y Lina Drahi.

publicado 07 Agosto 2026

José Codner, presidente del Comité de Construcción (discurso en ceremonia de primera piedra, 26 octubre 2007) "Esta es una piedra generacional"

"Esta es una piedra generacional"Contento, pero con la sensación de haber asumido una nueva responsabilidad, se mostró José Codner, presidente del Comité de Construcción, luego de la colocación de la primera piedra del nuevo Mercaz Kehilatí.A continuación su discurso:«Frente a un hecho que se puede dar cada cincuenta o cien años, hoy tenemos la suerte de proceder a la colocación simbólica de la primera piedra del Nuevo Centro de Eventos Mercaz Kehilatí, la nueva casa de la Comunidad Israelita de Santiago.Tal como lo manifesté en el servicio de Neilá en el último Iom Kipur, yo acepté la invitación para encabezar este proyecto pues en términos absolutos, y sin entrar a detalles, era para mí un proyecto de continuidad judía, y en términos relativos, además, una manera muy importante de poder proyectarnos con nuestra cultura y tradiciones como un centro de extensión hacia la Comuna de Lo Barnechea, en particular, y a la sociedad chilena toda.Dentro de lo que es la tradición de colocar una primera piedra, podemos mirar dicho evento de dos maneras: o es una piedra fundacional o es una piedra generacional. Yo me quedo con la segunda frase: es una piedra generacional.El Pueblo Judío existe hace más de 3.800 años. Las generaciones de este Pueblo que han pasado a través del tiempo nos han dejado grandes responsabilidades frente a la humanidad: sí, fuimos el primer pueblo en adoptar una religión monoteísta libremente, somos el Pueblo del Libro, y en este acto de algún modo estamos reafirmando nuestra fe, una forma de ver la vida y de ayudar al prójimo, de estudiar y difundir las expresiones de la cultura, del arte y de nuestras tradiciones.Es decir, hoy se está realizando un cambio generacional, y tengo la sensación de que esto no es algo nuevo, sino que es la continuidad de lo que otras generaciones ya hicieron.Esto es asumir nuestra responsabilidad: «am Israel jai ve kaiam», lo cual significa: «El pueblo judío vive y perdura para la eternidad».Esta primera piedra fue traída desde Jerusalén, nuestra Ciudad Santa y jamás olvidada por el Pueblo de Israel. Jerusalén está con nosotros en este acto.Quisiera aprovechar de señalar algunos conceptos fundamentales de este proyecto: No es sólo una sinagoga, es un centro cultural y comunitario, donde queremos que el espíritu judío esté presente, abierto a cada uno de los miembros de nuestro pueblo y a la comunidad toda, en especial a esta comuna de Lo Barnechea, que nos ha cobijado ya por tantos años.Tenemos un acuerdo para que funcione acá una sede oriente del Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile, donde se darán cursos y charlas del más alto nivel académico en esa materia, lo cual esperamos conformará junto a expresiones de la música, el teatro y las artes plásticas, un centro cultural y de eventos de alto nivel.Les daré una muy sintética descripción del Nuevo Mercaz Kehilatí: A la manera de un parque, con jardines y plazas simbólicas que conviven entre sí, se distinguen cuatro edificios bien delimitados: Un edificio de Culto, con dos sinagogas, una mikveh y también una sala de tahará para dignificar los momentos de la partida de nuestros difuntos. Un edificio de la Cultura, con 11 salas de clases, una moderna biblioteca, una cafetería para 80 personas, y las dependencias administrativas.Un gran salón de fiestas para 450 personas sentadas cenando, adaptable a una configuración del tipo de conferencias con capacidad para 850 personas. Y un «parking», con 224 estacionamientos cubiertos en un solo nivel.Estos cuatro edificios se articulan por medio de La Plaza de la Vida, el corazón de todo el conjunto.El próximo viernes 26 de octubre terminaremos la tercera ronda de licitaciones con las empresas constructoras, y en los próximos 30 días anunciaremos oficialmente la adjudicación de la obra e iniciaremos la construcción propiamente tal en noviembre de 2007. Espero que esta magnífica obra sea entregada a la comunidad en el último trimestre de 2008.Amigos míos, ustedes saben lo que en el Judaísmo significa la palabra Tzedaká y que es uno de los cuatro pilares de nuestra religión. Por eso, desde el fondo de mi corazón les pido vuestra ayuda, sólo nos falta lograr donaciones por el 10% del costo total del proyecto para estar totalmente financiados y así efectuar en el 100% la construcción y alhajamiento de la obra.Vuestra ayuda es muy importante, y si ya ayudasteis, vuelvan a cooperar. Si no lo han hecho, contacten nuestra administración (fono 2405000 o en sus oficinas del Instituto Hebreo) o directamente a mí o a Sergio Jodorkovsky.Vuestra ayuda es esperada por vuestra comunidad.»

publicado 07 Agosto 2026

Entrevista a José Codner a 15 años de la Inauguración del Mercaz

¿Qué desafíos tuvo que enfrentar entre la compra del terreno y el comienzo de la construcción?-“Yo me acerque al Proyecto “Mercaz Kehilatí” en el año 2005, en un momento cuando ya habían pasado algunos años de la compra del ex casino “El Caleuche” y en que el Arquitecto Abraham Senerman y su ayudante Joshua Bernstein, ya habían delineado parcialmente un anteproyecto para la construcción de un Edificio en base a la cual yo pude empezar a soñar con la realidad  que tenemos y que denominare a secas: “Mercaz”.El primer desafío fue pedir la renuncia a la tarea del Anteproyecto Abraham Senerman y conseguir un nuevo equipo de arquitectura, distinción que me toco en elegir para tal efecto a “Bendersky y Asociados” y se estimó según la oficina del ITO un costo determinado.Este anteproyecto fue presentado a una Asamblea de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago y aprobado en primera instancia alrededor de agosto del año 2006. Este fue el gran primer error en la evaluación del costo del proyecto, trabajamos con estimar los ingresos en dólares norteamericanos y la verdad era que la evaluación fue en UF, relación que nos perjudicó en el periodo de construcción.El Directorio aprobó la inversión y nos fijó un eventual déficit a ser financiado en EL  sistema bancario. Además, se aprobó la venta de la antigua Sinagoga de Serrano, que aportó una cifra significativa”.-¿En algún momento se elevó el costo de la construcción, cómo se logró conseguir los recursos adicionales para completar la obra? -“Al entrar en la etapa de terminaciones - alrededor de un 60 % del costo total de la obra - ya teníamos claro que era imposible bajar la inversión o paralizar la obra terminando el Edificio del Culto o bien asumir el mayor costo pasando “el platillo” de las donaciones por tercera vez. La solución era una mezcla de los dos factores antes mencionados.El resultado de esta nueva ronda de donaciones a mediano plazo y efectuando algunas rebajas en el costo total de la obra nos permitió financiar la obra y asumir un crédito de largo plazo con el Banco Santander por un déficit determinado. Fue de gran apoyo en el financiamiento el apoyo de algunas instituciones judías de beneficencia”.-En lo personal, ¿Qué ha significado para usted, ser el artífice del nuevo Mercaz a 15 años de su apertura, ha cumplido sus expectativas y cómo podría seguir mejorando? -“Para mí, el haber dirigido como máximo responsable la construcción del Mercaz, significó quizás la tarea más importante que haya que tenido que afrontar en mi vida y cuando lo miro retrospectivamente, me parece un sueño. Debo destacar que desde diciembre de 2010 el Mercaz ha estado desarrollando su Plan de Continuidad Judía.Creo sinceramente que la labor de su Directorio, sumado a los voluntarios del Mercaz, han permitido en estos 15 años mantener a esta maravillosa comunidad en un constante crecimiento”.

