Próxima exposición será inaugurada el 17 de octubre en el Círculo Israelita de Santiago:

Vivir en Concreto

Los artistas Ana María Cortés y Jaime Vial, madre e hijo, protagonizarán la próxima exposición del área de Cultura de nuestra Comunidad. Ella, pintora; él, escultor, tienen ambos una importante trayectoria en sus distintas disciplinas, habiendo participado en numerosas exhibiciones individuales y colectivas.

La muestra que hoy nos presentan, se centrará en el encuentro entre los imaginarios de ambos, conectado significativamente por la materialidad del concreto, enfatizando la experiencia humana en espacios cotidianos, comunes, que no obstante están llenos de metáforas, ocultas entre las luces y sombras del mundo urbano.

Es así como hoy los edificios son los protagonistas en la reflexión de Ana María. Espacios de concreto, sólidos, verticales, pero atravesados por pasillos y ventanas, puertas y rincones, generadores de espacios internos y externos, que se manifiestan desde su rigidez en diálogo con su entorno natural y las variaciones de la luz, en el día y la noche. Espacios que a pesar de su aparente condición inerte, son habitados, contienen y reflejan una vida humana también pletórica de luces y sombras. En sus obras, pintadas en acrílico, Ana María dota al paisaje urbano de color y movimiento que rompe la potencial rigidez de la escena, creando diversos ambientes, reflejos, y perspectivas que destacan las posibilidades abiertas a la existencia y al tránsito, por esas moles donde la diversidad se despliega en las múltiples formas del habitar.

Jaime estudió algunos años arquitectura, para luego optar por dedicarse completamente a la escultura. Trabaja fundamentalmente con fierro y hormigón, dando lugar a una serie de “cabezas” que en sus formas y colores crean un universo de personajes simbólicos. Éstos interpretan la realidad humana que él observa. Las obras que presentará, en la exposición, manifiestan una exploración del tema por un estilo que podríamos llamar “cubista”. Desde el peso de su materialidad rugosa, cada una de estas cabezas se manifiesta con ironía o perplejidad frente a los tipos humanos que habitan la ciudad, generando un mensaje que entra en un diálogo potente con la propuesta de Ana María; lo que se refuerza con los nombres que cada una de ellas tiene, y que destacan la reflexión de su autor, expresando una mirada personal y marcadamente autobiográfica.

La invitación que nos hacen ambos artistas, en esta oportunidad, es a detenerse y reflexionar acerca del entorno en que todos vivimos, en concreto. Acerca de este espacio que tanto nos abruma como nos da fuerza, que es la ciudad y sus habitantes. A tomar conciencia, incluso desde lo invisible que cruza las calles y edificios de la urbe, manifestándose en los múltiples lazos y sentimientos que marcan nuestro devenir en el espacio, y que también constituye la fuerza creadora y transformadora de esa materialidad, cotidianamente. La apuesta es a darnos cuenta de cómo, en esos espacios de concreto, también nosotros nos vemos reflejados.

La exposición se realizará a partir del 17 de Octubre en el Mercaz y permanecerá abierta hasta el 6 de noviembre.

Por Vanessa Goecke.