publicado 10 Septiembre 2026

48ª Jornada Espiritual WIZO: Un Espacio de Reflexión, Resiliencia y Renovación

El pasado lunes 7 de septiembre de 2026, el Departamento de Cultura WIZO Sima Nisis de Rezepka llevó a cabo la 48ª versión de la Jornada Espiritual 5787, una instancia concebida para la preparación interior e introspección de cara a los Iamim Noraim que se avecinan.Bajo el profundo y significativo lema "Un antes y un después del 7 oct: Identidad, resiliencia y visión a futuro", el encuentro propuso un espacio de pausa, balance y profunda reconexión. El trágico e impactante ataque perpetrado el 7 de octubre en Israel marcó un hito doloroso e imborrable que transformó a la sociedad israelí y a las comunidades judías en todo el mundo. Sin embargo, frente al dolor y la incertidumbre, la respuesta del pueblo judío ha sido la reafirmación de su dignidad, la fraternidad y la fuerza colectiva.Esta 48ª versión de la jornada abordó cómo la resiliencia no ha sido solo una capacidad de resistencia, sino una fuerza viva que ha renovado la identidad, redefinido prioridades y consolidado la unión comunitaria. En la antesala de un nuevo año judío, la introspección personal se entrelazó con el compromiso colectivo de honrar la memoria, transformar el impacto de la crisis en acción con sentido y mirar hacia el futuro con fe y determinación.Durante toda la jornada, rabinos y educadores de las distintas comunidades se reunieron para acompañar este proceso de preparación espiritual. Ari Sigal, rabino del Círculo Israelita de Santiago se refirió al poder de la Teshuvá, a la importancia de cerrar las ofensas pendientes y ser una fuente de Brajá. Daniel Zang, rabino de la Comunidad Israelita Sefaradí, hizo el recuento de las Seder ha Brajot, explicando los Simanin para la noche de Rosh Hashana. Aharón Benzadón, rabino de Aish Hatorah se refirió a la importancia del cumplimiento de las mitzvot, y a la transmisión de éstas de padres a hijos, sin esperar un despertar como el del 7 de octubre. La Seminarista Ruthy Libfrand se refirió al 7 de octubre como un silencio que era ruido y que derivó en mayor cohesión entre la gente, también habló de la importancia del judaísmo como una identidad y como un territorio que no tiene suelo. Yonatan Szewkis, rabino de Comunidad Israelita de Valparaíso-Viña del Mar hizo un llamado a pensar cuál será la tefilá de cada uno este año, y a través de la historia de Sara, Agar y Haná, recordó que para que exista el bien tiene que crearse el mal. Alan Geni, rabino de Makom Chile se refirió a la metáfora bíblica en relación con la decendencia judía “como las estrellas del cielo y la arena del mar”, señalando que si bien es importante seguir brillando también se debe acoger al de al lado, y ser como el Shamash. Martín Pusetto, rabino de la Comunidad NBI, haciendo referencia a citas bíblicas de Ezra y Jeremías y al violento despertar que fue el 7 de octubre, señaló la importancia de construir y reinventarse, pero sin olvidar. Cerró la jornada el Rabino Shmuel Szteinhendler de Beit Emunah, se refirió al cambio que significó el 7 de octubre y los tiempos tan difíciles que nos toca vivir, señalando la importancia de mantenernos erguidos, sin pedir perdón ni permiso, continuando la senda de la resiliencia de los que nos precedieron, transmitiendo ese legado a las futuras generaciones.Así la 48ª Jornada Espiritual concluyó reafirmando el compromiso histórico de WIZO con la cultura, la memoria y la vida comunitaria, dejando un mensaje de esperanza, unidad y resiliencia ante los tiempos por venir.

publicado 24 Julio 2026

106 años de WIZO Mundial: Un sueño que continúa caminando

“106 años de un sueño que continúa caminando”.Con profunda gratitud y orgullo, este mes de Julio conmemoramos los 106 años de WIZO Mundial (Women's International Zionist Organization), una organización nacida de la visión de mujeres extraordinarias que comprendieron que contribuir a la construcción de la sociedad en la Tierra de Israel era una responsabilidad compartida de todo el pueblo judío.El legado de nuestras pionerasEn 1920, en Londres, un grupo de mujeres visionarias preocupadas por el bienestar de la mujer y la infancia, encabezadas por Rebecca Sieff, Vera Weizmann, Edith Eder y Romana Goodman, transformó esa convicción en una realidad que, más de un siglo después, continúa cambiando vidas.Ellas comprendieron que construir el futuro significaba invertir en las personas: en la educación, la salud, el desarrollo social y el fortalecimiento del liderazgo femenino.Bajo el liderazgo de Rebeca Sieff, quien presidió WIZO Mundial entre 1949 y 1963, la organización impulsó la creación de las primeras guarderías infantiles, centros de capacitación para mujeres y programas de bienestar familiar. Desde la época del Mandato Británico hasta el desarrollo del Estado de Israel, su visión combinó el ideal sionista con un profundo compromiso por la justicia social y el voluntariado.“Educar, apoyar y empoderar a las mujeres y a la infancia es construir el futuro de una nación.” (Rebecca Sieff)De la historia global al corazón de WIZO Chile“Los grandes legados no se construyen en un solo momento, se construyen generación tras generación.”Hace solo un año celebrábamos con emoción el Centenario de WIZO Chile. Hoy, con el mismo orgullo, nos unimos a WIZO Mundial para honrar 106 años de liderazgo, servicio y entrega, reafirmando que somos parte de un movimiento global dinámico y transformador.Este legado vive en miles de voluntarias que, en decenas de países, continúan sembrando esperanza a través del servicio y la solidaridad cotidiana.En WIZO Chile nos sentimos profundamente orgullosas de ser parte de esta historia. Honramos a quienes nos precedieron y renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando con los mismos pilares que inspiraron a nuestras fundadoras: solidaridad, liderazgo, educación, voluntariado, responsabilidad y un profundo amor por Israel y el pueblo judío.El mayor homenaje a nuestras fundadoras no es recordar su historia, es continuar su obra.Al celebrar estos 106 años, rendimos homenaje a todas las mujeres que hicieron posible este camino y renovamos nuestra convicción de seguir construyendo un futuro más fuerte, inclusivo y solidario para las próximas generaciones.¡Mazal Tov a WIZO Mundial por sus 106 años de liderazgo, servicio y compromiso!

publicado 24 Julio 2026

Limud Chile 2026 entra en la cuenta regresiva: una jornada para aprender, debatir y reencontrarse

El calendario comunitario tiene una fecha marcada con especial fuerza: el domingo 2 de agosto. Ese día se realizará la novena edición de Iom Limud Chile, una jornada que, desde hace una década, se ha consolidado como uno de los principales espacios de aprendizaje, reflexión y encuentro de la comunidad judía del país.Más que un ciclo de conferencias, Limud propone una experiencia en la que cada participante diseña su propio recorrido entre decenas de charlas, paneles y talleres sobre Israel, actualidad, historia, pensamiento judío, cultura, arte, música, gastronomía y espiritualidad.Esa diversidad también se refleja en las personas a las que convoca. Según Eduardo Weinstein, presidente de Limud Chile, el objetivo es que el encuentro se transforme en un verdadero Festival de Cultura Judía: donde la diversidad judía se encuentra; donde un joven dialoga con una persona mayor; donde quien posee una vasta trayectoria continúa aprendiendo y donde alguien que pensaba que no tenía nada que enseñar descubra que su propia historia también tiene valor. "En tiempos en que el mundo parece empujarnos a separarnos, a etiquetarnos y a encerrarnos en nuestras propias certezas, Limud propone algo muy judío: sentarnos alrededor de una misma mesa, hacernos preguntas y escucharnos"."Todos tenemos algo que enseñar y todos tenemos algo que aprender", resume Eduardo al explicar el espíritu que inspira este encuentro internacional presente en más de 80 ciudades del mundo. En Chile, la iniciativa comenzó en 2015 gracias al trabajo de voluntarios y, desde entonces, ha crecido hasta transformarse en una verdadera celebración de cultura judía compartida. Para Weinstein, el momento que vive el pueblo judío hace que instancias como esta sean especialmente necesarias. "No podemos construir Limud 2026 como si nuestra comunidad estuviera viviendo tiempos normales. Israel ocupa hoy un lugar muy sensible en nuestras conversaciones y emociones; muchas personas enfrentan preguntas sobre identidad, pertenencia, antisemitismo, seguridad, memoria y futuro", afirma. En ese contexto, sostiene que el propósito del encuentro no es entregar respuestas únicas ni borrar las diferencias, sino ofrecer "un espacio seguro y respetuoso donde podamos aprender, escuchar distintas perspectivas y convertir ese día, en un espacio de encuentro comunitario". A su juicio, esa mirada forma parte de la tradición judía. "Nuestra tradición no teme al desacuerdo; lo que nos enseña es a discutir sin romper el vínculo".La edición 2026 contará con una programación especialmente atractiva gracias a la presencia del embajador de Israel en Chile, Peleg Lewi e invitados nacionales e internacionales.Desde Argentina llegará además el Rabino Alejandro Avruj de la comunidad AMIJAI, una de las voces más reconocidas del judaísmo latinoamericano, quien participará acompañado por sus cantantes en una de las actividades más esperadas de la jornada.Recibirán también a Fanny Ribak, representante de Hadassah Internacional, quien presentará un proyecto educativo desarrollado tras la masacre del 7 de octubre, para ayudar a educadores y familias a explicar la guerra a sus niños pequeños desde una perspectiva adecuada para su edad.Otro de los paneles que promete generar gran interés será el del profesor de historia y columnista de opinión Rodrigo Ojeda, quien abordará el impacto del 7 de octubre y el aumento del antisemitismo en Chile, analizando cómo el conflicto de Medio Oriente ha influido en el debate público nacional. A ellos se sumarán el economista Sergio Lehmann; los rabinos Pato Lejderman y Mike Bengio, además del psicoanalista Juan Flores, entre otros expositores.La diversidad de la programación responde a una convicción que Weinstein considera central: cada asistente debe poder construir su propia experiencia. "Lo más importante no cabe en una parrilla de actividades: queremos que cada persona que llegue, sienta que Limud también le pertenece".Detrás de esta jornada hay un trabajo silencioso que pocas veces se ve: el de decenas de voluntarios que durante meses donan su tiempo, energía y dedicación para cuidar cada detalle y hacer posible Limud. Eduardo no duda en reconocer que son el verdadero corazón del encuentro y agradece profundamente su compromiso. "Hay nervios, cansancio, desafíos de último minuto, ansiedad por el inicio y deseos de que todo resulte perfecto. Pero también hay una energía muy especial: decenas de personas regalando su tiempo para que otros puedan aprender, encontrarse y disfrutar". Horas después, cuando comienzan a llegar las familias al Instituto Hebreo (que ha sido nuestra casa desde el primer año), los jóvenes, los expositores y las personas mayores, ese esfuerzo cobra sentido. "Los espacios se llenan de voces y uno ve cómo algo que durante meses existió solamente en reuniones, planillas y conversaciones empieza a cobrar vida. Ese instante demuestra que cuando una comunidad trabaja unida puede transformar una idea en un lugar de pertenencia".Para quienes aún no conocen Limud, Eduardo insiste en que no se requieren conocimientos previos ni pertenecer a una institución determinada. "Vengan como son. A vivir un judaísmo activo. Porque todos formamos parte de Limud".Con una oferta de contenidos pensada para distintas edades e intereses, la organización espera volver a reunir a cientos de personas en una jornada donde el aprendizaje se convierte también en una oportunidad para fortalecer los vínculos comunitarios. La invitación ya está hecha y el tiempo corre: el próximo domingo 2 de agosto, Limud Chile volverá a abrir sus puertas para ofrecer un día de ideas, conversaciones y encuentros que difícilmente encuentran un espacio similar en el calendario comunitario. Como resume su presidente, el verdadero propósito del encuentro va mucho más allá de las conferencias: lograr que cada persona que cruce la puerta sienta que ha llegado al Festival de Cultura Judía, 9na versión de  Limud Chile.

