publicado hace 4 días

Comunicado

Queridos socios en particular y Comunidad en general, Qué duda cabe de que estamos viviendo momentos difíciles, de incertidumbre y -por qué no decirlo- en ocasiones de desesperación. Sabemos cuándo comenzó esta tragedia de la pandemia, pero ni el más experto en la materia puede predecir cuándo terminará. Vemos rebrotes en diferentes países del mundo y observamos con preocupación el actuar en nuestro país, es un sinfín de inquietudes sin respuestas certeras por ahora. De lo que sí estamos seguros, es que estamos más cerca que nunca de ustedes: nuestra Comunidad ha liderado el contacto virtual de diferentes maneras para acogerlos, contenerlos, dales esperanza y fe. Comunidad es estar juntos a cada momento, sea cual sea el medio. Es estar juntos en los momentos de celebración, en los momentos de enfermedad y en los momentos de dolor ante pérdidas importantes. Sin duda alguna añoramos el vernos y abrazarnos; extrañamos compartir una mesa de Shabat con la familia y amigos; el rezar todos juntos, en nuestra sinagoga, al parecer aún está lejano. Pero debemos seguir siendo Comunidad. Nuestro pueblo sí que sabe de tragedias, sí que sabe de peregrinajes, y siempre se ha mantenido unido, como una sola Comunidad. Se nos acerca la fecha más importante en nuestro judaísmo, los Iamim Noraim, y una vez más estaremos todos juntos. Nada y nadie nos podrá separar. De la manera que sea, pero estaremos todos juntos, sorteando una vez más todos los obstáculos que el pueblo judío ha debido sortear una y otra vez. Participaremos de las tefilot, de los mensajes enriquecedores de nuestros rabinos, que reconfortan el alma, y estoy cierto que -al terminar- saldremos con nuestro corazón erguido, una vez más, sabiendo que estaremos todos juntos como Comunidad. Nuestra Comunidad lidera diversas campañas de ayuda social, tanto internas como externas, y en estos momentos de aflicción, hemos redoblado nuestros esfuerzos para ir en ayuda de los más necesitados. Queridos amigos, los invito a participar y a contribuir más que nunca en estos Iamim Noraim tan especiales, tan distintos. Nadie sobra, muy por el contrario: queremos ser más almas que nunca juntas, vibrando intensamente nuestra fecha más importante, de la manera que sea, pero siempre juntos. Miguel Infeld Presidente Círculo Israelita de Santiago Para mayor información de Iamim Noraim: +5622-2405000, poly@cis.cl

publicado hace 11 días

El Instituto Hebreo en pleno proceso de Admisión 2021

Debido a la crisis sanitaria, el Instituto Hebreo se encuentra recibiendo a las familias postulantes con un nuevo formato de admisión online. Pero no por eso, menos emotivo y repleto de expectativas como siempre. Sergio Herskovits, Director General, y Deborah Miranda, Coordinadora del Departamento de Admisión, nos cuentan cómo el Hebreo se ha posicionado a nivel nacional como uno de los mejores colegios del país, tras un primer puesto en la PSU 2019 y cómo ha logrado adaptarse cómodamente a un escenario digital, conteniendo emocionalmente a toda su comunidad educativa. ¿Cómo el colegio se había preparado para este escenario de enseñanza online? Sergio Herskovits: Hace más de diez años nuestro colegio desarrolló un departamento especializado con el objetivo de que dialoguen las nuevas tecnologías con los contenidos académicos. Si bien, durante esta emergencia sanitaria, tuvimos que hacer adaptaciones y aprender a operar en lo específico, nuestros estudiantes ya estaban familiarizados con muchas de las plataformas educativas que hoy, gracias a la pandemia, han cobrado mayor popularidad: por ejemplo, Google Classroom. Creo que estábamos muy bien parados desde el punto de vista metodológico. Actualmente, los talmidim tienen a su servicio una plataforma educativa que les permite seguir aprendiendo y encontrar en el colegio apoyo socio emocional. Sabemos que este cambio de paradigma recién empieza, por eso hay que estar muy atentos. ¿Otros colegios están pidiendo asesoría del IH para aprender y a funcionar en este sistema online? SH: Ha sido muy emocionante recibir mensajes de otras instituciones para que les contemos cómo estamos llevando adelante el proceso educativo en este contexto. Nos han consultado colegios de Santiago, de provincia e inclusive del exterior. Todos tenemos mucho por aprender. En situaciones de normalidad, este proceso de transformación digital hubiera durado probablemente décadas. La realidad nos impuso cambiar y todos somos conscientes de ello. ¿Cómo ha sido y cuál fue la respuesta de los distintos actores de la comunidad? SH: En un principio todos tuvimos que aprender a operar en estas nuevas circunstancias. Los estudiantes, los apoderados y los profesores han hecho un esfuerzo increíble. Y lo han hecho muy bien. Descubrimos que somos una comunidad educativa que pudo sacar de sí misma recursos para seguir aprendiendo y cuidándonos. Aun en las circunstancias más desafiantes. Uno de los hallazgos más potentes fue ver cómo cada uno de los actores educativos tuvo que readaptar su rol. Los profesores, trabajando horas interminables y entregando todo su cariño y profesionalismo. Los padres y madres, transformándose en ayudantes de la educación para apoyar a sus hijos. Y aquí quiero destacar especialmente a los que tienen niños pequeños. Éstos carecen de autonomía y por lo tanto la dependencia y la dedicación que deben dar los padres y madres es intensa y duradera. En cuanto a los estudiantes, han reaccionado con autonomía y responsabilidad. Uno de los grandes legados que dejará esta pandemia será el imperativo de cuidar esas dos actitudes que ellos han ganado y que nos enriquecen a todos. Me refiero a que hoy nuestros chicos se han hecho cargo de su aprendizaje. Muchos apoderados me cuentan que niños muy pequeños se levantan por la mañana, se acercan al computador y asisten a sus clases sin que nadie se los tenga que indicar. Otra dimensión que es fundamental mencionar es el cuidado emocional de toda la comunidad: niños, morim, funcionarios y padres. A lo largo de este período, nos dimos cuenta de que nuestro rol no era sólo académico, sino que se trataba de un proceso humano y que debíamos acompañar a las familias del Hebreo en todas sus necesidades. El apoyo psicológico, los talleres o comunicaciones que el colegio envía periódicamente para apoyar a los padres en su nueva labor coeducativa, o la preocupación por los morim y funcionarios a través de encuestas o consultas socioemocionales, fueron grandes herramientas para transitar juntos este particular escenario. ¿Están cumpliendo con los objetivos curriculares establecidos por el Mineduc? SH: No solamente los estamos cumpliendo, sino que los superaremos cómodamente. Somos conscientes que la modalidad implementada durante esta emergencia sanitaria tendrá impacto en los aprendizajes de nuestros estudiantes. Por ello, de regreso haremos evaluaciones diagnósticas para compensar pérdidas que puedan haber ocurrido. Cuando comenzó la emergencia sanitaria, nos impusimos tres objetivos a los que todas nuestras acciones deberían responder: formar a nuestros talmidim académicamente en este escenario, contener a las familias emocionalmente y cuidar a todos los que trabajan en el colegio. Hoy somos protagonistas en esta época de cambio. Quizás la más desafiante que nos ha tocado vivir como humanidad, en estos últimos dos siglos. Cuando dentro de unos años nos pregunten qué estábamos haciendo a quienes conformamos la comunidad del Hebreo - estudiantes, padres y madres y profesores- podremos contestar al unísono: estábamos trabajando para mejorar el mundo. Admisión 2021 Deborah, ¿cómo está resultando el proceso de admisión online? Deborah Miranda: Para comenzar el proceso de postulación 2021, debimos adaptarnos a la necesidad de conocer a las familias, y especialmente a los niños, de forma distinta. Diseñamos un proceso online amigable y compatible con la realidad de estos momentos. En el caso de los niños más grandes del Gan (Guimel, PreKinder y Kinder) debimos diseñar una novedosa metodología y pusimos nuestro énfasis en cuidar a los más pequeños y no enfrentarlos a una situación de stress, ni tampoco fría frente a la pantalla. Para eso, diseñamos un nuevo protocolo con actividades para hacer en casa, que finalmente son filmadas por los padres y enviadas a nuestro equipo de psicólogas y psicopedagogas. Todo esto con el fin de conocer un poco más a los niños que van a ser parte de nuestra gran familia a partir del próximo año. ¿Cuál ha sido la respuesta de la comunidad ante el proceso de admisión 2021, teniendo en cuenta el actual escenario? DM: Las nuevas familias han recibido de forma muy positiva y activa todo este proceso. Han llevado a cabo el proceso de postulación al Gan de forma rápida y con el mismo nivel de interés y demanda que años anteriores. ¿Han postulado nuevos alumnos para los ciclos de Básica y Media? DM: Sí, hemos recibido en forma aún más temprana que años anteriores las nuevas postulaciones para cupos en niveles de Básica y Media. Los niños que postulan a estos ciclos generalmente son de colegio ingleses. También tenemos algunas postulaciones de alumnos de regiones y otros que provienen del extranjero, pero la gran mayoría son de colegios de Santiago donde también se estudia en inglés. ¿A qué creen que se debe este fenómeno? DM: El colegio se ha posicionado como una institución judía de excelencia académica, donde se respira un buen clima escolar, y en donde se desarrollan valores que se impregnan en la identidad judía pluralista de los alumnos. Esto sumado a que somos un colegio trilingüe, que se ha posicionado a nivel nacional como uno de los mejores y, como es de general conocimiento, ha realizado un muy buen trabajo en este escenario de aprendizaje online. Por todo esto, creemos que más familias, que comenzaron su vida escolar en otros colegios, deciden hacer un cambio y eligen nuestra propuesta educativa. En el Gan, ¿hay problemas de cupo para el próximo año? DM: Los cupos en el Gan siempre son escasos. Nuestra demanda, muchas veces, supera la capacidad que tenemos para recibir a todos los niños que postulan y que quisiéramos ver correr por los pasillos del Gan. Cada año resulta más relevante que las familias postulen, por lo menos, con un año de anticipación, para adquirir ese cupo y estar tranquilas que ya son parte del Hebreo.

publicado hace 11 días

¿Cómo llegamos aquí?