publicado 07 Agosto 2026

Discurso Kakidsh a José Codner Z"L

Les doy las gracias a cada uno de ustedes por acompañarnos en medio de este temporal.  Haré mi mejor esfuerzo por transmitir todo lo que mi papá nos entregó y la huella que dejó en muchos de nosotros.En un rato rezaremos el Kadish de duelo. Para quienes no lo sepan, este es uno de los rezos más importantes del judaísmo, y se reza durante el año que sigue a la partida del ser querido.  El Kadish de duelo no menciona la muerte ni el sufrimiento de los fallecidos, sino que, más bien, es un inspirador agradecimiento por la vida de quienes fallecieron.Con este espíritu, quiero dar las gracias por las virtudes y la vida vivida de mi papá, José Codner, Pepito para mi mamá, Pepe para los amigos y Yosef Ben Mordejai, José, hijo de Marcos en hebreo. Con el espíritu del kadish de duelo quiero dar las gracias por lo que mi papá le entregó a la familia, a Chile, a la comunidad judía y a las personas que trabajaron con él. Sobre todo, como nos marcó a tantos de los que tuvimos la suerte de compartir con él.Doy las gracias porque mis abuelos llegaron a Chile en el año 39, un mes antes del inicio de la guerra. Doy las gracias porque Chile los recibió. Ellos fueron una familia de inmigrantes que hablaba ruso e yidish, que primero llegó a Santiago y después se fue a Rancagua. Al parecer, en Rancagua había más oportunidades, ya que allí existía una importante comunidad rusa.Mi papá nació en 1941, dos años después de que la familia Codner Chijner llegó a Chile. Unos años después, la familia se trasladó a Santiago y mi abuelo compró una farmacia, la Farmacia Santo Domingo. Según mi papá, él no tuvo infancia, porque trabajaba como bodeguero y organizaba la mercadería en la farmacia familiar.José, o Pepe, ingresó al Instituto Nacional en la época gloriosa del colegio.  Nadie diría que el alumno al que le costó tanto aprender a leer y escribir, y que después recibió duras sanciones por su gusto por jugar al billar al otro lado de la Alameda, llegaría a hacer tantas cosas en su vida.  Por estos años del Instituto Nacional, a los 16 años atendiendo el mostrador de la Farmacia Santo Domingo, conoció a mi mamá, Perla Dujovne, ZL.  Mi papá tuvo buen ojo, se enamoró bien, encontró una mujer que fue excelente compañera y que fue su partner toda la vida; además, alegre y un pilar de la familia. Creo que fue una verdadera historia de amor y que él nunca pudo recuperarse de su pérdida.Posterior al Instituto Nacional, mi papá y su hermana, la Tía Sabina, ZL, sin ninguna posibilidad de pataleo, entraron a estudiar química y farmacia a la Universidad de Chile, donde hicieron amistades que duraron muchos años. Así, junto a la Tía Clari, se convirtieron en los primeros profesionales de la familia.Quiero destacar algunas virtudes de mi papá que merecen mencionarse.   Todos conocemos su liderazgo y generosidad en la comunidad judía.  Como logró sacar adelante varios proyectos de importancia, el Mercaz no existiría hoy si no fuera por los años dedicados a este trabajo.  Este mismo tesón lo ponía en marcha cuando organizaba los viajes familiares, de los que tanto las hijas, yernos y nietos tenemos un recuerdo maravilloso. Mi mamá daba la idea, y él organizaba todo. ¡Sólo agradecer!Otra virtud que me gustaría recalcar es que era un excelente consejero y muy comprometido cuando alguien tenía problemas.  ¿Cuántos de los amigos y familiares le fuimos a pedir consejo? Él tenía una mente visionaria y, en esos momentos pensaba con mucha claridad.  Creo que siempre me acordaré cuando dos amigos de mis papás tuvieron hijos enfermos. ¡Cómo él y mi mamá se preocuparon y los acompañaron!  ¡Cuántas veces me pidió consejos médicos sobre personas que yo no conocía y que trabajaban con él en la farmacia! Todo esto demostraba su gran corazón.Otra virtud que quiero destacar es algo en lo que pocos piensan.  Cuánto lo querían las personas que trabajaban en el mostrador, en las cajas, en la bodega y el personal de la casa.  Aún veo a personas que trabajaron con él y me lo comentan. Sólo agradecer que dio trabajo a tanta gente.Todos sabemos de su esfuerzo, y perseverancia en el trabajo, pero una virtud que acrecentaba las anteriores era lo visionario que era. Tenía ese espíritu creativo, innovador, que veía el futuro.  Era increíble cómo hizo avances tecnológicos y de formato para las farmacias que fueron muy pioneras. Hasta el año 2010, trabajó incansablemente. Apasionadamente.  Con verdadero espíritu empresarial. Aún me acuerdo de cuando tenía aproximadamente 60 años, decidió expandir las farmacias a México; yo me preguntaba: ¿Cuál es la necesidad?, Pero el espíritu empresarial ve cosas que los demás no vemos, especialmente un médico como yo.También nos acordamos de cuando, en 1969, se abrió la primera Farmacia Ahumada, ubicada en la esquina de Ahumada y Huérfanos. Los que son de esa generación se acordarán de lo importante que fue este local. Mis papas tenían 28 y 26 años cuando lograron sacar adelante este proyecto.  En ese momento, la Denise y yo fuimos a conocer el local con la abuelita Mañe, de pelo 100% blanco, que llevaba un ramo de gladiolos, que era lo que se usaba en la época. Creo que nos hace bien acordarnos del hombre joven, con amigos que viajaba, pescaba, jugaba golf y esquiaba.  La vejez es dura y no quiero que se me olviden los años en que estaba lleno de vida.Pero, a pesar de ser un gran empresario, fue un hombre muy de familia.  Para él, la familia, con sus hijas, yernos y nietos, fue central en su vida. Incluyó a los sobrinos, cuñados y primos en la familia y en las fiestas judías. Por lo mismo, si hay algo que agradezco de mi papá es el modelo de familia y matrimonio que nos legó, y que esperamos se mantenga en las generaciones que lo sucederán.A nosotros nos quedan el inmenso cariño que nos diste; y tu ejemplo como núcleo de esta familia. Formaste una linda familia y mucha gente se queda con lindos recuerdos tuyos. Te vamos a querer y recordar siempre.

De la sucá a la Torá: cuando terminar es volver a empezar.

Hay momentos del calendario judío en los que las fiestas parecen sucederse casi sin dejarnos respirar. Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot, Sheminí Atzeret y Simjat Torá. Tefilot, ayuno, sucá, lulav, encuentros, introspección y alegría.Y de pronto llegamos al final.Pero quizás ésa sea precisamente la pregunta que estos días quieren dejarnos: ¿qué hacemos con todo lo vivido cuando la fiesta termina?Sucot comienza sacándonos de casa. Durante siete días abandonamos, aunque sea simbólicamente, la seguridad de nuestras paredes y habitamos una construcción frágil.בַּסֻּכֹּת תֵּשְׁבוּ שִׁבְעַת יָמִיםBasucot teshvú shiv'at iamim.“En sucot habitarán durante siete días.”(Vaikrá 23:42)Después de Rosh Hashaná y Iom Kipur, días en los que nos preguntamos quiénes somos y quiénes queremos llegar a ser, Sucot nos invita a salir. A dejar por un momento nuestras certezas y mirar el cielo a través del sjaj.Pero después de siete días ocurre algo extraño. La Torá podría simplemente decirnos: terminó Sucot, vuelvan a sus casas.Sin embargo, agrega un día:בַּיּוֹם הַשְּׁמִינִי עֲצֶרֶת תִּהְיֶה לָכֶםBaiom hashminí atzéret tihie lajem.“El octavo día tendrán una asamblea solemne.”(Bamidbar 29:35)Nuestros sabios encontraron en Atzeret la idea de detenerse. Como si después de tantos días intensos Dios nos dijera: todavía no se vayan.Rashí recoge una hermosa imagen: un rey invita a sus hijos a una celebración y, cuando llega el momento de despedirse, les pide que permanezcan un día más:קָשָׁה עָלַי פְּרֵדַתְכֶםKashá alai preidatjem.“Me resulta difícil vuestra separación.”Sheminí Atzeret nos invita entonces a quedarnos un instante más. A no correr inmediatamente hacia lo próximo. A mirar lo vivido y preguntarnos qué queremos llevar con nosotros.Y entonces llega Simjat Torá.Llegamos a las últimas palabras de la Torá. Moshé muere, terminamos Devarim. Pero casi sin detenernos volvemos a comenzar:בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִיםBereshit bará Elohim.“En el comienzo creó Dios…”No esperamos una semana. Terminamos y comenzamos nuevamente.Quizás ésa sea una de las imágenes más poderosas del judaísmo: no existe un final que no pueda convertirse en un nuevo comienzo.Cada año volvemos al mismo Bereshit, pero nosotros ya no somos exactamente los mismos. Regresamos después de haber vivido otro año, con nuestras alegrías y pérdidas, nuestros aciertos y errores, nuestras preguntas y esperanzas.La Torá es la misma. Nosotros somos quienes volvemos diferentes.Y entonces descubrimos que estas tres festividades forman un único recorrido:Sucot nos enseña a salir.Sheminí Atzeret nos enseña a detenernos.Simjat Torá nos enseña a volver a empezar.Tal vez ésta sea también la conclusión del largo camino que comenzó en Elul y atravesó los Iamim Noraim.No podemos permanecer eternamente en Iom Kipur. Tampoco podemos vivir todo el año dentro de la sucá ni bailar permanentemente alrededor de la Torá.Tenemos que regresar a casa, al trabajo, a nuestros vínculos, a nuestras responsabilidades y a nuestra rutina.La pregunta no es si volvemos.La pregunta es cómo volvemos.Ojalá podamos llevar algo de la fragilidad de la sucá para ser más humildes; algo delatzor, del detenernos, de Sheminí Atzeret; y mucho de la alegría de Simjat Torá para recordar que, mientras seamos capaces de volver a comenzar, ninguna historia está definitivamente terminada.Jag Sameaj.

Mauricio Russo Camhi: el arte de hacerse camino

Antes de ser artista, Mauricio Russo Camhi fue un niño inquieto. Uno de esos que necesitaba hacer cosas con las manos: diseñar, dibujar, construir. La revista Mecánica Popular era una fuente de inspiración y cualquier material podía transformarse en algo nuevo. Madera de balsa, metal, alambre. Había curiosidad, pero también una necesidad de crear.Tenía 13 años cuando una visita escolar al Museo Nacional de Bellas Artes cambió algo. Allí vio los móviles de Alexander Calder y quedó profundamente impresionado por aquellas estructuras que parecían desafiar el equilibrio mientras se movían en el aire. Al volver a su casa construyó su primer móvil, siguiendo un folleto que le habían entregado a la salida.Nunca dejó de hacerlo.“Durante toda mi vida he construido móviles, ya sea por placer propio, para algún regalo o para algún familiar”, cuenta Mauricio en conversación con La Palabra Israelita. Con los años, aquella pasión de infancia se transformó en un trabajo más profesional y dedicado. Y también en una forma particular de mirar el mundo: en su obra nada parece completamente quieto.Esa sensibilidad convive con otra parte esencial de su historia. El judaísmo, dice, no llegó a su vida como una elección tardía, sino como algo inherente a ella. Su familia, vinculada a una historia de inmigración al sur de Chile y de esfuerzo, mantuvo las tradiciones y las festividades. Lo mismo que hoy intenta transmitir a sus hijos y nietos.Quizás por eso, cuando habla de su obra, aparecen naturalmente conceptos como generaciones, transmisión, memoria y comunidad. También el movimiento de las personas que deben abandonar un lugar, recorrer distancias y construir una vida en un territorio diferente. Son temas que aparecen de manera indirecta en su trabajo, pero que tienen una resonancia evidente con su propia historia.Mauricio también encuentra inspiración en relatos antiguos. Pandora, Damocles y Atlas son algunas de las obras nacidas de su interés por la mitología, no solo por sus historias, sino por las enseñanzas que permanecen detrás de ellas.Ahora, esa mirada llega al Mercaz. Hace tiempo que quería exponer allí y siente que encontró una oportunidad especial: encontrarse directamente con un público que, según explica, puede ser especialmente sensible a su propuesta.El título de la exposición —tomado de una de sus obras— habla precisamente de eso: de avanzar. De hacerse camino, atravesar obstáculos y seguir adelante. En ese recorrido quedan experiencias, algunas positivas y otras negativas, pero todas forman parte de la travesía.Y hay algo que Mauricio espera especialmente de esta muestra: el encuentro. “Para mí es vital tener la posibilidad de expresarme y de interactuar con quienes visitan la exposición”, señala en conversación con La Palabra Israelita. Porque quiere escuchar sus inquietudes, conocer sus sensibilidades y, sobre todo, que algo de lo que allí ocurra permanezca.Quizás ese sea, finalmente, el verdadero sentido de su trabajo: poner algo en movimiento y confiar en que, una vez que la obra encuentra al otro, el movimiento continúa.