publicado 10 Julio 2026

WIZO CEFI: Israel al servicio de la educación chilena

Invitadas por la Embajada de Israel en Chile para conocer de primera mano la realidad del país y compartir experiencias, María Jesús Ponce, exdirectora de la Escuela Israel de Santiago, y Ruth Dini Valenzuela, directora de la Escuela República de Israel de Arica —ambas de la red WIZO - CEFI—, recorrieron universidades, centros de innovación, sitios históricos y comunidades. A su regreso, coinciden: el país sorprende por sus avances tecnológicos, pero sobre todo por la fortaleza humana que sustenta su desarrollo.En apenas unos kilómetros conviven la espiritualidad de Jerusalem, la energía de Tel Aviv, la vanguardia científica y comunidades que intentan reconstruirse tras la tragedia del 7 de octubre de 2023. La ruta de las educadoras incluyó el Instituto Weizmann, el Technion, el Centro Peres para la Paz y la Innovación, el kibutz Nir Oz y el sitio del festival Nova, además de reuniones con la Cancillería israelí.Entre la historia y el futuroUno de los aspectos que más impactó a ambas fue el contraste entre la profundidad histórica de Jerusalem y el dinamismo de Tel Aviv. Para María Jesús Ponce, recorrer Jerusalem significó encontrarse con escenarios que solo habitaban en los relatos bíblicos que estudió desde niña. "Caminar por las calles donde ocurrieron hechos fundamentales de la historia espiritual de la humanidad fue un hito inolvidable", señala, destacando la capacidad del país para proyectarse al futuro sin renunciar a sus raíces.Ruth Dini describe la experiencia desde la clásica máxima local: "En Jerusalem se reza; en Tel Aviv se disfruta; en Haifa se trabaja". Una convivencia con maticesEl viaje derribó visiones simplificadas sobre la zona. Ponce recuerda especialmente una conversación en Jerusalem con ciudadanos palestinos. Una frase quedó grabada en su memoria: "Esto no es Israel contra Palestina; es Israel contra un grupo terrorista". Este encuentro le permitió entender los matices de una realidad que se muestra en blanco y negro.Asimismo, Ruth Dini observó que la convivencia cotidiana se da con total naturalidad en universidades, centros de investigación y en las calles, donde personas de diferentes orígenes comparten el mismo espacio urbano.Lecciones para las aulas chilenasComo líderes educativas, la observación del sistema escolar y académico fue prioritaria. María Jesús Ponce destaca la articulación entre el mundo académico, el sector privado y el Estado. "La innovación no depende únicamente de la tecnología; depende de una actitud frente al error y al aprendizaje", afirma. Su meta ahora es promover en Chile el pensamiento crítico y una cultura escolar orientada a la investigación desde edades tempranas.Ruth Dini subraya el énfasis que Israel otorga a la formación ciudadana, la responsabilidad comunitaria y el pensamiento crítico. A su regreso, asegura que buscará reforzar en su establecimiento de Arica valores como el respeto, la resiliencia y la libertad, además de apuntalar las áreas de lectura, matemáticas y ciencias.Trascendencia y gratitudAl sintetizar la experiencia, Ponce elige la palabra "trascendencia" y evoca la imagen de una calle donde conviven la piedra milenaria y la tecnología del mañana. Dini se queda con la sensación de haber descubierto algo inalcanzable desde la distancia: "Ningún video o película retrata la belleza del país".Ponce concluye con un profundo agradecimiento a WIZO por abrirles esta oportunidad estratégica con la embajada: "Esta experiencia transformó mi perspectiva personal y profesional. Regresé con la mente colmada de ideas innovadoras y el firme compromiso de honrar esta oportunidad a través de una gestión educativa con sentido de trascendencia, que enriquezca el futuro de los estudiantes en la comunidad que me toque liderar".Entrevista a Evelyn Schatloff G., presidenta WIZO Chile¿Qué es lo que más destaca de la red “Escuelas República de Israel”?Se trata de uno de los proyectos más significativos que WIZO Chile ha desarrollado a lo largo de su historia con cerca de seis mil alumnos en la actualidad. WIZO - CEFI (PASI), creada en 1974, ha permitido a nuestra institución amadrinar 14 establecimientos educacionales ubicados desde Arica hasta Traiguén, construyendo un vínculo permanente entre Chile e Israel a través de la educación.  ¿Qué programas podría destacar?Desde hace más de dos décadas, WIZO - CEFI (1974-2026) desarrolla el Seminario ‘Sembrando Educación’, Rene Cogan Z"L, que reúne anualmente a directivos y docentes de la Red, promoviendo la innovación pedagógica, el liderazgo educativo y el intercambio de experiencias. Además, estos tres últimos años comenzamos el programa de WIZO - CEFI, LEGO Challenge – SparkTalents, que busca acercar a los estudiantes de las Escuelas República de Israel al mundo de la educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) mediante una metodología práctica, creativa y colaborativa basada en la robótica educativa con LEGO.  ¿Cómo surge este viaje? Este viaje surge de la Embajada de Israel en Chile y WIZO CEFI, que cumple un rol importante en promover una visión amplia y auténtica de Israel, basada en el diálogo y la educación.Premiar a estas dos directoras refleja el espíritu que inspira a WIZO Chile: construir puentes, promover la educación y contribuir a un mundo mejor para las futuras generaciones, realizando Tikun Olam. 

publicado 26 Junio 2026

EL APORTE DE LAS BOMBAS “ISRAEL” DE ÑUÑOA Y VALPARAÍSO: 120 años de vida judía institucionalizada en Chile

Cada 30 de junio celebramos el Día del Bombero para honrar su labor, valentía y entrega. Es por eso que hoy queremos destacar que la institucionalidad judía en Chile ha aportado con cuarteles de bomberos en Ñuñoa y Valparaíso. La participación en la creación o funcionamiento de instituciones civiles que nada tienen de religioso, es un orgullo para nuestra comunidad.Ñuñoa, 1954: la pioneraLa primera y más antigua es la Quinta Compañía de Bomberos de Ñuñoa, conocida desde su origen como Bomba Israel. El 5 de agosto de 1954, un grupo de voluntarios —entre ellos León Kleinkopf, Oscar Klein y Adolfo Waissbluth— renunció a la Cuarta Compañía, que había adoptado el nombre de Bomba Árabe, para fundar una compañía propia de la colonia judía. Tras superar los exámenes exigidos por la Comandancia, la Quinta fue reconocida oficialmente el 17 de marzo de 1955 y se incorporó en pleno al Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa el 17 de abril de ese año.Desde entonces, la compañía ha llevado el lema "Superación" y ha hecho del Tikún Olam —la reparación del mundo— su principio de servicio. En 1967 dio un paso pionero en el país: creó la Brigada Juvenil Bomba Israel, la primera de su tipo en Chile, modelo que luego se replicó en decenas de compañías a nivel nacional. Valparaíso, de brigada forestal a Bomba IsraelLa historia de la Decimoquinta Compañía de Valparaíso sigue un camino distinto. Nació en 1971 en el cerro Rodelillo como Brigada N°5. El vínculo con la colectividad judía llegó más de tres décadas después de su fundación. Valparaíso había firmado un convenio de hermandad con la ciudad israelí de Bat Yam, y en 2005 el entonces embajador de Israel en Chile, Josef Regev, visitó la compañía invitado por el alcalde porteño. De ese acercamiento surgió la propuesta de adoptar el pabellón y el nombre de Bomba Israel, decisión que la compañía tomó por consenso, incorporando además el himno y la historia de Israel a su identidad.  Ambas compañías atienden emergencias en sus comunas y las aledañas pero, además, se suman a combatir incendios de gran magnitud como los ocurridos en las regiones de Maule y Valparaíso durante las últimas temporadas.Una misma vocación de servicioÑuñoa y Valparaíso demuestran que la presencia judía en Chile no se sostiene en un solo tipo de institución, sino en una red diversa que se adapta a cada ciudad y época para aportar a una sociedad mejor haciendo eco del Talmud: "Quien salva una vida, salva al mundo entero".

publicado 19 Junio 2026

Ellos ya dieron el ejemplo. Ahora nos toca a nosotros.

Al concluir el primer semestre del año escolar, como Fobeju nos llenamos de alegría de saber que gracias al fondo de becas, niños y jóvenes de nuestra comunidad han podido continuar su educación judía en el Instituto Hebreo.Es un logro que nos llena de orgullo, y que solo es posible gracias a nuestros Amigos Fobeju, dentro de los cuales hay un grupo muy especial, que nos demuestra que aunque muchas veces pensamos que somos los adultos quienes estamos educando, terminan siendo ellos quienes más nos enseñan.De marzo a junio los alumnos de 3° a 7° Básico del Instituto Hebreo participaron en una campaña muy especial impulsada por Fobeju, donde cada uno recibió una alcancía con la misión de ayudar a financiar las becas que permiten que sus compañeros puedan continuar en el colegio. Durante meses ahorraron y organizaron pequeñas acciones para aportar a una causa que los trasciende.Verlos con su entusiasmo y alegría al ayudar nos deja una enseñanza profunda.Muchas veces hablamos de la importancia de la continuidad judía como un desafío comunitario, pero fueron precisamente los niños quienes nos recordaron que no se trata de una idea abstracta: es una responsabilidad concreta que recae sobre cada uno de nosotros.Entendieron que el bienestar de otro niño judío también es su responsabilidad y que cada acción, por pequeña que parezca, puede marcar una diferencia significativa en la vida de alguien más.Si nuestros niños son capaces de asumir este compromiso con tanta generosidad, ¿qué nos corresponde hacer a nosotros como adultos?Asegurar que ningún niño judío quede fuera de nuestra comunidad por razones económicas debe ser una misión colectiva, pero también debemos tomarlo como una responsabilidad individual.Los niños ya dieron el primer paso y nos mostraron que la solidaridad no tiene edad. Ahora nos toca a nosotros seguir su ejemplo, asumir nuestro rol de guardianes unos de otros y trabajar juntos para que cada niño que necesite apoyo pueda continuar creciendo, aprendiendo y construyendo su futuro dentro de nuestra comunidad.Queremos agradecer a todos los estudiantes, a sus familias y a quienes hicieron posible esta iniciativa, y también invitar a quienes aún no son Amigos Fobeju a sumarse hoy con una donación mensual… Hoy porque es ahora cuando tenemos que movilizarnos juntos para seguir construyendo oportunidades que cambian vidas. Pueden hacerlo a través de www.fobeju.cl

publicado 07 Mayo 2026

Comunidad activa: Embajadores y voluntarios de Fundación Fobeju

En toda comunidad que aspira a proyectarse en el tiempo, hay pilares silenciosos pero fundamentales que sostienen su continuidad. En nuestro caso, uno de ellos —y quizás el más importante— es la educación judía.Como Fundación Fobeju, estamos orgullosos de contribuir a este propósito, velando por las becas que permiten a cientos de alumnos mantenerse en el Instituto Hebreo y así preservar nuestra identidad.Lograrlo es un desafío enorme que solo puede sostenerse con el compromiso de muchos: familias, voluntarios, estudiantes, exalumnos y toda una comunidad que entiende que el futuro se construye hoy.Además de nuestros Amigos Fobeju, que contribuyen económicamente al fondo de becas, valoramos profundamente la red de voluntarios que hemos ido construyendo en el tiempo, quienes cumplen un rol clave en nuestra labor.Los Embajadores Fobeju son un puente vivo dentro de la comunidad: conectan a las familias del colegio, a sus egresados y a la comunidad judía en general. Transmiten información, motivan, inspiran y movilizan, fortaleciendo así el sentido de unidad, pertenencia y propósito compartido de preservar la educación judía en Chile.Este 2026, como cada año, la red de Embajadores se enriquece con la incorporación de más de 60 madres y padres de todos los niveles del Instituto Hebreo, quienes se han sumado con un compromiso ejemplar. Comprenden que su rol es fundamental para reducir la brecha existente en el financiamiento de becas para la generación de sus hijos, y actúan con una mirada generosa: pensando no solo en sus propios niños, sino también en sus compañeros.El reciente encuentro de Embajadores fue reflejo de este espíritu. Una jornada marcada por la emoción, la energía compartida y la convicción de que, trabajando juntos, es posible generar un impacto real y significativo.Esta red la conforman también voluntarios que, sin ser parte de la comunidad escolar del Instituto Hebreo, han decidido involucrarse activamente con la Fundación. Personas que aportan su tiempo, ideas, gestión y acción, y que, aún sin un vínculo directo con el colegio, se sienten profundamente parte de la misión de Fobeju. Su compromiso nos enriquece a todos, recordándonos que esta causa trasciende los límites de una institución y nos convoca a todos.Y es que cuando hablamos de becas, no hablamos solo de apoyo económico. Hablamos de oportunidades, de identidad, de pertenencia y de futuro. Hablamos de una educación judía que se preserva y se fortalece “de generación en generación” gracias al compromiso colectivo.Los Embajadores y voluntarios de Fundación Fobeju son, en esencia, la expresión viva de una comunidad activa: una comunidad que no solo cree en su misión, sino que trabaja día a día para hacerla realidad.Estamos profundamente agradecidos por cada uno de ellos. Su compromiso, generosidad y dedicación hacen posible que sigamos avanzando con fuerza y propósito. Gracias a ellos y a nuestros Amigos Fobeju podemos seguir asegurando que todos los niños que lo necesitan tengan la oportunidad de continuar su educación en el Instituto Hebreo, fortaleciendo así el presente y el futuro de toda nuestra comunidad.

publicado 21 Noviembre 2025

Alejandro Fosk: “La educación lo es todo; apoyar a los niños es nuestra misión”

