publicado 11 Enero
“Que los niños sigan siendo niños”: La historia detrás del nuevo Troi Araucanía
En la Araucanía, donde la lluvia suele marcar el ritmo de la vida, el pasado 29 de abril de 2026 se escuchó una melodía distinta. No era solo el sonido del protocolo, sino el eco de una promesa cumplida que comenzó hace décadas y que hoy se materializa en 700 metros cuadrados de luz, color y dignidad. La inauguración del TROI Araucanía, encabezada por el Presidente de la República, José Antonio Kast, junto a una comitiva de ministros y autoridades, no fue la entrega de un simple edificio, sino la apertura de un santuario para los niños y niñas más vulnerable del sur de Chile. Detrás de este megaproyecto de la Fundación Vivir más Feliz se encuentra la figura de su fundador y presidente, el arquitecto Arie Rezepka. Su mirada, cargada de carisma y una determinación inquebrantable, revela un propósito que va más allá de la filantropía convencional. Durante la entrevista, Rezepka recordó el motor de esta cruzada: su sobrina Melanie. "Esto nace de una sobrina que tuvo una dificultad médica y tuvo la oportunidad de tratarse en el extranjero... Optamos por Israel", relata Rezepka. La calidad humana y técnica recibida fue la semilla. "Cuando le dieron el alta y regresó a Chile, me propuse que tenía que hacer algo para que todos los niños de Chile tuviesen las mismas oportunidades que tuvo mi sobrina". Aquella promesa, se convirtió en el modelo TROI: un espacio donde la medicina de excelencia convive con humanidad, esperanza y alma de niño.Arie cuenta que este proyecto trasciende la medicina; es un testimonio vivo de identidad y valores. Aunque el TROI no es un proyecto de la comunidad judía, su ADN está impregnado de sus valores fundamentales, en una vocación de servicio que busca comunicar a través de las acciones. Es una forma de diplomacia del hacer, donde el compromiso incondicional con el bienestar del prójimo se convierte en el mensaje más potente para mostrar la raíz de una tradición que se preocupa genuinamente por las necesidades más profundas de la sociedad chilena. Es, en definitiva, el concepto de Tikún Olam (reparar el mundo), transformado en una realidad tangible para los niños más vulnerables de nuestro país. El liderazgo de Arie ha sabido articular voluntades de diversos sectores, pero destaca el rol clave de profesionales y directores de la comunidad que han sido pilares en esta estructura. Entre ellos, la actual Directora Ejecutiva de la fundación, Carolina Brodsky, quien lidera el equipo con “rigor, pasión y corazón”. También destaca Alan Wechsler, ex Gerente General y actual director de la Fundación, y Álvaro Rosenbluth, socio de la oficina de abogados AZ, quien ha acompañado a la institución con apoyo legal pro-bono desde su génesis.Junto a ellos, la Fundación ha contado con el valioso aporte de directores provenientes de diversos ámbitos, como Patricia Ready, Hans Eben, José Miguel Martabid y Viviana Rosenberg, quienes han destacado por su compromiso y permanente apoyo al desarrollo de esta causa.Arquitectura para el Alma: El Túnel de la FelicidadEl proyecto arquitectónico fue desarrollado por la arquitecta Trinidad Schonthaler, junto a un equipo de diseñadores liderado por Orlando Gatica. Y, como arquitecto, para Arie fue imposible no involucrarse activamente en el diseño y en cada detalle del proyecto, buscando que cada espacio transmitiera calidez, dignidad y esperanza para los niños y sus familias.Arie no buscaba solo funcionalidad, sino una “medicina con humanidad”. El TROI Araucanía, ubicado en el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena de Temuco, ha sido diseñado para romper con la frialdad hospitalaria. Con espacios luminosos y acogedores, el centro incorpora el “Túnel de la Felicidad”, un acceso ambientado con grullas inspiradas en la historia de Sadako Sasaki, que simbolizan la energía y esperanza para los pequeños pacientes.Esta propuesta estética se amalgama con una robusta columna vertebral de innovación tecnológica que lo posiciona en la cúspide de la salud pública nacional. El centro no solo cumple con los protocolos médicos, sino que integra equipos de vanguardia y una infraestructura diseñada bajo estándares internacionales. “Estamos entregando hoy uno de los mejores y más modernos centros de oncología pediátrica de Latinoamérica; es un espacio que no tiene