Entrevista a Rabino Eduardo Waingortin: 40 años de liderazgo espiritual
Antes de tomar el camino del rabinato, Eduardo Waingortin se formó como Contador Público y estudió un Máster en Administración de la Universidad de Buenos Aires. Obtuvo su semijá —ordenación rabínica— en 1986 y llegó al Círculo Israelita tres años más tarde. Fue el primer Capellán judío del Palacio de La Moneda, posición que mantiene, y es Capellán de la 5.ª Compañía de Bomberos de Ñuñoa “Bomba Israel”. Su esposa es Graciela Chichotsky, más conocida como Gachi. Tiene cuatro hijos, uno de los cuales siguió su camino como rabino. En 2015, el Parlamento chileno le concedió la nacionalidad por gracia. El año pasado fue distinguido con el grado de Doctor Honoris Causa del Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer.A lo largo de su trayectoria ha logrado consolidar una comunidad que hoy se encuentra más viva que nunca.La vocaciónAntes de ser rabino estudió auditoría y trabajó en ello. ¿Cuándo surge la necesidad del rabinato?Siempre tuve ganas de servir al pueblo de Israel y al Kadosh Baruj Hu. Mientras era contador estudiaba en privado con un rabino. Fundé la comunidad “Iona” que llegó a tener seis sedes, con una tnuá de 1.600 jóvenes y 8 servicios de Yamim Noraim.Seguí trabajando full time en Iona y part time en el Seminario, y me enfrenté a tomar una decisión y opté por mi vocación: tenía 26 años.Recuerda que habló con Marshall Meyer, quien le hizo algunas preguntas y le pidió conversar con Gachi, su esposa, quien lo impulsó a entrar al Seminario.Desde entonces, por primera vez pudo abocarse a una sola tarea. Terminó el Seminario con dos años de estudio en Israel. La ordenación fue en abril de 1986, por lo que este año conmemora cuatro décadas de vida rabínica.¿Cómo fueron los primeros años como rabino?Trabajé dos años y medio en AMIA de La Plata. Luego me sugirieron incorporarme a una comunidad más grande y surgió la oportunidad del Círculo.La comunidad contaba con unos 300 socios y, desde mi llegada, me propuse hacerla crecer como una gran familia.Agrupé a 15 parejas de padres; semanalmente estudiábamos y trabajábamos para hacer crecer a la comunidad.Con ellos formamos el Centro del Adulto Mayor (CEA) y con sus hijos dimos vida a la tnuá Emet, que se fusionó con Ramah y dio origen a Bet El. Cuando tuve la idea de Emet me dijeron que no había espacio para otro movimiento, pero yo estaba convencido de que podía. Hoy es una luz de nuestra comunidad.Agradezco a D-os por darme la posibilidad de estar en el Círculo Israelita desde hace 37 años.¿Cómo ha sido liderar la Capellanía judía en La Moneda?Los Capellanes brindan asistencia espiritual y apoyo religioso tanto al presidente de la República como a los funcionarios públicos que lo requieran. Desde esa vereda hemos buscado aportar en materia interconfesional, así como atender las necesidades de los judíos que trabajan en los ministerios. Para ellos ofrecemos clases de judaísmo y entrevistas. También es importante establecer contactos con líderes de otros credos.Para este período establecimos un comité de apoyo de los rabinos para pensar juntos la tarea de la Capellanía.Ha sido capellán con cuatro presidentes (dos periodos con Sebastián Piñera). Se sabe que fue difícil con Boric. ¿Qué fue lo más complejo?Lo de Boric fue complicado.Cuando me dieron la nacionalización por gracia por el aporte a la promoción de iniciativas interreligiosas y por generar instancias de diálogo, hubo dos votos en contra: uno de Boric. Después vino el episodio de la miel que todos recordamos. Su reacción en relación con Israel no tenía proporción con otras situaciones en el mundo. Israel tiene derecho a la autodeterminación y al regreso a su tierra ancestral. Todos los presidentes habían tenido una relación con los capellanes, pero a los judíos y evangélicos jamás nos llamó.En el único Janucá en La Moneda al que asistió, no usó kipá y no ofreció un discurso, que es la costumbre. Es un antisemita.Pero pudimos seguir adelante con nuestro cometido con Álvaro Elizalde, Omar Cortés, director de la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos (ONAR), y otros personeros que incluso hicieron esfuerzos por ayudarnos a transitar esta dificultad.37 años construyendo comunidadCuando Eduardo Waingortin llegó al Círculo Israelita de Santiago, fue recibido con los brazos abiertos y forjó vínculos que le permitieron hacer crecer la comunidad a través de iniciativas que integraban a judíos de todas las edades. Todos ellos conocen su sello, marcado, como destacó el Seminario Rabínico Latinoamericano, por su compromiso por educar. Ha sabido cautivar transmitiendo la profundidad del judaísmo desde los textos sagrados, pero también contando historias simples que siempre sorprenden, permitiendo reflexionar sobre el rol de cada uno en la construcción de comunidades fuertes y unidas que aseguren la continuidad del pueblo judío.