FOBEJU es la fundación que, desde hace años, garantiza algo esencial para la comunidad judía: que ningún niño o joven quede fuera de la educación judía por razones económicas.Hoy la fundación acompaña a 110 familias y 190 niños y niñas del Instituto Hebreo, entregando becas que les permiten formarse, crecer y participar plenamente de la vida escolar y comunitaria. La necesidad es enorme: se requieren más de 900 millones de pesos al año para cubrir becas.La Fundación ha desarrollado múltiples formas de donar: aportes únicos, membresías “Amigos FOEJU”, compra de certificados solidarios y una tienda con productos judaicos. Además, permite donaciones de empresas en Chile y aportes desde Estados Unidos con beneficios tributarios. Conversamos con su presidente, Alejandro Fosk, quien nos contó qué lo mueve: “Es muy bonito dar… La tzedaká es algo para el alma. Pedir es hacerle un favor a quien está dando, porque se le entrega la posibilidad de mejorar como persona, más aún cuando se trata de que un niño tenga educación judía”.Fosk – quien se declara orgulloso del trabajo “24/7” del equipo que sostiene la operación diaria- recuerda un dato que lo marcó: “Hace dos años, de nueve alumnos con puntaje nacional, seis eran becados”. Para él, ese dato lo resume todo.“El impacto que tiene una beca sobre un niño, sobre una familia, la posibilidad de trascender y generar movilidad social, es tremendo. La educación lo es todo —afirma—. Por eso tenemos que apoyar al colegio y a los niños. Esa es nuestra misión”.—¿Qué motivó esta campaña?“Necesitamos 900 millones de pesos cada año solo para cubrir becas. Hacia final de año estábamos 150 millones lejos de la meta, por eso, desde el 9 de octubre al 9 de noviembre hicimos esta campaña para reunir lo que faltaba y asegurar la permanencia de esos 190 alumnos en el Instituto Hebreo".—¿A qué atribuyes el éxito de la recaudación?“Fue un buen modelo. Contamos con muchísimos voluntarios: uno por cada nivel del colegio, exalumnos, apoderados… Y el domingo 9 de noviembre hicimos una Llamatón, dedicándonos exclusivamente a llamar a posibles donantes para pedirles un aporte único, y a nuestros “Amigos  FOBEJU”, para que hicieran un esfuerzo adicional en el marco de la campaña.Estamos muy contentos: cumplimos la meta para financiar becas, y es la primera vez que lo logramos de esta forma”.—¿Cómo mantendrán el compromiso de los donantes ahora que la campaña terminó?“Esta campaña fue momentánea, pero el trabajo continúa como siempre, enfocándonos en buscar recursos de diferentes formas que nos permitan llegar a públicos diversos. Seguiremos con actividades como campeonatos deportivos, impulsando el “Legado” de los IV Medios, luego con el SOAP solidario y muchas otras. No se trata solo de llamar y pedir: buscamos cumplir la meta por distintas vías. Hay que reinventarse constantemente, porque es un desafío permanente y creciente.Las solicitudes de beca se han duplicado en tres años, porque la situación económica de muchas familias se ha deteriorado, por lo que hacemos grandes esfuerzos por cumplir y concientizar que esto es tarea de todos. En este sentido, es clave que las nuevas generaciones tomen la posta, porque antes teníamos una pirámide de grandes donantes; hoy es al revés: son los “Amigos  FOBEJU”, las donaciones pequeñas y medianas, las que sostienen la fundación”.La importancia de donar: un especial llamado a las empresasAlejandro explica que: “ FOBEJU busca amigos, y un amigo puede donar mil pesos o un millón; lo importante es comprometerse mensualmente para asegurar continuidad.A nivel de empresas, entregamos certificados de donación y ahora también contamos con mecanismos para donaciones desde el extranjero con beneficios tributarios. Es algo muy importante en lo que queremos enfocarnos el próximo año”, enfatiza.Todos podemos ser parte  FOBEJU no solo entrega becas: construye futuro, comunidad y continuidad. Cada aporte —grande o pequeño— cambia una vida, y cada vida cambiada, fortalece al pueblo judío. La misión sigue, y todos podemos ser parte. Recuerda que puedes hacer donaciones o hacerte amigo en el siguiente link. https://fobeju.donando.cl/TestimoniosComo parte del llamado, FOBEJU reunió a donantes y becados en distintos videos. Es así como Karina y Daniel se conocen.Mientras ella cuenta que aporta a FOḄEJU por la continuidad del judaísmo, Daniel se acerca y le dice: “Gracias, porque soy una de las personas a las que ayudaste; ojalá algún día pueda hacer la misma mitzvá que tú”, lo que sorprende y emociona a Karina.Del mismo modo se conocen Esteban y Gali; ella se acerca muy emocionada para conocerlo y agradecerle. Él se alegra y le dice: “Yo estuve en tu misma situación”.

publicado 14 Noviembre 2025

Homenaje a Sima Nisis de Rezepka en el marco del Centenario de WIZO

El pasado lunes 3 de noviembre, en una ceremonia cargada de emoción y recuerdos, fue develada una placa en memoria de Sima Nisis de Rezepka Z.L., destacada directora y fundadora del departamento de Cultura de WIZO Chile hace 47 años, en compañía de su familia: su esposo Salo Rezepka, sus hijas Dalia y Lili , su hermana Raquel Nisis de Hasson y su sobrina Yael Hasson.Sima fue una mujer profundamente comprometida con la labor social y comunitaria de WIZO, tanto en Chile como en Israel. Su dedicación, energía y amor por el trabajo voluntario dejaron una huella imborrable en todas las personas que compartieron con ella.A lo largo de su vida, combinó su trayectoria académica con un incansable espíritu de servicio, siendo ejemplo de liderazgo femenino, solidaridad y entrega hacia las causas que promovían el bienestar de mujeres, niños y familias en situación vulnerable.En la tarde del mismo día, durante la ceremonia de inauguración de la Semana del Centenario de WIZO, se entregó además, de manera póstuma, el Reconocimiento Rebecca Sieff a la memoria de Sima. Este galardón, que lleva el nombre de la fundadora de WIZO, representa uno de los más altos honores dentro de la organización, otorgado a mujeres que han demostrado una trayectoria ejemplar de compromiso, liderazgo y servicio comunitario.Recibir el Reconocimiento Rebecca Sieff es un testimonio del impacto que Sima tuvo en la vida institucional de WIZO y en la comunidad en general. Su legado sigue inspirando a nuevas generaciones de javerot a continuar su camino con el mismo compromiso y pasión que ella demostró en cada uno de sus proyectos.La jornada no solo fue un tributo a su memoria, sino también una reafirmación de los valores que Sima encarnó: solidaridad, educación, justicia social y amor por Israel. Su recuerdo seguirá siendo un faro que ilumina el quehacer de WIZO y de todas las mujeres que creen en la fuerza transformadora del trabajo conjunto.

publicado 14 Noviembre 2025

Exitoso conversatorio sobre los desafíos y alianzas en Medio Oriente

El 11 de noviembre se realizó el conversatorio “La nueva realidad en Medio Oriente”, organizado por La Palabra Israelita y realizado en la sinagoga del Círculo Israelita, en el que tres expertos analizaron los cambios geopolíticos, estratégicos, políticos y comunicacionales que enfrenta el mundo.El panel estuvo compuesto por tres panelistas de lujo: Peleg Lewi, embajador de Israel en Chile, John Griffiths-Spielman, exgeneral de Ejército, licenciado en Ciencias Militares, máster en Seguridad Internacional (Universidad de Georgetown) y doctor en Estudios Americanos (USACH), y Robert Funk, doctor y magíster en Ciencia Política (London School of Economics,) y profesor asociado en la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile. La conversación fue conducida por el rabino Ari Sigal.Sergio Navón, director de la Palabra Israelita, destacó el rol de los medios de comunicación como vehículos de conocimiento, y explicó que esa convicción fue la motivación para organizar el panel.Alianzas regionales y realineamientosEn la instancia, el embajador Peleg Lewi enfatizó el cambio en las dinámicas regionales y la necesidad de ampliar alianzas más allá de las tradicionales. Destacó que hoy emergen socios relevantes en la región: “El proceso de normalización que tuvimos con Bahréin y los Emiratos Árabes, ha sido exitoso. Ellos resultaron ser los mejores aliados de Israel en los últimos dos años. No hubo manifestaciones antiisraelíes en esos países; la única compañía aérea que siguió volando durante toda la guerra contra Israel fue Flydubai; no devolvieron embajadores; no aplicaron sanciones; no hay BDS. Nuestros mejores amigos, al final del día, fueron Bahrein y los Emiratos. Si pudiéramos agregar a Arabia Saudita, estaríamos mejor”, explicó.Lewi abordó también la complejidad del conflicto con Hamás y reflexionó sobre la necesidad de un Estado palestino que no represente una amenaza. “Han tenido cerca de 13 oportunidades de conformar un Estado palestino, empezando el 29 de noviembre de 1947. Hoy necesitamos un vecino que no nos pueda amenazar”, subrayó.“From the river to the sea we will always be…" los israelíes no se irán a ninguna parte, y los palestinos tampoco, por lo tanto, tenemos que aprender a vivir, y para ello se necesitan acuerdos con países que den garantías”, dijo.De la inteligencia a la política: lecciones para ChileEl ex general John Griffiths-Spielman centró su intervención en las lecciones militares y de inteligencia que pueden extrapolarse de Israel a otros Estados. Advirtió que Chile está muy lejos de contar con un sistema de inteligencia robusto e integral: “La inteligencia puede informar, pero el nivel político tiene que actuar”, afirmó.Desde la perspectiva geoestratégica, Griffiths-Spielman consideró los últimos años como un periodo de cambios decisivos en Medio Oriente y recalcó que, desde lo militar, lo ocurrido constituye “el cambio geopolítico y militar más importante en la región en las últimas décadas”, y que este escenario es favorable a Israel.En clave local, advirtió sobre el aumento de conflictos en el mundo y anticipó un escenario “no muy pacífico”. Aunque se dice que Sudamérica es la región más pacífica del mundo en términos de conflictos armados, dijo que, a la vez, es la región más violenta: “Aquí se produce el 85% de todos los secuestros en el mundo y los niveles de criminalidad están disparados”. Mucho de esto, agregó, se debe a que “los Estados son frágiles y les cuesta hacer frente al crimen y eso los lleva a recurrir a las Fuerzas Armadas como una segunda opción de seguridad, lo que termina degradando tanto a las FF.AA. como a las de orden”, aseguró.En ese sentido, resaltó que Israel tiene un Estado robusto y ha sido eficiente en el uso de la fuerza para lidiar con una situación tan compleja como la que impuso Hamás, explicando que ello responde a amenazas no convencionales, motivadas por razones políticas-terroristas.Narrativas, juventud y comunicaciónEl académico Robert Funk puso el acento en la batalla de las narrativas y en la influencia que tienen las nuevas generaciones en el discurso público. “Hemos perdido una generación de jóvenes que se ha sentido seducida por discursos que hablan de genocidio porque recurren a la emoción; eso es un gran problema, porque ellos ocuparán cargos de decisión en el futuro”, sostuvo. Por ello, enfatizó que las estrategias de Israel ya no deben limitarse al poder militar, sino que requieren políticas comunicacionales y acciones culturales que transformen percepciones.En esa línea, John Griffiths se refirió al ciberespacio como “una quinta dimensión de la fuerza”, que es digital, donde cuesta identificar lo verdadero y lo falso. Lo catalogó como “otro desafío para el que debemos preparar a la nueva generación. El poder de lo comunicacional es brutal y los comandantes deben entender esto”, expresó.Relación de Chile e IsraelEl embajador Lewi destacó la relación de más de 70 años entre ambos países y recordó que el presidente Piñera decía que hay una sinergia especial entre Israel y Chile. Esto lo ejemplificó aludiendo a la Comunidad Chilena de Israel: “Es la comunidad más coherente que hay, de todos los países americanos y de todos los países europeos. Lo que hacen es muy importante: están presentes, Chile está siempre presente. Y para Chile creo que Israel también es muy importante”, destacó.John Griffiths recordó un hecho que quizás pocos tenían en sus registros: cuando Chile enfrentó dos graves crisis en 1978, bajo restricciones de EE.UU. e Israel prestó apoyo. “Eso no debemos olvidarlo”, dijo enfático, y criticó la reciente intención de “diversificar” la relación militar: “Eso no se compra, se construye una relación estratégica, y cambiar eso toma décadas”.Por último, advirtió sobre la previsibilidad de nuevas tensiones entre Occidente y otros bloques, dejando entrever que debemos estar atentos, porque “Israel podría ser la punta de lanza de lo que se viene”.AntisemitismoPara el académico Robert Funk, vivimos en una época en que la rabia y la desconfianza impulsan la política, un fenómeno cuyas raíces se remontan a la crisis económica de 2008-2009. Desde entonces, una cadena de crisis —como la Primavera Árabe, Occupy Wall Street, el Estallido Social en Chile y la pandemia— han generado un clima de frustración e incertidumbre global. A esto se suma el miedo al futuro y a los cambios, lo que, en su opinión, produce una demanda por certezas que conduce a liderazgos extremistas y autoritarios, como los que estamos viendo en distintos países.“En ese contexto de malestar social, el antisemitismo —el odio más antiguo del mundo— encuentra terreno fértil. Combatirlo requiere no solo enfrentar el odio, sino también luchar contra la rabia, la incertidumbre y la pulsión por seguir liderazgos autoritarios”, indicó.Convergencias y desafíos futurosA lo largo del panel, los expositores coincidieron en varios puntos: la creciente complejidad del escenario regional, la importancia de fortalecer los sistemas de inteligencia y la capacidad estatal, el papel fundamental de la comunicación en tiempos convulsos y la necesidad de acuerdos internacionales que proporcionen garantías. También destacaron el valor estratégico de las relaciones bilaterales entre Israel y Chile, como parte de una alianza que combina historia, cooperación y desafíos comunes para el futuro.

De la sucá a la Torá: cuando terminar es volver a empezar.