Israel vuelve a las urnas: Cinco claves para entender unas elecciones decisivas

El escenario del próximo 27 de octubre es muy distinto a cuando se votó por última vez, en noviembre del 2022. Entre ambas elecciones ocurrió la masacre del 7 de octubre, comenzó una guerra que se extendió desde Gaza y Líbano hasta Irán, decenas de miles de reservistas pasaron largos períodos en uniforme y el país atravesó profundas transformaciones políticas y sociales.Sin embargo, una constante permanece: Benjamin Netanyahu vuelve a competir con posibilidades de encabezar el próximo gobierno.La última encuesta de KAN, publicada el 28 de septiembre, refleja lo ajustado de la contienda: el bloque encabezado por el actual primer ministro y el bloque opositor obtendrían 52 escaños cada uno. A nivel de partidos, Yashar, liderado por Gadi Eizenkot, se mantiene como la primera fuerza con 23 escaños, seguido por el Likud de Netanyahu con 21. 1. Un posible bloque de cambioLa principal novedad electoral es Eisenkot. Exjefe del Estado Mayor de las FDI, ingresó al gobierno de emergencia después del 7 de octubre y participó del gabinete de guerra. Posteriormente abandonó el Ejecutivo y terminó creando Yashar, partido con el que hoy disputa el primer lugar.Su perfil combina una extensa trayectoria militar con posiciones de centro. Ha defendido, entre otras medidas, una comisión estatal de investigación sobre las fallas que condujeron al 7 de octubre y un servicio militar o civil más amplio.En el mismo espacio opositor aparecen Bennett y Lapid, que compiten juntos por B’Yajad. Ambos ya gobernaron en 2021 mediante una coalición diversa que reunió derecha, centro, izquierda y, por primera vez, al partido árabe Ra’am.Más hacia la izquierda se encuentra Golán, líder de Los Demócratas, partido surgido de la unión del Laborismo y Meretz.Pero compartir el objetivo de reemplazar a Netanyahu no equivale a compartir una fórmula de gobierno. Los partidos árabes podrían obtener entre 12 y 14 escaños y convertirse nuevamente en árbitros de la elección.Mientras Golan defiende abiertamente la cooperación con ellos, Bennett y Eisenkot han planteado posiciones más restrictivas.2. Netanyahu y un bloque que se niega a desaparecerMuchos analistas pronosticaron el final de la carrera política de Netanyahu porque la masacre ocurrió bajo su gobierno y representó el mayor fracaso de seguridad de la historia reciente de Israel. Pero tres años después, continúa disputando el primer lugar.Netanyahu se ha resistido a crear una comisión estatal de investigación, mientras la oposición ha prometido establecerla si llega al gobierno.Conserva buena parte del bloque que lo ha acompañado durante los últimos años: Shas y Judaísmo Unido de la Torá entre los ultraortodoxos, Otzma Yehudit de Ben-Gvir y la lista conjunta del Sionismo Religioso encabezada por Smotrich.A ese campo podría sumarse Ofer Winter, general retirado cuyo nuevo partido, Amja Israel, oscila alrededor del umbral electoral y que podría alterar el equilibrio entre bloques.3. Una guerra que no terminaEn Gaza, el alto el fuego alcanzado en 2025 redujo los combates, pero siguen sin resolverse cuestiones centrales como el desarme de Hamás y la retirada israelí. Los ataques continúan y la reconstrucción permanece estancada.En el sur del Líbano, Israel mantiene una zona de seguridad mientras las negociaciones para conseguir el desarme de Hezbolá y una eventual retirada israelí continúan sin solución definitiva.El frente más peligroso sigue siendo Irán. Desde los ataques conjuntos estadounidense-israelíes del 28 de febrero, el conflicto continúa activo, aunque Washington busca una salida diplomática. La seguridad seguirá, por lo tanto, condicionando estas elecciones.4. El reclutamiento ultraortodoxo y el carácter del EstadoDurante décadas, decenas de miles de estudiantes de yeshivot estuvieron exentos del servicio militar. Después de tres años de guerra y largos períodos de movilización de reservistas, esa situación genera una oposición creciente.La Corte Suprema anuló por unanimidad una ley que impedía temporalmente arrestar a ultraortodoxos que evadieran el reclutamiento.Y aquí aparece una división clara: los partidos ultraortodoxos buscan proteger esas exenciones, mientras el bloque de cambio propone mecanismos para ampliar su incorporación al servicio militar o civil.La discusión va mucho más allá del Ejército. Se trata de quién asume las obligaciones de la ciudadanía y de la relación entre religión y Estado.5. Israel frente al mundoCon Estados Unidos, la relación gubernamental continúa siendo estrecha bajo Donald Trump, pero las encuestas muestran una erosión del apoyo a Israel especialmente entre los demócratas y también entre los republicanos más jóvenes.En Europa, las diferencias respecto de Gaza, los asentamientos y la cuestión palestina han provocado mayores tensiones diplomáticas y comerciales.América Latina presenta un escenario diferente. Cambios políticos recientes permitieron acercamientos con Chile, Bolivia, Colombia y Honduras, mientras Argentina mantiene bajo Javier Milei una de las relaciones más estrechas con Israel de la región.El 27 de octubre, Israel no decidirá solamente su futuro. También deberá responder preguntas que quedaron abiertas desde el 7 de octubre: quién debe asumir responsabilidad, quién debe servir en el Ejército, cómo terminar las guerras abiertas y qué relación quiere construir el país con sus propios ciudadanos y el mundo.

Mensaje de Iom Kipur de David Bortnick, Director del Círculo Israelita de Santiago

En estas horas finales de Iom Kipur, comenzando Neila, es un buen momento de parar un segundo, mirar a nuestro alrededor y ver qué es lo que tenemos.Por eso, hoy me gustaría hacer un ejercicio con todos ustedes y espero que me puedan acompañar en él.Me gustaría que miremos a la persona que tenemos al lado, a la familia que tenemos en frente, a la familia que está atrás y una mirada a todas las personas que hoy están sentadas junto a nosotros, compartiendo el día más sagrado de nuestro calendario.Muchas de las familias y personas que vemos, de seguro las conocemos y las llamamos amigos, quizás solo las conocemos a lo lejos o bien, no las conocemos del todo. Sin importar esto, todos sabemos por qué estamos acá y todos sabemos de la importancia de que estén sentados junto a nosotros. Sabemos que no son solo personas y familia, sino que somos una comunidad.La comunidad no es solo una hermosa sinagoga, es más que los rabinos que nos acompañan, la comunidad somos cada uno de nosotros. Somos nosotros los que le damos calor y vida a estas paredes. Somos nosotros los que le damos un sentido a este lugar y lo más importante, somos nosotros los que debemos darle continuidad.Tiempo atrás, en una charla comunitaria, escuché un concepto muy simple que me marcó y que transformó la forma en cómo mirar a las instituciones comunitarias, entre ellas a nuestro querido Mercaz.Esta persona señaló que nuestra generación es afortunada de haber nacido en un lugar en donde la vida judía ya estaba arraigada, en donde existían instituciones comunitarias fuertes y establecidas. Existían comunidades religiosas, colegios, centros médicos, instituciones de ayuda comunitaria entre otras. Al nacer con estas instituciones funcionando, pasa que uno las da por hecho y no piensa que tiempo atrás estas no existían y que fueron familiares nuestros, que ante una necesidad, trabajaron, le dedicaron parte de su vida y recursos a la creación de estas instituciones que garantizan una vida judía sostenible en este rincón del mundo.Pero ¿qué pasa si hoy no nos preocupamos de nuestras instituciones?, ¿qué pasa si no nos preocupamos de nuestra comunidad?Es responsabilidad nuestra, tomar la posta que nos entregaron nuestros familiares y aportar nuestro granito de arena a asegurar la continuidad de nuestra comunidad. Cuando escuché este mensaje, mis hijos estaban en el gan babait, que para los que no saben es una sede del Instituto Hebreo para los niños más chiquitos aquí en el Mercaz y también en la NBI.Como venía todos los días a dejar y a buscar niños, poco a poco mi familia y yo empezamos a asistir a las actividades que el Mercaz organizaba. Purim, Seder de Pesaj, sucot, Jánuca, entre otras, para luego empezar a involucrarnos cada vez más. Clases con el rabino, luego en reuniones para compartir nuestra visión y a trabajar junto a varios equipos en iniciativas para hacer de esta comunidad, la comunidad de todos, hacer del Mercaz no solo la comunidad de cada uno, sino la casa de cada uno.Ha sido un periodo hermoso, en donde junto con la Mary, mi señora, hemos podido aprender de muchas personas, nos ha dado la oportunidad de desarrollarnos, nos ha brindado la oportunidad de crecer y convertirnos en mejores personas y nos ha permitido llevar el judaísmo a nuestras casas y traspasárselo a nuestros hijos.Hoy, en este Neilá, les quiero hacer una invitación. Los quiero invitar al Mercaz. Quiero que sientan la libertad de hacer del Mercaz su espacio. Necesitamos de cada uno de ustedes para seguir fortaleciendo nuestra comunidad. Las posibilidades son infinitas y les aseguro, la retribución es gigantesca. Nosotros como familia, estamos felices y orgullosos de pertenecer al Mercaz, en donde encontramos nuestra casa y de todo corazón queremos que más familias lo puedan experimentar.En el Mercaz hay gente maravillosa. Acérquense, conózcanla, convérsenles. Cuéntenles de qué quieren del Mercaz.Preséntenles un proyecto. Participen de las actividades, traigan a su familia. Involúcrense.El Mercaz es nuestra casa, que nos ha acompañado por muchos años y es responsabilidad de nosotros asegurar que nos siga acompañando por muchos más.