Mucho tiempo atrás, en el famoso relato de Sodoma y Gomorra, fue Abraham quien intervino pidiendo una congregación de 10 justos para que salven a las ciudades. Sin embargo, los 10 justos no aparecieron y tanto Abraham como Lot conservaron sus tfilot beiajid –rezos de manera individual-. La búsqueda de Abraham era un acto heroico para sostener una asamblea terrenal digna. Los elegidos tendrían la capacidad de revertir el mal, la perversión y el daño pero sobre todo, traer de regreso la presencia divina. El coronavirus nos hizo revivir este relato. Todo lo malo ocurriendo ahí fuera, y cada cuál desde su hogar, presumiendo encontrar aún lo positivo y la esperanza. Pretendimos que nuestras plegarias fueran colectivas, aún en la complejidad y la distancia. Tanto como hizo Abraham, desafiamos la realidad procurando encontrar justos. Hemos consumido horas de Zoom, Hang Out, Whatsapp y Facebook Live simulando construir comunidades en medios digitales. Todas las plataformas y dinámicas han sido novedad, pero la gran novedad, fue reconocer la infinita sabiduría que existe Comunidad más allá de los espacios físicos. Comunidades digitales Nada puede separarnos del contacto físico, del minián tangible de 10, del abrazo para el deudo y la mirada clavada en los pasos de la Torá al ser extraída del Arca. La Kehilá se gesta en el saludo previo de la llegada al evento y en la sonrisa cómplice de pertenecer a un pueblo de identidad milenaria. Pero también, hay Comunidad en la comida sencilla posterior, donde con café o copa en mano celebramos la vida y el instante sagrado. Es el preciso instante donde el leikaj o la jalá cobran protagonismo y dan absoluta vida al pueblo judío. Aprendimos la técnica de silenciar micrófonos, cuando sólo deseamos que otros sepan que estamos para acompañarlos. Aprendimos a activar nuestros micrófonos, porque entendimos que nuestras palabras y emociones podían acariciar, incluso en la distancia. Aprendimos a enfocar una cámara, para regalar nuestra sonrisa o nuestra cara de preocupación ante los hechos. Aprendimos que nuestra casa, nuestro computador, Tablet o celular puede traernos “mikdash meat” –una porción de santuario- y conectar con nuestras almas. Aprendimos a querernos porque así reconocemos que también un prójimo nos necesita. Aprendimos que esta crisis no es el final del pueblo judío sino la oportunidad de tener mayor autonomía en nuestros rituales y religiosidad. No nos definen los pixeles, no nos definen los viewers, no nos definen los likes, no nos definen los followers, no nos define el HD y tampoco nos define el ancho de banda. Algunos prefieren ver esta crisis, como la destrucción misma del Templo de Jerusalem que trasladada a nuestros días, es el fin de la Comunidad como modelo de supervivencia judía. Es cierto que, técnicamente y a través de Internet, no podemos cantar al unísono. También reconocemos que el Amén que se responde al Kadish de un deudo siempre llega tarde. Pero al mismo tiempo, nunca hemos democratizado tanto los espacios, los estudios y las oportunidades para conectar con lo más sagrado de nuestras vidas. Una nueva ventana El Talmud en Bendiciones 6a, insiste que D-s forma parte y asiste al quorum de 10 y los define como asamblea. La ley judía, O.J. 55:14 define el caso de alguien que se pare detrás de una sinagoga y exista una ventana como separación entre esa persona y la sinagoga, incluso de varios pisos de altura y metros de ancho: si su cara es vista por los demás, es válido para ser parte del minián y ser contado entre los 10. Cada judío está obligado a rezar, y puede hacerlo solo, sin un minián. Pero las congregaciones también pueden establecer un vínculo con la oración comunitaria sin minián presencial y omitir la recitación de “devarim shebikdushah” -no barjú, kedushah o kaddish-. Aunque técnicamente no hay una repetición de la Amidah –plegaria central- en ausencia de un minián, el “sheliaj tzibur” –quien dirige- puede elegir recitar la Amidah lo suficientemente fuerte como para que otros la escuchen, omitiendo kedushah, pero alentando el canto congregacional. Existen fallos suficientes para alentar en época de crisis a constituir minián digital. Aunque la invitación más poderosa, es a demostrarnos la fortaleza espiritual de la comunidad y la de un pueblo obstinado, que se niega aceptar la individualidad y soledad como valores conductuales. No hay destrucción de Jerusalem, aunque tal vez estemos en un exilio como el de Babilonia. Pero estamos abriendo ventanas, para que nuestras caras se vean. Estamos detrás las sinagogas, para que nuestras familias sigan siendo parte de este entramado dorado. Estamos activos y con sueños, sabiendo que -en nuevos paradigmas- las huellas de nuestro pueblo permanecerán juntas y unidas en la historia de la Humanidad.

publicado hace 18 días

Divino (y activo) tesoro

Nuestros jóvenes, desde sus primeras edades a sus años después del egreso de los estudios universitarios, son un pilar fundamental de las actividades del Círculo Israelita de Santiago (CIS). Y en este contexto de pandemia y cuarentena, han mantenido y diversificado sus reuniones, programas y proyectos, como nos cuenta en esta entrevista el Rabino Ari Sigal, del CIS. ¿Cuál es la oferta de programas y proyectos del CIS para los jóvenes, y qué segmentos etáreos abarcan? -Las ofertas de programas y proyectos del CIS para los jóvenes se mantienen en formato digital, tanto para los pequeños con Kef, a través de Instagram, como con Bet El con clases, espacios y peulot durante los días domingo, lo cual ha sido un éxito durante este primer semestre. En el caso de universitarios, a través de Arkavá por plataforma Zoom y -por supuesto- también en lo que es Kesher y Kivún en adolescentes, a través de distintas dinámicas, por ejemplo Instagram, Zoom y plataformas que permiten juegos digitales con ellos, en los que tienen que elegir cartas, jugar, dibujar, y sobre todo sentir que están interactuando como se hace de manera presencial. Seguimos ofreciendo actividades y construcción de comunidad y sentido, a pesar de la cuarentena, desde las edades tempranas de un año, hasta los 35 años en lo que respecta a los jóvenes. Es decir, todo lo que ofrece de manera presencial el CIS, lo sigue ofreciendo de manera digital. Pero sumado a todo ello, lo que hemos incorporado son llamadas más puntuales, más extensas a los jóvenes. Era algo que no lo hacíamos previo al Corona virus, pero sí lo hemos incorporado para darle profundidad al vínculo y a la relación. Una de las desventajas es que el espacio de encuentro presencial era una posibilidad de intercambio social que ahora desaparece. Y por eso las llamadas telefónicas o entrevistas vía Zoom, como -por ejemplo- almuerzos con jóvenes, nos permiten conocer en qué andan, cuáles son sus preocupaciones, motivaciones e ilusiones o avances en sus vidas. ¿Cuál es el objetivo de esta parrilla de programas? En el fondo, ¿cuál es la propuesta que el CIS hace a los jóvenes a través de esta oferta? -El objetivo, por supuesto sigue siendo el mismo: fomentar la continuidad y crecer en espiritualidad y práctica judía. La propuesta del CIS, a través de esta oferta, es que sigan ligados a temas que vuelvan a conectar su alma con un propósito de elevación y de santidad, que puedan incorporar mitzvot a su agenda y que sientan que el judaísmo les ofrece algo superador, de trascendencia y construcción de sentido en sus vidas, además de crear el marco social entre ellos mismos para discutir temáticas que en la vorágine del día a día, con su universidad, sus estudios y sus compromisos, a veces no afloran sus visiones judaicas. Por eso es que el objetivo de la parrilla es acercarnos, desde todos los puntos de vista, a una experiencia diferente para ellos, que sea exclusivamente judía. Y lo último, ¿cómo crees que los jóvenes reciben esta propuesta y cómo se involucran en la comunidad? -Sorprendentemente, es la generación que nació en la tecnología y en Internet. Al inicio, fueron los más motivados para poder acercarse a Zoom, pero con el correr de las semanas y de los meses de aislamiento, éste se volvió lo más tedioso, porque era la misma plataforma durante horas y horas, debido a que la universidad también la utiliza. Ahí tuvimos que innovar y mostrarnos más flexibles respecto de qué era lo que pasaba en nuestro Zoom, y por supuesto no podíamos competir con una clase formal en esta plataforma, sino que intentamos trasladarnos hacia una conversación amena. Probamos otras plataformas y dinámicas, e incluso armamos – en vez de experiencias masivas, grupales- reuniones más pequeñas, de a dos o tres personas, para que los temas emocionales pudieran aflorar y así ir en profundidad, con grupos más pequeños, donde tal vez era más fácil exponer temas individuales. Ciertamente, en grupos de más de 10 personas vía Zoom, es complejo -y más desde la casa- abrirse a temas individuales, personales, y por eso los grupos más pequeños nos ayudaron a seguir enfrentando la pandemia. Hoy en día tenemos grupos masivos, grupos reducidos, almuerzos con jóvenes, llamadas telefónicas personales y sobretodo buscamos una exclusividad del vínculo y del diálogo.

publicado 16 Julio 2020

Esperanza, visión positiva y solidaridad: nuestras armas para superar la pandemia

D-s está detrás de todos los acontecimientos, pero manteniendo Su anonimato. Él está detrás de cada cosa que sucede, no creo en coincidencias ni en el azar. Si lo pensamos así, al ser D-s esencialmente bueno, debemos asumir que cada situación debe generar algo bueno dentro de nosotros. Somos un pueblo resiliente con una historia muchas veces trágica. Quizás, en estos tiempos difíciles de pandemia, sea bueno revisar qué hemos hecho, como pueblo judío, para sobrevivir. Cuentan que Ben Gurión dijo una vez: “El Estado Judío tiene un arma secreta que es imbatible. Sus iniciales son Alef Bet, eso es, Ein Breirá, no tenemos alternativa”. Eso es para nosotros un paradigma. Cuando estamos entre la espada y la pared, cuando nos sentimos aprisionados, sabemos que no hay más alternativa que buscar una salida, mientras pedimos a D-s que nos ayude. Esto lo hemos aprendido a través de generaciones, es nuestra memoria histórica. En el Séder de Pésaj cantamos una canción muy hermosa que dice: “Vehí she amda la avoteinu ve lanu”. D-s es quien nos sostuvo, tanto a nuestros padres como a nosotros, porque en cada generación se levantaron para destruirnos y el Santo, Bendito Sea, siempre nos ha salvado. Hemos tenido situaciones difíciles, claro que las hemos tenido. Y en todas debimos sobreponernos y sobrevivir. Como dice Isaías, nuestro árbol, a veces talado a ras del suelo, siempre retoña. “Shear yashuv”, el resto, lo que quede del pueblo judío volverá, volverá a retoñar y a florecer. Antes de Birkat HaMazón -la bendición por la comida- en las festividades o en Shabat, agregamos Shir Hamaalot, el salmo 126. Recordamos allí uno de esos momentos emblemáticos, que fue el retorno de Babilonia. Decimos “Nuestros labios se llenaron de risa y de alegría, y las naciones pudieron ver que D-s está con nosotros”, agregando “los que siembran con lágrimas cosechan con alegrías”. Para mí, esa frase es parte de este paradigma de comportamiento del pueblo judío. Hemos sembrado con lágrimas durante siglos, pero siempre hemos cosechado con alegría. Hemos sembrado a través de las prácticas y valores de la tradición judía, siempre centrados en el estudio y en la formación de comunidades. Y hemos cosechado con alegría, generando creatividad y pertenencia, solidaridad y trascendencia. Si hemos sobrevivido, si hemos salido adelante, fue por estas grandes fortalezas que nos otorgó D-s y que hemos aprendido durante nuestra tan particular historia. Hay un midrash que dice que los imperios se parecen al Sol y el pueblo de Israel, a la Luna. Los imperios se parecen al Sol porque, al mediodía, el Sol irradia con tanta fuerza que muchas veces quema y abrasa todo lo que toca. Así fueron Asiria, Babilonia, el Antiguo Egipto, Roma, Grecia e incluso los nazis. Todos ellos tuvieron momentos de gran esplendor. Pero cuando cae la noche, el Sol desaparece de nuestra vista, y así fueron esos grandes imperios, todos desaparecieron. En cambio, el pueblo de Israel se parece a la Luna. Porque podemos ver a la Luna tanto de noche como en un día claro. Podrá estar en cuarto creciente, menguante, Luna llena o Luna nueva, pero siempre se la puede encontrar. Lo que vale para nuestra historia nacional, debemos extrapolarlo a nuestra historia personal. Las dificultades pueden quemar a veces como el Sol, pero nosotros debemos ser como la Luna. Quizás debamos pasar por un estado de cuarto menguante, pero debemos saber que sobreviviremos y volveremos a entrar en la fase de cuarto creciente. Esto nos dice que debemos tener una visión positiva. Debemos tratar de ver lo bueno en todas las cosas. “Hakarat ha tov” significa reconocer lo bueno, ver lo bueno a nuestro alrededor. Este es uno de los valores más importantes del judaísmo. Los judíos, yehudim, debemos nuestro nombre nacional a Yehudá, el cuarto hijo del patriarca Jacob y su esposa Lea. La matriarca ya había tenido tres hijos antes, Rubén, Shimón y Levi. Sin embargo, recién cuando nace su cuarto hijo dice: “Esta vez agradeceré a D-s” y por eso le puso de nombre Yehudá. La palabra Yehudá significa agradecer, ser judío es ser agradecido. Encontrar lo bueno, capitalizar las experiencias, fortalecernos con la adversidad, todo eso es parte de nuestra esencia nacional y debe ser parte de nuestra esencia individual. Estamos pasando tiempos difíciles, muchos sentimos ansiedad o angustia. Pero debemos recordar nuestra raíz judía y nuestra resiliencia nacional para aplicarla en lo individual. Debemos poner el énfasis en lo bueno que hay en nuestro alrededor y mirar cuán privilegiados que somos incluso en estos momentos difíciles, pues tener una comunidad es una garantía de que no estamos solos, somos una familia y nadie va a quedar desprotegido. Debemos mirar hacia adelante con una visión positiva y, como decía el, el Rebe de Braslav, “lo leityaesh”, no desesperar, nunca perder la esperanza. Los luchadores de los ghettos compusieron el himno de los partisanos, con letra de Hirsh Glik, y que dice “Nunca digas que tu senda es la final, nubes plomizas cubren un cielo celestial”. Hay un cielo azul detrás de cada nube plomiza. La esperanza, la visión positiva y la solidaridad entre nosotros son fundamentales para sobreponernos a esta pandemia.

