publicado 11 Enero
Entre boicot y respaldo: La participación de Israel marca Eurovisión 2026
Viena, la ciudad que respira la herencia de Beethoven y Mozart, se ha convertido este mes de mayo de 2026 en el epicentro de un debate que trasciende las partituras. El Festival de la Canción de Eurovisión llega a su 70ª edición envuelto en una atmósfera de voltaje inusitado. Mientras las delegaciones se preparan para la Gran Final del 16 de mayo, los alrededores del Wiener Stadthalle son testigos de una dicotomía: por un lado, el brillo del pop y la celebración de la diversidad; por el otro, el eco de un boicot político que busca silenciar a una de las naciones más exitosas y disruptivas de la historia del certamen: Israel.La participación israelí, representada por Noam Bettan, llega precedida por una victoria moral el 2025, cuando el voto popular europeo catapultó a la delegación israelí al podio, desafiando las predicciones de los analistas. Sin embargo, este año la resistencia ha tomado una forma institucional. España, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia han oficializado su ausencia, argumentando una supuesta incompatibilidad ética con la situación en el Medio Oriente. Ante este escenario, la pregunta que recorre las cancillerías culturales es: ¿Por qué la música debe cargar con el peso de la geopolítica?La batalla culturalLa controversia no se limita a los gobiernos o a las cadenas televisivas. En abril de 2026, más de 2.000 figuras del mundo del entretenimiento firmaron dos cartas abiertas contrapuestas.Más de mil artistas —entre ellos Brian Eno, Roger Waters y Peter Gabriel— pidieron a la Unión Europea de Radiodifusión (UER) excluir a Israel, argumentando que su participación “normaliza” la situación en Gaza. La carta fue publicada por la campaña No Music For Genocide. El debate alcanzó incluso a figuras del propio festival como Nemo -primer lugar el 2024-, anunció que devolvería su trofeo, en protesta por la inclusión de Israel en la edición 2026. En paralelo, una segunda carta impulsada por la organización Creative Community For Peace reunió a más de mil profesionales del sector, incluyendo a Helen Mirren, Mila Kunis y Gene Simmons. En ella se afirma: “La música es un espacio de unidad, no de división. Los artistas no deberían ser discriminados por su nacionalidad”.Desde el ámbito político, sin embargo, también surgieron voces en sentido contrario. El canciller de Austria -país anfitrión-, Christian Stocker, advirtió que excluir a Israel sería “un error”, defendiendo la continuidad del certamen como un espacio abierto.La arquitectura del festival: El derecho de pertenecerPara comprender la legitimidad de Israel en el certamen que, a menudo, confunde la geografía con la técnica de las telecomunicaciones, Ariel Stern, consultor en geopolítica de Geospark Chile, explica que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) —la entidad organizadora— no es un apéndice de la Unión Europea política, “La UER es una asociación de radiodifusoras públicas fundada en 1950. La membresía no depende de estar en el continente europeo, sino de pertenecer al área de transmisión definida por la Unión Internacional de Telecomunicaciones”. Esta precisión técnica es la que permitió a Israel debutar en 1973 y la que mantiene a países del Mediterráneo y el Levante dentro del mapa de elegibilidad. Eurovisión nació para unir a las naciones tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial a través del desarrollo tecnológico y cultural; un propósito que Israel ha honrado con creces desde su primera aparición.El caso de Rusia y la independencia editorialUno de los puntos de mayor fricción en las manifestaciones de este año en Viena es la comparativa con la exclusión de Rusia en 2022. No obstante, los expertos en la materia subrayan una distinción fundamental que la UER ha defendido con firmeza: la independencia editorial de los medios públicos.Rusia fue suspendida no por una decisión política externa, sino porque sus principales canales (como Channel One Russia) vulneraron los estatutos de neutralidad y se transformaron en instrumentos de propaganda estatal sin contrapeso. “La UER exige que sus miembros sean radiodifusoras públicas independientes. Rusia perdió esa calidad”, afirma Stern. En cambio, la corporación pública israelí, KAN, ha mantenido su autonomía informativa y su rol de servicio público, cumpliendo con los estándares de profesionalismo que la UER demanda a sus 68 miembros activos. Esta es la razón por la cual, a pesar de