--------Testimonio de su gran amigo, Rabino Mauricio Balter, director de Masorti Olami y Mercaz OlamiMe siento emocionado de dar este testimonio. Quiero mucho a Eduardo. Él logra tocar el alma de las personas.Tenemos 50 años de amistad. Nos conocimos cuando éramos directores de juventud: él en Iona y yo en Or Jadash, cuando aún no éramos rabinos.Después ingresamos al Seminario y nos dimos cuenta de que teníamos mucho más en común. Nos hicimos muy amigos. Estuvimos en lugares distintos, pero seguimos en contacto, y también nuestras familias, tanto así que ¡Gachi acompañó a mi hija a comprar su vestido de novia!Nuestra pasión por la vida comunitaria nos une profundamente. Somos rabinos trabajadores, constructores. Lo vi en Círculo, empezando con grupos de personas y haciéndolo crecer.Siempre admiré su capacidad, su ánimo de enseñar y su modelo, que es sano, concreto y coherente. Lo admiro profundamente como persona y como rabino, y me siento honrado de decir que soy su amigo.Estamos muy involucrados en la vida judía. Nuestra pasión son las comunidades, las personas y la educación judía. Eso nos hace muy cercanos.Una anécdota…El rabino Waingortin tiene mucho humor.Una vez visité Círculo y le pregunté si quería que hiciera una prédica. Me dijo que no, que no me preocupara. Al día siguiente, sin previo aviso, dijo: “Bueno, y ahora una prédica del rabino Balter”.Como yo ya lo conocía ¡había preparado una de todas maneras! ---------La relación con Marshall MeyerAunque el rabino Mordejai Ederi fue su mentor y académico, el rabino Waingortin habla de “Marshall” como alguien muy cercano.Meyer es un referente. Creó el Seminario Rabínico conservador más importante de Latinoamérica, del cual salen los principales rabinos conservadores de toda la región. Fue el líder de la transformación cultural más importante de la judería de la región en el siglo XX y fundó más de veinte comunidades judías en la Argentina.Waingortin reconoce que: “Tuvo una influencia central en mi formación. Era un ser humano extraordinario, de enorme entrega, convicción y sabiduría.”También recuerda la impronta que dejó en el Seminario Rabínico y en la sociedad argentina por su defensa de los derechos humanos: “Muchas madres acudían a él buscando ayuda para encontrar a sus hijos desaparecidos. Fue hasta el sur del país buscando a personas y exigiendo que se los entregaran. Por esta labor, que incluso puso en riesgo su vida, recibió el reconocimiento más alto del país en el Congreso pleno, el que por primera vez se entregaba a un extranjero”.--------Distinción Honoris CausaEl año pasado recibió un Doctorado Honoris Causa del Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer. En la ocasión se destacó que: “Eduardo ha demostrado un compromiso profundo con la continuidad judía y con la educación. Hizo crecer la comunidad judía de Chile. Su labor combina enseñanza, liderazgo y compromiso comunitario. Ha dejado una huella imborrable en la vida judía”.¿Cómo fue volver al lugar en donde se formó hace 40 años y ser reconocido por esta labor?Sentí que era inmerecido, pero gracias a Gachi —que es la inteligente del equipo— pude tomar conciencia de que tiene que ver con mi vocación, de mi apoyo al Seminario, que es cuna y nido de líderes de toda Latinoamérica. Siempre me he ocupado de que los vínculos entre los rabinos, el Seminario y las comunidades funcionen. Entonces es un reconocimiento a esa tarea constante de muchos años. -------La bitácora inicialEl Rabino Waingortin llegó a la Comunidad en agosto de 1988. Acá sus primeros hitos: Primer bar mitzvá: 6 agosto 1988 / Gabriel Libedinsky Moscovich Primer bat mitzvá: 26 agosto 1988 / Grace Agosin Primera jupá: 24 septiembre 1988 / Max Wigolorchew Silva y Judith Muller Guelfand Primera sepultación: 21 diciembre 1988/ Sr. Isidoro Michaely Z.L. Cementerio calle Unión