publicado 09 Julio 2020

¡Bienvenido Diego Edelberg!

En los próximos días arriba a Chile y al Círculo Israelita el futuro rabino Diego Edelberg, que se integra a culto del CIS luego de nueve meses de estudio en el Seminario Rabínico Majón Schechter, en Jerusalem. Conversamos con él, sobre su regreso al país, su experiencia, sus expectativas y lo que espera de su integración a nuestra comunidad, para conocerlo en mayor profundidad y al mismo tiempo darle una calidad bienvenida. Diego, ya estás ad portas de tu regreso a Chile, ¿cómo se están preparando tú y tu familia para este retorno? -Estamos muy entusiasmados con esta nueva etapa que comienza, de nuestro retorno a Chile para sumarnos como familia a la gran familia del CIS. Gracias a D-s los meses en Israel han sido de un crecimiento enorme para todos nosotros como familia. Estamos cargados de la espiritualidad que emana en este lugar, y es nuestro deseo poder irradiarla y compartirla con toda la comunidad. Como la vida misma, el retorno demanda un balance entre el cierre de una etapa y el comienzo de otra. En estas últimas semanas que nos quedan, estamos ordenando lo que queda por hacer aquí, mientras planeamos lo que seguirá allá. ¿Cuánto tiempo estuviste en Israel y cuál fue tu ocupación en este período? -Estuvimos aquí nueve meses, lo cual cubre el período entero de dos semestres de estudio que forman parte del requisito en la formación de un rabino conservador/masortí. Durante ese período, tome 20 cursos y rendí todos los exámenes correspondientes. Es una demanda muy grande de tiempo y concentración, pero el resultado es maravilloso en tanto lo que se puede aprender para seguir compartiendo. Al fin de cuentas, el objetivo del tiempo de estudio aquí es doble: por un lado, elevar al máximo posible el nivel de conocimiento y sabiduría judía, teniendo acceso a prestigiosos rabinos y académicos que viven y enseñan aquí; por otro lado, aumentar aún más la relación personal, familiar, religiosa y también secular con Israel, no sólo en el aspecto religioso, sino en la vida del día a día aquí. ¿Cómo fue este año? ¿Puedes contarnos un poco de dónde vivían, cuál era su rutina? -Gracias a D-s el año fue una bendición. Se manifestó con una sincronicidad y fluidez notable. Vivimos en una zona hermosa de Jerusalem, en el barrio de Katamón, en un departamento dentro de un complejo histórico llamado Beit Kadima, construido antes de la declaración del Estado de Israel (aquí hay más información: https://en.wikipedia.org/wiki/Beit_Kadima). Nuestra rutina empezaba muy temprano y funcionaba de domingo a viernes al mediodía. Todas las mañanas, yo salía de casa temprano para llevar a Hannah de 5 años y Samuel de 3 al gan, y de ahí me iba hacia el Majón Schechter (https://en.wikipedia.org/wiki/Schechter_Institute_of_Jewish_Studies), donde cursaba el resto del día. Las estudios incluyeron todo el abanico posible de géneros: Torá, Mishná, Talmud, Halajá, Jasidut, filosofía judía, historia, misticismo e incluso estudios académicos modernos sobre estética judía, sociedad y diversidad Israelí. También sobre los lugares sagrados de Jerusalem, además de práctica rabínica. Generalmente, volvía a casa a eso de las 19 hrs. (a veces más tarde), cenaba con mis hijos y los acompañaba a dormir. Mi esposa Laila estuvo, durante este tiempo, con licencia por maternidad ya que vinimos con nuestro hijo Tobías con 20 días de vida, así que ella se encargaba de estar con él y ayudar con toda la logística fundamental de la casa y los chicos el resto de la tarde para que yo pueda dedicarme al estudio en tiempo completo. Por supuesto, con la llegada del COVID19, la rutina cambió a partir de febrero y mis estudios continuaron online y los chicos en casa. Pero el último tiempo se reanudó y, mientras escribo, estas palabras el gan continúa y yo me encuentro en casa preparando todos mis exámenes. Por supuesto que una de las experiencias más hermosas de nuestra rutina aquí fueron los Shabatot, que aprovechamos para conocer distintos tipos de comunidades y estilos religiosos. ¡En Jerusalem la diversidad de comunidades es inabarcable, están todos los estilos posibles! ¿Algo que hayas echado de menos de Chile estando en Israel y que creas que puedes echar de menos de Israel estando en Chile? -De Chile extrañamos los domingos en familia y con amigos. En Israel no hay domingos ya que Iom Rishón (domingo) es día laboral y realmente lleva tiempo acostumbrarse a ese cambio. Quienes hacen aliá dicen que es uno de los cambios más grandes. Por otro lado, la posibilidad de salir de casa y tener las montañas chilenas es algo que siempre me inspira y extraño cuando no estoy allí. ¡Pero Jerusalem es Jerusalem! Vivir aquí es realmente increíble y apasionante. La energía de esta ciudad, en su modernidad israelí junto al hecho de vivir a 20 minutos caminando de la ciudad antigua, es algo que extrañaré. Lo otro que sin dudas extrañaremos es la obviedad de cuán fácil es la vida judía aquí: los feriados (Jaguim) son iguales para todos, el Shabat es para todos, en el supermercado al pagar te saludan deseando “Shabat Shalom” (¡incluso un hombre trabajando en la caja de un supermercado al enterarse que estaba estudiando para ser rabino se puso de pie me dio una bendición!) y el poder comer kasher en casi todos los lugares públicos es un placer. Además, comprobamos una vez más que la rudeza israelí es solo externa, por dentro los israelíes son de una dulzura gigante. Prueba de eso es la cantidad de ayuda que recibimos de todos, incluidos nuestros vecinos, que no conocíamos de antes y nos ayudaron con incontables cosas. Aquí hay un sentimiento de unidad que no es común en otros lados. ¿Qué fue para ti lo más relevante de este período en Israel? -Lo más relevante fue la inmersión total en la cultura, idioma, vida y estudios en Israel. Conocer detalles sobre cómo piensan y viven su rutina los israelíes, tanto los jóvenes como los adultos, los profesores, los rabinos, los padres de los compañeros de mis hijos del gan, cómo es un gan en Jerusalem y vivir la vida como uno más en la que uno se siente mayoría y no minoría del país (junto con los desafíos que eso representa). ¿Cuáles son sus expectativas al regresar a Chile? -Se qué Chile no es el mismo que dejamos hace nueve meses atrás. Nos fuimos justo unos días después del 18 de octubre de 2019. Y entre medio de ese desafío este año se sumó el desafío del COVID19. Realmente es impresionante el cambio de lo que ha pasado en tan poco tiempo. Sin embargo, soy una persona de fe, optimismo y esperanza. Mi expectativa al regresar a Chile es sumar energías desde mi lugar para que todos juntos como sociedad (más allá de la dignidad de nuestras diferencias como individuos) podamos salir adelante como país. Así, y con la ayuda de D-s, podamos vivir unidos en un propósito más grande que nos convoque como unidad en la diversidad. Por eso asumo mi rol de servicio desde el judaísmo como algo expansivo y no sólo limitado a la comunidad judía. De hecho, si no contribuimos con Chile desde nuestra particularidad judía, estaríamos en falta con lo que rezamos todos los días en el “Aleinu Leshabeaj” cuando decimos que nuestra misión es “Letaken olam”, “mejorar el mundo”, y no sólo nuestra vida y la de nuestro pueblo. Estamos juntos como pueblo en este ecosistema del mundo. ¿Y cuáles son tus expectativas al integrarte al Círculo Israelita de Santiago? -Mi expectativa es poder conocer y servir a las familias del CIS, celebrar juntos momentos de alegría y abrazarnos en momentos de tristeza, aprender y descubrir juntos la espectacular sabiduría que tiene nuestra tradición para vivir una vida plena de sentido. Creo profundamente en la importancia de la vida en comunidad. Veo la espiritualidad judía como una forma de redención de la soledad. No se puede ser judío solo. Al mismo tiempo y no siendo para nada una contradicción, creo profundamente también en la importancia que cada judío y judía se encuentre con su propio judaísmo individual. La preocupación central del judaísmo es que cada uno de nosotros realice una transformación espiritual personal a lo largo de nuestras vidas, y desde ese lugar pueda contribuir con su particularidad y talento único a la comunidad y la sociedad. Además, y en lo personal, me entusiasma poder volver a trabajar en equipo junto a los rabinos Eduardo, Gustavo, Ariel y Pato, y también compartir mi pasión musical y educativa con el jazán Ariel. El rabino Eduardo es realmente uno de los representantes más importantes del judaísmo masortí/conservador de Latinoamérica, y siento que -guiados por él, en un grupo de rabinos con más años en el rabinato- será una oportunidad de crecimiento para mí. Espero desde ese lugar y con la ayuda de D-s poder sumar a la tarea sagrada que ya despliegan todos los días. ¿Qué sabes de la comunidad del CIS? -Sé que es una comunidad profundamente comprometida con D-s, la Torá y el pueblo de Israel en su totalidad. Lo sé por lo que se manifiesta en el compromiso comunitario del CIS, que se ve en todo el esfuerzo que se despliega constantemente en las actividades, grupos de estudio, ceremonias y tantos otros espacios compartidos de todas las edades. El judaísmo no es algo que está ahí afuera, sino que somos nosotros mismos los embajadores de cada generación judía. Entender eso, y asumir la responsabilidad que representa por las generaciones pasadas y las que vendrán, demanda simultáneamente un trabajo enorme de humildad y jutzpá (atrevimiento sagrado). El CIS representa esa tensión entre el agradecimiento y honor de lo recibido de las familias históricas de la comunidad, y el atrevimiento sagrado y necesario para seguir siendo una voz vigente y comprometida con el judaísmo de su propio tiempo. Sé que es una comunidad que, si bien es numerosa, se presenta a sí misma como familiar y sensible a necesidades de cada familia. La tarea que demanda ser una comunidad tan grande se sostiene por ese compromiso que se despliega en múltiples contribuciones, incluyendo el trabajo sagrado y silencioso del voluntariado, del que debemos estar agradecidos y orgullosos. Siento que la comunidad comprende que la historia judía somos cada uno de nosotros y la hacemos entre todos. Eso es lo que ha demostrado la comunidad del CIS, no sólo a mí sino al mundo judío, puesto que aquí en Israel la mayoría de las personas que conocen algo de la comunidad judía de Chile conocen del CIS. Estoy profundamente agradecido al CIS por confiar en mí y mi familia, orgulloso de formar parte y por la posibilidad de contribuir con esta hermosa comunidad. Todas mis energías van a estar puestas en nuestra kehilá. ¿Cuál crees que puede ser tu aporte a esta kehilá, digamos, tu sello? -En el año 2017 presenté mi tesis para mi Maestría en Educación Judía en el Hebrew College de Boston sobre “Synagogue Engagement”, basado en la importancia de recuperar espacios de transformación espiritual individual en las comunidades judías. Las palabras claves aquí son “transformación individual en comunidad”. Desde ese entonces, en paralelo a mis estudios rabínicos, vengo abordando un área que lidia con el aprendizaje socio-emocional que se relaciona con lo cognitivo (la capa externa del conocimiento) y lo emocional (la sabiduría interna). De esta manera, logramos acercamos a la tradición encontrando no sólo información, sino también transformación. El objetivo es que cada encuentro con nuestra tradición pase de ser interesante a convertirse en apasionante. Para eso utilizo técnicas interdisciplinarias que fusionan contenido tradicional (Tanaj, Talmud, Midrash, Halajá, Majshevet Israel, Kábala y Musar) con otras herramientas menos convencionales que lidian con el desarrollo personal y la educación socio-emocional. Mi estilo fusiona el academicismo de mi formación académica con la espiritualidad de mi vocación. Mi primer título es una licenciatura en música (ópera, música de cámara y piano) lo cual me permite utilizar herramientas artísticas y musicales como parte de estos encuentros. En ese delicado equilibrio que convoca múltiples áreas que se unen, mi misión es generar espacios de encuentro espiritual con uno mismo, con los otros y con el mundo en un marco judío que hace que cada día sea una aventura espiritual que logre contagiar el entusiasmo de vivir la vida judía con orgullo y plenitud. ¿Podrías dejarnos un mensaje para los lectores de La Palabra y del CIS que están esperando tu llegada? -Estos meses en Israel, me hicieron tomar conciencia una vez más del poder que tienen nuestras esperanzas. Ya pasaron 72 años del establecimiento de Medinat Israel y, sin embargo, hace menos de un siglo el Israel que conocemos hoy era una idea, un deseo, una esperanza. Gracias a D-s hoy es un realidad. Eso nos recuerda que la realidad que vivimos hoy no necesariamente representa el único escenario posible. Estos meses han sido difíciles para todos en todo el mundo. Deberíamos siempre recordar el ejemplo de Israel para recordarnos que nuestra situación de cuarentena, aislamiento e incertidumbre no es la única realidad posible. Nuestros pensamientos crean la realidad en la que vivimos. Así como Israel fue una vez un pensamiento, un sueño y hoy es una realidad, de la misma manera y con la ayuda de D-s nuestra situación actual va a cambiar y pronto volveremos a la realidad de los abrazos y la vida en comunidad. Como cantamos en el Hatikva, el Himno de Israel: “¡Od lo avda tikvateinu!”, ¡Aún no hemos perdido nuestra esperanza! ¡Fuerza! ¡Juntos saldremos adelante!