Mensaje de Iom Kipur de Micaela Klas, Madrijá de Tzeirei Ami y estudiante de Ingeniería Comercial

Muchas gracias, Rabino Eduardo, por invitarme a compartir unas palabras. Birshut haRab, querida comunidad: Yom Kipur es probablemente uno de los momentos más personales del año. Es un momento en que cada uno se conecta con D’s desde su propio lugar, con sus pensamientos, sus errores, sus agradecimientos y todo lo que lleva adentro.Pero hay algo muy lindo en que, aunque sea un momento tan personal, lo hacemos todos juntos, y por momentos en silencio, mirando hacia Yerushalayim. Creo que justamente ahí está lo especial: cada uno está viviendo su propio momento, pero al mismo tiempo somos parte de algo mucho más grande. De una comunidad, de una tradición y de una historia compartida.Como madrijá de muchos de sus hijos, nietos o hermanos, paso mucho tiempo con los chicos de la comunidad. Ellos me enseñan algo increíble todos los días: a pedir y dar perdón con una flexibilidad y facilidad envidiable. Los niños no se quedan atrapados en el orgullo ni en quién tuvo la razón. Piden perdón, sueltan y siguen adelante.A medida que vamos creciendo eso se nos hace cada vez más difícil. Nos cuesta más soltar, reconocer cuando nos equivocamos o simplemente dar el primer paso.Creo que ahí tenemos una responsabilidad muy importante con ellos. Dado que los chicos aprenden muchísimo más de lo que ven que de lo que les decimos.Cuando nos ven parar, pensar sinceramente en nuestras acciones, pedir perdón e intentar empezar de nuevo, les estamos enseñando con el ejemplo.Y eso es justamente lo que hacemos en Yom Kipur. Nos detenemos por un momento de todo lo que está pasando afuera y nos damos el espacio de mirar hacia adentro. De pensar quiénes fuimos este año, qué hicimos bien, en qué nos equivocamos y, sobre todo, quiénes queremos ser de ahora en adelante.Hay algo muy judío en eso. En entender que reconocer nuestros errores y querer ser mejores no nos hace más débiles. Al contrario, es parte de lo que somos y de los valores que queremos transmitir.Nuestra tradición no se transmite solamente con lo que le enseñamos a los chicos en una actividad, o con lo que les contamos sobre judaísmo. También se transmite en momentos como este, donde ven a sus papás, abuelos, hermanos y a toda una comunidad pararse juntos frente a D’s.La fuerza con la que nosotros vivamos nuestro judaísmo hoy va a influir en la fuerza con la que ellos elijan vivirlo mañana.Así que aprovechemos para conectarnos de verdad, cada uno desde su lugar.Que este Yom Kipur nos recuerde que, aunque cada uno esté viviendo su propio momento, estamos parados juntos, conectados por una misma tradición, una misma historia y por el judaísmo que queremos seguir transmitiendo de generación en generación.

Mensaje de Iom Kipur de Claudio Lanis, Magíster en Estudios Políticos.

Quizás una de las obras más famosas del pensador florentino Nicolás Maquiavelo, es “El Príncipe”. Podríamos decir que “El Príncipe” es un manual perfecto para que un individuo logre el poder y lo mantenga. En la obra el autor nos enseña cómo por medio de la mentira, el engaño, prepotencia y la violencia entre otros, es posible obtener el poder y todo sin tener ningún conflicto moral. Una de las cosas interesantes de la obra es que fue escrita hace más de quinientos años y sigue plenamente vigente. Maquiavelo es el maestro de la sospecha, quiere que perdamos la inocencia, quiere que dudemos del hombre, es decir, de nuestras acciones.Para cualquiera de nosotros se hace incomprensible concebir cómo un pensador de la talla de Maquiavelo puede escribir una obra que ensalce todos los males del hombre para que sean usados en provecho de la vileza. Lo hace con una pluma que envuelve. Describe las malas conductas de manera que sean digeridas sin remordimientos. En el alma moderna, un elemento característico es el dudar del bien. El peligro es que al dudar del bien nos acercamos al mal.La historia de la humanidad es testigo de una infinidad de príncipes. Gobernantes que han sido despiadados, que han abusado del poder y la violencia para conseguir sus fines. Nuestro pueblo conoce muy bien a estos príncipes. Pero no solamente príncipes gobernantes, también príncipes individuos, embelesados por el mal han descargado su virulencia hacia nosotros. Como víctimas de estos príncipes es nuestro deber denunciarlos.Pero si leemos con más detención la obra y profundizamos entre líneas veremos que lo que el florentino pretende es mostrarnos la malignidad para así reconocerla. Si reconocemos al príncipe podremos enfrentarlo. Enfrentar al mal no es una tarea fácil ya que la tentación que ejerce el príncipe es inmensa. Para Maquiavelo el bien siempre se monta sobre el mal.Ahora pensemos y reflexionemos, ¿cuántas veces en el último año hemos actuado como el príncipe. ¿Cuántas veces hemos sido altaneros, prepotentes, mentirosos y crueles? ¿Habremos sido capaces de reconocernos como un príncipe? El príncipe no es más que un espejo donde nos reconocemos. Quien hace el mal no puede ser feliz. Uno de los frenos que tiene el hombre para corregir su actuar es la vergüenza, ¿habrá alguno que haya sobrepasado esta barrera? Perder la vergüenza es la pérdida de la moral.Si releemos la obra y escarbamos un poco más, entenderemos cómo Maquiavelo propone enfrentar al príncipe. El autor nos entrega una solución y esta es por medio de la conciencia, entendiendo la conciencia como el puente que separa el bien del mal. Para el autor el pueblo, es decir nosotros, somos los únicos virtuosos ya que nuestro fin es honesto. Está en manos del pueblo impedir al malvado gobernar ya sea a la sociedad o nuestra alma. Esto también lo traslada al individuo, el pensador aboga por la libertad y bienestar del pueblo.Debemos reparar en nuestro comportamiento. Las relaciones se basan por medio del amor y la moral. La interacción con el prójimo debe ser acción y no solo declaración. El que actúa en favor del prójimo termina actuando en favor de uno mismo. El pensador entre líneas nos aclara que ser buena persona no depende del régimen, solo depende de nosotros, es decir de nuestra conciencia.El puente que propone Maquiavelo nos permite reparar nuestro comportamiento. Si el ofensor pide disculpas por sus acciones entonces significa que su conciencia ha prevalecido. Disculparse es uno de los actos de humildad más profundos. También si el ofendido acepta las disculpas estamos frente a un acto de amor profundo, amor de benevolencia. ¿Podemos asegurar que somos capaces de transitar por el puente de nuestra conciencia? Si nos miramos al espejo vemos a un príncipe o nos vemos en nuestra dimensión más íntima, el espejo es el reflejo de nuestra alma. Solo en la intimidad de esa mirada podremos responder en qué lado del puente estamos. Como escribió el pensador nos reconocemos como lobos con piel de oveja.En un adelanto al tiempo propone la separación del Estado en dos, poder terrenal y poder celestial. Pero aclara que a pesar de que estos caminos deben transitar por vías separadas habrá un puente que los conecte, ese puente es la moral. El comportamiento ético en cualquiera de los dos Estados siempre estará del lado del bien.Todos los años al llegar a este momento nos angustiamos por nuestras acciones. La razón es que no sabemos qué pasará, el futuro se aprecia amenazante. La angustia se presenta porque tenemos conciencia del yo, es decir, de lo que hicimos. La angustia revela al hombre lo negativo. El remedio para la angustia es la fe, ya que esta es esperanza. Entonces si todos los años nos angustiamos por nuestras acciones está en nosotros buscar la oportunidad de encontrar el puente.Para poder transitar por este puente de virtud es necesario estar en paz. Solo la paz trae la tranquilidad necesaria para ponderar nuestras acciones. Dios nos entregó el libre albedrío, más somos nosotros quienes administramos nuestro comportamiento, por lo que no debemos culpar a otros por nuestras faltas. Reconocer la falta y perdonar nos acerca a Dios.He acá otra advertencia, acercarse a Dios no significa imitarlo. Los atributos de Dios son de Dios y los atributos del hombre son del hombre. Cuando nos transformamos en príncipes asumimos que tenemos el poder de Dios. Gran error, el poder del príncipe y el de nosotros siempre debe estar supeditado al eterno, de cualquier otra forma nos convertimos en ídolos. Por medio del intelecto uno consigue todas las cosas. Por medio de la voluntad nos unimos a todas las cosas.El perdón es ciertamente una de las más grandes capacidades humanas y quizás la más audaz de las acciones, en la medida en que intenta lo aparentemente imposible, deshacer lo que ha sido hecho, y logra dar lugar a un nuevo comienzo allí donde todo parecía concluido.¿Cuántas familias y amigos están enemistadas por no transitar por el puente. La mayoría de las veces se debe a la vergüenza, entendida esta como un escudo contra un orgullo mal entendido. La vergüenza no es más que nuestra vulnerabilidad, nos muestra indefensos. La vergüenza es una característica solo de los seres humanos, la razón se debe a la tensión entre nuestra dimensión espiritual y la terrenal.Al finalizar la obra, Maquiavelo nos da una esperanza que reconforta. Hace un giro inesperado. Alienta al príncipe a sacar todas sus virtudes nobles y ponerlas a disposición de un bien superior. Esto mismo lo podemos transferir a nosotros. En lo profundo del príncipe, es decir nosotros, siempre encontraremos virtudes positivas, esas que hacen que nuestras acciones sean buenas y moralmente correctas. Nuestro pueblo contó con un libertador, Moisés, quien rompió las cadenas del príncipe faraón y guio a su pueblo a la tierra prometida. ¿Seremos capaces de romper nosotros nuestras cadenas y así llegar a la consumación de la gran obra divina, que no es otra cosa que la vida buena?JATIMÁ TOVÁ

Mensaje de Iom Kipur Ariela Agosin, expresidenta de la Comunidad Judía de Chile.