Hay momentos del calendario judío en los que las fiestas parecen sucederse casi sin dejarnos respirar. Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot, Sheminí Atzeret y Simjat Torá. Tefilot, ayuno, sucá, lulav, encuentros, introspección y alegría.Y de pronto llegamos al final.Pero quizás ésa sea precisamente la pregunta que estos días quieren dejarnos: ¿qué hacemos con todo lo vivido cuando la fiesta termina?Sucot comienza sacándonos de casa. Durante siete días abandonamos, aunque sea simbólicamente, la seguridad de nuestras paredes y habitamos una construcción frágil.בַּסֻּכֹּת תֵּשְׁבוּ שִׁבְעַת יָמִיםBasucot teshvú shiv'at iamim.“En sucot habitarán durante siete días.”(Vaikrá 23:42)Después de Rosh Hashaná y Iom Kipur, días en los que nos preguntamos quiénes somos y quiénes queremos llegar a ser, Sucot nos invita a salir. A dejar por un momento nuestras certezas y mirar el cielo a través del sjaj.Pero después de siete días ocurre algo extraño. La Torá podría simplemente decirnos: terminó Sucot, vuelvan a sus casas.Sin embargo, agrega un día:בַּיּוֹם הַשְּׁמִינִי עֲצֶרֶת תִּהְיֶה לָכֶםBaiom hashminí atzéret tihie lajem.“El octavo día tendrán una asamblea solemne.”(Bamidbar 29:35)Nuestros sabios encontraron en Atzeret la idea de detenerse. Como si después de tantos días intensos Dios nos dijera: todavía no se vayan.Rashí recoge una hermosa imagen: un rey invita a sus hijos a una celebración y, cuando llega el momento de despedirse, les pide que permanezcan un día más:קָשָׁה עָלַי פְּרֵדַתְכֶםKashá alai preidatjem.“Me resulta difícil vuestra separación.”Sheminí Atzeret nos invita entonces a quedarnos un instante más. A no correr inmediatamente hacia lo próximo. A mirar lo vivido y preguntarnos qué queremos llevar con nosotros.Y entonces llega Simjat Torá.Llegamos a las últimas palabras de la Torá. Moshé muere, terminamos Devarim. Pero casi sin detenernos volvemos a comenzar:בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִיםBereshit bará Elohim.“En el comienzo creó Dios…”No esperamos una semana. Terminamos y comenzamos nuevamente.Quizás ésa sea una de las imágenes más poderosas del judaísmo: no existe un final que no pueda convertirse en un nuevo comienzo.Cada año volvemos al mismo Bereshit, pero nosotros ya no somos exactamente los mismos. Regresamos después de haber vivido otro año, con nuestras alegrías y pérdidas, nuestros aciertos y errores, nuestras preguntas y esperanzas.La Torá es la misma. Nosotros somos quienes volvemos diferentes.Y entonces descubrimos que estas tres festividades forman un único recorrido:Sucot nos enseña a salir.Sheminí Atzeret nos enseña a detenernos.Simjat Torá nos enseña a volver a empezar.Tal vez ésta sea también la conclusión del largo camino que comenzó en Elul y atravesó los Iamim Noraim.No podemos permanecer eternamente en Iom Kipur. Tampoco podemos vivir todo el año dentro de la sucá ni bailar permanentemente alrededor de la Torá.Tenemos que regresar a casa, al trabajo, a nuestros vínculos, a nuestras responsabilidades y a nuestra rutina.La pregunta no es si volvemos.La pregunta es cómo volvemos.Ojalá podamos llevar algo de la fragilidad de la sucá para ser más humildes; algo delatzor, del detenernos, de Sheminí Atzeret; y mucho de la alegría de Simjat Torá para recordar que, mientras seamos capaces de volver a comenzar, ninguna historia está definitivamente terminada.Jag Sameaj.

Mauricio Russo Camhi: el arte de hacerse camino

Antes de ser artista, Mauricio Russo Camhi fue un niño inquieto. Uno de esos que necesitaba hacer cosas con las manos: diseñar, dibujar, construir. La revista Mecánica Popular era una fuente de inspiración y cualquier material podía transformarse en algo nuevo. Madera de balsa, metal, alambre. Había curiosidad, pero también una necesidad de crear.Tenía 13 años cuando una visita escolar al Museo Nacional de Bellas Artes cambió algo. Allí vio los móviles de Alexander Calder y quedó profundamente impresionado por aquellas estructuras que parecían desafiar el equilibrio mientras se movían en el aire. Al volver a su casa construyó su primer móvil, siguiendo un folleto que le habían entregado a la salida.Nunca dejó de hacerlo.“Durante toda mi vida he construido móviles, ya sea por placer propio, para algún regalo o para algún familiar”, cuenta Mauricio en conversación con La Palabra Israelita. Con los años, aquella pasión de infancia se transformó en un trabajo más profesional y dedicado. Y también en una forma particular de mirar el mundo: en su obra nada parece completamente quieto.Esa sensibilidad convive con otra parte esencial de su historia. El judaísmo, dice, no llegó a su vida como una elección tardía, sino como algo inherente a ella. Su familia, vinculada a una historia de inmigración al sur de Chile y de esfuerzo, mantuvo las tradiciones y las festividades. Lo mismo que hoy intenta transmitir a sus hijos y nietos.Quizás por eso, cuando habla de su obra, aparecen naturalmente conceptos como generaciones, transmisión, memoria y comunidad. También el movimiento de las personas que deben abandonar un lugar, recorrer distancias y construir una vida en un territorio diferente. Son temas que aparecen de manera indirecta en su trabajo, pero que tienen una resonancia evidente con su propia historia.Mauricio también encuentra inspiración en relatos antiguos. Pandora, Damocles y Atlas son algunas de las obras nacidas de su interés por la mitología, no solo por sus historias, sino por las enseñanzas que permanecen detrás de ellas.Ahora, esa mirada llega al Mercaz. Hace tiempo que quería exponer allí y siente que encontró una oportunidad especial: encontrarse directamente con un público que, según explica, puede ser especialmente sensible a su propuesta.El título de la exposición —tomado de una de sus obras— habla precisamente de eso: de avanzar. De hacerse camino, atravesar obstáculos y seguir adelante. En ese recorrido quedan experiencias, algunas positivas y otras negativas, pero todas forman parte de la travesía.Y hay algo que Mauricio espera especialmente de esta muestra: el encuentro. “Para mí es vital tener la posibilidad de expresarme y de interactuar con quienes visitan la exposición”, señala en conversación con La Palabra Israelita. Porque quiere escuchar sus inquietudes, conocer sus sensibilidades y, sobre todo, que algo de lo que allí ocurra permanezca.Quizás ese sea, finalmente, el verdadero sentido de su trabajo: poner algo en movimiento y confiar en que, una vez que la obra encuentra al otro, el movimiento continúa.

Israel vuelve a las urnas: Cinco claves para entender unas elecciones decisivas

El escenario del próximo 27 de octubre es muy distinto a cuando se votó por última vez, en noviembre del 2022. Entre ambas elecciones ocurrió la masacre del 7 de octubre, comenzó una guerra que se extendió desde Gaza y Líbano hasta Irán, decenas de miles de reservistas pasaron largos períodos en uniforme y el país atravesó profundas transformaciones políticas y sociales.Sin embargo, una constante permanece: Benjamin Netanyahu vuelve a competir con posibilidades de encabezar el próximo gobierno.La última encuesta de KAN, publicada el 28 de septiembre, refleja lo ajustado de la contienda: el bloque encabezado por el actual primer ministro y el bloque opositor obtendrían 52 escaños cada uno. A nivel de partidos, Yashar, liderado por Gadi Eizenkot, se mantiene como la primera fuerza con 23 escaños, seguido por el Likud de Netanyahu con 21. 1. Un posible bloque de cambioLa principal novedad electoral es Eisenkot. Exjefe del Estado Mayor de las FDI, ingresó al gobierno de emergencia después del 7 de octubre y participó del gabinete de guerra. Posteriormente abandonó el Ejecutivo y terminó creando Yashar, partido con el que hoy disputa el primer lugar.Su perfil combina una extensa trayectoria militar con posiciones de centro. Ha defendido, entre otras medidas, una comisión estatal de investigación sobre las fallas que condujeron al 7 de octubre y un servicio militar o civil más amplio.En el mismo espacio opositor aparecen Bennett y Lapid, que compiten juntos por B’Yajad. Ambos ya gobernaron en 2021 mediante una coalición diversa que reunió derecha, centro, izquierda y, por primera vez, al partido árabe Ra’am.Más hacia la izquierda se encuentra Golán, líder de Los Demócratas, partido surgido de la unión del Laborismo y Meretz.Pero compartir el objetivo de reemplazar a Netanyahu no equivale a compartir una fórmula de gobierno. Los partidos árabes podrían obtener entre 12 y 14 escaños y convertirse nuevamente en árbitros de la elección.Mientras Golan defiende abiertamente la cooperación con ellos, Bennett y Eisenkot han planteado posiciones más restrictivas.2. Netanyahu y un bloque que se niega a desaparecerMuchos analistas pronosticaron el final de la carrera política de Netanyahu porque la masacre ocurrió bajo su gobierno y representó el mayor fracaso de seguridad de la historia reciente de Israel. Pero tres años después, continúa disputando el primer lugar.Netanyahu se ha resistido a crear una comisión estatal de investigación, mientras la oposición ha prometido establecerla si llega al gobierno.Conserva buena parte del bloque que lo ha acompañado durante los últimos años: Shas y Judaísmo Unido de la Torá entre los ultraortodoxos, Otzma Yehudit de Ben-Gvir y la lista conjunta del Sionismo Religioso encabezada por Smotrich.A ese campo podría sumarse Ofer Winter, general retirado cuyo nuevo partido, Amja Israel, oscila alrededor del umbral electoral y que podría alterar el equilibrio entre bloques.3. Una guerra que no terminaEn Gaza, el alto el fuego alcanzado en 2025 redujo los combates, pero siguen sin resolverse cuestiones centrales como el desarme de Hamás y la retirada israelí. Los ataques continúan y la reconstrucción permanece estancada.En el sur del Líbano, Israel mantiene una zona de seguridad mientras las negociaciones para conseguir el desarme de Hezbolá y una eventual retirada israelí continúan sin solución definitiva.El frente más peligroso sigue siendo Irán. Desde los ataques conjuntos estadounidense-israelíes del 28 de febrero, el conflicto continúa activo, aunque Washington busca una salida diplomática. La seguridad seguirá, por lo tanto, condicionando estas elecciones.4. El reclutamiento ultraortodoxo y el carácter del EstadoDurante décadas, decenas de miles de estudiantes de yeshivot estuvieron exentos del servicio militar. Después de tres años de guerra y largos períodos de movilización de reservistas, esa situación genera una oposición creciente.La Corte Suprema anuló por unanimidad una ley que impedía temporalmente arrestar a ultraortodoxos que evadieran el reclutamiento.Y aquí aparece una división clara: los partidos ultraortodoxos buscan proteger esas exenciones, mientras el bloque de cambio propone mecanismos para ampliar su incorporación al servicio militar o civil.La discusión va mucho más allá del Ejército. Se trata de quién asume las obligaciones de la ciudadanía y de la relación entre religión y Estado.5. Israel frente al mundoCon Estados Unidos, la relación gubernamental continúa siendo estrecha bajo Donald Trump, pero las encuestas muestran una erosión del apoyo a Israel especialmente entre los demócratas y también entre los republicanos más jóvenes.En Europa, las diferencias respecto de Gaza, los asentamientos y la cuestión palestina han provocado mayores tensiones diplomáticas y comerciales.América Latina presenta un escenario diferente. Cambios políticos recientes permitieron acercamientos con Chile, Bolivia, Colombia y Honduras, mientras Argentina mantiene bajo Javier Milei una de las relaciones más estrechas con Israel de la región.El 27 de octubre, Israel no decidirá solamente su futuro. También deberá responder preguntas que quedaron abiertas desde el 7 de octubre: quién debe asumir responsabilidad, quién debe servir en el Ejército, cómo terminar las guerras abiertas y qué relación quiere construir el país con sus propios ciudadanos y el mundo.

Mensaje de Iom Kipur de David Bortnick, Director del Círculo Israelita de Santiago

En estas horas finales de Iom Kipur, comenzando Neila, es un buen momento de parar un segundo, mirar a nuestro alrededor y ver qué es lo que tenemos.Por eso, hoy me gustaría hacer un ejercicio con todos ustedes y espero que me puedan acompañar en él.Me gustaría que miremos a la persona que tenemos al lado, a la familia que tenemos en frente, a la familia que está atrás y una mirada a todas las personas que hoy están sentadas junto a nosotros, compartiendo el día más sagrado de nuestro calendario.Muchas de las familias y personas que vemos, de seguro las conocemos y las llamamos amigos, quizás solo las conocemos a lo lejos o bien, no las conocemos del todo. Sin importar esto, todos sabemos por qué estamos acá y todos sabemos de la importancia de que estén sentados junto a nosotros. Sabemos que no son solo personas y familia, sino que somos una comunidad.La comunidad no es solo una hermosa sinagoga, es más que los rabinos que nos acompañan, la comunidad somos cada uno de nosotros. Somos nosotros los que le damos calor y vida a estas paredes. Somos nosotros los que le damos un sentido a este lugar y lo más importante, somos nosotros los que debemos darle continuidad.Tiempo atrás, en una charla comunitaria, escuché un concepto muy simple que me marcó y que transformó la forma en cómo mirar a las instituciones comunitarias, entre ellas a nuestro querido Mercaz.Esta persona señaló que nuestra generación es afortunada de haber nacido en un lugar en donde la vida judía ya estaba arraigada, en donde existían instituciones comunitarias fuertes y establecidas. Existían comunidades religiosas, colegios, centros médicos, instituciones de ayuda comunitaria entre otras. Al nacer con estas instituciones funcionando, pasa que uno las da por hecho y no piensa que tiempo atrás estas no existían y que fueron familiares nuestros, que ante una necesidad, trabajaron, le dedicaron parte de su vida y recursos a la creación de estas instituciones que garantizan una vida judía sostenible en este rincón del mundo.Pero ¿qué pasa si hoy no nos preocupamos de nuestras instituciones?, ¿qué pasa si no nos preocupamos de nuestra comunidad?Es responsabilidad nuestra, tomar la posta que nos entregaron nuestros familiares y aportar nuestro granito de arena a asegurar la continuidad de nuestra comunidad. Cuando escuché este mensaje, mis hijos estaban en el gan babait, que para los que no saben es una sede del Instituto Hebreo para los niños más chiquitos aquí en el Mercaz y también en la NBI.Como venía todos los días a dejar y a buscar niños, poco a poco mi familia y yo empezamos a asistir a las actividades que el Mercaz organizaba. Purim, Seder de Pesaj, sucot, Jánuca, entre otras, para luego empezar a involucrarnos cada vez más. Clases con el rabino, luego en reuniones para compartir nuestra visión y a trabajar junto a varios equipos en iniciativas para hacer de esta comunidad, la comunidad de todos, hacer del Mercaz no solo la comunidad de cada uno, sino la casa de cada uno.Ha sido un periodo hermoso, en donde junto con la Mary, mi señora, hemos podido aprender de muchas personas, nos ha dado la oportunidad de desarrollarnos, nos ha brindado la oportunidad de crecer y convertirnos en mejores personas y nos ha permitido llevar el judaísmo a nuestras casas y traspasárselo a nuestros hijos.Hoy, en este Neilá, les quiero hacer una invitación. Los quiero invitar al Mercaz. Quiero que sientan la libertad de hacer del Mercaz su espacio. Necesitamos de cada uno de ustedes para seguir fortaleciendo nuestra comunidad. Las posibilidades son infinitas y les aseguro, la retribución es gigantesca. Nosotros como familia, estamos felices y orgullosos de pertenecer al Mercaz, en donde encontramos nuestra casa y de todo corazón queremos que más familias lo puedan experimentar.En el Mercaz hay gente maravillosa. Acérquense, conózcanla, convérsenles. Cuéntenles de qué quieren del Mercaz.Preséntenles un proyecto. Participen de las actividades, traigan a su familia. Involúcrense.El Mercaz es nuestra casa, que nos ha acompañado por muchos años y es responsabilidad de nosotros asegurar que nos siga acompañando por muchos más.