publicado 09 Julio 2020

La importancia de sentir pertenencia

Es impresionante cómo en los últimos meses, tanto en los grupos de estudios como en las clases, la gente -como está en situación de aislamiento, de confinamiento- necesita mucho más el acercamiento virtual, que te permite estar cerca de tus intereses, de lo que te motiva o de la parte espiritual. Cuando uno tiene todo a mano, cuando las interacciones son presenciales, no es tan necesario, total es abierto y sin ningún tipo de restricción. Pero dadas las actuales condiciones, todos nos sentimos un poco más solos o vivimos situaciones existenciales, dada la complejidad de estos días, de vivir en crisis y lo que significa atravesar este momento. En ese contexto, los canales digitales y online son híper necesarios para lograr tener una ventana al mundo, conectarse con lo que está sucediendo y buscar referentes -maestros o rabinos- que te puedan dar otra mirada o te ofrezcan otra manera de pararte frente a esta situación tan difícil y tan incierta, que no estaba pensada por nadie. Eso habla de la sociabilidad y de la necesidad de habilitar estos canales para mantener los vínculos, que no se rompieron, sino que en muchos casos se afianzaron. Cuando estás solo o bien con tu familia, vuelves a buscar cuáles son los lugares de pertenencia que tenías antes. Vuelves a esos recursos. Y generalmente, la comunidad, la Tefilá (oración) y lo religioso era lo que te mantenían perteneciendo. El ser humano necesita saber que pertenece a algo más que él mismo y a su propia familia. Eso ha hecho, por ejemplo, que las visitas a la página web del Círculo Israelita de Santiago hayan crecido de manera exponencial. La necesidad de seguir perteneciendo, en este contexto, es mayor, y como está dada la tecnología -si no, por más que la gente hubiera querido, no habría podido hacerlo- se ha logrado. Tenemos la suerte, además, de tener dos tipos de tecnología: una unidireccional, donde una persona habla y otra escucha, y otra multidireccional, donde todos interactúan. La segunda generó el fortalecimiento de estos lugares de pertenencia, donde la gente se siente cómoda porque puede participar de un diálogo, y se establecen ámbitos -incluso- de intimidad. Y así vemos la presencia de estos dos niveles, por un lado la necesidad de vincularse en esta pandemia, y el fortalecimiento del sentimiento de pertenencia en este contexto. Y esto es complementario con la sociabilidad. Se trata de pertenecer, de seguir estando en comunidad y cerca. Ese fue el desafío que asumimos como Círculo Israelita, y logramos transformarnos rápidamente para que la gente pudiera acceder a nosotros y nosotros a la gente, de manera de estar en un vínculo continuo. De la misma forma, hemos tenido que pensar distintas estrategias para distintas edades, para que todos puedan tener acceso y se puedan sentir parte, pero de acuerdo a sus propias realidades. No fue fácil, pero tuvimos que pensarlo también para que fuera multidireccional, en especial para los públicos más jóvenes. Por ejemplo, en Talmud Torá el desafío fue crear clases atractivas, que motivaran a los Talmidim (alumnos) a meterse, y lo estamos logrando. En el segmento de 30 años, estuvimos rediseñando constantemente nuestra oferta digital para captar su interés. Y hay miles de ideas dando vuelta, todas con el objetivo de que la gente sienta cercanía. Nuestra comunidad es muy grande, y lo digital nos permite conectarnos sin importar donde estemos físicamente. Sabemos, también, que gracias a Internet algunos se han vuelto a vincular a la comunidad. Por eso creemos que, a pesar de todo, este tiempo es una oportunidad.

publicado 03 Julio 2020

Actividades digitales ¡y mucho más!

Inauguramos esta semana una nueva sección de La Palabra Israelita, la página de sociales del CIS, donde queremos destacarlos a ustedes, los participantes de la amplia parrilla de actividades online del Círculo Israelita de Santiago. Porque aunque la distancia física nos separa, ¡podemos estar unidos en el mundo virtual! Para enviar una colaboración para esta sección, enviar una foto en jpg, con nombre, fecha de la actividad y nombre de los participantes al correo electrónico michelle@cis.cl.

Traducciones

Siempre le pasaba lo mismo. Cuando alguien traducía uno de sus poemas a una lengua extranjera (al menos, de las que él conocía), sus propios versos le sonaban mejor que en el original. Por eso no le sorprendió que la versión francesa de su poema «El tiempo y la campana» le pareciera estupenda, grácil, sustanciosa. Dos años más tarde, un traductor italiano, que no sabía español, tradujo aquella versión francesa, y aunque él nunca había sido partidario de las versiones indirectas (no olvidaba, sin embargo, que muchos años atrás había conocido a través de ellas a Tolstoy, Dostoievsky y también a Confucio), disfrutó grandemente de su poema in italico modo. Transcurrieron otros tres años y un traductor inglés, que, como la mayoría de los traductores ingleses, no sabía español, se basó en la versión italiana, basada a su vez en la versión francesa. Pese a tan lejano origen, fue la que mayor placer le produjo al primigenio autor hispanoparlante. Solo le asombró un poco (en realidad, lo atribuyó a una errata de tantas) que esta nueva versión indirecta se titulara Burnt Norton y que el nombre del presunto autor fuera un tal T. S. Eliot. Sin embargo, le gustó tanto que decidió encargarse personalmente de traducirla al español.

¡Ninguna! Hojas con sabor a cola

Planta un poco de Artemisia arbotanum —también conocida como la “planta cola”— en el jardín y ya no tendrás necesidad de volver a comprar bebidas gaseosas con sabor a cola. Todo lo que tienes que hacer es arrancar unas hojas para darle sabor a bebidas frías y calientes o a ensaladas, guisos y papas fritas. La planta es una de las 250 variedades de hierbas para la cocina que exporta la firma Hishtil Nurseries, con oficinas y viveros en el centro de Israel, para su venta en supermercados y tiendas de artículos de jardinería y de bricolaje en Europa Occidental y Norteamérica. “Siempre buscamos variedades especiales por todo el mundo para darle otros sabores y aspecto al jardín y la cocina”, afirmó Ofir Elasar, director de marketing y ventas de Hishtil. De la misma familia del estragón, la planta fue descubierta por un herborista en Alemania y sólo se vendía como producto especializado. Hishtil la importó y aplicó su experiencia agronómica para cultivarla para el mercado global hace unos tres años. Y ahora es el principal vendedor. Eyal Inbar, director de exportaciones, le dijo a ISRAEL21c que la compañía vendió ya miles de plantines en todo el mundo. La planta de la cola crece bien en huertas urbanas. Cortesía de Hishtil. La planta Artemisia arbotanum crece bien en huertas urbanas. Foto: cortesía de Hishtil. “La vendemos más en el exterior que en Israel porque es bastante conocida en Europa. La demanda fue alta desde el primer día”, reveló el ejecutivo. La planta crece bien en cualquier tipo de jardín, incluyendo huertas urbanas, y tiene sabor y fragancia similares a la cola con una pequeña nota de anís.