Shaná Tová y muchas gracias por invitarme a decir unas palabras.Como ven tengo algunos problemas de movilidad y me cuesta mucho estar de pie. Les confieso que, al principio de Yom Kipur, en Kol Nidrei, para la primera AMIDA, dije:“אם אי אפשר לעמוד אז לא עושים עמידה” “Im Y Efshar laamod, az lo osim amida”, si no me puedo parar, no hago la amida, que significa literalmente estar de pie. Es al fin y al cabo un rezo para hacerlo parado.Pero después me detuve un segundo y dije: ¡NO! No sé qué dicen los sabios o la Halajá al respecto – y desde ya pido perdón al rab si es una barbaridad – pero yo voy a hacer la amidá sentada, como pueda.Porque quiero vivir este yom kipur a fondo, lo necesito y sé que todos los necesitamos, necesitamos este STOP obligado que nos da el judaísmo, para pensar, meditar, hacer introspección, perdonar, pedir perdón, perdonarnos a nosotros mismos y pensar en lo que realmente importa.Ahora que las puertas empiezan a cerrarse cuando comienza la Neila, podemos estar muy ansiosos porque estamos cansados y tenemos hambre y aún queda un rato…. O podemos estar muy ansiosos porque queda poco tiempo para este proceso de introspección que nos regala el judaísmo y hay tanto en qué pensar. Optemos por la segunda ansiedad.Y como no queda mucho tiempo, es necesario priorizar. Pero priorizar no es sólo decidir un orden, sino que es elegir. El rabino Jonathan Sacks escribió que se puede vivir sin sentido, pero que es una terrible pérdida.Y se puede vivir también una Neila sin sentido, pero es una triste y grave pérdida, no la desaprovechemos.En este caso, elegir es decidir qué es lo que le da sentido a nuestras vidas.Y quizás esa sea una de las preguntas más importantes que podemos hacernos hoy:Qué es lo realmente importante. Hay algunas ideas que no saltan a todos a la mente:La familia, los amigos, nuestra comunidad, nuestro judaísmo, nuestro pueblo, Israel o una misión específica. A veces unos minutos, horas, días o meses de propósito le pueden dar sentido a una vida completa.Saben, después que se destruyó el Beit Ha Mikdash, nos quedamos sin el gran templo, sin el lugar más sagrado donde estaba el arca de la alianza, sin el Cohen Hagadol -aunque por supuesto tenemos nuestro gran rabino-, todos ellos eran esenciales en Yom Kipur, la labor más sagrada e importante del Cohen hagadol era precisamente en Yom Kipur. PERO, seguimos haciendo Yom Kipur, ¿por qué? Porque quedamos nosotros, el pueblo judío, nuestras oraciones, nuestras costumbres y hoy tenemos además a Israel, cómo soñaron nuestros abuelos y bisabuelos con algo así, es una maravilla. Nosotros, nuestras oraciones y nuestras acciones somos el Beit Hamikdash.Entonces, honremos esa historia milenaria, seamos nosotros el Kodesh Hakodashim, pensemos en lo esencial, incluyendo nuestro círculo más cercano por supuesto y también a Am Israel. Sé que nuestros deseos compartidos para Am Israel son simples y tan complejos a la vez:Que las familias de Eretz Israel puedan vivir una vida normal, en paz, que sus hijos no tengan que ir más a la guerra y que no tenga que correr a los refugios ni construir una habitación segura. Que nuestros hijos y los de todo Am Israel puedan caminar por las calles del mundo orgullosos de su judaísmo y sionismo. Recemos por ello pero también busquémoslo activamente desde donde podamos, cómo podamos, todos podemos hacer algo al respecto.¿Saben? La vida y nuestros pensamientos se llenan con una facilidad impresionante, nos llenamos de urgencias, de trabajo, de deberes. Hagamos el esfuerzo por llenarla con lo que realmente importa, con sentido.Entonces, aprovechemos este ratito que nos queda de Neila, antes que vuelva el ruido de la vida cotidiana.Que cada uno encuentre aquello por lo que realmente quiere rezar.Quizás sea pedir perdón.Quizás sea agradecer.Quizás sea recordar a alguien que ya no está.Quizás sea pedir por nuestra familia, por salud, por Israel, o por la fuerza para cambiar algo que ¡sabemos que tenemos que cambiar! o hacer algo que ¡sabemos que podemos hacer y que haría una diferencia!Lo importante es que este tiempo y nuestras vidas tengan sentido.Querida comunidad, que entendamos todos que el tiempo es un regalo, que debemos aprender a distinguir lo urgente de lo importante y que encontremos el sentido y el propósito de nuestro tiempo en esta tierra.Gmar Jatimá Tová.

Prédica Yom Kipur Rabinos Lucas Lejderman (Pato) y Ari Sigal

Voy a empezar contando tres historias de personas que por culpa de malas decisiones a nivel valórico tuvieron resultados malos en sus vínculos.El primero, un joven muy exitoso profesionalmente, pero que está triste porque no tiene ningún tiempito para aumentar sus prácticas judaicas y espirituales.El segundo, el papá que solo trabajó y hoy está divorciado y los hijos no quieren hablar con él.El funeral de un padre que ni los hijos quisieran hacer su hesped.¿Qué exige Dios de nosotros en este momento de la historia?En el libro 21 lecciones para el siglo XXI, Yuval Noah Harari describe un ser humano amenazado por algoritmos, irrelevancia, manipulación y pérdida de sentido.La tradición judía responde que el ser humano nunca es irrelevante, porque fue creado betzelem Elohim, a imagen de Dios, y porque tiene una misión que ninguna máquina puede reemplazar: asumir responsabilidad moral, cuidar al otro, empatizar y convertir el mundo en una morada para la Presencia Divina.El peligro no es solamente que una computadora tome decisiones por nosotros.El verdadero peligro es que nosotros dejemos de decidir.Ahora que salió la 5.ª temporada de Fauda, hay una historia de estos últimos años que, para mí, expresa de manera extraordinaria qué significa la libertad judía y que el rav Gustavo la contó hace algunos meses.Eliya Cohen fue secuestrado el 7 de octubre desde el festival Nova. Pasó 505 días en cautiverio en Gaza.Le quitaron prácticamente todo.Le quitaron su casa. Le quitaron su familia.Le quitaron la luz del día.Le quitaron la posibilidad de saber qué estaba ocurriendo afuera.Le quitaron su comida, su privacidad y el control sobre su propio cuerpo.Y también le quitaron sus tefilín.Pero había algo que sus captores no podían quitarle: Su capacidad de decidir quién quería seguir siendo.Eliya contó que cada mañana se iba a un rincón. No tenía tefilín. Entonces cerraba los ojos e imaginaba que se los colocaba.Imaginaba las vueltas de la correa alrededor de su brazo.Imaginaba el tefilín sobre su cabeza.Imaginaba cada movimiento.Después hablaba con Dios y recitaba Shir Lamaalot.Día tras día.No había cuero.No había cajas.No había pergamino.Pero todavía había una decisión: “Ustedes pueden controlar dónde está mi cuerpo. Pero no pueden decidir quién soy”.Quizás esa sea una de las definiciones más profundas de libertad que podemos traer a este Iom Kipur. Porque la libertad más profunda no comienza cuando nadie puede obligarnos a hacer algo. La libertad comienza cuando, incluso bajo enormes presiones externas, todavía podemos preguntarnos: ¿Quién quiero ser?Y nosotros, gracias a Dios, no estamos en un túnel. Pero vivimos rodeados de otras fuerzas que intentan decidir por nosotros.Algoritmos que deciden qué vamos a mirar.Redes sociales que deciden qué debemos desear.Publicidades que nos dicen qué necesitamos comprar.La necesidad de aprobación que determina qué mostramos.Nuestros impulsos que nos convencen de que todo deseo debe ser satisfecho inmediatamente.Por eso, la pregunta de Iom Kipur no es solamente: ¿Somos libres?La pregunta es mucho más incómoda: ¿Qué estamos haciendo con nuestra libertad?La respuesta judía: la libertad no es hacer lo que deseo.Para el judaísmo, ser libre nunca significó simplemente satisfacer nuestros deseos. La libertad es la capacidad de gobernar esos deseos.Aquí entra el Musar, que comprendió algo extraordinariamente moderno: conocer el bien no garantiza practicarlo.Podemos saber perfectamente qué debemos hacer y, aun así, vivir de manera contraria.Podemos saber que tenemos que llamar a nuestros padres y no llamarlos.Saber que debemos pedir perdón y no pedirlo.Saber que debemos luchar contra todo tipo de injusticia y, aun así, callarnos.Saber que debemos ser más generosos y seguir encontrando razones para no dar.Saber que debemos guardar el teléfono cuando estamos con nuestros hijos y volver a mirarlo treinta segundos después.Por eso el Musar no propone solamente conocimiento. Propone entrenamiento moral: examen personal, repetición, disciplina, control del ego y transformación de nuestros hábitos.Kol Nidrei habla de palabras que pronunciamos y compromisos que no conseguimos cumplir. Cuántas veces dijimos: voy a estar más con mis hijos; voy a llamar a mis padres; voy a estudiar; voy a cuidar mi cuerpo; voy a involucrarme; voy a dejar el teléfono; voy a controlar mi enojo; voy a dar más; voy a estar más presente. Y pasó otro año.Esta noche no venimos solamente a liberarnos de promesas. Venimos a recuperar la capacidad de comprometernos. De elegir. De decidir conscientemente qué va a gobernar nuestra vida.Durante estas 25 horas quiero que una pregunta nos persiga: ¿quién gobierna mi vida? ¿Mis impulsos o mis valores? ¿El algoritmo o mi conciencia? ¿La comodidad o mi responsabilidad? ¿El miedo o mi misión? ¿Nuestra misión o nuestra necesidad de aprobación?¿Aquello que verdaderamente creemos o aquello que simplemente nos acostumbramos a hacer?Eliya Cohen no podía elegir dónde dormir.No podía elegir qué comer.No podía elegir cuándo salir.Pero cada mañana todavía podía elegir quién era.Nosotros tenemos infinitamente más libertad.La pregunta es si la estamos utilizando.Una de las respuestas judías a Harari, entonces, no es destruir la tecnología. No es escapar del mundo moderno. No es negar los algoritmos ni la inteligencia artificial.Es construir una interioridad suficientemente fuerte para que ninguna de esas fuerzas termine decidiendo quiénes somos.Porque tal vez esa sea una de las grandes misiones espirituales de nuestro tiempo: recuperar nuestra capacidad de elegir.Elegir nuestros valores.Elegir nuestras prioridades.Elegir nuestra generosidad.Elegir nuestra comunidad.Elegir nuestras mitzvot.Elegir qué clase de padres, hijos, amigos, parejas y seres humanos queremos ser.Y quizás eso sea, finalmente, la teshuvá.No solamente arrepentirnos de las decisiones equivocadas del año que pasó.Sino recuperar el derecho —y la obligación— de volver a decidir bien.Quiera Dios que de este Iom Kipur salgamos un poco más libres, un poco más responsables y, sobre todo, más profundamente humanos y judíos.

