Oculta y encontrada:

Vivian Maier

Hace aproximadamente tres años, reseñábamos en estas páginas la exposición en el Instituto Cultural de las Condes de la recientemente descubierta y muy admirada fotógrafa Vivian Maier.

La historia es inusual. Durante su larga vida, no mostró a nadie su extensa producción. Fue descubierta casualmente, un par de años después de su muerte en 2008, por un joven historiador de Chicago, John Maloof, que reunía material sobre la segunda mitad del Siglo XX en esa ciudad.

Por alrededor de trescientos dólares, Maloof compró en un remate un gran baúl conteniendo miles de negativos. El único dato al respecto era el nombre de quien fuera su propietaria.

Buscando mayores antecedentes, el historiador encontró su nombre en un obituario y contactó a uno de los firmantes. Cuando le preguntó ¿conoció usted a Vivian Maier? la respuesta fue “era mi niñera”.

Como hormiguita, buscando información y entrevistando muchas personas, Maloof logró reconstruir el rompecabezas.

Vivian nació en Nueva York en 1926, pero fue llevada por su madre a Francia cuando era una pequeña niña. No volvió hasta la época de la Segunda Guerra Mundial, probablemente cuando los nazis ocuparon París.

En Estados Unidos vivió algún tiempo perfeccionando su inglés y aprendiendo nociones de fotografía con una vecina.

Luego, empezó a trabajar como niñera y lo hizo por más de cuarenta años. Su última ocupación fue en Chicago, con una familia muy numerosa. Cuando se retiró, bien pasados los ochenta años de edad, esa familia le pagó el arriendo de un pequeño departamento. A su muerte, sus pertenencias se vendieron. Los entrevistados por Maloof la describieron: alta, vestida sin coquetería y sin maquillaje, muy reservada y celosa de su privacidad, sin familia ni amigos. Su principal característica era su cámara, permanentemente colgada del cuello, con la que tomaba fotos con frecuencia inusitada.

Ahora se puede ver una nueva exposición suya en el mismo Instituto Cultural de las Condes: ochenta y tres de sus autorretratos. En ellos podemos apreciar su magnífico trabajo con efectos de luces y sombras y especialmente con reflejos y transparencias.

Y darnos cuenta como ella misma se oculta, se asoma apenas o, rara vez, se deja ver.

Por Sonja Friedmann.