por Isaac Caro

Venezuela y los judíos

El 4 de julio de 2019, la Alta Comisionada de Derechos Humanos para la ONU, Michelle Bachelet, dio a conocer una declaración en torno a su visita realizada a Venezuela semanas antes. La ex presidenta de Chile denunció graves violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Se refirió a unas 6.800 ejecuciones extra judiciales, así como al asesinato de miles de personas por supuestos enfrentamientos con las fuerzas estatales y a un éxodo “sin precedentes” de migrantes y refugiados.

La crisis económica, política, social y humanitaria que vive Venezuela ha afectado a toda la población del país, incluyendo también a los judíos, los que, además se han visto enfrentados a un antisemitismo oficial. A julio de 2019, se estima que todavía quedan en Venezuela alrededor de 5.000 judíos, en tanto que otros 20.000 han abandonado el país en las dos últimas décadas. A la grave situación existente en el país, se unen discursos y acciones antisemitas por parte de autoridades gubernamentales, que han acelerado la emigración judía.

La principal organización judía de Venezuela es la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV), fundada en 1966, y que tiene la misión de representar a la comunidad judía ante organismos nacionales e internacionales. En la CAIV aparecen representadas varias entidades judías venezolanas, como la Asociación Israelita de Venezuela, la Federación Sionista de Venezuela, y Binai Brith Venezuela, filial de la entidad internacional dedicada a la defensa de los derechos humanos. De este modo, la CAIV es la organización máxima del judaísmo venezolano, equivalente a la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), la Confederaçao Israelita do Brasil (CONIB) o la Comunidad Judía de Chile.

La CAIV ha dado cuenta de una situación de antisemitismo persistente desde los medios de comunicación y entidades gubernamentales, controlados por el gobierno de Maduro. En un completo informe, publicado en Caracas en 2015, se dio a conocer que, en Venezuela, lo mismo que en el resto del mundo, los incidentes antisemitas aumentaron a partir de julio de 2014, coincidiendo con los enfrentamientos de Israel con Hamas en Gaza. Gran parte del discurso antisemita está contenido en los medios de comunicación. De este modo, en 2013 los medios que publicaron temas antisemitas eran 58% pertenecientes al Estado o alineados con el gobierno, y 42% se declaraban independientes. Sin embargo, en 2014, los medios antisemitas de gobierno aumentan de manera considerable, puesto que ahora el 75% sigue la línea oficialista, en tanto que solo un 25% se dicen independientes.

Más recientemente, en 2018, un informe sobre libertad religiosa elaborado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, señala que el régimen de Maduro no solo atenta en contra de los judíos, sino también en contra de la libertad religiosa de católicos y evangélicos. Con respecto a los judíos venezolanos, el informe señala que estos reciben constantes mensajes antisemitas, tanto por parte de dirigentes del régimen de Maduro como por los medios de comunicación que este controla. Algunos mensajes dicen relación con la trivialización o negación del holocausto. Representantes de la CAIV, mencionados en este informe, señalan que los dirigentes gubernamentales y los medios, en muchas ocasiones, sustituyen el término “judío” por el de “sionista”, de modo de evitar las acusaciones de antisemitismo.

Uno de los hechos antisemitas más importantes registrados en 2017 y 2018 dice relación con la llamada “Operación David” denunciada por algunos sitios de internet chavistas, como Aporrea.org y La Iguana. Según estos medios digitales, existió un “complot terrorista”, que tenía como finalidad atacar la residencia presidencial, el Palacio de Miraflores. De acuerdo con esta versión, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional había descubierto esta trama siguiendo una ruta marcada por estrellas de David, las que conducían al palacio.

El antisemitismo en Venezuela tiene una fuente importante en el antisionismo expresado primero por Chávez y luego por Maduro. Se trata de un populismo de izquierda, compartido por regímenes que apoyan a ultranza la causa palestina, y condenan al Estado de Israel de todos los crímenes cometidos en contra de los palestinos. De este modo, Caracas rompió relaciones diplomáticas con el Estado judío en 2009, en el marco del conflicto en la franja de Gaza.

En suma, como parte importante de las violaciones a los derechos humanos denunciadas por Bachelet cabe mencionar también como víctimas de primer orden a los judíos venezolanos. En el transcurso de dos décadas no solo han existido importantes hechos antisemitas y antisionistas, sino que además la población judía venezolana ha disminuido en un 75%. De ser una de las más importantes comunidades judías de la región latinoamericana, se ha convertido en una que es cada vez más minoritaria, afectada por una crisis económica, política y humanitaria, a la que se le une un antisemitismo oficial. Venezuela constituye el único caso en la región donde los judíos experimentan una discriminación oficial, como lo reconoce el informe mundial de antisemitismo de 2018 de la Universidad de Tel Aviv.

por Isaac Caro

Experto en Asuntos Internacionales. Universidad Alberto Hurtado.