Mensaje de Iom Kipur de Micaela Klas, Madrijá de Tzeirei Ami y estudiante de Ingeniería Comercial

Muchas gracias, Rabino Eduardo, por invitarme a compartir unas palabras. Birshut haRab, querida comunidad: Yom Kipur es probablemente uno de los momentos más personales del año. Es un momento en que cada uno se conecta con D’s desde su propio lugar, con sus pensamientos, sus errores, sus agradecimientos y todo lo que lleva adentro.Pero hay algo muy lindo en que, aunque sea un momento tan personal, lo hacemos todos juntos, y por momentos en silencio, mirando hacia Yerushalayim. Creo que justamente ahí está lo especial: cada uno está viviendo su propio momento, pero al mismo tiempo somos parte de algo mucho más grande. De una comunidad, de una tradición y de una historia compartida.Como madrijá de muchos de sus hijos, nietos o hermanos, paso mucho tiempo con los chicos de la comunidad. Ellos me enseñan algo increíble todos los días: a pedir y dar perdón con una flexibilidad y facilidad envidiable. Los niños no se quedan atrapados en el orgullo ni en quién tuvo la razón. Piden perdón, sueltan y siguen adelante.A medida que vamos creciendo eso se nos hace cada vez más difícil. Nos cuesta más soltar, reconocer cuando nos equivocamos o simplemente dar el primer paso.Creo que ahí tenemos una responsabilidad muy importante con ellos. Dado que los chicos aprenden muchísimo más de lo que ven que de lo que les decimos.Cuando nos ven parar, pensar sinceramente en nuestras acciones, pedir perdón e intentar empezar de nuevo, les estamos enseñando con el ejemplo.Y eso es justamente lo que hacemos en Yom Kipur. Nos detenemos por un momento de todo lo que está pasando afuera y nos damos el espacio de mirar hacia adentro. De pensar quiénes fuimos este año, qué hicimos bien, en qué nos equivocamos y, sobre todo, quiénes queremos ser de ahora en adelante.Hay algo muy judío en eso. En entender que reconocer nuestros errores y querer ser mejores no nos hace más débiles. Al contrario, es parte de lo que somos y de los valores que queremos transmitir.Nuestra tradición no se transmite solamente con lo que le enseñamos a los chicos en una actividad, o con lo que les contamos sobre judaísmo. También se transmite en momentos como este, donde ven a sus papás, abuelos, hermanos y a toda una comunidad pararse juntos frente a D’s.La fuerza con la que nosotros vivamos nuestro judaísmo hoy va a influir en la fuerza con la que ellos elijan vivirlo mañana.Así que aprovechemos para conectarnos de verdad, cada uno desde su lugar.Que este Yom Kipur nos recuerde que, aunque cada uno esté viviendo su propio momento, estamos parados juntos, conectados por una misma tradición, una misma historia y por el judaísmo que queremos seguir transmitiendo de generación en generación.

Mensaje de Iom Kipur de Claudio Lanis, Magíster en Estudios Políticos.

Quizás una de las obras más famosas del pensador florentino Nicolás Maquiavelo, es “El Príncipe”. Podríamos decir que “El Príncipe” es un manual perfecto para que un individuo logre el poder y lo mantenga. En la obra el autor nos enseña cómo por medio de la mentira, el engaño, prepotencia y la violencia entre otros, es posible obtener el poder y todo sin tener ningún conflicto moral. Una de las cosas interesantes de la obra es que fue escrita hace más de quinientos años y sigue plenamente vigente. Maquiavelo es el maestro de la sospecha, quiere que perdamos la inocencia, quiere que dudemos del hombre, es decir, de nuestras acciones.Para cualquiera de nosotros se hace incomprensible concebir cómo un pensador de la talla de Maquiavelo puede escribir una obra que ensalce todos los males del hombre para que sean usados en provecho de la vileza. Lo hace con una pluma que envuelve. Describe las malas conductas de manera que sean digeridas sin remordimientos. En el alma moderna, un elemento característico es el dudar del bien. El peligro es que al dudar del bien nos acercamos al mal.La historia de la humanidad es testigo de una infinidad de príncipes. Gobernantes que han sido despiadados, que han abusado del poder y la violencia para conseguir sus fines. Nuestro pueblo conoce muy bien a estos príncipes. Pero no solamente príncipes gobernantes, también príncipes individuos, embelesados por el mal han descargado su virulencia hacia nosotros. Como víctimas de estos príncipes es nuestro deber denunciarlos.Pero si leemos con más detención la obra y profundizamos entre líneas veremos que lo que el florentino pretende es mostrarnos la malignidad para así reconocerla. Si reconocemos al príncipe podremos enfrentarlo. Enfrentar al mal no es una tarea fácil ya que la tentación que ejerce el príncipe es inmensa. Para Maquiavelo el bien siempre se monta sobre el mal.Ahora pensemos y reflexionemos, ¿cuántas veces en el último año hemos actuado como el príncipe. ¿Cuántas veces hemos sido altaneros, prepotentes, mentirosos y crueles? ¿Habremos sido capaces de reconocernos como un príncipe? El príncipe no es más que un espejo donde nos reconocemos. Quien hace el mal no puede ser feliz. Uno de los frenos que tiene el hombre para corregir su actuar es la vergüenza, ¿habrá alguno que haya sobrepasado esta barrera? Perder la vergüenza es la pérdida de la moral.Si releemos la obra y escarbamos un poco más, entenderemos cómo Maquiavelo propone enfrentar al príncipe. El autor nos entrega una solución y esta es por medio de la conciencia, entendiendo la conciencia como el puente que separa el bien del mal. Para el autor el pueblo, es decir nosotros, somos los únicos virtuosos ya que nuestro fin es honesto. Está en manos del pueblo impedir al malvado gobernar ya sea a la sociedad o nuestra alma. Esto también lo traslada al individuo, el pensador aboga por la libertad y bienestar del pueblo.Debemos reparar en nuestro comportamiento. Las relaciones se basan por medio del amor y la moral. La interacción con el prójimo debe ser acción y no solo declaración. El que actúa en favor del prójimo termina actuando en favor de uno mismo. El pensador entre líneas nos aclara que ser buena persona no depende del régimen, solo depende de nosotros, es decir de nuestra conciencia.El puente que propone Maquiavelo nos permite reparar nuestro comportamiento. Si el ofensor pide disculpas por sus acciones entonces significa que su conciencia ha prevalecido. Disculparse es uno de los actos de humildad más profundos. También si el ofendido acepta las disculpas estamos frente a un acto de amor profundo, amor de benevolencia. ¿Podemos asegurar que somos capaces de transitar por el puente de nuestra conciencia? Si nos miramos al espejo vemos a un príncipe o nos vemos en nuestra dimensión más íntima, el espejo es el reflejo de nuestra alma. Solo en la intimidad de esa mirada podremos responder en qué lado del puente estamos. Como escribió el pensador nos reconocemos como lobos con piel de oveja.En un adelanto al tiempo propone la separación del Estado en dos, poder terrenal y poder celestial. Pero aclara que a pesar de que estos caminos deben transitar por vías separadas habrá un puente que los conecte, ese puente es la moral. El comportamiento ético en cualquiera de los dos Estados siempre estará del lado del bien.Todos los años al llegar a este momento nos angustiamos por nuestras acciones. La razón es que no sabemos qué pasará, el futuro se aprecia amenazante. La angustia se presenta porque tenemos conciencia del yo, es decir, de lo que hicimos. La angustia revela al hombre lo negativo. El remedio para la angustia es la fe, ya que esta es esperanza. Entonces si todos los años nos angustiamos por nuestras acciones está en nosotros buscar la oportunidad de encontrar el puente.Para poder transitar por este puente de virtud es necesario estar en paz. Solo la paz trae la tranquilidad necesaria para ponderar nuestras acciones. Dios nos entregó el libre albedrío, más somos nosotros quienes administramos nuestro comportamiento, por lo que no debemos culpar a otros por nuestras faltas. Reconocer la falta y perdonar nos acerca a Dios.He acá otra advertencia, acercarse a Dios no significa imitarlo. Los atributos de Dios son de Dios y los atributos del hombre son del hombre. Cuando nos transformamos en príncipes asumimos que tenemos el poder de Dios. Gran error, el poder del príncipe y el de nosotros siempre debe estar supeditado al eterno, de cualquier otra forma nos convertimos en ídolos. Por medio del intelecto uno consigue todas las cosas. Por medio de la voluntad nos unimos a todas las cosas.El perdón es ciertamente una de las más grandes capacidades humanas y quizás la más audaz de las acciones, en la medida en que intenta lo aparentemente imposible, deshacer lo que ha sido hecho, y logra dar lugar a un nuevo comienzo allí donde todo parecía concluido.¿Cuántas familias y amigos están enemistadas por no transitar por el puente. La mayoría de las veces se debe a la vergüenza, entendida esta como un escudo contra un orgullo mal entendido. La vergüenza no es más que nuestra vulnerabilidad, nos muestra indefensos. La vergüenza es una característica solo de los seres humanos, la razón se debe a la tensión entre nuestra dimensión espiritual y la terrenal.Al finalizar la obra, Maquiavelo nos da una esperanza que reconforta. Hace un giro inesperado. Alienta al príncipe a sacar todas sus virtudes nobles y ponerlas a disposición de un bien superior. Esto mismo lo podemos transferir a nosotros. En lo profundo del príncipe, es decir nosotros, siempre encontraremos virtudes positivas, esas que hacen que nuestras acciones sean buenas y moralmente correctas. Nuestro pueblo contó con un libertador, Moisés, quien rompió las cadenas del príncipe faraón y guio a su pueblo a la tierra prometida. ¿Seremos capaces de romper nosotros nuestras cadenas y así llegar a la consumación de la gran obra divina, que no es otra cosa que la vida buena?JATIMÁ TOVÁ

Mensaje de Iom Kipur Ariela Agosin, expresidenta de la Comunidad Judía de Chile.

Shaná Tová y muchas gracias por invitarme a decir unas palabras.Como ven tengo algunos problemas de movilidad y me cuesta mucho estar de pie. Les confieso que, al principio de Yom Kipur, en Kol Nidrei, para la primera AMIDA, dije:“אם אי אפשר לעמוד אז לא עושים עמידה” “Im Y Efshar laamod, az lo osim amida”, si no me puedo parar, no hago la amida, que significa literalmente estar de pie. Es al fin y al cabo un rezo para hacerlo parado.Pero después me detuve un segundo y dije: ¡NO! No sé qué dicen los sabios o la Halajá al respecto – y desde ya pido perdón al rab si es una barbaridad – pero yo voy a hacer la amidá sentada, como pueda.Porque quiero vivir este yom kipur a fondo, lo necesito y sé que todos los necesitamos, necesitamos este STOP obligado que nos da el judaísmo, para pensar, meditar, hacer introspección, perdonar, pedir perdón, perdonarnos a nosotros mismos y pensar en lo que realmente importa.Ahora que las puertas empiezan a cerrarse cuando comienza la Neila, podemos estar muy ansiosos porque estamos cansados y tenemos hambre y aún queda un rato…. O podemos estar muy ansiosos porque queda poco tiempo para este proceso de introspección que nos regala el judaísmo y hay tanto en qué pensar. Optemos por la segunda ansiedad.Y como no queda mucho tiempo, es necesario priorizar. Pero priorizar no es sólo decidir un orden, sino que es elegir. El rabino Jonathan Sacks escribió que se puede vivir sin sentido, pero que es una terrible pérdida.Y se puede vivir también una Neila sin sentido, pero es una triste y grave pérdida, no la desaprovechemos.En este caso, elegir es decidir qué es lo que le da sentido a nuestras vidas.Y quizás esa sea una de las preguntas más importantes que podemos hacernos hoy:Qué es lo realmente importante. Hay algunas ideas que no saltan a todos a la mente:La familia, los amigos, nuestra comunidad, nuestro judaísmo, nuestro pueblo, Israel o una misión específica. A veces unos minutos, horas, días o meses de propósito le pueden dar sentido a una vida completa.Saben, después que se destruyó el Beit Ha Mikdash, nos quedamos sin el gran templo, sin el lugar más sagrado donde estaba el arca de la alianza, sin el Cohen Hagadol -aunque por supuesto tenemos nuestro gran rabino-, todos ellos eran esenciales en Yom Kipur, la labor más sagrada e importante del Cohen hagadol era precisamente en Yom Kipur. PERO, seguimos haciendo Yom Kipur, ¿por qué? Porque quedamos nosotros, el pueblo judío, nuestras oraciones, nuestras costumbres y hoy tenemos además a Israel, cómo soñaron nuestros abuelos y bisabuelos con algo así, es una maravilla. Nosotros, nuestras oraciones y nuestras acciones somos el Beit Hamikdash.Entonces, honremos esa historia milenaria, seamos nosotros el Kodesh Hakodashim, pensemos en lo esencial, incluyendo nuestro círculo más cercano por supuesto y también a Am Israel. Sé que nuestros deseos compartidos para Am Israel son simples y tan complejos a la vez:Que las familias de Eretz Israel puedan vivir una vida normal, en paz, que sus hijos no tengan que ir más a la guerra y que no tenga que correr a los refugios ni construir una habitación segura. Que nuestros hijos y los de todo Am Israel puedan caminar por las calles del mundo orgullosos de su judaísmo y sionismo. Recemos por ello pero también busquémoslo activamente desde donde podamos, cómo podamos, todos podemos hacer algo al respecto.¿Saben? La vida y nuestros pensamientos se llenan con una facilidad impresionante, nos llenamos de urgencias, de trabajo, de deberes. Hagamos el esfuerzo por llenarla con lo que realmente importa, con sentido.Entonces, aprovechemos este ratito que nos queda de Neila, antes que vuelva el ruido de la vida cotidiana.Que cada uno encuentre aquello por lo que realmente quiere rezar.Quizás sea pedir perdón.Quizás sea agradecer.Quizás sea recordar a alguien que ya no está.Quizás sea pedir por nuestra familia, por salud, por Israel, o por la fuerza para cambiar algo que ¡sabemos que tenemos que cambiar! o hacer algo que ¡sabemos que podemos hacer y que haría una diferencia!Lo importante es que este tiempo y nuestras vidas tengan sentido.Querida comunidad, que entendamos todos que el tiempo es un regalo, que debemos aprender a distinguir lo urgente de lo importante y que encontremos el sentido y el propósito de nuestro tiempo en esta tierra.Gmar Jatimá Tová.

