Pinturas increíblemente realistas:

Yigal Ozeri

Las pinturas increíblemente realistas de mujeres en hermosos paisajes de Ozeri hacen difícil creer que no se trata de fotografías. El artista, nacido en Tel Aviv en 1958, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Israel y comenzó a pintar a los 16 años de edad.

Este artista captura cada detalle de las escenas, de los cabellos tenues sobre la cara, de los volantes de las blusas y la reflexión del agua a sus alrededores. Es capaz de representar en una mezcla coherente y visualmente engañosa las formas, las sombras, la luz y el color, para aumentar el hiperrealismo. Sus cuadros imitan magistralmente los elementos de la vida real, ya se trate de objetos orgánicos o no.

Cada una de sus piezas es el resultado de múltiples etapas. El proceso creativo del artista comienza con una sesión de fotos, tal como hacen numerosos artistas desde la invención de la fotografía. Probablemente, el primero de ellos fue Edgard Degas, cuyas pinturas de bailarinas y caballos tienen, a nuestro juicio, un innegable enfoque fotográfico.

A partir de esas tomas, Yigal Ozeri edita su trabajo en software digital, para producir una imagen mas cinematográfica, la que replica posteriormente con el pincel. Sobre el lienzo, traza primero un dibujo y poco a poco va incorporando los detalles. Da por finalizada una obra cuando el espectador no sabe si está viendo una fotografía o una pintura. Ese proceso puede llevar desde veinte horas hasta varios meses.

Radicado actualmente en Nueva York, Ozeri comenzó desde muy joven a participar en exposiciones colectivas en diversos países, partiendo por su Israel natal y continuando en Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, entre otros.

Hasta los años ‘90 era prácticamente desconocido y ni siquiera tenía un domicilio fijo. Sus primeras muestras individuales se iniciaron en 2010, cuando el artista tenía ya 52 años, en importantes galerías de Holanda, China, Estados Unidos y España y continuaron al año siguiente en otras, incluyendo la Zemack Contemporary Art Gallery de Tel Aviv y la Luce Silencioza de Bolonia, Italia,

Sus presentaciones han sido cada vez más numerosas en los años recientes y han sido reseñadas y destacadas en las más importantes publicaciones sobre artes visuales. En una de ellas explica: “Lo que busco es la belleza del momento, me fijo en los rasgos, los gestos, una mirada, una mueca o una sonrisa. Eso es lo que me atrae y lo que quiero transmitir. A veces tengo una idea de la imagen y la pose que busco, pero generalmente grabo a las modelos y las dejo hacer lo que quieran, que se sientan a gusto ”.

En la actualidad, sus obras forman parte de las colecciones de prestigiosas instituciones, tales como el Museo Albertina de Viena, el Museo de Arte Moderno de Haifa, el Whitney de Nueva York, además de numerosas colecciones en Ein Harod, el pueblo de artistas de Israel.

Por Sonja Friedmann.