Aumentarán los ataques cibernéticos a causa del COVID-19

Tamir Pardo advirtió que cualquier empresa que encuentre una vacuna se convertirá en blanco de ataques cibernéticos por parte de actores estatales y competidores comerciales. “El brote de coronavirus es una crisis a escala mundial en tres frentes: médico, social y financiero”, dijo el ex jefe del Mossad y actual presidente de XM Cyber Ltd., Tamir Pardo, en una entrevista con el periodista Meir Orbach, de Calcalist. “Alcanza con presenciar las manifestaciones que se están llevando a cabo aquí, en Belgrado y en muchos otros lugares del mundo para darse cuenta de que las personas están en una situación desesperada.” Las crisis de esta magnitud pueden terminar en guerras, ya sean reales o económicas, y revoluciones dentro de los países que conducen al cambio de régimen. Este no es un período simple y sólo estamos al comienzo del camino, añadió. “No creo que los países tengan los recursos para entrar en guerras completas, especialmente porque existen soluciones mucho más baratas. La ciberguerra es mucho más efectiva en estos días, a menos que la ocupación del territorio sea el objetivo final”, señaló el ex jefe de la famosa agencia de espionaje de Israel, describiendo los ciberataques como una” herramienta fantástica” si el objetivo es perturbar las economías u obtener recursos.

Inevitable que explosión de Beirut generara teorías conspiratorias que incitan al odio

“Era inevitable que la trágica explosión de nitrato de amonio en Beirut preparara el escenario para las teorías de conspiración, que generalmente emanan de extremistas de fake news o conocida incitación al odio”, declaró el Dr. Shimon Samuels, Director de Relaciones Internacionales del Centro Simón Wiesenthal, ante la tragedia ocurrida en la capital de Líbano. El Dr. Samuels denunció a un comentarista político británico por sus mensajes en contra del Estado de Israel. Aaron Bastani, anteriormente Aaron Peters por el apellido de soltera de su madre, cambió a su apellido paterno de origen iraní, al tener presuntamente una abuela judía. Bastani era un partidario de Jeremy Corbyn y presionó para que el Partido Laborista rechazara la definición de antisemitismo de la IHRA (Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto). Por tanto, el Partido aceptó sólo una versión truncada. En algunos de sus mensajes más recientes en Twitter, dijo: -14 de febrero de 2020: “La fundación de Israel tuvo lugar en el contexto del racismo”, añadiendo en otra declaración: “Israel se fundó de hecho sobre el racismo, las masacres y el desplazamiento internacional de todo un pueblo…” -28 de junio de 2020: “Israel ha ocupado tres de sus países vecinos en las últimas décadas…” -El último (aparentemente eliminado a toda prisa): “Arma termobárica. Solo una Fuerza Aérea los usa así”. “Sería bueno considerar que se refería a Irán, para que Teherán atribuya indirectamente la culpa a Israel”, sugirió Samuels. “Un ‘teórico de la conspiración’ recordaría la revelación del British Telegraph de que ‘terroristas vinculados a Irán (es decir, Hezbolá) fueron capturados almacenando toneladas de materiales explosivos en las afueras de Londres en una fábrica secreta de bombas británica”. En una edición posterior, los “materiales explosivos” se identificaron como “nitrato de amonio”.

Israel probará una posible vacuna contra el coronavirus en humanos

Israel comenzará a probar una posible vacuna contra la COVID19 en humanos a partir de octubre, anunció hoy el ministro israelí de Defensa, Benny Gantz. El Instituto de Israel para la Investigación Biotecnológica, dependiente del Ministerio de Defensa, iniciará los tests con seres humanos en unos dos meses, lo que podría suponer la fase final para elaborar un potencial antídoto contra el coronavirus. “El producto está a mano”, dijo Shmuel Shapira, director general del instituto, que trabaja desde hace meses en el desarrollo de la vacuna, la cual aún debe pasar procedimientos regulatorios y los ensayos en humanos, pero aseguró que se va por el buen camino. Las pruebas se harán en coordinación con el Ministerio de Salud, “según todos los procesos requeridos” en seguridad médica, agregó Gantz, que hoy visitó el centro de investigación para conocer los últimos avances, y concretó que todo se pondrá en marcha tras el período de festividades judías que acaba a mediados de octubre. El pasado junio el centro probó con éxito la vacuna en roedores, una etapa preliminar clave para su desarrollo que puede seguir con otros animales y, por último, pasar a la experimentación con humanos, un paso final para comprobar la efectividad y posibles efectos secundarios de la vacunación. El instituto, igual que otros centros científicos israelíes y de todo el mundo, trabaja contrarreloj para hallar algún antídoto contra la COVID-19 desde el inicio de la pandemia. Todo ello se produce mientras Israel sigue en una fuerte segunda ola de coronavirus y en una situación económica frágil, lo que ha hecho crecer el malestar popular contra la gestión gubernamental.

Un viaje judaico por el mundo

“Ninguno de los dos y nadie de nuestra familia había pisado, ni siquiera de visita, un motorhome, entonces era mudarnos de una casa en que cada uno tenía su espacio, a algo desconocido, a estar 24/7 juntos, y eso en sí fue un aprendizaje para nuestra familia y para nosotros como padres. Nos enfrentamos a los miedos que nos provocaba esta aventura y tuvimos la fortaleza de dejar los miedos atrás y decir “Bueno, salgamos y hagámoslo”, porque nos podemos quedar toda la vida pensando en nuestros sueños, en las cosas que puedes hacer, y el miedo te puede dejar anclado y nunca realizarlos. Y creemos que la vida es eso, es para disfrutarla y vivir experiencias, porque al fin y al cabo, lo que nos vamos a llevar todos van a ser las experiencias”. Así relata Mariano Juchnowicz -42 años, argentino, profesión actor e instructor de artes marciales- la aventura que desde marzo de 2019 emprendió con su familia, arriba de una casa rodante, o motorhome, con el plan de recorrer todo el continente americano hasta su límite más al Norte. Casado con la chilena Geraldine Chapochnick -36 años, actriz, doula y creadora de contenido digital- y padres, ambos, de cuatro niños -Yehuda (8), Noam (7), Luba (6) y Maor (3)- decidieron dejar lo material, vendieron todo, hicieron un fondo de ahorro y con eso compraron el vehículo que sería su medio de transporte y su casa, y emprendieron el viaje. “Pensamos que lo peor que puede pasar es fracasar, que saliste y tienes que volver. Y bueno, se vuelve. La vida es así”, dice Mariano desde Barranquilla, Colombia, donde están actualmente. Partieron desde Buenos Aires rumbo a Brooklyn, Estados Unidos, con sus hijos en una motorhome, dejando casa, trabajo y todo atrás. ¿Qué los motivó a partir en esta aventura? -Nuestro objetivo inicial en el viaje era llegar hasta Alaska, y Brooklyn era una parada obligada que -de hecho- la queríamos hacer más o menos dentro de estas fechas, a mediados de agosto, porque queríamos llegar a la casa central de Jabad Lubavitch, que se encuentra ahí, en Crowheights, en la casa más conocida como “770, seven seventy”, que es la casa del Rebbe. Estábamos muy entusiasmados con realizar el primer corte de pelo que se le realiza a los niños cuando cumplen tres años, y queríamos hacerlo ahí a nuestro chiquitito, Maor, el más pequeño de todos los viajeros. Era una parada para luego continuar viaje hacia Canadá y Alaska. Pensamos en Alaska, la última punta de América, por ir hasta el punto máximo donde puedas llegar. Es el límite máximo que nos permite llegar la tierra, y es como un manera poética de decir lo que el mismo nombre de nuestro proyecto indica, “Sin fronteras”, la frontera no solamente significa una barrera entre un país y otro, o algo geográfico que nos divide, también puede ser emocional, sicológico o de límites físicos. Entonces, nos propusimos llegar hasta el último límite de nuestras propias fronteras. Esto es una búsqueda, es un viaje de experiencia. ¿Por qué nombraron a su proyecto “Judaísmo sin fronteras”? -Tenemos dos proyectos, “Judaísmo sin fronteras” (en Instagram @judaismosinfronteras) y “Familia sin fronteras” (en Instagram @familiasinfronteras), en el primero narramos el viaje desde el ojo y la perspectivas de nuestra experiencia como familia judía en la ruta, y contamos las diferentes comunidades que visitamos, judíos con los que nos encontramos, festividades que celebramos en diferentes lugares. Es una familia que está en un motorhome comiendo kasher, cuidando Shabat y haciendo Tefilá en un volcán, en una montaña, en una ciudad, en un Beit Hakneset, en un Beit Jabad, en una comunidad, solos. Pasamos Pésaj en Sao Paulo (Brasil), Shavuot en Salta (Argentina), Rosh Hashaná y Iom Kipur en Guayaquil (Ecuador), Purim en Barranquilla (Colombia), y así. Y el otro es un proyecto un poco más abierto, en que narramos el viaje desde el punto de vista de criar viajando y nuestra experiencia como familia en general, qué hacen los chicos, cómo se sienten, qué es viajar con niños, donde paseamos, qué tips de viaje para familias podemos dar, va por ahí. ¿Cómo ha sido la experiencia de vivir un judaísmo sin fronteras? -Hemos tenido oportunidad de pasar un Shabat, por ejemplo, en el Salar de Uyuni, en Bolivia, y se nos sumaron que estaban en otros motorhome, que aceptaron nuestra invitación a compartir nuestra mesa de Shabat. Muchas veces nos encontramos con personas no judías en el viaje, y esto es muy interesante, porque -como judíos- hay un estigma y hay muchos prejuicios respecto de qué es un judío y cómo son. Y este bus de 1959, viajando con esta familia “poco ortodoxa”… Nosotros somos judíos orgullosos, y ese orgullo lo reflejamos con humildad y con alegría y la gente no judía que se cruza con esta nave, y tiene la oportunidad de compartir y conocer a gente judía, se da cuenta de que todos los prejuicios y cosas que ha escuchado alguna vez se caen al piso, y que no son verdad, y eso ha sido muy positivo y enriquecedor para nosotros como familia. Hemos podido descubrir y hacernos amigos no judíos en muchos lugares. ¿Cuál es su plan de ruta? ¿Se vio éste afectado por la pandemia? -Sí, hemos tenido que tomar una pausa y nos hemos reinventado, de alguna manera, realizando actividades por Zoom, charlas y las mismas actividades que hacíamos presencialmente, en las comunidades, cuando viajábamos. Tratamos de continuar nuestro viaje. Nosotros partimos en Argentina, seguimos a Brasil, volvimos y recorrimos Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Cada país, la verdad, no ha encantado con su cultura y su gente, y más que un lugar en particular, lo que más hemos disfrutado y lo que más nos ha llenado y enriquecido ha sido la experiencia humana, el reencontrarse con la gente y darse cuenta de que es buena, es solidaria, es generosa, es abierta, que quiere vivir en un mundo de paz, con alegría.