Prédica Yom Kipur Rabinos Lucas Lejderman (Pato) y Ari Sigal

Voy a empezar contando tres historias de personas que por culpa de malas decisiones a nivel valórico tuvieron resultados malos en sus vínculos.El primero, un joven muy exitoso profesionalmente, pero que está triste porque no tiene ningún tiempito para aumentar sus prácticas judaicas y espirituales.El segundo, el papá que solo trabajó y hoy está divorciado y los hijos no quieren hablar con él.El funeral de un padre que ni los hijos quisieran hacer su hesped.¿Qué exige Dios de nosotros en este momento de la historia?En el libro 21 lecciones para el siglo XXI, Yuval Noah Harari describe un ser humano amenazado por algoritmos, irrelevancia, manipulación y pérdida de sentido.La tradición judía responde que el ser humano nunca es irrelevante, porque fue creado betzelem Elohim, a imagen de Dios, y porque tiene una misión que ninguna máquina puede reemplazar: asumir responsabilidad moral, cuidar al otro, empatizar y convertir el mundo en una morada para la Presencia Divina.El peligro no es solamente que una computadora tome decisiones por nosotros.El verdadero peligro es que nosotros dejemos de decidir.Ahora que salió la 5.ª temporada de Fauda, hay una historia de estos últimos años que, para mí, expresa de manera extraordinaria qué significa la libertad judía y que el rav Gustavo la contó hace algunos meses.Eliya Cohen fue secuestrado el 7 de octubre desde el festival Nova. Pasó 505 días en cautiverio en Gaza.Le quitaron prácticamente todo.Le quitaron su casa. Le quitaron su familia.Le quitaron la luz del día.Le quitaron la posibilidad de saber qué estaba ocurriendo afuera.Le quitaron su comida, su privacidad y el control sobre su propio cuerpo.Y también le quitaron sus tefilín.Pero había algo que sus captores no podían quitarle: Su capacidad de decidir quién quería seguir siendo.Eliya contó que cada mañana se iba a un rincón. No tenía tefilín. Entonces cerraba los ojos e imaginaba que se los colocaba.Imaginaba las vueltas de la correa alrededor de su brazo.Imaginaba el tefilín sobre su cabeza.Imaginaba cada movimiento.Después hablaba con Dios y recitaba Shir Lamaalot.Día tras día.No había cuero.No había cajas.No había pergamino.Pero todavía había una decisión: “Ustedes pueden controlar dónde está mi cuerpo. Pero no pueden decidir quién soy”.Quizás esa sea una de las definiciones más profundas de libertad que podemos traer a este Iom Kipur. Porque la libertad más profunda no comienza cuando nadie puede obligarnos a hacer algo. La libertad comienza cuando, incluso bajo enormes presiones externas, todavía podemos preguntarnos: ¿Quién quiero ser?Y nosotros, gracias a Dios, no estamos en un túnel. Pero vivimos rodeados de otras fuerzas que intentan decidir por nosotros.Algoritmos que deciden qué vamos a mirar.Redes sociales que deciden qué debemos desear.Publicidades que nos dicen qué necesitamos comprar.La necesidad de aprobación que determina qué mostramos.Nuestros impulsos que nos convencen de que todo deseo debe ser satisfecho inmediatamente.Por eso, la pregunta de Iom Kipur no es solamente: ¿Somos libres?La pregunta es mucho más incómoda: ¿Qué estamos haciendo con nuestra libertad?La respuesta judía: la libertad no es hacer lo que deseo.Para el judaísmo, ser libre nunca significó simplemente satisfacer nuestros deseos. La libertad es la capacidad de gobernar esos deseos.Aquí entra el Musar, que comprendió algo extraordinariamente moderno: conocer el bien no garantiza practicarlo.Podemos saber perfectamente qué debemos hacer y, aun así, vivir de manera contraria.Podemos saber que tenemos que llamar a nuestros padres y no llamarlos.Saber que debemos pedir perdón y no pedirlo.Saber que debemos luchar contra todo tipo de injusticia y, aun así, callarnos.Saber que debemos ser más generosos y seguir encontrando razones para no dar.Saber que debemos guardar el teléfono cuando estamos con nuestros hijos y volver a mirarlo treinta segundos después.Por eso el Musar no propone solamente conocimiento. Propone entrenamiento moral: examen personal, repetición, disciplina, control del ego y transformación de nuestros hábitos.Kol Nidrei habla de palabras que pronunciamos y compromisos que no conseguimos cumplir. Cuántas veces dijimos: voy a estar más con mis hijos; voy a llamar a mis padres; voy a estudiar; voy a cuidar mi cuerpo; voy a involucrarme; voy a dejar el teléfono; voy a controlar mi enojo; voy a dar más; voy a estar más presente. Y pasó otro año.Esta noche no venimos solamente a liberarnos de promesas. Venimos a recuperar la capacidad de comprometernos. De elegir. De decidir conscientemente qué va a gobernar nuestra vida.Durante estas 25 horas quiero que una pregunta nos persiga: ¿quién gobierna mi vida? ¿Mis impulsos o mis valores? ¿El algoritmo o mi conciencia? ¿La comodidad o mi responsabilidad? ¿El miedo o mi misión? ¿Nuestra misión o nuestra necesidad de aprobación?¿Aquello que verdaderamente creemos o aquello que simplemente nos acostumbramos a hacer?Eliya Cohen no podía elegir dónde dormir.No podía elegir qué comer.No podía elegir cuándo salir.Pero cada mañana todavía podía elegir quién era.Nosotros tenemos infinitamente más libertad.La pregunta es si la estamos utilizando.Una de las respuestas judías a Harari, entonces, no es destruir la tecnología. No es escapar del mundo moderno. No es negar los algoritmos ni la inteligencia artificial.Es construir una interioridad suficientemente fuerte para que ninguna de esas fuerzas termine decidiendo quiénes somos.Porque tal vez esa sea una de las grandes misiones espirituales de nuestro tiempo: recuperar nuestra capacidad de elegir.Elegir nuestros valores.Elegir nuestras prioridades.Elegir nuestra generosidad.Elegir nuestra comunidad.Elegir nuestras mitzvot.Elegir qué clase de padres, hijos, amigos, parejas y seres humanos queremos ser.Y quizás eso sea, finalmente, la teshuvá.No solamente arrepentirnos de las decisiones equivocadas del año que pasó.Sino recuperar el derecho —y la obligación— de volver a decidir bien.Quiera Dios que de este Iom Kipur salgamos un poco más libres, un poco más responsables y, sobre todo, más profundamente humanos y judíos.

Prédica Yom Kipur Rabino Gustavo Kelmeszes

Kol Nidrei y el regreso a lo cotidiano. La kedushá, la tefilá y la renovación después del dolorHay canciones que uno escucha. Y hay canciones que, en determinados momentos, sostienen a una persona. En octubre de 1973, durante la Guerra de Iom Kipur, Israel vivía uno de esos momentos. Miles de familias no sabían dónde estaban sus hijos. Había radios encendidas, rumores, silencios y una pregunta que se repetía en miles de casas: ¿volverá?En aquellos días Naomi Shemer escribió לו יהי, Lu Yehi. Lo que había comenzado como una versión hebrea de “Let It Be” terminó convirtiéndose, con una melodía propia, en algo completamente israelí: casi una tefilá nacional. Soldados, maestros y padres le escribieron para contarle que la canción expresaba lo que ellos no podían decir y los ayudaba a atravesar la incertidumbre.Una de esas cartas llegó desde el kibutz Maoz Haim. Bracha Vardi había perdido en la guerra a su marido, Menajem, de 34 años, y había quedado con tres hijos pequeños. El mayor, Amijai, tenía seis. En el jardín infantil, después de aprender Lu Yehi, la maestra pidió a los niños que imaginaran palabras nuevas. Amijai expresó un único deseo: poder ver a su padre y no solamente a su madre. Luego agregó: Lu Yehi. Ojalá. Que así sea. Naomi Shemer respondió que, si su canción había ayudado a ese niño a rezar, para ella era suficiente.Antes de saber que Menajem había muerto, Bracha le había enviado al frente una carta copiándole la canción. Regresó sin haber llegado a destino. Dos meses después de su muerte nació otro niño en la familia. Le pusieron Menajem. No es una historia con final feliz: el padre no volvió y la familia tuvo que aprender a vivir con la ausencia. Pero dentro de la pérdida apareció una tefilá, y dentro del duelo, una nueva vida que recibió el nombre de quien ya no estaba. Eso no es olvidar. Eso es התחדשות, hitjadshut. Renovarse no significa regresar al punto anterior al dolor, sino descubrir que, incluso después del משבר, mashber, todavía puede nacer algo.Quizás allí haya algo esencial de Kol Nidrei. Rezar no significa tener todas las respuestas. A veces la tefilá nace precisamente cuando no las tenemos, cuando llevamos a Dios nuestra esperanza, nuestra gratitud, nuestro miedo, nuestra pérdida e incluso nuestro enojo. Seguimos hablando y pidiendo porque creemos que, aun cuando no comprendemos, no estamos solos.Por eso necesitamos la קדושה, kedushá: apartar por unas horas el ruido cotidiano y abrir un espacio para el encuentro con Dios. En Iom Kipur agradecemos, pedimos, confesamos, recordamos y decimos:סְלַח לָנוּ מְחַל לָנוּ כַּפֵּר לָנוּSlaj lanu mejal lanu kaper lanuPerdónanos discúlpanos concédenos expiaciónEntramos en la kedushá para acercarnos a lo divino y regresar a la vida de otra manera. La palabra נורא, norá, aparece en la Torá cuando Yaakov escapa de Esav. Está solo, tiene miedo y no sabe qué será de su vida. Se acuesta en medio del camino, con una piedra como almohada, y sueña con una escalera que une tierra y cielo. Cuando despierta dice:אָכֵן יֵשׁ ה׳ בַּמָּקוֹם הַזֶּה וְאָנֹכִי לֹא יָדָעְתִּיAjén yesh Adonai bamakom hazé veanojí lo yadátiVerdaderamente Dios está en este lugar y yo no lo sabíaמַה נּוֹרָא הַמָּקוֹם הַזֶּהMa norá hamakom hazéQué sobrecogedor es este lugarLa presencia ya estaba allí. Lo que faltaba era que Yaakov se detuviera lo suficiente para descubrirla. Durante el año vivimos en la שגרה, shigrá, la rutina: trabajamos, resolvemos, contestamos mensajes y corremos hacia el próximo compromiso. Vivimos como si miráramos permanentemente el Waze. El Waze responde: ¿cómo llego al próximo lugar? Iom Kipur pregunta: ¿dónde estoy? ¿Qué lugar tiene Dios en mi vida? ¿Dónde están mis vínculos? ¿Qué parte de mi vida funciona en automático? ¿Qué persona tengo tan cerca que dejé de verla?Iom Kipur es una מתנה, mataná, un regalo, y una הזדמנות, hizdamnut, una oportunidad para לעצור, laatzor: frenar. Un automóvil eléctrico debe detenerse y conectarse a una estación de carga. No se detiene porque haya fracasado ni porque el viaje terminó. Se detiene porque quiere seguir viajando. Mientras está quieto recupera la energía que necesitará para volver al camino.Quizás Iom Kipur sea nuestra estación de carga espiritual. Durante veinticinco horas detenemos el viaje y nos desconectamos del ruido cotidiano para volver a conectarnos con Dios. La tefilá, la Torá, el silencio, el Vidui, el Shemá, Kol Nidrei, Izkor y Ne’ilá crean ese espacio. Desde allí miramos nuestra historia, a quienes amamos, a quienes herimos, nuestros sueños y nuestros errores. La carga tiene sentido porque después viene el camino.La kedushá no es el destino final. Nos permite regresar al חול, jol, lo cotidiano, de otra manera. Después de Havdalá volvemos a la casa, al trabajo, a las conversaciones pendientes, a la sociedad real, a Israel real y a nosotros mismos, reales. Allí comienza la verdadera prueba. Si la tefilá termina cuando cerramos el Majzor, algo quedó incompleto: lo sagrado debe tocar la manera en que hablamos, perdonamos, cuidamos y actuamos.אַחֲרֵי הַחַגִּים יִתְחַדֵּשׁ הַכֹּלAjarei hajaguim itjadesh hakolDespués de las fiestas todo se renovaráEn Hitjadshut, Naomi Shemer recuerda las herramientas que quedaron en el patio: el martillo, la escalera y la azada. Después de elevarnos hay que volver a construir. משבר, mashber; נחמה, nejamá; התחדשות, hitjadshut: quiebre, consuelo, renovación. Lo vivimos como pueblo después del 7 de octubre, y cada uno lo vive también en su propia historia. La אמונה, emuná, no significa afirmar que comprendemos todos los dolores. Puede significar seguir buscando y rezando aun desde la pregunta. A veces no podemos volver a ser quienes éramos. Debemos preguntarnos qué podemos construir ahora con las herramientas que todavía tenemos. Eso es להיוולד מחדש, lehivaled mejadash: volver a nacer llevando nuestra historia.Yehuda Amijai recuerda aquellos problemas escolares de matemática: un tren sale de una ciudad y otro desde otra; ¿a qué hora se encontrarán? Pero pregunta lo que el libro no preguntaba: ¿qué sucederá cuando se encuentren? La matemática calcula el encuentro. La vida no. No sabemos qué conversación cambiará nuestra historia ni cuánto tiempo tendremos con quienes amamos. Yaakov también descubre un encuentro: וַיִּפְגַּע בַּמָּקוֹם, vayifgá bamakom. Iom Kipur une ambos movimientos: el encuentro con Dios y, desde esa profundidad, un encuentro más verdadero con el otro.Por eso el חשבון הנפש, jeshbón hanéfesh, no es solamente introspección. Es un balance espiritual y moral de la vida que recibimos y de lo que hicimos con ella. ¿Qué hice bien? ¿Dónde herí? ¿Dónde pude reparar y no reparé? Pero también: ¿qué no hice? La llamada que no hice, el abrazo que postergué, el perdón que dejé para más adelante, la conversación que evité, la persona que necesitaba que estuviera y yo estaba demasiado ocupado.עַל חֵטְא שֶׁחָטָאנוּ לְפָנֶיךָAl jet shejatanu lefanejaPor el pecado que cometimos ante TiEl Vidui es reconocer nuestras acciones, asumir responsabilidad y pedir la posibilidad de cambiar. Rosh Hashaná nos llevó al כלל, klal: el mundo y la creación. Iom Kipur nos lleva al פרט, prat: a mí, a aquello que nadie puede reparar en mi lugar. Rabí Zusia de Anípoli temía que en el cielo no le preguntaran por qué no había sido Moshé, sino: “Zusia, ¿por qué no fuiste Zusia?” No se nos pide vivir la vida de otro, sino responder qué hicimos con la vida que nos fue confiada.Todo el recorrido de Iom Kipur expresa ese movimiento. En Kol Nidrei frenamos. En Shajarit profundizamos el encuentro y nos preguntamos qué llevaremos de la kedushá al resto de nuestra vida. Así, cada momento del día nos conduce desde la detención y la memoria hacia la responsabilidad, la acción y el regreso. La cima espiritual sólo cobra sentido cuando abre nuevamente el camino cotidiano. En Izkor llevamos a la plegaria la memoria de quienes ya no están. En Maasim Tovim convertimos las palabras en acción. En Ne’ilá llegamos a la cima y repetimos ה׳ הוּא הָאֱלֹהִים, Adonai Hu HaElohim. Pero incluso allí falta algo fundamental: volver.El judaísmo no nos pide permanecer apartados de la vida. Nos pide llevar algo de la presencia divina a nuestra casa, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra comunidad, nuestra sociedad, Israel y la manera en que tratamos al otro. Ésa es la pregunta: ¿volvemos iguales o podemos להתחדש, lehitjadesh, renovarnos? No borrando la historia ni olvidando a quienes ya no están, sino haciendo algo nuevo con todo ello.Llegamos a Iom Kipur con lo que salió bien y con lo que salió mal, con lo que perdimos, con lo que todavía soñamos y con aquello que necesitamos reparar. Que sepamos frenar, rezar y escuchar. Que podamos reconocer la presencia divina allí donde, durante la shigrá, no supimos verla. Y que volvamos a la vida cotidiana no más perfectos, pero sí más despiertos; no sin heridas, pero sí con emuná; no empezando de cero, sino dispuestos a comenzar de nuevo.גְּמַר חֲתִימָה טוֹבָהGmar Jatimá Tová