nada que envidiarles a las clínicas más avanzadas de Estados Unidos o Israel”, afirmó el arquitecto con orgullo.El impacto es profundo: el 30% de los niños atendidos en esta región son de origen mapuche, por lo que el centro ha integrado señalética en Mapudungun, convirtiéndose en un punto de unión y respeto por los pueblos originarios. Además, el modelo incluye terapias complementarias como: risoterapia, musicoterapia y arteterapia, financiadas por la fundación, entendiendo que sanar no solo implica tratar una enfermedad, sino también cuidar el alma, las emociones y la capacidad de seguir soñando. Estas terapias reflejan profundamente la misión de la Fundación Vivir Más Feliz: humanizar la salud y asegurar que, incluso en medio de la adversidad, los niños nunca dejen de ser niños.Un Hito Político en Medio de la TormentaLlegar a la inauguración del 29 de abril no fue sencillo. Arie detalló las "monstruosas" dificultades burocráticas y sociales. El financiamiento, inicialmente privado en un 90% para el centro de Santiago, tuvo que mutar en la Araucanía debido al estallido social y la pandemia, logrando una histórica alianza público-privada con el Gobierno Regional (GORE). Incluso el denominado “Caso Fundaciones” terminó postergando por cerca de un año la firma de los recursos comprometidos. Sin embargo, la persistencia y convicción permitieron que el Estado chileno finalmente se comprometiera con el 50% de la inversión, además de asegurar la continuidad de la operación médica del Centro.El respaldo de las autoridades fue total. En la ceremonia participaron, además del Presidente José Antonio Kast, la Ministra de Salud, May Chomali; el Ministro de Hacienda, José García Ruminot; el Gobernador Regional, René Saffirio Espinoza; el Alcalde de Temuco, Roberto Neira Aburto, además de Diputados y Senadores, quienes destacaron y valoraron profundamente el nivel, la calidad y los altos estándares con que la Fundación Vivir Más Feliz hacía entrega del TROI Araucanía al Hospital, marcando un nuevo referente para la salud pública infantil en Chile."No siempre elegimos la música, pero sí cómo la bailamos"El momento de mayor emoción fue, sin duda, el discurso de Arie, cuyas palabras resonaron con una fuerza poética y humana. "No siempre podemos elegir la música que la vida nos pone, pero sí podemos elegir cómo la bailamos", expresó ante un auditorio conmovido, usando una analogía que se ha vuelto el sello de la Fundación. El arquitecto dedicó este logro a la memoria de su madre, fallecida hace un año, y a su padre, presentes como pilares de los valores que lo llevaron a servir a los demás. También recordó a su cuñada, fallecida recientemente de cáncer, y a su sobrina Melanie, cuya recuperación hoy le permite ser madre, cerrando un círculo de gratitud y resiliencia. En su intervención, Arie lanzó un desafío directo a la sociedad y al Estado: "La palabra progreso no tiene sentido en la medida que tengamos niños infelices en nuestra sociedad". Con el TROI Araucanía en marcha, atendiendo a cerca de 300 niños de las zonas más vulnerables cada año, el mensaje es claro: en el sur de Chile, la esperanza ya no tiene que viajar a Santiago; ahora vive en casa. Y culmina sus palabras:No siempre podemos elegir la música que la vida nos pone…pero sí podemos elegir cómo la bailamos.Y hoy, aquí, no se trata solo de cómo enfrentamos nuestra propia música, ni de cómo la bailamos…Se trata, sobre todo, de cómo decidimos estar presentes en la música de quienes más nos necesitan, de cómo acompañamos, de cómo sostenemos, de cómo ayudamos a que ningún niño tenga que enfrentar su camino con la música en silencio.Porque cuando un niño enferma…la vida cambia el ritmo.Pero nunca debería quitarnos la posibilidad de seguir bailando… con dignidad.Y si logramos que, incluso en medio del dolor, un niño vuelva a bailar… a sonreír…entonces… estamos bailando como realmente importa.----------------------Carolina BrodskyDirectora Ejecutiva Fundación Vivir Más Feliz“Trabajar en un proyecto de Tikun Olam permite sentir que se aporta, aunque sea con un granito de arena, a mejorar el mundo. Nos desempeñamos con un propósito claro que alinea las acciones diarias con una meta significativa, fortaleciendo al equipo de la fundación y generando una profunda realización personal. Además, esta labor ayuda a ver lo bendecidos que somos y ser agradecidos por ellos”.