Pacientes cardíacos no acuden a tiempo al hospital por miedo al coronavirus

Según un nuevo estudio, enfermos del corazón en Israel arriesgan sus vidas durante la pandemia al esperar demasiado tiempo antes de ir al hospital por miedo a contagiarse de COVID19. De acuerdo el cardiólogo Shlomi Matetzky, director de la unidad de cuidados intensivos del Hospital Sheba, a las afueras de Tel Aviv, los pacientes cardíacos tardaron una hora más en llegar a los hospitales entre los meses de marzo y abril de 2020 que entre esos mismos meses el año 2018. Matetzky analizó 1.500 casos de 13 grandes hospitales del país para llegar a esta conclusión. “Mi principal hallazgo es que los pacientes llegan una hora más tarde y esta hora, que he llamado ‘la hora dorada’, es la que importa a la hora de salvar vidas”, explicó el médico. Matetzky insistió en que, durante décadas, han estado pidiendo encarecidamente a los pacientes cardíacos llegar antes, ya que, en ese lapso, es cuando se ven casos de muerte súbita y es en esta hora en la que tienen oportunidad de salvar a los pacientes. “La gente está dudando a la hora de venir a los hospitales y ese es un gran error”, señaló, porque arriesgan a que su corazón esté sometido a más daño y sea más probable que sufra insuficiencia cardíaca. “Entendemos que esto sucede porque se escucha todo el tiempo que hay pacientes de coronavirus en el hospital y tienen miedo”, añadió. “Pero el miedo al coronavirus no implica ser negligentes con la salud”. Muchos médicos israelíes advirtieron que el impacto del virus en el funcionamiento hospitalario seguramente causaría más muertes que la propia pandemia. Los retrasos en la atención, según Matetzky, probablemente hayan afectado a la salud de los pacientes. Dijo el médico que, comparado con 2018, ha habido un 60% de aumento en los pacientes cardíacos que llegaron a situaciones “clínicas sin retorno”, situaciones como la muerte, insuficiencia cardíaca o arritmia ventricular. Sin embargo, su investigación también descubrió que ha habido un 12% más de pacientes con ataque cardíaco llegando a los hospitales israelíes comparado con 2018. Y que la explicación a este aumento es que tiempos de crisis suelen provocar más ataques cardíacos. “Sospecho que los números son mayores, aunque no se han hecho estudios todavía, y que muchos han muerto en casa”, lamentó el médico, quien insistió en que el mensaje es no descuidar la salud ni los chequeos rutinarios por miedo al contagio.

Vacuna contra COVID19 es eficaz en animales

El Instituto Israelí de Investigación Biológica (IIBR, por sus siglas en inglés) aparentemente ha probado que su vacuna es eficaz en no humanos, según una filtración a una cadena de televisión israelí. El laboratorio, dependiente de la Oficina del Primer Ministro y conocido por su secretismo, parece haber progresado en la consecución de una vacuna contra el coronavirus, pero se desconoce si lo será también en humanos, según informó el noticiero del canal 12. El informativo decía que la vacuna en proceso de pruebas ha sido experimentada en animales con un 100% de éxito y la equiparaba con la que se está elaborando en Estados Unidos por la compañía biotecnológica Moderna. El informe también decía que, al contrario que otros protocolos internacionales, la vacuna israelí, cuando esté lista, será usada primero con ciudadanos del país y después exportada. Los científicos del laboratorio esperan que proteja de la enfermedad con una sola dosis. Y si bien no han comenzado las pruebas con humanos, el IIBR ya se está preparando para fabricar de 10 a 15 millones de dosis. Avances anteriores No es la primera vez que los avances de este laboratorio son filtrados a la prensa desde el comienzo de la pandemia en Israel, a mediados de marzo, y, con ellos, las advertencias del Ministerio de Defensa de controlar las expectativas. El mes pasado el IIBR anunció éxito en las pruebas de la vacuna con roedores y también ha dicho que espera tener la vacuna terminada en un año o antes. Ese estudio se publicó en en el sitio bioRxiv y decía que los resultados en hamsters era “una rápida y potente neutralización de los anticuerpos contra SARS-CoV-2”, el virus que causa el coronavirus. En el mes de mayo el mismo instituto confirmó haber aislado el anticuerpo que se cree que puede ser utilizado para desarrollar tratamientos contra el virus, no una vacuna, sino medicamentos para quien ya haya contraído la enfermedad.

The People v. O.J. Simpson

Ryan Murphy es un creador de contenido audiovisual tan prolífico como irregular. Lo defino en esos términos y no como “cineasta” o “guionista”, ya que ha oficiado de productor, guionista y director, tanto en películas como en series. Y uso esos adjetivos porque ha creado tantas de éstas que, evidentemente, no todas pueden ser igual de buenas (menos cuando las alarga tanto). Dentro de su trabajo en series para la televisión (o plataformas de streaming) se cuentan Nip/Tuck y Glee, además de las recientes Hollywood y The Politician, ambas disponibles en Netflix. La recomendación de esta semana también está en Netflix y se basa en una historia real, algo que se conecta con estos tiempos convulsos en los que vivimos, con una realidad que parece estar narrándose con los códigos propios de las series. Incluso, hay quienes dicen (haciendo una broma que no deja de tener sentido) que la última temporada de “Chile” terminó con el Congreso aprobando el retiro del 10%, dándole el segundo golpe de gracia a la dictadura (siendo el primero el acuerdo para el plebiscito); y que la nueva temporada está empezando ahora, con el resurgimiento del conflicto en la Araucanía. El caso de OJ Simpson remeció Estados Unidos a mediados de los noventas. Una estrella del fútbol americano estaba siendo acusada de haber asesinado a su esposa y un presunto amante y, al verse acorralado, en lugar de entregarse decide huir, protagonizando una persecución en auto que fue televisada y transmitida en vivo y en directo. El caso adquirió aun mayor notoriedad por el prestigio del grupo de abogados que contrató Simpson; porque la fiscalía cometió errores que, hasta la fecha, son recordados y ridiculizados, y, especialmente, porque fue un caso en que el componente social pesó tanto o más que el análisis jurídico y que la evidencia fáctica, patentizando la polarización que existe en la sociedad estadounidense en materias raciales, algo que sigue resonando hasta estos días. “The People v. O.J. Simpson: American Crime Story” cuenta todo esto con especial detalle y está estructurada como un courtroom drama, incorporando las particularidades del sistema penal estadounidense a la historia, incluido el rol crucial que desempeñó el jurado y su conformación. El caso de O.J. Simpson ocupa la primera temporada, de 10 capítulos, de la serie antológica “American Crime Story”. Cada temporada relata un crimen distinto que remeció a Estados Unidos y, hasta el momento, sólo se han estrenado dos (la segunda, centrada en el asesinato de Gianni Versace, es excesivamente sádica y demasiado sórdida para mi gusto). El elenco es de lujo (John Travolta, David Shwimmer, Sarah Paulson, Courtney B. Vance, entre otros) y, a título personal, mi única crítica sería que el personaje de O.J. Simpson (interpretado por Cuba Gooding Jr.) es bastante menos carismático y encantador que su homólogo real. Esa gracia que tenía O.J. Simpson, esa sonrisa perfecta, que dificultaba aún más imaginarlo siendo capaz de cometer una atrocidad como la que se le imputaba, coronaba todos los elementos, matices y contradicciones que configuraron el que es, quizás, el caso penal más emblemático del siglo XX.