las presiones de ciertos gobiernos, la organización ha ratificado que Israel tiene pleno derecho a competir en igualdad de condiciones.Un legado de vanguardia: De Ofra Haza a Dana InternationalLa trayectoria de Israel en Eurovisión es una narrativa de superación y excelencia artística. En 1978 y 1979, el país logró lo que pocos han conseguido: dos victorias consecutivas con "A-Ba-Ni-Bi" y "Hallelujah", himnos que hoy forman parte del cancionero universal. Pero fue en 1983 cuando el simbolismo alcanzó su cenit.La presentación de Ofra Haza interpretando “Chai” (“Viva”), en suelo alemán, se convirtió en un gesto de resiliencia cultural: una artista de origen yemenita representando a Israel y afirmando la vida frente al peso de la historia. Ese mismo espíritu reapareció en 1998 con la victoria de Dana International y su canción “Diva”, cuando el país no solo triunfó en el certamen, sino que proyectó al mundo un mensaje de modernidad y derechos civiles. La despenalización de la homosexualidad en Israel en 1988 —años antes que en muchas democracias occidentales y once antes que en Chile— encontró en Dana una figura que encarnaba esa sociedad abierta y plural que hoy algunos intentan ignorar.Viena 2026: El silencio que queda y la voz que persisteLos reflectores este año están puestos en Noam Bettan. Su canción “Michelle”, interpretada con una mezcla de hebreo, francés e inglés, es una balada potente que explora la fragilidad humana y la búsqueda de paz. Sin embargo, el entorno es complejo. La seguridad en el Wiener Stadthalle se ha reforzado a niveles sin precedentes para garantizar que los artistas puedan actuar sin interferencias.La salida de países como España o Irlanda ha generado un vacío en la competencia, pero también ha fortalecido la resolución de la UER. El organismo ha recordado que el certamen debe permanecer como un evento "no político" que une a las audiencias. Mientras algunos eligen el retiro como forma de protesta, Israel elige la presencia como forma de diálogo.Viena 2026 será recordada como la edición de las ausencias, pero también como el año en que Israel reafirmó su compromiso con el arte como el último puente posible. En palabras de Ariel Stern, “Eurovisión es una de las pocas plataformas donde una nación puede hablarle directamente a cientos de millones sin el filtro de los titulares de prensa. Por eso es vital que Israel siga ahí”.El próximo 16 de mayo, cuando Noam Bettan pise el escenario, no estará solo. Llevará consigo el eco de las victorias de Netta, la mística de “Hallelujah”, el coraje de “Hai” y el orgullo de un pueblo que ha aprendido que, frente al intento de silencio, la respuesta más poderosa es una canción interpretada con la fuerza de la verdad. Israel en Eurovisión no es una anomalía; es una pieza fundamental de un rompecabezas cultural que Europa no puede permitirse perder.______Un punto de inflexión: después del 7 de octubreMientras los sectores políticos y las delegaciones oficiales han intentado el aislamiento, el público soberano de Eurovisión ha respondido consistentemente con un apoyo masivo a la presencia y el talento israelí en el escenario. El festival ha estado marcado por la profundidad emocional de sus representantes, quienes han transformado el trauma colectivo en himnos de esperanza que han arrasado en el voto del público.• 2024: Eden Golan y la dignidad frente al asedio (Malmö, Suecia) Con solo 20 años, enfrentó uno de los climas más hostiles que se recuerden en la historia del certamen. Su canción "Hurricane" —originalmente titulada "October Rain" y modificada por exigencias de la UER— se convirtió en un símbolo de resiliencia. A pesar de los abucheos en la arena, Eden mantuvo una entereza impecable, logrando el 5° lugar general gracias a un masivo respaldo popular: fue la segunda opción favorita del televoto europeo, demostrando que el público de a pie no compartía el boicot institucional.• 2025: Yuval Raphael y el milagro del festival Nova (Basilea, Suiza) Su participación fue, quizás, la más simbólica. Yuval Raphael, sobreviviente del ataque terrorista en el festival de música Nova, representó a Israel con "New Day Will Rise". Su historia personal de supervivencia conmovió a millones de espectadores que vieron en ella la personificación del espíritu israelí. Yuval obtuvo el 2° lugar en la final, pero su gran triunfo fue histórico: ganó el televoto global con 297 puntos, superando por amplio margen a sus competidores y confirmando que la conexión del público con Israel es inquebrantable.

