El conflicto con Irán en la voz de los chilenos en Israel
A propósito del conflicto con Irán, entrevistamos a chilenos que viven en Israel. Se los escucha tranquilos, totalmente adaptados a un país que siempre se ubica en el top 10 en los rankings de felicidad, pese a tener este tipo de episodios. Débora Sigloff habla desde la profundidad del corazón, Pamela Werbin destaca la seguridad de su ciudad, Netanya, Alejandro Krausz está tranquilo y Ari Agosin dice que “no hay un país más seguro que Israel”.Acá sus testimonios.DÉBORA SIGLOFF BRODSKYEstamos agotados. Esta guerra es de un calibre mayor y desgraciadamente se unió El Líbano, que en mi caso es muy mala noticia, porque vivo en Nahariya, y acá tenemos 15 segundos para reaccionar una vez que suena la sirena.Pero desde mi trabajo son solo 8 segundos porque estoy a 2,5 kilómetros de la frontera, y por lo tanto, en camino al resto de las ciudades. Entonces estás todo el día viendo misiles y drones pasar, y escuchando bombazos y explosiones. Te acostumbras a eso, pero lo más importante es que valoras la confianza: no creo que haya otro país que pueda enfrentar una guerra como lo estamos haciendo acá. Tienes que confiar en que estás protegido por la mejor tecnología, literalmente. Se complica mucho cuando tienes hijos, sobre todo cuando son hijos pequeños. Yo tengo 4 hijos; 3 están acá, dos son jayalim y mi hijo chico tiene 9 años. Es difícil para los niños y como padres porque no podemos quedarnos en la casa, tratamos de hacer la vida lo más normal posible para no parar la economía, porque si eso pasa, significa que ellos ganan la guerra, y eso no lo vamos a permitir. Eso es lo maravilloso: ver cómo el pueblo se une en esta instancia, ese es el lado que me gusta a mí.Aprendes a valorar todos esos clichés que uno publica en Instagram, realmente cuando vives en situación de guerra, los entiendes y los aplicas. “Gracias por salir al trabajo”, “Gracias por volver del trabajo”. Te das cuenta de lo que realmente vale el tiempo, la tranquilidad, darte una ducha larga, poder comer tranquilo, abrazar a los que quieres, reírte en una mesa. Son cosas que uno da por hecho, y en momentos de guerra, entiendes su valor. ¡Dormir! ¡Dormir toda una noche de corrido! La lección es: ¡Vive, vive la vida lo más que puedas, vive a concho, porque todo es tan frágil!Hay algo del Hatikva, que realmente tiene un sentido súper profundo, que es la esperanza de que todo mejore, de que vamos a estar bien, de que el país va a prevalecer.PAMELA WERBIN ROSENBERGSiento que los israelíes están muy acostumbrados a esto y nadie se lo toma tanto la tragedia sino como algo que hay que manejar con cuidado. Cuando suena una alarma, todos entran al refugio tranquilos, conversan, y al terminar, también salen en calma.Yo vivo en Netanya, que es bastante tranquilo, a diferencia de otras ciudades más al norte, que tienen a veces un minuto para llegar a un refugio. Eso es muy complicado.Pese al cansancio yo te diría que me siento segura, poco a poco se ha ido abriendo el comercio y eso te permite hacer un poco de vida normal. ALEJANDRO KRAUSZ BITRÁNVivo en Nahariya, cerca de la frontera con el Líbano, desde junio de 2023. El primer conflicto que me tocó enfrentar fue el 7 de octubre, que en esta zona se volvió más complejo hacia 2024 con el involucramiento activo de Hezbolá.Tengo la suerte de tener refugio al lado de mi casa, pero hay algo distinto en esta guerra: el nuevo sistema de alarma. Es un ruido insoportable para avisarte que un misil viene en camino, otra para que entres al refugio y otra para salir. Eso es agotador.En todo caso, yo pienso en la ley de los grandes números; es decir, con un sistema de defensa antiaérea que tiene 95% de efectividad, puedes seguir funcionando como lo hace toda la sociedad israelí.Es importante desmentir las fake news que circulan sobre la segregación racial para ingresar a los refugios. Me consta que no es así, porque me encierro con ellos - 3 o más veces al día- son mis compañeros de trabajo y amigos. Además, los refugios evidentemente están abiertos para todos. Cuando hay una alarma mientras estás en la calle, hay refugios públicos, y también puedes entrar a edificios que tienen espacios abiertos a todos. A nivel domiciliario están los mamad, que son las piezas seguras en edificios o casas.Estoy tranquilo y me siento seguro. A los israelíes les aterran los terremotos; a nosotros los chilenos nos aterran las guerras.ARI AGOSIN WEISZCuando empezó esto, mi pololo me pasó a buscar para irnos adonde su mamá, que tiene un refugio en su casa, y así no pasara solo este periodo. Es algo cultural: se sabe que cuando vienen estas situaciones, es mejor estar acompañados. Yo lo relaciono mucho con el COVID o cuando hay huracanes en Estados Unidos. Personalmente estaba preparado para que me tocara esto, así que no estaba asustado. No hay país más seguro en el mundo. La primera noche fue un “ir y venir” todo el rato. El primer día, decíamos: “Ya me voy a hacer un café” y no alcanzabas a hacerte el café y teníamos que volver al refugio. ¡Y es obvio que cuando te vas a sentar al baño te suena la alarma! Una de las novedades es una aplicación que dice qué posibilidades hay de que te toque una alarma mientras te duchas. Dentro de todo hay harta tranquilidad. De hecho, los papás del gan donde trabajo dicen que los niños están disfrutando el tiempo en familia. También hay cosas cómicas. Por ejemplo, uno se despide diciendo: “Nos vemos en la próxima alarma”.