Prédica Yom Kipur Rabino Gustavo Kelmeszes

Kol Nidrei y el regreso a lo cotidiano. La kedushá, la tefilá y la renovación después del dolorHay canciones que uno escucha. Y hay canciones que, en determinados momentos, sostienen a una persona. En octubre de 1973, durante la Guerra de Iom Kipur, Israel vivía uno de esos momentos. Miles de familias no sabían dónde estaban sus hijos. Había radios encendidas, rumores, silencios y una pregunta que se repetía en miles de casas: ¿volverá?En aquellos días Naomi Shemer escribió לו יהי, Lu Yehi. Lo que había comenzado como una versión hebrea de “Let It Be” terminó convirtiéndose, con una melodía propia, en algo completamente israelí: casi una tefilá nacional. Soldados, maestros y padres le escribieron para contarle que la canción expresaba lo que ellos no podían decir y los ayudaba a atravesar la incertidumbre.Una de esas cartas llegó desde el kibutz Maoz Haim. Bracha Vardi había perdido en la guerra a su marido, Menajem, de 34 años, y había quedado con tres hijos pequeños. El mayor, Amijai, tenía seis. En el jardín infantil, después de aprender Lu Yehi, la maestra pidió a los niños que imaginaran palabras nuevas. Amijai expresó un único deseo: poder ver a su padre y no solamente a su madre. Luego agregó: Lu Yehi. Ojalá. Que así sea. Naomi Shemer respondió que, si su canción había ayudado a ese niño a rezar, para ella era suficiente.Antes de saber que Menajem había muerto, Bracha le había enviado al frente una carta copiándole la canción. Regresó sin haber llegado a destino. Dos meses después de su muerte nació otro niño en la familia. Le pusieron Menajem. No es una historia con final feliz: el padre no volvió y la familia tuvo que aprender a vivir con la ausencia. Pero dentro de la pérdida apareció una tefilá, y dentro del duelo, una nueva vida que recibió el nombre de quien ya no estaba. Eso no es olvidar. Eso es התחדשות, hitjadshut. Renovarse no significa regresar al punto anterior al dolor, sino descubrir que, incluso después del משבר, mashber, todavía puede nacer algo.Quizás allí haya algo esencial de Kol Nidrei. Rezar no significa tener todas las respuestas. A veces la tefilá nace precisamente cuando no las tenemos, cuando llevamos a Dios nuestra esperanza, nuestra gratitud, nuestro miedo, nuestra pérdida e incluso nuestro enojo. Seguimos hablando y pidiendo porque creemos que, aun cuando no comprendemos, no estamos solos.Por eso necesitamos la קדושה, kedushá: apartar por unas horas el ruido cotidiano y abrir un espacio para el encuentro con Dios. En Iom Kipur agradecemos, pedimos, confesamos, recordamos y decimos:סְלַח לָנוּ מְחַל לָנוּ כַּפֵּר לָנוּSlaj lanu mejal lanu kaper lanuPerdónanos discúlpanos concédenos expiaciónEntramos en la kedushá para acercarnos a lo divino y regresar a la vida de otra manera. La palabra נורא, norá, aparece en la Torá cuando Yaakov escapa de Esav. Está solo, tiene miedo y no sabe qué será de su vida. Se acuesta en medio del camino, con una piedra como almohada, y sueña con una escalera que une tierra y cielo. Cuando despierta dice:אָכֵן יֵשׁ ה׳ בַּמָּקוֹם הַזֶּה וְאָנֹכִי לֹא יָדָעְתִּיAjén yesh Adonai bamakom hazé veanojí lo yadátiVerdaderamente Dios está en este lugar y yo no lo sabíaמַה נּוֹרָא הַמָּקוֹם הַזֶּהMa norá hamakom hazéQué sobrecogedor es este lugarLa presencia ya estaba allí. Lo que faltaba era que Yaakov se detuviera lo suficiente para descubrirla. Durante el año vivimos en la שגרה, shigrá, la rutina: trabajamos, resolvemos, contestamos mensajes y corremos hacia el próximo compromiso. Vivimos como si miráramos permanentemente el Waze. El Waze responde: ¿cómo llego al próximo lugar? Iom Kipur pregunta: ¿dónde estoy? ¿Qué lugar tiene Dios en mi vida? ¿Dónde están mis vínculos? ¿Qué parte de mi vida funciona en automático? ¿Qué persona tengo tan cerca que dejé de verla?Iom Kipur es una מתנה, mataná, un regalo, y una הזדמנות, hizdamnut, una oportunidad para לעצור, laatzor: frenar. Un automóvil eléctrico debe detenerse y conectarse a una estación de carga. No se detiene porque haya fracasado ni porque el viaje terminó. Se detiene porque quiere seguir viajando. Mientras está quieto recupera la energía que necesitará para volver al camino.Quizás Iom Kipur sea nuestra estación de carga espiritual. Durante veinticinco horas detenemos el viaje y nos desconectamos del ruido cotidiano para volver a conectarnos con Dios. La tefilá, la Torá, el silencio, el Vidui, el Shemá, Kol Nidrei, Izkor y Ne’ilá crean ese espacio. Desde allí miramos nuestra historia, a quienes amamos, a quienes herimos, nuestros sueños y nuestros errores. La carga tiene sentido porque después viene el camino.La kedushá no es el destino final. Nos permite regresar al חול, jol, lo cotidiano, de otra manera. Después de Havdalá volvemos a la casa, al trabajo, a las conversaciones pendientes, a la sociedad real, a Israel real y a nosotros mismos, reales. Allí comienza la verdadera prueba. Si la tefilá termina cuando cerramos el Majzor, algo quedó incompleto: lo sagrado debe tocar la manera en que hablamos, perdonamos, cuidamos y actuamos.אַחֲרֵי הַחַגִּים יִתְחַדֵּשׁ הַכֹּלAjarei hajaguim itjadesh hakolDespués de las fiestas todo se renovaráEn Hitjadshut, Naomi Shemer recuerda las herramientas que quedaron en el patio: el martillo, la escalera y la azada. Después de elevarnos hay que volver a construir. משבר, mashber; נחמה, nejamá; התחדשות, hitjadshut: quiebre, consuelo, renovación. Lo vivimos como pueblo después del 7 de octubre, y cada uno lo vive también en su propia historia. La אמונה, emuná, no significa afirmar que comprendemos todos los dolores. Puede significar seguir buscando y rezando aun desde la pregunta. A veces no podemos volver a ser quienes éramos. Debemos preguntarnos qué podemos construir ahora con las herramientas que todavía tenemos. Eso es להיוולד מחדש, lehivaled mejadash: volver a nacer llevando nuestra historia.Yehuda Amijai recuerda aquellos problemas escolares de matemática: un tren sale de una ciudad y otro desde otra; ¿a qué hora se encontrarán? Pero pregunta lo que el libro no preguntaba: ¿qué sucederá cuando se encuentren? La matemática calcula el encuentro. La vida no. No sabemos qué conversación cambiará nuestra historia ni cuánto tiempo tendremos con quienes amamos. Yaakov también descubre un encuentro: וַיִּפְגַּע בַּמָּקוֹם, vayifgá bamakom. Iom Kipur une ambos movimientos: el encuentro con Dios y, desde esa profundidad, un encuentro más verdadero con el otro.Por eso el חשבון הנפש, jeshbón hanéfesh, no es solamente introspección. Es un balance espiritual y moral de la vida que recibimos y de lo que hicimos con ella. ¿Qué hice bien? ¿Dónde herí? ¿Dónde pude reparar y no reparé? Pero también: ¿qué no hice? La llamada que no hice, el abrazo que postergué, el perdón que dejé para más adelante, la conversación que evité, la persona que necesitaba que estuviera y yo estaba demasiado ocupado.עַל חֵטְא שֶׁחָטָאנוּ לְפָנֶיךָAl jet shejatanu lefanejaPor el pecado que cometimos ante TiEl Vidui es reconocer nuestras acciones, asumir responsabilidad y pedir la posibilidad de cambiar. Rosh Hashaná nos llevó al כלל, klal: el mundo y la creación. Iom Kipur nos lleva al פרט, prat: a mí, a aquello que nadie puede reparar en mi lugar. Rabí Zusia de Anípoli temía que en el cielo no le preguntaran por qué no había sido Moshé, sino: “Zusia, ¿por qué no fuiste Zusia?” No se nos pide vivir la vida de otro, sino responder qué hicimos con la vida que nos fue confiada.Todo el recorrido de Iom Kipur expresa ese movimiento. En Kol Nidrei frenamos. En Shajarit profundizamos el encuentro y nos preguntamos qué llevaremos de la kedushá al resto de nuestra vida. Así, cada momento del día nos conduce desde la detención y la memoria hacia la responsabilidad, la acción y el regreso. La cima espiritual sólo cobra sentido cuando abre nuevamente el camino cotidiano. En Izkor llevamos a la plegaria la memoria de quienes ya no están. En Maasim Tovim convertimos las palabras en acción. En Ne’ilá llegamos a la cima y repetimos ה׳ הוּא הָאֱלֹהִים, Adonai Hu HaElohim. Pero incluso allí falta algo fundamental: volver.El judaísmo no nos pide permanecer apartados de la vida. Nos pide llevar algo de la presencia divina a nuestra casa, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra comunidad, nuestra sociedad, Israel y la manera en que tratamos al otro. Ésa es la pregunta: ¿volvemos iguales o podemos להתחדש, lehitjadesh, renovarnos? No borrando la historia ni olvidando a quienes ya no están, sino haciendo algo nuevo con todo ello.Llegamos a Iom Kipur con lo que salió bien y con lo que salió mal, con lo que perdimos, con lo que todavía soñamos y con aquello que necesitamos reparar. Que sepamos frenar, rezar y escuchar. Que podamos reconocer la presencia divina allí donde, durante la shigrá, no supimos verla. Y que volvamos a la vida cotidiana no más perfectos, pero sí más despiertos; no sin heridas, pero sí con emuná; no empezando de cero, sino dispuestos a comenzar de nuevo.גְּמַר חֲתִימָה טוֹבָהGmar Jatimá Tová

YOM KIPUR: MILES DE VOCES, UNA SOLA COMUNIDAD

El Mercaz volvió a llenarse de vida durante Yom Kipur. Más de 3.600 personas participaron de las distintas tefilot, distribuidas en tres servicios paralelos liderados por cuatro rabinos.Familias, jóvenes, adultos mayores y niños se congregaron para detenerse, reflexionar y encontrarse con un profundo sentido de pertenencia.Compartimos las prédicas de los rabinos Lucas Lejderman (Pato), Ari Sigal y Gustavo Kelmeszes, así como los mensajes de Micaela Klas, Ariela Agosin y Claudio Lanis.Jatimá tová y shaná tová.