YOM KIPUR: MILES DE VOCES, UNA SOLA COMUNIDAD

El Mercaz volvió a llenarse de vida durante Yom Kipur. Más de 3.600 personas participaron de las distintas tefilot, distribuidas en tres servicios paralelos liderados por cuatro rabinos.Familias, jóvenes, adultos mayores y niños se congregaron para detenerse, reflexionar y encontrarse con un profundo sentido de pertenencia.Compartimos las prédicas de los rabinos Lucas Lejderman (Pato), Ari Sigal y Gustavo Kelmeszes, así como los mensajes de Micaela Klas, Ariela Agosin y Claudio Lanis.Jatimá tová y shaná tová.

Prédica del rabino Eduardo Waingortin en Yom Kipur: Kol Nidre: el Titanic y el arca de Noé

1. El tripulante del TitanicCuentan que mientras el Titanic se hundía, un tripulante se puso a lustrar la platería: fuentes, candelabros, cubiertos. El agua entraba por los pasillos, la gente corría desesperada, pero él, concentrado, seguía sacando brillo.Un pasajero lo ve y le grita: “¡Corra, no sea insensato! ¿No ve que el barco se hunde?”. Pero él siguió en lo suyo.Aparece el capitán y le dice: “¿Qué hace lustrando plata? ¡Usted está loco! ¿No ve que nos vamos a ahogar?”.Y el tripulante lo mira y responde: “Mientras el barco no se hunda, todavía vale la pena seguir trabajando”.A veces, nuestro mundo se parece a ese Titanic. Parece que vamos directo hacia un iceberg. Miramos las noticias: tensiones geopolíticas, guerras desgarradoras, la amenaza constante contra el Estado de Israel y el rebrote del antisemitismo global. La inteligencia artificial, que avanza a pasos agigantados y nos hace preguntar qué lugar ocuparemos en el futuro (¡quizás el próximo año haya un robot acá dando la prédica, y ojalá sea más delgado y tenga más pelo que yo!).A nivel personal, la asimilación, la desconexión, la fatiga.Es muy fácil mirar afuera y sentir que estamos por hundirnos.2. La esperanza judíaPero hoy vine a hablarles de esperanza.Necesitamos ser como ese tripulante que no baja los brazos y sigue dando lo mejor de sí mientras el barco siga a flote. Aun cuando pareciera que todo anda mal.Od lo avdá tikvateinu. Aún no se ha perdido nuestra esperanza, dice nuestro himno de Israel. Y es que si hay algo profundamente judío, es mantener la tikvá: la fe obstinada de que podemos y debemos trabajar por un mundo mejor, aunque la realidad nos desafíe.Todos llegamos a esta noche de Iom Kipur cargados. Traemos en la espalda un año entero de desafíos y logros, de dolores y alegrías, de avances y pérdidas. Seguro que en tu año hubo momentos en que pensabas que tu Titanic se hundía. Pero estás acá. No te hundiste: seguiste dando lo mejor de ti, como ese tripulante.Y cuando pensaba en la imagen del Titanic, me di cuenta de que nosotros, como pueblo, no navegamos en un Titanic. Nosotros tenemos un símbolo mucho más potente: el arca de Noaj.3. El arca de NoéConocemos la historia: el mundo se había llenado de jamás: violencia, dolor, deshumanización, caos ¿Les suena conocido? El mundo colapsaba y D’s le pide a Noaj que construya un arca para salvar a la humanidad a través de su familia y de parejas de animales.Dice el midrash que mientras afuera había caos, adentro del arca había orden. Afuera hacía frío, pero adentro había calor. Afuera reinaba la oscuridad, pero adentro había luz.Yo siento que todos los que estamos hoy aquí buscamos exactamente eso: un espacio de calor, de orden y de luz. Un arca.Hoy, Iom Kipur nos trae un desafío.Si nos preguntamos ¿cómo sobrevivir al diluvio?, nos estamos haciendo la pregunta equivocada. El diluvio lo vamos a sobrellevar, porque somos el pueblo de la esperanza.Lo que nos tenemos que preguntar es ¿cómo se construye un arca? ¿Cómo transformamos nuestra vida en un refugio de paz en medio de la turbulencia?4. Los cuatro pilares del arcaSi vamos a construir un arca, tenemos que comenzar por cuatro pilares: la familia, nuestra identidad judía, nuestra comunidad y el mundo.Primer pilar: la familia arca¿Cómo se construye una familia que sea un arca? La familia, sea como sea que esté constituida, debe ser un refugio de amor y aceptación.• Pareja: busca espacios con tu pareja que estén libres de conflictos; vuelve a disfrutar. Cuando estés atravesando momentos difíciles, recuerda qué fue lo que te hizo enamorarte de esa persona y vuelve a eso. El otro día escuché a un psicólogo que decía algo muy interesante: que las parejas tienden a discutir siempre por los mismos temas, y que el éxito de una pareja no está en eliminar los conflictos, sino en cambiar la manera de enfrentarlos. Cambia la manera de hablar, de discutir; busca que tu pareja sea parte de esta arca.• Hijos: entre padres e hijos la relación debe ser un arca. El mundo ya es suficientemente exigente; padres e hijos deben regalarse aceptación y cariño. Y si hay críticas, que sean constructivas, que sumen y no que resten.• Adicciones: si a tu familia ha llegado el diluvio de las adicciones, busca reconstruir tu arca. Pide ayuda, se puede salir de ahí. No te acostumbres al diluvio, busca volver al arca.• Hermanos: conozco familias que eran un arca hermosa frente a los diluvios de la vida, hasta que comenzaron a pelear por dinero, herencias, envidias.Tenemos que trabajar en la construcción de familias arca. El judaísmo nos regala el Shabat, que es un tiempo en la semana para encontrarnos en familia, sin pantallas, sin distracciones. Solo estar y disfrutar. Vuelve a construir un arca para tu familia.Segundo pilar: el judaísmo arcaEl segundo pilar para construir nuestra arca es el judaísmo.¿Cómo se construye un judaísmo arca? Muchos me dicen: “Rabino, yo no soy religioso, pero soy tradicionalista”.El compositor Gustav Mahler decía: “La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación del fuego”.Si queremos construir un judaísmo arca, no podemos vivirlo como algo reactivo, que solo aparece frente al antisemitismo o que solo se alimenta de la memoria dolorosa.Es verdad, durante la historia nos han querido matar más de alguna vez, pero esa no es la razón por la cual somos judíos. Somos judíos porque amamos serlo, porque ser judíos nos da un sentido y un propósito. Porque ser judíos es un orgullo que no se puede explicar.Janusz Korczak, un gran educador que vivió en la época de la Shoá, decía: “Si hay algo por lo que darías la vida, entonces vive por ello”.Construyamos una identidad judía que sea un arca valórica en tiempos de relativismo. Vivamos un judaísmo que nos alimente el alma, que nos haga ser mejores personas, más empáticos, más humanos.La identidad judía como arca se construye cuando vienes a Shabat, cuando haces tzedaká y piensas en el prójimo, cuando comes kasher y mantienes prácticas que te unen a tu pueblo, cuando estudias y aprendes.¿Saben que en nuestra comunidad hay más de 200 adultos estudiando judaísmo cada semana? Sí, estamos construyendo un judaísmo arca.Para proteger esta identidad judía, formemos hogares judíos y cuidemos la continuidad con alegría y orgullo.Y a quienes han formado parejas mixtas, les digo con el corazón abierto: acérquense, caminen con nosotros, aquí hay un lugar para ustedes. No queremos perder a nadie.Tercer pilar: la comunidad arcaEl tercer pilar para nuestra arca es la comunidad.¿Cómo se construye una comunidad que sea un arca? Una comunidad arca nos abraza a todos. No hace diferencias de clases sociales ni distingue entre judíos de nacimiento o judíos por elección. Todos somos judíos, y es hora de enfocarnos en lo que nos une y no en las diferencias.Nuestra comunidad es un arca gracias a las decenas de personas que son voluntarias, que ayudan a los necesitados, que hacen tahará, que acompañan en la mikve, que nos reciben con una sonrisa en la puerta, que abren su mesa de Shabat a un desconocido.Construyamos juntos una comunidad arca. No seas espectador comunitario, esto no es un cine: sé protagonista, participa, involúcrate.El antisemitismo ha aumentado y nos tiene a todos preocupados. Ser comunidad arca es sentirnos en casa cuando estamos juntos, es saber que somos hermanos y sentir muy fuerte que Am Israel jai.Cuarto pilar: el mundo arcaYa tenemos el pilar de la familia, el del judaísmo y el de la comunidad, y nos falta el último pilar, que es el mundo.En Bereshit, D’s le entregó el mundo al ser humano leovdá uleshomrá, para trabajarlo y cuidarlo.¿Estamos cuidando la casa común o solo usufructuando de ella?Reciclemos, seamos conscientes de nuestro impacto en el mundo y seamos parte de la solución, no del problema. Construir un arca también es cuidar nuestro planeta para los hijos de nuestros hijos.Y construir un mundo arca significa ser refugio para cualquier ser humano. La Torá nos dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Y los sabios agregan: “Ama a tu prójimo aunque no sea como tú mismo”.Aceptar al diferente —sin importar su origen, orientación o condición— es el acto de amor y madurez más alto.Súmate a los voluntariados de acción social. ¿Sabías que cada domingo hay decenas de personas que ayudan en un comedor abierto de la Municipalidad de Lo Barnechea? Eso es jesed, amor desinteresado.El Rebe de Lubavitch decía que hay que imaginar el mundo como una balanza perfectamente equilibrada, y que cada pequeña acción tuya puede hacer la diferencia entre que se incline hacia el bien o hacia el mal.Construyamos un mundo que sea un arca de empatía y humanidad.5. La invitaciónEl Titanic se hundió. Pero el arca de Noé flotó, atravesó la tormenta y, cuando las aguas bajaron, sus puertas se abrieron para repoblar el mundo. Esa es la gran diferencia. Una verdadera arca no se construye para aislarse, sino para proteger la luz mientras afuera hay oscuridad, y luego salir a iluminar el mundo.Como pueblo debemos ser or lagoim, luz para las naciones. No porque seamos superiores (¡eso solo si fuéramos todos argentinos!), sino porque tenemos la responsabilidad moral de contagiar bendición.El Talmud es muy claro cuando dice: al tikrá banaij ela bonaij; no leas banaij, “mis hijos”, sino bonaij, “mis constructores”. D’s no nos llama simplemente sus hijos; nos llama sus constructores.Nuestra misión en este mundo es construir arcas que acojan, que salven, que sean luz.Y como decía el tripulante del Titanic: “Mientras sigamos a flote, vale la pena seguir trabajando”.En esta noche sagrada de Kol Nidre, cuando D’s abre el Libro de la Vida, la invitación es clara:• Sé el constructor de un arca de amor y conciliación en tu familia.• Sé el constructor de un arca de sentido y propósito en tu judaísmo.• Sé el constructor de un arca de pertenencia y acción en tu comunidad.• Y, por último, sé el constructor de un arca de responsabilidad e inclusión en el mundo.Que D’s nos regale un año más de vida para construir arcas llenas de luz. Y que muy pronto las tormentas del mundo se calmen y podamos ver juntos el arcoíris de la paz.Jatimá tová.