Dos expertos comunitarios en la comisión para la vacuna COVID19

A toda máquina trabaja el Comité Científico Asesor para la Estrategia Nacional de Vacunas COVID19, creado por el Gobierno de Chile y liderado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que tiene como tarea investigar, analizar y recomendar cuales vacunas contra el Corona Virus serán ensayadas en Chile. Luego, la decisión de cual vacuna será adquirida y distribuida para aplicar a la población del país, lo define finalmente el Ministerio de Salud basándose obviamente en las recomendaciones de este comité. Tal como se señala en el sitio web del ministerio, este comité responde a la estrategia que “busca garantizar el suministro oportuno y equitativo de una vacuna segura y efectiva para el COVID19 mediante la colaboración internacional en ensayos clínicos, gracias al talento, la capacidad y experiencia de nuestra comunidad científica en la realización de este tipo de pruebas”. Pero, ¿cómo está trabajando este comité? ¿Qué vacunas están evaluando y qué características son las que se buscan en ellas? ¿Y cuáles son las etapas que debe cumplir el análisis que realizan, hasta llegar a la vacunación masiva contra el COVID19 en Chile? Conversamos con dos de los expertos que integran esta comisión -que además son renombrados investigadores y profesionales comunitarios- el Doctor en Bioquímica Mario Rosemblatt, y el Ingeniero y MBA David Farcas, sobre su labor y expectativas respecto de este proceso. “Lo que interesa evaluar es la capacidad de estas vacunas de generar memoria inmunológica, lo que es muy importante” El Doctor Mario Rosemblatt es Bioquímico de la Universidad de Chile, PhD en Wayne State University y Post Doctorado de la Universidad de Harvard. Trabaja en esta especialidad desde 1972, específicamente en el área de la inmunología. Es fundador y Director Ejecutivo de la Fundación Ciencia y Vida, y profesor de inmunología de la Universidad de Chile y de la Universidad San Sebastián. ¿En qué momento y en qué contexto lo contactaron para sumarse a la comisión que está investigando las vacunas para el COVID19? -Eso es para mí un enigma, pero en algún momento me llamó el Ministro de Ciencias, Andrés Couve, a quien conozco hace muchos años porque somos colegas, trabajamos en un área similar, él también es biólogo. Me contactó para pedirme que pasara a formar parte de este comité y yo acepté con mucho gusto. Eso fue a principios de junio, aproximadamente. ¿Cuál fue la misión que le encomendó el ministro al integrarse a este comité? -La misión del comité, no es la mía personal, es revisar las distintas opciones de vacunas que hay en estos momentos en oferta para que Chile pueda acceder, analizarlas desde el punto de vista científico técnico e informar al Gobierno acerca de lo que este comité piensa que serían las opciones de vacunas para la población. Este es un comité interministerial, presidido por el Presidente de la República, donde están el Ministerio de Ciencias, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Entonces, nosotros les vamos a entregar -todavía no hemos llegado a ninguna conclusión, estamos en el período de estudio pero vamos avanzando rápidamente- los resultados de lo que nosotros creemos son las mejores opciones de vacunas para este virus. Han circulado informaciones que dan cuenta de que ya va a comenzar una fase de prueba de una vacuna. -Sí, pero eso no pasó por el comité, pasó indirectamente si tú quieres, lo hemos conversado y discutido, pero este es un convenio que firmó la Pontificia Universidad Católica, PUC, con la empresa China Sinovac, para probar la vacuna que ellos están produciendo. ¿Cuál ha sido la metodología de trabajo del comité? ¿Cómo, por ejemplo, han seleccionado las vacunas de las que han investigado y qué características han tenido en consideración? -Bueno, hay mucha información a nivel de las revistas científicas acerca de las distintas vacunas que se están desarrollando en el mundo, algunas han llegado a los períodos más avanzados de ensayo. De manera que uno se informa más que nada a través de la literatura científica, y posteriormente se hace contacto con los directivos de las distintas empresas que están desarrollando las vacunas, ya sea directamente a través de integrantes de este comité o a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, de los embajadores, quienes en muchos casos han hecho gestiones directas para poner en contacto a los desarrolladores de vacunas con nuestro comité. Y nos juntamos con ellos, a través de Zoom, todas las semanas tenemos dos, tres reuniones con distintas empresas que están desarrollando vacunas, y nos cuentan en qué están, cómo se está avanzando con el desarrollo, si hay que entregar más información se firma un convenio de confidencialidad entre nuestro consejo y la empresa, de manera de tener la información científica a mano para poder tomar decisiones. Son muchas las empresas con las que hemos conversado, pero estamos conversando que -por las capacidades que tiene Chile- si vamos a evaluar algunas vacunas, van a ser unas tres o cuatro. Hay que pensar que cada ensayo de Fase Tres de la vacuna, con voluntarios, necesita alrededor de tres mil personas y toda una infraestructura hospitalaria, vacunatorios, enfermeras, en fin, y no tenemos la capacidad para más que eso. Algunas vacunas no vamos a tener que ensayarlas, se están ensayando en Inglaterra y Brasil, y algunas empresas norteamericanas están ensayando en Estados Unidos, y esos resultados van a ser comunicados en la literatura científica, entonces vamos a tener información de cómo han resultado los ensayos. ¿Qué es lo que se evalúa de la vacuna en la fase de ensayo? -Lo que se evalúa es la efectividad de la vacuna de poder producir anticuerpos contra el virus, que los anticuerpos neutralicen al virus y que además se produzca inmunidad celular. Los voluntarios van a ser evaluados por aproximadamente un año, entonces -en todo ese tiempo- lo que interesa evaluar es la capacidad de estas vacunas de generar memoria inmunológica, lo que es muy importante. ¿A qué se refiere con memoria inmunológica? -El sistema inmune tiene memoria, esta memoria consiste en que -cuando nos encontramos con un patógeno o cuando nos vacunan- el sistema inmune reconoce al patógeno, no solo se generan células que van a ir a eliminar el patógeno pero también se generan células que recuerdan al patógeno durante un largo tiempo, algunas durante toda la vida. Por ejemplo, la vacuna contra el sarampión se usa una vez y quedas protegido para toda la vida. Lo mismo la vacuna contra la tuberculosis. Y eso sucede porque hay células que recuerdan al patógeno y cuando se encuentran con él por segunda vez, reaccionan rápidamente y lo eliminan. ¿Qué viene después de la fase tres, si alguna de la vacuna tiene buenos resultados? -Si la vacuna resulta efectiva y no tiene efectos secundarios, se empieza a vacunar a la gente, se empieza a inmunizar a las poblaciones más vulnerables, partiendo por el personal de salud -que son los que están más expuestos- y luego los adultos mayores y personas que tienen alguna condición de salud que puede agravarse con el virus, como obesidad, hipertensión o diabetes. No se necesita llegar al universo total de la población, por ejemplo en el caso de la vacuna china se están garantizando 10 millones de dosis. Si tú vacunas a esa cantidad de personas, vas a tener la inmunidad de rebaño, que hace que como hay una población que está inmune, es más difícil para el virus poder actuar, y si alguien se infecta, probablemente las personas que están alrededor estén inmunes. ¿Cómo ha sido la experiencia de participar en este comité, en términos profesionales y personales? -Primero que todo, he tenido oportunidad de conocer nuevos colegas y he aprendido montones sobre cómo funciona el mundo de las vacunas, que no era mi expertise, yo he trabajado toda mi vida haciendo investigación en inmunología más básica, más fundamental, acerca de cómo funciona el sistema inmune. Me ha servido más que nada como una experiencia y un aprendizaje, conocer a estos colegas y ver como funciona el mundo de las vacunas. “La meta es muy pragmática: que tengamos vacuna para todos los chilenos” El padre de David Farcas fundó, a fines de los años ’70 y junto a tres socios, la empresa Centrovet, siendo Químico Farmacéutico y Bioquímico. David, por su parte, es Ingeniero Industrial y estudió negocios. “Un perfil poco común en la industria de salud”, según comenta. “Nosotros creamos una empresa farmacéutica dedicada a la salud animal y, aproximadamente, en el 2005, hicimos una apuesta muy importante: hacer que la investigación y desarrollo (I&D) fuera el corazón de la empresa, no un departamento. Eso nos permitió -después de mucho tiempo y varios fracasos- pasar a ser uno de los principales proveedores de fármacos y vacunas para salmones, aves y cerdos en el país. Hoy, en Centrovet trabajan en total 400 personales, 60 de los cuales trabajan en I&D, y competimos con las principales empresas farmacéuticas mundiales”. ¿Cómo te contactaron para ser parte del Comité de Asesores Científicos para la búsqueda de una vacuna COVID19? -Me llamó el ministro Andrés Couve porque un amigo en común le comentó que nosotros éramos de los qué más experiencia práctica podríamos tener en el negocio de vacunas. En Chile hay muy buenos laboratorios que producen fármacos, pero somos muy pocos los que estamos en el negocio de las vacunas. ¿Cuál es la labor de este comité y en qué ha consistido tu participación en específico? -La tarea es identificar y evaluar opciones promisorias de vacunas en desarrollo a nivel internacional, y establecer alianzas para realizar ensayos clínicos en Chile, y al mismo tiempo lograr condiciones de suministro preferente en las vacunas para el país. El Comité de Vacunas COVID19 es un órgano asesor de los ministerios de Ciencias y Salud, no tomamos decisiones. El equipo está formado por los principales investigadores en vacunas a nivel nacional, y mi rol principal ha sido de coordinador de la agenda de trabajo. Además, trato de traer pragmatismo a las conversaciones, con la idea que las transformarlas lo más rápido posible potenciales acuerdos y en planes de acción. La meta es muy pragmática: que tengamos vacuna para todos los chilenos. Según se lee en la prensa, ya se hizo una selección de vacunas a probar, ¿bajo qué criterios se hizo esta elección? -Los criterios son muy pragmáticos, de priorización, con un énfasis en los aspectos técnicos. Primero, que sea segura y efectiva; para eso vemos la información de quien la produce, qué tipo de vacuna es, cual fue la tecnología usada, quien la produce, y los resultados de los estudios que han hecho de la vacuna candidato. También es muy importante entender qué gana nuestro país y nuestra población, y -lo que más le importa a las personas- cuándo estarán las dosis, en qué plazos y con qué costos. Queremos tener, idealmente, cuatro muy buenas vacunas para los chilenos. ¿Qué tan optimista eres respecto de que se pueda encontrar una vacuna efectiva contra este virus? Y si se encuentra, ¿cuál es el protocolo que se va a seguir desde el hallazgo hasta que se pueda usar en la población en Chile? -Esa es la mejor pregunta. Yo personalmente soy muy optimista en todo en mi vida. Hay que entender que, en general, una vacuna demora cinco años en ser desarrollada, y muchas veces los desarrollos se caen. La tasa de éxito es más o menos 20%, o sea 1 de cada 5 vacunas que se desarrollan tiene éxito. Es protocolo es lograr demostrar que sean seguras y efectivas para prevenir las infecciones COVID. La primera etapa va a ser buscar voluntarios entre los trabajadores de la salud, y la prueba debería demorar en su primera etapa seis meses. Soy optimista, y estamos trabajando con mucha presión para que nos vaya bien. Es posible que nos demoremos más, pero vamos a logarlo.

Nuevos artículos de investigación sobre la comunidad judía de Chile

La organización AMILAT, Asociación Israelí de Investigadores de Judaísmo Latinoamericano, que comenzó sus actividades en Jerusalem hace 45 años, anuncia que ha subido a internet su nuevo sitio: https://amilat.online/. En el mismo se han incluido todos los volúmenes de “Judaica Latinoamericana”, con acceso libre y gratuito a cada uno de sus artículos. La colección Judaica Latinoamericana presenta trabajos científicos de los ámbitos de estudios históricos, sociales y literarios, que fueron presentados en las sesiones sobre América Latina en el Congreso Mundial de Estudios Judaicos realizado en Jerusalem. Estas sesiones se vienen realizando, por iniciativa y con la organización de AMILAT, desde 1984. El estudio y la investigación de la vida judía en Chile están presentes entre los cerca de 200 artículos publicados hasta ahora en los ocho tomos publicados de Judaica Latinoamericana y en el noveno que está en edición. Esta publicación incluye 16 artículos científicos que se refieren a la comunidad judía de Chile. Esta prolífera producción de trabajos de investigación es el resultado del trabajo académico a lo largo de los años de cinco investigadores chilenos y cuatro investigadores israelíes (algunos de origen chileno), entre los cuales se puede mencionar al Dr. Moshé Nes-El Arueste. Z.L, a cuya memoria se dedicó el tomo VIII. Estos trabajos abordan una amplia gama de temas sobre la vida judía en América Latina: Inmigración, Organización comunitaria, Educación judía, Identidad, Sionismo, Estudios de género, Relaciones con el gobierno y con la sociedad no judía, Antisemitismo, Literatura y Creación cultural. En la siguiente entrevista, realizada en la radio israelí en español KAN 11, hay una descripción detallada de las actividades de AMILAT: https://www.kan.org.il/Podcast/item.aspx?pid=17222. Para más información sobre las actividades de Amilat y publicaciones, por favor escribir al correo electrónico amilat.info@gmail.com.

