José “Pepe” Codner Z.L.: Un legado de innovación, vida judía y tzedaká para la comunidad
Hay vidas que se leen en tres actos: la del hombre que soñó y construyó una empresa innovadora; la del padre y abuelo que sostuvo y enseñó; y la de líder comunitario que donó su tiempo, su prestigio y sus recursos para que otros pudieran crecer. La vida de nuestro querido José Codner Chijner, que hoy recordamos con infinito cariño en el mes de su partida, fue exactamente eso: una trilogía tejida con rigor empresarial, calor familiar y un compromiso judío profundo que dejó huella en generaciones enteras.Codner será recordado por muchos como el fundador de Farmacias Ahumada, una historia de emprendimiento que transformó el comercio farmacéutico en Chile y marcó una pauta en la modernización del rubro en la región. Su nombre aparece hoy asociado a la expansión y profesionalización de un negocio que llegó a tocar la vida cotidiana de millones de personas, y su legado innovador quedó consignado en la historia empresarial chilena y de Latinoamérica. Más allá de balances y cifras, su sello fue la mezcla de visión comercial y una ética del trabajo que impulsó equipos, abrió espacios y dejó una empresa con arraigo nacional y regional.Quienes lo conocieron en confianza hablan de un hombre de familia que supo equilibrar la intensidad del negocio con la paciencia del afecto. No es extraño, en los homenajes, encontrar imágenes de un padre que dialogaba con sus hijos y nietos con la misma lucidez con que debatía una estrategia corporativa: curiosidad por aprender, respeto por las ideas ajenas y un humor cálido que desarmaba cualquier solemnidad. Esas anécdotas, contadas por familiares y amigos, dibujan a alguien cuya grandeza pública nunca borró la ternura privada; un hombre que celebraba los logros con los suyos y que enseñó, con el ejemplo, la responsabilidad y la lealtad.Si su huella en la economía es notoria, su compromiso con la vida judía en Chile fue igual de potente y profunda. Pepe mantuvo un vínculo incondicional con el Círculo Israelita de Santiago y asumió un rol activo en iniciativas que fortalecieron las instituciones comunitarias en general. Fue impulsor y líder en proyectos comunitarios significativos como el Gan Chile durante su presidencia de Keren Hayesod o la modernización de FOBEJU, también bajo su liderazgo. Con una generosidad que no se limitó a la filantropía discreta sino que se tradujo en acciones concretas: donaciones, liderazgo en campañas y la convicción de que invertir en infraestructura comunitaria es invertir en futuro. Su paso dejó marcas físicas y simbólicas; entre ellas, su liderazgo en la construcción de la sede del Mercaz junto con la generación del Plan de Continuidad Judía del CIS, que siguen impactando hasta la fecha como la mayor inversión en educación, juventud y continuidad judía en las últimas décadas.Hablar del legado de Pepe es hablar de transmisión: del respeto por la tradición combinado con la apertura al diálogo moderno. Su compromiso con el judaísmo conservador y con el sionismo no fue retórico; fue práctico y orientado a las próximas generaciones. Por eso puso recursos y energía en escuelas, espacios comunitarios y proyectos culturales que aseguran que la identidad no sea sólo memoria, sino también proyecto. En su visión, sostener una comunidad era también renovar su capacidad de adaptarse y aportar a la sociedad más amplia.Las mejores biografías no están hechas sólo de hitos públicos sino de momentos pequeños. En los recuerdos que circulan, aparece la imagen de un hombre que recibía a jóvenes emprendedores en su oficina con la misma disposición con que escuchaba a un dirigente comunitario o a un nieto que quería contarle un descubrimiento. Puedo dar fé de aquello, ya que durante 5 años tuve el privilegio de ir bastante seguido a su oficina a revisar el avance de un ambicioso portafolio de proyectos del ciclo de vida llamado “Plan de Continuidad Judía”, y pude ver cómo se fijaba hasta en el más mínimo detalle, cómo revisaba de manera rigurosa la evolución de las cifras de niños estudiando en Talmud Torá o cuando universitarios habíamos mandado a capacitarse a Israel en un periodo versus el otro. Recuerdo bien que siempre preguntaba por la familia y descubrimos que conocía bien a mi abuelo Martín. Y me marcó mucho que siempre preguntaba genuinamente por como estaba uno a nivel profesional, y como yo justo tenía un startup con varios socios, me daba consejos al respecto.Hoy, al recordar a José Codner Chijner, no sólo evocamos al empresario que marcó una era en la farmacia chilena ni al donante que levantó instituciones: honramos a un hombre que entendió que crear significa también custodiar —custodiar la memoria familiar, custodiar las instituciones que nutren la identidad y custodiar las futuras voces de una comunidad viva. Su nombre descansa ya en el recuerdo colectivo y en lugares concretos donde su liderazgo quedó materializado, pero su influencia se multiplicará en cada sala de clase, en cada reunión comunitaria y en cada empresa que decida poner a las personas al centro.Que su ejemplo inspire a las nuevas generaciones a combinar ambición con servicio, negocio con comunidad, tradición con renovación. Así como levantó muros que hoy resguardan la convivencia, su verdadero edificio —el de las relaciones, la enseñanza y la entrega— permanecerá, firme y luminoso, en quienes siguieron su huella. En ese legado está la eternidad de su obra: un testimonio vivo de que cuando el éxito se acompaña de generosidad, la vida de una persona se convierte en patrimonio común.