Tres sinagogas, más de 3.600 personas y cuatro rabinos: una sola Comunidad reunida en Yom Kipur

En el día más importante del judaísmo, el Mercaz volvió a convertirse en un espacio para detenerse, conectar con lo esencial y estar en comunidad.Tres mil seiscientas personas pudieron ser parte de cada tefilá, cada silencio y cada canto en tres servicios paralelos.Quienes no pudieron estar físicamente tuvieron la posibilidad de conectarse a la transmisión online, desde distintos lugares, para ser parte de una misma emoción y un mismo sentido de comunidad.Yom Kipur es una experiencia que se construye entre todos.Jatimá tová y shaná tová.

“Al tifrosh min hatzibur”: Nunca te separes de tu comunidad.

Hay días en el año donde miramos hacia adelante. Y hay otros, como Iom Kipur, que nos invitan a mirar hacia adentro.A preguntarnos quiénes somos. Qué estamos haciendo con nuestra vida. Qué lugar ocupamos en la vida de los demás. Y, quizás, también qué estamos haciendo por aquello que queremos que permanezca cuando nosotros ya no estemos. Crecí en una familia en la que la comunidad nunca fue algo ajeno. Nunca fue simplemente “el lugar al que uno va”. La comunidad era, y sigue siendo, parte de nuestra identidad. Desde chica, mi padre me repetía una y otra vez una enseñanza de Pirkei Avot, que me acompañó toda la vida: “Al tifrosh min hatzibur” — “No te separes de tu comunidad.” Cuando llegamos con mi familia a Chile hace 15 años, dejamos lejos a gran parte de nuestra familia y llegamos al Mercaz… y en ese momento esa enseñanza cobro mas vida que nunca. La semana pasada en nuestra clase de Torah aprendimos otras enseñanzas del Pirkei Avot: “Im ein ani li, mi li?” — “Si yo no estoy para mí, ¿quién estará?” “Uksheani leatzmi, ma ani?” — “Pero si estoy solamente para mí, ¿qué soy?” Y finalmente: “Ve’im lo achshav, eimatai?” — “Y si no es ahora, ¿cuándo?” Hoy siento que todas estas enseñanzas apuntan hacia un mismo lugar. Nos recuerdan que tenemos una responsabilidad con nosotros mismos, sí. Pero que una vida construida solamente alrededor de uno mismo queda incompleta. Que necesitamos pertenecer a algo más grande. Y que pertenecer no significa solamente estar. Significa involucrarse. Significa hacerse responsable. Significa entregar una parte de uno mismo para construir algo que quizás disfrutarán otros. Creo que aprendí eso mucho antes de poder ponerlo en palabras. Mi bisabuelo fue presidente de la comunidad judía de Colonia, en Alemania, en uno de los momentos más oscuros de nuestra historia. Cuando el nazismo hizo imposible la vida judía allí, tuvo que escapar. Pienso muchas veces en lo que habrá significado para él dejar atrás no solamente una casa o un país, sino una comunidad que había ayudado a construir. Después, la historia de mi familia volvió a empezar del otro lado del mundo. Mis abuelos llegaron a Buenos Aires y fueron parte de la fundación de una nueva comunidad. Habían perdido un mundo, pero eligieron volver a construir otro. Años más tarde vi a mi padre dedicarle muchos años al crecimiento de Lamroth Hakol, la comunidad en la cual hice mi bat y años más tarde me casé con Dani. Distintos países. Distintas generaciones. Distintas circunstancias. Pero, de alguna manera, la misma elección. No separarse de la comunidad. Cuando pienso en nuestra historia, me queda bien claro que la continuidad judía nunca estuvo garantizada. No ocurrió sola. Existió porque, generación tras generación, hubo personas que decidieron que valía la pena dedicar tiempo, esfuerzo, energía y corazón para que algo continuara después de ellas. Personas que probablemente estaban ocupadas, que tenían familias, trabajos, preocupaciones y problemas. Personas que podrían haber pensado: “que lo haga otro”. Pero no lo hicieron. Y quizás ahí está una de las enseñanzas más poderosas de Iom Kipur. Hoy dedicamos tantas horas a preguntarnos qué hicimos bien y qué hicimos mal. Pedimos perdón por nuestras acciones, por nuestras palabras, incluso por nuestras omisiones. Pero tal vez también podríamos hacernos otra pregunta: ¿Qué estamos haciendo por aquello que decimos que nos importa? Porque es muy fácil querer que exista una comunidad judía fuerte. Es fácil querer que nuestros hijos tengan dónde celebrar las fiestas, dónde aprender, dónde encontrarse, dónde sentirse parte. Es fácil querer que nuestros nietos algún día entren a una sinagoga y sientan que están entrando a su casa. Lo difícil es preguntarnos: ¿Qué parte de mí estoy dispuesto a entregar para que eso ocurra?No todos tenemos que hacer lo mismo. Pero todos podemos hacer algo. Podemos venir. Podemos participar. Podemos enseñar. Podemos ayudar. Podemos acercar a alguien que se alejó. Podemos traer a nuestros hijos. Podemos dar nuestro tiempo. Podemos hacernos cargo. Porque una comunidad no es un edificio. Una comunidad son las personas que deciden que vale la pena seguir construyéndola. Hoy nos toca a nosotros. Y espero profundamente que algún día nuestros hijos puedan mirar hacia atrás y decir que cuando nos tocó nuestro turno, estuvimos. Que no nos separamos de nuestra comunidad. Que entendimos que estar solamente para nosotros mismos no era suficiente. Y que cuando llegó el momento de preguntarnos: “Ve’im lo achshav, eimatai?” — “Si no es ahora, ¿cuándo?” nuestra respuesta fue: Ahora. Gmar Jatimá Tová.

Discurso de Yom Kipur de Miguel Infeld, presidente CIS

Querida comunidad:Iom Kipur, sin duda, es el momento más sensible y significativo de nuestro calendario. Una noche para detenernos, mirar hacia adentro y preguntarnos quiénes somos, qué hemos hecho y, sobre todo, qué queremos construir hacia adelante.Y este año esa reflexión tiene para mí un significado especialmente profundo.Ser judío hoy, en Chile y en el mundo, no es exactamente lo mismo que hace algunos años.Hemos vuelto a encontrarnos con expresiones de antisemitismo que creíamos superadas. Muchos de nuestros jóvenes lo han vivido en sus universidades, en las redes sociales o simplemente en su vida cotidiana.Y frente a esa realidad, hemos sentido con más fuerza que nunca la necesidad de estar juntos, de defender nuestra identidad y de sentirnos parte de nuestro pueblo.Es precisamente en momentos como éste cuando entendemos el verdadero valor de tener una comunidad.El Círculo Israelita es nuestra casa.Es el lugar donde podemos vivir nuestra identidad judía con libertad y orgullo. Donde educamos a nuestros hijos, acompañamos a nuestros adultos mayores, celebramos nuestras alegrías y nos abrazamos en los momentos difíciles.Y es también el lugar desde donde podemos organizarnos, actuar y expresar con claridad nuestro compromiso con el pueblo judío y con el Estado de Israel.Quiero compartir con ustedes algunos números.No porque los números sean lo importante, sino porque detrás de cada uno de ellos hay personas.Hay vida judía.El Círculo Israelita nació como una pequeña comunidad en el centro de Santiago. En 2006 éramos 546 familias.Hoy somos más de 1.230 familias y nos hemos convertido en una comunidad líder de la vida judía en Latinoamérica.Pero hay otro número que a mí me emociona todavía más.Cada semana, 366 jóvenes participan en Kivún y BBYO, y otros 230 jóvenes en Bet-El. Son casi 600 jóvenes participando semanalmente en nuestra comunidad.Pensemos un momento lo que significa eso.

Reflexiones de Iom Kipur

Este año, las prédicas de Iom Kipur en la sinagoga Ruaj tendrán un hilo conductor particular. Vamos a conversar con Yuval Noah Harari y su libro 21 lecciones para el siglo XXI. No porque allí estén las respuestas que buscamos, sino porque muchas de sus preguntas son también las nuestras: ¿qué ocurrirá con el trabajo en un mundo de inteligencia artificial? ¿Qué significa ser libre cuando algoritmos conocen nuestros gustos y deseos? ¿Cómo preservamos nuestra identidad en medio de tanta información? ¿Qué lugar tendrán la comunidad, la memoria y la responsabilidad en el mundo que viene?Harari plantea los desafíos. Nosotros intentaremos buscar respuestas en una tradición que lleva miles de años preguntándose qué significa ser humano.Y quizás una de las respuestas más importantes de Iom Kipur sea profundamente contracultural: nuestro valor no depende de nuestra productividad.Vivimos contando. Horas trabajadas, resultados obtenidos, dinero ganado, mensajes respondidos, objetivos alcanzados. Incluso el tiempo comenzó a ser evaluado según su rendimiento: decimos que una reunión “valió la pena”, que una conversación “no sirvió para nada”, que visitar a alguien nos “quitó” una tarde.Iom Kipur interrumpe esa lógica.Durante veinticinco horas dejamos de producir, comprar y vender. Nos alejamos de muchas de las cosas con las que habitualmente construimos nuestra importancia y nos presentamos ante Dios simplemente como seres humanos.El ejecutivo y el estudiante pronuncian el mismo Ashamnu. La persona exitosa y quien atraviesa una crisis dicen el mismo Al Jet. Frente a Dios desaparecen por algunas horas nuestros currículums.La Mishná enseña que quien salva una vida es considerado como quien salva un mundo entero. No pregunta cuánto produce esa persona, cuántos títulos posee ni cuánto aporta al producto interno bruto. Una vida contiene un mundo porque una persona posee un valor que no puede reducirse a un precio.Jonathan Sacks distinguía precisamente entre precio y valor. El mercado es extraordinariamente eficiente para determinar cuánto cuestan las cosas, pero existen dimensiones fundamentales de la existencia que se destruyen cuando intentamos convertirlas en mercancía: el amor, la amistad, la fidelidad, la familia, la comunidad.Por eso quizás una de nuestras grandes decisiones para 5787 sea aprender a “perder” un poco más.Perder una hora de trabajo para visitar a alguien enfermo. Perder una oportunidad para llegar a la cena de Shabat. Perder algunos minutos mirando a nuestros hijos a los ojos. Perder parte de lo que ganamos transformándolo en tzedaká. Perder comodidad para involucrarnos en nuestra comunidad.Desde la lógica de la eficiencia estaremos perdiendo.Desde la lógica judía, estaremos aprendiendo a vivir.Hay tres donaciones que todos podemos realizar este año: dinero, tiempo y presencia. El dinero puede convertirse en tzedaká. El tiempo puede convertirse en acompañamiento. Y la presencia puede convertirse en ese regalo cada vez más escaso de estar verdaderamente frente a otro ser humano, sin una pantalla reclamando nuestra atención.La inteligencia artificial podrá hacer innumerables cosas por nosotros. Probablemente muchas más de las que hoy imaginamos.Pero hay una decisión que ningún algoritmo podrá tomar en nuestro lugar:¿A quiénes y a qué estamos dispuestos a entregar nuestra vida?Iom Kipur nos recuerda que vivir no consiste solamente en aprovechar el tiempo.Consiste en decidir para qué vale la pena entregarlo.