La primera despachadora de Hatzalah

“Siempre me interesó el área de la salud. Yo era la que curaba heridas desde chica”, dice Elizabeth Guendelman, Arsenalera Quirúrgica, casada, mamá de cinco hijos y parte de la Comunidad de Aish Hatorah y primera despachadora de Hatzalah en Chile. Es parte de organización de primeros auxilios desde su llegada al país, y en esta entrevista nos cuenta cómo ha sido esta experiencia. ¿Desde cuándo eres parte de Hatzalah? -El 2016, Roberto Gorodischer me contó que Shmuel Shajer quería traer Hatzalah a Chile. Me entusiasmé inmediatamente, ¡era mi sueño! Me explicaron que no se iban a tener rescatistas mujeres pero que existía la posibilidad de ser parte de la Central de Despacho (donde se reciben las llamadas y se despacha a los rescatistas). Así comenzamos un periodo de marcha blanca en el que los tres éramos despachadores y ellos dos eran, a la vez, rescatistas, de un total de ocho. ¿Qué trabajo es el que realiza un despachador? ¿Funciona por turnos? ¿Dónde realizas este trabajo físicamente? -Un despachador se encarga de recibir la llamada, categorizarla, tomando los datos del paciente y su ubicación, asegurándonos que la escena es segura para los rescatistas. También debemos determinar el nivel de conciencia de la persona, si es que respira, indagar sobre la posibilidad de contagio COVID19 y enfermedades de base. Además, preguntamos sobre seguros médicos o convenios hospitalarios, si se necesita ambulancia u otros servicios de emergencia. A la vez, podemos dar las primeras indicaciones, como por ejemplo RCP, detención de hemorragias, etc. Hoy somos tres despachadoras activas y una que está con post natal. En general, estamos conectadas 24/7. Cada despachadora trabaja con dos celulares para poder recibir la llamada en uno y despachar con el otro. Trabajamos full en equipo, ya que durante las llamadas tenemos que estar como un pulpo (usando las manos que no tenemos). Nos apoyamos 100% en cada emergencia. Por ahora no existe una central de despacho, cada una atiende desde el lugar en el que se encuentre. A través de nuestra campaña de fundraising (para ampliación del perímetro y capacitación de nuevos rescatistas y despachadoras), el 2 de agosto comenzamos un curso de formación de radio-operadores y telefonistas de emergencia, dictado por el Colegio Americano de Cirujanos. Se incorporaron cinco nuevas despachadoras, y esperamos a 15 nuevos rescatistas. De esta forma, en el futuro podremos llegar a más lugares y tendremos la posibilidad de hacer turnos. ¿Cómo te tuviste que capacitar para realizar este trabajo? -Cuando partí, la base que me dieron los estudios de Arsenalería Quirúrgica fueron fundamentales. De todas maneras, el mayor aprendizaje fue sobre la marcha. El 2018 se incorporaron dos despachadoras, Ivonne B. y Galia R. Este año se incorporó Taly L. De esta forma, Roberto y Shmuel quedaron liberados de la central de despacho y pudieron dedicarse exclusivamente al rescate. La capacitación continua es muy importante para nosotros, por lo que -el 2018- las despachadoras nos incorporamos a el entrenamiento de primeros auxilios que se dictaba en el curso de formación de siete nuevos rescatistas. Luego participamos en “Los primeros siete minutos”, impartida por Maguén Adom Israel (MDA), y distintas capacitaciones de médicos de la comunidad sobre temas actuales, como COVID19 y primeros auxilios psicológicos. También hacemos reuniones en las que revisamos los casos y procedimientos para ir mejorando como equipo, asesorados siempre por nuestro Director Médico. ¿Y cómo ha sido esta experiencia hasta ahora? ¿Cómo te sientes siendo la primera mujer en el rol de despachadora? -La experiencia ha sido increÍble. Por momentos muy intensa y a veces complicada, ya que en muchas ocasiones conocemos al paciente. Es difícil mantenerse al margen emocionalmente, por tratarse de una comunidad tan pequeña. Me siento muy afortunada de haber tenido la posibilidad de integrarme al grupo desde sus comienzos y ser testigo de cómo hemos ido avanzando responsablemente, buscando profesionalizarnos cada día. Es un tremendo orgullo ser parte de Hatzalah, un equipo que trabaja completamente comprometido en ayudar a otros de forma desinteresada, aunque esto implique salir de la casa a cualquier hora, en cualquier situación, ya sea Shabat, reuniones familiares, etc. Haber sido la primera mujer en entrar a un equipo de puros hombres fue un desafío, pero rápidamente me sentí acogida y respetada. Me siento conmovida y entusiasmada por formar parte de algo tan trascendente. Espero que otras mujeres se animen a entregar parte de su tiempo a ayudar a los demás y, por qué no, en un futuro formar el primer equipo femenino de rescatistas en Chile. Quiero aprovechar de agradecer especialmente a Ivonne, Galia y Taly por hacer posible el trabajo de todos los dias; la Central de Despacho funciona gracias al trabajo en equipo, no sólo una persona. Hoy en día en que muchos se enfocan en los aspectos negativos de la sociedad, ser testigo de la entrega, la bondad, el compromiso y el cariño que cada integrante de Hatzalah aporta en cada atención me da esperanzas de que cada uno de nosotros puede ser un agente de cambio y aportar con un granito de arena para hacer un mundo mejor.

Recordando a nuestro querido Yaacov Hasson, Z.L.

El pasado 24 de julio se cumplieron 30 años de un trágico y terrible acontecimiento. Luego de su habitual jornada de trabajo como representante de la Anti-Defamation League para el Cono Sur, en Lima, Perú, Yaacov Hasson, Z.L., a pocos metros de su casa, fue sorprendido por un violento acto antisemita que cambiaría el curso de su vida y la de sus seres queridos. Luego de un lento y complejo proceso de rehabilitación, arribó a Chile junto a su querida esposa Raquel, para continuar construyendo un legado de valores humanos, de memoria y judaísmo desde la presidencia de la comunidad judía y otras instancias comunitarias, convirtiendo aquel trágico episodio en un aliciente de compromiso y valor hasta el día de su partida, en abril de 2000. Por ello, hoy, cuando observamos brotes y actos antisemitas que vulneran y amenazan las vidas de nuestros hermanos judíos en Israel y el mundo entero, resulta imprescindible destacar la resiliencia, el coraje y la congruencia de líderes como Yaacov, que nos convoquen, que nos inspiren y que nos permitan entender, tal y como señaló en sus últimas palabras al término de su gestión, que “un judaísmo sin mensajeros no tiene futuro” i y que nadie puede ni debe sustraerse de esta labor. Porque, en definitiva, “hay, no olvidemos, la conciencia que podemos hacer muchas cosas más, porque creemos que son muchas cosas más las imposibles” ii. Hoy, en recuerdo de aquel episodio y sus secuelas y de una vida virtuosa dedicada al judaísmo y a Israel, queremos rendir un tributo a nuestro querido Yaacov, contar su historia de compromiso comunitario y, con su ejemplo, inspirar a las nuevas generaciones de jóvenes judíos a consolidar su fe, su tradición y su fuerza moral - hija de la justicia y de nuestras conciencias iii - en un mundo que progresivamente se repliega en sus fronteras, afligido y desconcertado ante este nuevo escenario de fragilidad compartida. Te fuiste, descendiendo en la planicie, con coraje en las ideas, con gaviotas que se alejan, con un alba inesperado, que nos espera más allá iv. Con ese haz de esperanza, hoy, simplemente queremos decirte gracias. Gracias por tu legado, por tu fe y, sobre todo, por tu compromiso con el pueblo judío, sus raíces, sus frutos y sus flores. Yehi Zijrono Li Brajá. ______________________ i Informe de gestión comunitaria. Yaacov Hasson z´l´, abril, 2000, p. 1. ii Ibíd., p. 27. iii Ibíd., p. 27. iv Extracto del poema “Adios”, del libro “Canto a mi Prójimo”. Yaacov Hasson z´l´, 1985, Lima, Perú

El Líbano también está hundido en la corrupción y en la división; fuimos advertidos

La explosión en Beirut puede convertirse en un símbolo de la desintegración final del tejido social y la falta de gobernanza Israel no es el Líbano, pero las similitudes no pueden ser ignoradas. La gran explosión que sacudió al Líbano ayer (martes) no se sintió en Israel, y sin embargo, me sentí muy sacudida cuando vi las imágenes del apocalíptico Beirut. Dos veces visité esa ciudad como periodista de asuntos árabes del Canal 9. Dos veces me sorprendió su belleza y glamour. Caminé por sus hermosos barrios que fueron restaurados notablemente con precisión después de la Guerra Civil y reflexioné sobre el trágico destino de esta brillante capital, que siempre está a un paso del próximo desastre. Nadie puede esperar que suceda una tragedia de una magnitud similar a la que aconteció en el puerto de Beirut, y sin embargo, si tuviera que nombrar una capital árabe donde podría ocurrir esto, mencionaría a Beirut sin dudarlo. Las ruinas de la Guerra Civil y los bombardeos israelíes todavía eran visibles en todas partes cuando visité el país en 2005 para cubrir el asesinato de Rafik al-Hariri, el primer ministro que fue asesinado por Hezbollah cuando su convoy pasó por el centro de la ciudad. Incluso en aquella oportunidad se abrió un gran pozo en el suelo y los vidrios de los edificios en un radio de kilómetros volaron por la fuerza de la explosión. 20 personas fueron asesinadas además de Hariri. Un año después, cuando estalló la Segunda Guerra del Líbano, los hermosos edificios de estilo colonial francés restaurados por el fallecido primer ministro volvieron a temblar por los bombardeos. Al igual que el fénix, Beirut siempre se levantaba de los escombros después de hundirse en el polvo. Continuó bailando y regocijándose a pesar de los severos ataques terroristas, e incluso en medio de la crisis en 2008, cuando Hezbollah casi conquistó la ciudad. Muchos libaneses todavía creían que Beirut sería capaz de mantener las apariencias a pesar de que otros se fueron del país, renunciando a la antigua patria que los asfixió y los decepcionó. ¿Cómo se restaura media ciudad que quedó destruida? Antes, el multimillonario al-Hariri se hizo cargo de los trabajos de construcción sobre las ruinas de Beirut después de la Guerra Civil, recaudó fondos y contribuyó en gran medida en diversos proyectos. Pero como se mencionó, no ha estado vivo durante 15 años y ahora no está claro si habrá alguien con una fortuna que pueda salvar al país de sí mismo. Durante muchos años, una gran crisis de gobernanza ha dado señales en el Líbano. A veces se manifiesta en la incapacidad de elegir un presidente o formar un gobierno y otras en la bancarrota. El Líbano, como el Titanic de Oriente Medio, se ha hundido durante todos estos años en la corrupción y en la inmoralidad que han impedido el crecimiento y la renovación, sufriendo una falta de gobernanza y una división que han polarizado aún más a la sociedad libanesa que, de todos modos, siempre se ha estado dividida. En 2020, el Líbano se declaró oficialmente en bancarrota, y el hambre, así como la angustia económica y social, están creciendo y nadie parece hacerse responsable de la situación. No queda mucho del “estado”, que en el mejor de los casos se puede definir como un estado fallido. Israel se muestra hoy solidario con el Líbano, y esto es muy importante, incluso si, como se espera, el país vecino no acepte la ayuda ofrecida. Pero es igualmente importante que no sólo nos sorprendamos ante los horrores, sino que también intentemos comprender: ¿Por qué se perdió el Líbano? ¿Cuáles fueron los procesos que lo llevaron a la situación actual? Entre los países del Medio Oriente, el Líbano siempre ha sido el más parecido a Israel. Paisajes, comida y alegría de vivir. Cuando caminaba por la playa de Beirut, me pareció como si estuviera por llegar al paseo marítimo de Tel Aviv. Pero también en el lado negativo - de la corrupción, la falta de gobernanza y la tremenda división - hay similitudes entre Israel y el Líbano. Israel, por supuesto, no es el Líbano. Las instituciones aquí son mucho más estables y poderosas que lo que han sido alguna vez en el Líbano. Pero incluso en Israel no se puede ignorar el debilitamiento del sistema de gobierno, la grieta que impide la estabilidad gubernamental y la falta de estrategia que caracterizan el período reciente. No es posible salvar al Líbano que ha experimentado una versión reducida del apocalipsis, pero quizás aún podamos salvarnos a nosotros mismos. *Ksenia Svetlova fue miembro de la Knesset por Hamajané Hatzioní, es investigadora principal en el Instituto de Política y Estrategia del Centro Interdisciplinario Herzliya y directora del Programa de Relaciones Israel-Medio Oriente en el Instituto Mitvim. Esta columna fue publicada el 6 de agosto en Ynet Español.