Prédica del rabino Eduardo Waingortin en Yom Kipur: Kol Nidre: el Titanic y el arca de Noé

1. El tripulante del TitanicCuentan que mientras el Titanic se hundía, un tripulante se puso a lustrar la platería: fuentes, candelabros, cubiertos. El agua entraba por los pasillos, la gente corría desesperada, pero él, concentrado, seguía sacando brillo.Un pasajero lo ve y le grita: “¡Corra, no sea insensato! ¿No ve que el barco se hunde?”. Pero él siguió en lo suyo.Aparece el capitán y le dice: “¿Qué hace lustrando plata? ¡Usted está loco! ¿No ve que nos vamos a ahogar?”.Y el tripulante lo mira y responde: “Mientras el barco no se hunda, todavía vale la pena seguir trabajando”.A veces, nuestro mundo se parece a ese Titanic. Parece que vamos directo hacia un iceberg. Miramos las noticias: tensiones geopolíticas, guerras desgarradoras, la amenaza constante contra el Estado de Israel y el rebrote del antisemitismo global. La inteligencia artificial, que avanza a pasos agigantados y nos hace preguntar qué lugar ocuparemos en el futuro (¡quizás el próximo año haya un robot acá dando la prédica, y ojalá sea más delgado y tenga más pelo que yo!).A nivel personal, la asimilación, la desconexión, la fatiga.Es muy fácil mirar afuera y sentir que estamos por hundirnos.2. La esperanza judíaPero hoy vine a hablarles de esperanza.Necesitamos ser como ese tripulante que no baja los brazos y sigue dando lo mejor de sí mientras el barco siga a flote. Aun cuando pareciera que todo anda mal.Od lo avdá tikvateinu. Aún no se ha perdido nuestra esperanza, dice nuestro himno de Israel. Y es que si hay algo profundamente judío, es mantener la tikvá: la fe obstinada de que podemos y debemos trabajar por un mundo mejor, aunque la realidad nos desafíe.Todos llegamos a esta noche de Iom Kipur cargados. Traemos en la espalda un año entero de desafíos y logros, de dolores y alegrías, de avances y pérdidas. Seguro que en tu año hubo momentos en que pensabas que tu Titanic se hundía. Pero estás acá. No te hundiste: seguiste dando lo mejor de ti, como ese tripulante.Y cuando pensaba en la imagen del Titanic, me di cuenta de que nosotros, como pueblo, no navegamos en un Titanic. Nosotros tenemos un símbolo mucho más potente: el arca de Noaj.3. El arca de NoéConocemos la historia: el mundo se había llenado de jamás: violencia, dolor, deshumanización, caos ¿Les suena conocido? El mundo colapsaba y D’s le pide a Noaj que construya un arca para salvar a la humanidad a través de su familia y de parejas de animales.Dice el midrash que mientras afuera había caos, adentro del arca había orden. Afuera hacía frío, pero adentro había calor. Afuera reinaba la oscuridad, pero adentro había luz.Yo siento que todos los que estamos hoy aquí buscamos exactamente eso: un espacio de calor, de orden y de luz. Un arca.Hoy, Iom Kipur nos trae un desafío.Si nos preguntamos ¿cómo sobrevivir al diluvio?, nos estamos haciendo la pregunta equivocada. El diluvio lo vamos a sobrellevar, porque somos el pueblo de la esperanza.Lo que nos tenemos que preguntar es ¿cómo se construye un arca? ¿Cómo transformamos nuestra vida en un refugio de paz en medio de la turbulencia?4. Los cuatro pilares del arcaSi vamos a construir un arca, tenemos que comenzar por cuatro pilares: la familia, nuestra identidad judía, nuestra comunidad y el mundo.Primer pilar: la familia arca¿Cómo se construye una familia que sea un arca? La familia, sea como sea que esté constituida, debe ser un refugio de amor y aceptación.• Pareja: busca espacios con tu pareja que estén libres de conflictos; vuelve a disfrutar. Cuando estés atravesando momentos difíciles, recuerda qué fue lo que te hizo enamorarte de esa persona y vuelve a eso. El otro día escuché a un psicólogo que decía algo muy interesante: que las parejas tienden a discutir siempre por los mismos temas, y que el éxito de una pareja no está en eliminar los conflictos, sino en cambiar la manera de enfrentarlos. Cambia la manera de hablar, de discutir; busca que tu pareja sea parte de esta arca.• Hijos: entre padres e hijos la relación debe ser un arca. El mundo ya es suficientemente exigente; padres e hijos deben regalarse aceptación y cariño. Y si hay críticas, que sean constructivas, que sumen y no que resten.• Adicciones: si a tu familia ha llegado el diluvio de las adicciones, busca reconstruir tu arca. Pide ayuda, se puede salir de ahí. No te acostumbres al diluvio, busca volver al arca.• Hermanos: conozco familias que eran un arca hermosa frente a los diluvios de la vida, hasta que comenzaron a pelear por dinero, herencias, envidias.Tenemos que trabajar en la construcción de familias arca. El judaísmo nos regala el Shabat, que es un tiempo en la semana para encontrarnos en familia, sin pantallas, sin distracciones. Solo estar y disfrutar. Vuelve a construir un arca para tu familia.Segundo pilar: el judaísmo arcaEl segundo pilar para construir nuestra arca es el judaísmo.¿Cómo se construye un judaísmo arca? Muchos me dicen: “Rabino, yo no soy religioso, pero soy tradicionalista”.El compositor Gustav Mahler decía: “La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación del fuego”.Si queremos construir un judaísmo arca, no podemos vivirlo como algo reactivo, que solo aparece frente al antisemitismo o que solo se alimenta de la memoria dolorosa.Es verdad, durante la historia nos han querido matar más de alguna vez, pero esa no es la razón por la cual somos judíos. Somos judíos porque amamos serlo, porque ser judíos nos da un sentido y un propósito. Porque ser judíos es un orgullo que no se puede explicar.Janusz Korczak, un gran educador que vivió en la época de la Shoá, decía: “Si hay algo por lo que darías la vida, entonces vive por ello”.Construyamos una identidad judía que sea un arca valórica en tiempos de relativismo. Vivamos un judaísmo que nos alimente el alma, que nos haga ser mejores personas, más empáticos, más humanos.La identidad judía como arca se construye cuando vienes a Shabat, cuando haces tzedaká y piensas en el prójimo, cuando comes kasher y mantienes prácticas que te unen a tu pueblo, cuando estudias y aprendes.¿Saben que en nuestra comunidad hay más de 200 adultos estudiando judaísmo cada semana? Sí, estamos construyendo un judaísmo arca.Para proteger esta identidad judía, formemos hogares judíos y cuidemos la continuidad con alegría y orgullo.Y a quienes han formado parejas mixtas, les digo con el corazón abierto: acérquense, caminen con nosotros, aquí hay un lugar para ustedes. No queremos perder a nadie.Tercer pilar: la comunidad arcaEl tercer pilar para nuestra arca es la comunidad.¿Cómo se construye una comunidad que sea un arca? Una comunidad arca nos abraza a todos. No hace diferencias de clases sociales ni distingue entre judíos de nacimiento o judíos por elección. Todos somos judíos, y es hora de enfocarnos en lo que nos une y no en las diferencias.Nuestra comunidad es un arca gracias a las decenas de personas que son voluntarias, que ayudan a los necesitados, que hacen tahará, que acompañan en la mikve, que nos reciben con una sonrisa en la puerta, que abren su mesa de Shabat a un desconocido.Construyamos juntos una comunidad arca. No seas espectador comunitario, esto no es un cine: sé protagonista, participa, involúcrate.El antisemitismo ha aumentado y nos tiene a todos preocupados. Ser comunidad arca es sentirnos en casa cuando estamos juntos, es saber que somos hermanos y sentir muy fuerte que Am Israel jai.Cuarto pilar: el mundo arcaYa tenemos el pilar de la familia, el del judaísmo y el de la comunidad, y nos falta el último pilar, que es el mundo.En Bereshit, D’s le entregó el mundo al ser humano leovdá uleshomrá, para trabajarlo y cuidarlo.¿Estamos cuidando la casa común o solo usufructuando de ella?Reciclemos, seamos conscientes de nuestro impacto en el mundo y seamos parte de la solución, no del problema. Construir un arca también es cuidar nuestro planeta para los hijos de nuestros hijos.Y construir un mundo arca significa ser refugio para cualquier ser humano. La Torá nos dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Y los sabios agregan: “Ama a tu prójimo aunque no sea como tú mismo”.Aceptar al diferente —sin importar su origen, orientación o condición— es el acto de amor y madurez más alto.Súmate a los voluntariados de acción social. ¿Sabías que cada domingo hay decenas de personas que ayudan en un comedor abierto de la Municipalidad de Lo Barnechea? Eso es jesed, amor desinteresado.El Rebe de Lubavitch decía que hay que imaginar el mundo como una balanza perfectamente equilibrada, y que cada pequeña acción tuya puede hacer la diferencia entre que se incline hacia el bien o hacia el mal.Construyamos un mundo que sea un arca de empatía y humanidad.5. La invitaciónEl Titanic se hundió. Pero el arca de Noé flotó, atravesó la tormenta y, cuando las aguas bajaron, sus puertas se abrieron para repoblar el mundo. Esa es la gran diferencia. Una verdadera arca no se construye para aislarse, sino para proteger la luz mientras afuera hay oscuridad, y luego salir a iluminar el mundo.Como pueblo debemos ser or lagoim, luz para las naciones. No porque seamos superiores (¡eso solo si fuéramos todos argentinos!), sino porque tenemos la responsabilidad moral de contagiar bendición.El Talmud es muy claro cuando dice: al tikrá banaij ela bonaij; no leas banaij, “mis hijos”, sino bonaij, “mis constructores”. D’s no nos llama simplemente sus hijos; nos llama sus constructores.Nuestra misión en este mundo es construir arcas que acojan, que salven, que sean luz.Y como decía el tripulante del Titanic: “Mientras sigamos a flote, vale la pena seguir trabajando”.En esta noche sagrada de Kol Nidre, cuando D’s abre el Libro de la Vida, la invitación es clara:• Sé el constructor de un arca de amor y conciliación en tu familia.• Sé el constructor de un arca de sentido y propósito en tu judaísmo.• Sé el constructor de un arca de pertenencia y acción en tu comunidad.• Y, por último, sé el constructor de un arca de responsabilidad e inclusión en el mundo.Que D’s nos regale un año más de vida para construir arcas llenas de luz. Y que muy pronto las tormentas del mundo se calmen y podamos ver juntos el arcoíris de la paz.Jatimá tová.

Tres sinagogas, más de 3.600 personas y cuatro rabinos: una sola Comunidad reunida en Yom Kipur

En el día más importante del judaísmo, el Mercaz volvió a convertirse en un espacio para detenerse, conectar con lo esencial y estar en comunidad.Tres mil seiscientas personas pudieron ser parte de cada tefilá, cada silencio y cada canto en tres servicios paralelos.Quienes no pudieron estar físicamente tuvieron la posibilidad de conectarse a la transmisión online, desde distintos lugares, para ser parte de una misma emoción y un mismo sentido de comunidad.Yom Kipur es una experiencia que se construye entre todos.Jatimá tová y shaná tová.

“Al tifrosh min hatzibur”: Nunca te separes de tu comunidad.

Hay días en el año donde miramos hacia adelante. Y hay otros, como Iom Kipur, que nos invitan a mirar hacia adentro.A preguntarnos quiénes somos. Qué estamos haciendo con nuestra vida. Qué lugar ocupamos en la vida de los demás. Y, quizás, también qué estamos haciendo por aquello que queremos que permanezca cuando nosotros ya no estemos. Crecí en una familia en la que la comunidad nunca fue algo ajeno. Nunca fue simplemente “el lugar al que uno va”. La comunidad era, y sigue siendo, parte de nuestra identidad. Desde chica, mi padre me repetía una y otra vez una enseñanza de Pirkei Avot, que me acompañó toda la vida: “Al tifrosh min hatzibur” — “No te separes de tu comunidad.” Cuando llegamos con mi familia a Chile hace 15 años, dejamos lejos a gran parte de nuestra familia y llegamos al Mercaz… y en ese momento esa enseñanza cobro mas vida que nunca. La semana pasada en nuestra clase de Torah aprendimos otras enseñanzas del Pirkei Avot: “Im ein ani li, mi li?” — “Si yo no estoy para mí, ¿quién estará?” “Uksheani leatzmi, ma ani?” — “Pero si estoy solamente para mí, ¿qué soy?” Y finalmente: “Ve’im lo achshav, eimatai?” — “Y si no es ahora, ¿cuándo?” Hoy siento que todas estas enseñanzas apuntan hacia un mismo lugar. Nos recuerdan que tenemos una responsabilidad con nosotros mismos, sí. Pero que una vida construida solamente alrededor de uno mismo queda incompleta. Que necesitamos pertenecer a algo más grande. Y que pertenecer no significa solamente estar. Significa involucrarse. Significa hacerse responsable. Significa entregar una parte de uno mismo para construir algo que quizás disfrutarán otros. Creo que aprendí eso mucho antes de poder ponerlo en palabras. Mi bisabuelo fue presidente de la comunidad judía de Colonia, en Alemania, en uno de los momentos más oscuros de nuestra historia. Cuando el nazismo hizo imposible la vida judía allí, tuvo que escapar. Pienso muchas veces en lo que habrá significado para él dejar atrás no solamente una casa o un país, sino una comunidad que había ayudado a construir. Después, la historia de mi familia volvió a empezar del otro lado del mundo. Mis abuelos llegaron a Buenos Aires y fueron parte de la fundación de una nueva comunidad. Habían perdido un mundo, pero eligieron volver a construir otro. Años más tarde vi a mi padre dedicarle muchos años al crecimiento de Lamroth Hakol, la comunidad en la cual hice mi bat y años más tarde me casé con Dani. Distintos países. Distintas generaciones. Distintas circunstancias. Pero, de alguna manera, la misma elección. No separarse de la comunidad. Cuando pienso en nuestra historia, me queda bien claro que la continuidad judía nunca estuvo garantizada. No ocurrió sola. Existió porque, generación tras generación, hubo personas que decidieron que valía la pena dedicar tiempo, esfuerzo, energía y corazón para que algo continuara después de ellas. Personas que probablemente estaban ocupadas, que tenían familias, trabajos, preocupaciones y problemas. Personas que podrían haber pensado: “que lo haga otro”. Pero no lo hicieron. Y quizás ahí está una de las enseñanzas más poderosas de Iom Kipur. Hoy dedicamos tantas horas a preguntarnos qué hicimos bien y qué hicimos mal. Pedimos perdón por nuestras acciones, por nuestras palabras, incluso por nuestras omisiones. Pero tal vez también podríamos hacernos otra pregunta: ¿Qué estamos haciendo por aquello que decimos que nos importa? Porque es muy fácil querer que exista una comunidad judía fuerte. Es fácil querer que nuestros hijos tengan dónde celebrar las fiestas, dónde aprender, dónde encontrarse, dónde sentirse parte. Es fácil querer que nuestros nietos algún día entren a una sinagoga y sientan que están entrando a su casa. Lo difícil es preguntarnos: ¿Qué parte de mí estoy dispuesto a entregar para que eso ocurra?No todos tenemos que hacer lo mismo. Pero todos podemos hacer algo. Podemos venir. Podemos participar. Podemos enseñar. Podemos ayudar. Podemos acercar a alguien que se alejó. Podemos traer a nuestros hijos. Podemos dar nuestro tiempo. Podemos hacernos cargo. Porque una comunidad no es un edificio. Una comunidad son las personas que deciden que vale la pena seguir construyéndola. Hoy nos toca a nosotros. Y espero profundamente que algún día nuestros hijos puedan mirar hacia atrás y decir que cuando nos tocó nuestro turno, estuvimos. Que no nos separamos de nuestra comunidad. Que entendimos que estar solamente para nosotros mismos no era suficiente. Y que cuando llegó el momento de preguntarnos: “Ve’im lo achshav, eimatai?” — “Si no es ahora, ¿cuándo?” nuestra respuesta fue: Ahora. Gmar Jatimá Tová.

Discurso de Yom Kipur de Miguel Infeld, presidente CIS

Querida comunidad:Iom Kipur, sin duda, es el momento más sensible y significativo de nuestro calendario. Una noche para detenernos, mirar hacia adentro y preguntarnos quiénes somos, qué hemos hecho y, sobre todo, qué queremos construir hacia adelante.Y este año esa reflexión tiene para mí un significado especialmente profundo.Ser judío hoy, en Chile y en el mundo, no es exactamente lo mismo que hace algunos años.Hemos vuelto a encontrarnos con expresiones de antisemitismo que creíamos superadas. Muchos de nuestros jóvenes lo han vivido en sus universidades, en las redes sociales o simplemente en su vida cotidiana.Y frente a esa realidad, hemos sentido con más fuerza que nunca la necesidad de estar juntos, de defender nuestra identidad y de sentirnos parte de nuestro pueblo.Es precisamente en momentos como éste cuando entendemos el verdadero valor de tener una comunidad.El Círculo Israelita es nuestra casa.Es el lugar donde podemos vivir nuestra identidad judía con libertad y orgullo. Donde educamos a nuestros hijos, acompañamos a nuestros adultos mayores, celebramos nuestras alegrías y nos abrazamos en los momentos difíciles.Y es también el lugar desde donde podemos organizarnos, actuar y expresar con claridad nuestro compromiso con el pueblo judío y con el Estado de Israel.Quiero compartir con ustedes algunos números.No porque los números sean lo importante, sino porque detrás de cada uno de ellos hay personas.Hay vida judía.El Círculo Israelita nació como una pequeña comunidad en el centro de Santiago. En 2006 éramos 546 familias.Hoy somos más de 1.230 familias y nos hemos convertido en una comunidad líder de la vida judía en Latinoamérica.Pero hay otro número que a mí me emociona todavía más.Cada semana, 366 jóvenes participan en Kivún y BBYO, y otros 230 jóvenes en Bet-El. Son casi 600 jóvenes participando semanalmente en nuestra comunidad.Pensemos un momento lo que significa eso.

Reflexiones de Iom Kipur

Este año, las prédicas de Iom Kipur en la sinagoga Ruaj tendrán un hilo conductor particular. Vamos a conversar con Yuval Noah Harari y su libro 21 lecciones para el siglo XXI. No porque allí estén las respuestas que buscamos, sino porque muchas de sus preguntas son también las nuestras: ¿qué ocurrirá con el trabajo en un mundo de inteligencia artificial? ¿Qué significa ser libre cuando algoritmos conocen nuestros gustos y deseos? ¿Cómo preservamos nuestra identidad en medio de tanta información? ¿Qué lugar tendrán la comunidad, la memoria y la responsabilidad en el mundo que viene?Harari plantea los desafíos. Nosotros intentaremos buscar respuestas en una tradición que lleva miles de años preguntándose qué significa ser humano.Y quizás una de las respuestas más importantes de Iom Kipur sea profundamente contracultural: nuestro valor no depende de nuestra productividad.Vivimos contando. Horas trabajadas, resultados obtenidos, dinero ganado, mensajes respondidos, objetivos alcanzados. Incluso el tiempo comenzó a ser evaluado según su rendimiento: decimos que una reunión “valió la pena”, que una conversación “no sirvió para nada”, que visitar a alguien nos “quitó” una tarde.Iom Kipur interrumpe esa lógica.Durante veinticinco horas dejamos de producir, comprar y vender. Nos alejamos de muchas de las cosas con las que habitualmente construimos nuestra importancia y nos presentamos ante Dios simplemente como seres humanos.El ejecutivo y el estudiante pronuncian el mismo Ashamnu. La persona exitosa y quien atraviesa una crisis dicen el mismo Al Jet. Frente a Dios desaparecen por algunas horas nuestros currículums.La Mishná enseña que quien salva una vida es considerado como quien salva un mundo entero. No pregunta cuánto produce esa persona, cuántos títulos posee ni cuánto aporta al producto interno bruto. Una vida contiene un mundo porque una persona posee un valor que no puede reducirse a un precio.Jonathan Sacks distinguía precisamente entre precio y valor. El mercado es extraordinariamente eficiente para determinar cuánto cuestan las cosas, pero existen dimensiones fundamentales de la existencia que se destruyen cuando intentamos convertirlas en mercancía: el amor, la amistad, la fidelidad, la familia, la comunidad.Por eso quizás una de nuestras grandes decisiones para 5787 sea aprender a “perder” un poco más.Perder una hora de trabajo para visitar a alguien enfermo. Perder una oportunidad para llegar a la cena de Shabat. Perder algunos minutos mirando a nuestros hijos a los ojos. Perder parte de lo que ganamos transformándolo en tzedaká. Perder comodidad para involucrarnos en nuestra comunidad.Desde la lógica de la eficiencia estaremos perdiendo.Desde la lógica judía, estaremos aprendiendo a vivir.Hay tres donaciones que todos podemos realizar este año: dinero, tiempo y presencia. El dinero puede convertirse en tzedaká. El tiempo puede convertirse en acompañamiento. Y la presencia puede convertirse en ese regalo cada vez más escaso de estar verdaderamente frente a otro ser humano, sin una pantalla reclamando nuestra atención.La inteligencia artificial podrá hacer innumerables cosas por nosotros. Probablemente muchas más de las que hoy imaginamos.Pero hay una decisión que ningún algoritmo podrá tomar en nuestro lugar:¿A quiénes y a qué estamos dispuestos a entregar nuestra vida?Iom Kipur nos recuerda que vivir no consiste solamente en aprovechar el tiempo.Consiste en decidir para qué vale la pena entregarlo.