Por Gachi Waingortin:

Una persona racional, ¿puede ser buena judía?

Como hemos explicado en otra oportunidad, el ser humano tiene tres aspectos que le son inherentes: cuerpo, mente y espíritu. No existe ser humano que carezca de alguno de ellos. A través de los cinco sentidos, el cuerpo nos permite contactarnos con el entorno físico. A través de la psique, la mente nos contacta con la realidad. El espíritu, por su parte, nos permite contactarnos con lo sagrado. Mis ojos ven un niño, mi mente me informa que es mi hijo y mi espíritu me contacta con lo maravilloso de su existencia.

De estos tres aspectos, solo dos son explícitos. Todos reconocemos tener un cuerpo y una mente; pueden estar sanos o enfermos, pero nadie proclama que no los tiene. Sin embargo, aunque ningún ser humano carece de alma, sí hay quienes se definen como “no espirituales”. Estas personas no son “desalmadas”, simplemente no consideran relevante el aspecto sagrado de la realidad.

Nos acercaríamos a una definición de lo que es una persona racional diciendo que es alguien que vive la vida a través de su mente y su cuerpo. Solo cree en lo que puede ver, medir, analizar, comprender. Quizás es totalmente ciego a la dimensión de lo sagrado; o quizás, como ocurre en la mayoría de los casos, reconoce la existencia de lo sagrado, pero lo relega a áreas muy específicas de su experiencia. Puede ser una persona cabalmente ética y ser un gran aporte al mejoramiento de la sociedad, pero su visión de mundo no está o está muy poco teñida por esta dimensión que le es ajena.

La persona espiritual, por su parte, ya sea por una predisposición natural o como fruto de un trabajo consciente, ve el mundo en las tres dimensiones. A veces sucede que la espiritualidad se impone e interfiere en la objetividad de las otras dos esferas. Son personas altamente místicas que explicarán todo lo que las rodea como fruto de causas o efectos no científicos; muchas veces recurren al pensamiento mágico. Pero la mayoría de las veces la persona espiritual logra un sano equilibrio que le permite calibrar la percepción de la realidad distinguiendo claramente cada esfera, sin perder de vista ninguna de las tres.

¿Qué es ser judío? Si bien la respuesta da para un seminario completo, podríamos decir en pocas palabras que ser judío es pertenecer al pueblo judío, ya sea por nacimiento o por elección. ¿El judaísmo es una religión? Sí y no. El judaísmo no es solamente una religión. Es un pueblo, ya lo dijimos, pero también es una cultura, es una forma de vida. Mordejai Kaplan lo define como una civilización religiosa en constante evolución. Esta amplitud del judaísmo permite que personas no espirituales puedan ser judías.

¿Qué es ser religioso? El diccionario dice: “Que profesa una religión, practica sus preceptos y vive y actúa de acuerdo con ella”. Y dentro de una definición más larga, describe religión como: “Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad”. La persona religiosa vendría a ser quien adhiere a una religión organizada, mientras que la persona espiritual podría ser religiosa, o prescindir de la religión organizada.

En el contexto específicamente judío, muchos suelen confundir el ser religioso con ser ortodoxo, pero esto no es así. Un judío ortodoxo es aquel que adhiere a alguna de las muchas corrientes de la ortodoxia: neo-ortodoxos, jasídicos,
mitnagdim, Bnei Akiva, Zatmer, Gur, Jabad, Bretslav, los grupos son muchos y muy variados. Pero un judío religioso es quien cree en D´s y puede ser ortodoxo o no. Puede adherir al movimiento Masortí conservador o a cualquiera de las corrientes liberales como reformista, reconstruccionista, progresista o no denominacional entre otras. Todos los judíos que creemos en D´s somos religiosos.

En algún momento hemos compartido el comentario del rabino Natan Lopes Cardozo acerca de un feligrés que rezaba diariamente en su sinagoga y se proclamaba ateo diciendo: “De hecho, no creo en D´s, pero sí creo en el judaísmo. Es la mejor religión que jamás haya aparecido sobre la Tierra, ha contribuido a la ética más que ninguna otra religión o cultura y es nuestra deuda para con el mundo el mantenerlo vivo. Si los judíos lo abandonamos, el mundo será un lugar más pobre. Por lo tanto, vendré a la sinagoga, comeré kasher, observaré el Shabat. Si no lo hiciese, sería culpable de destruir una de las cosas más hermosas con las que ha sido bendecido el mundo. Que D´s exista o no, me tiene sin cuidado”.

Hay judíos que no se consideran religiosos, personas muy racionales orgullosas de su origen y su cultura, que se identifican con el mensaje valórico de los Profetas, con la idea de la responsabilidad humana, con las enseñanzas éticas que el judaísmo propone. Pueden observar mitzvot “bein adam lejaveró”, entre el ser humano y su prójimo, conscientes de que eso los hace buenos judíos. Y pueden observar mitzvot “bein adam laMakom”, entre el ser humano y D´s, porque valoran el sentimiento de pertenencia e identidad que ello les reporta.

Como podemos ver, se puede ser un buen judío siendo espiritual o racional; el judaísmo es lo suficientemente amplio como para poder dar cabida a todos. En el judaísmo hay lugar para racionales y espirituales, místicos y escépticos. De hecho, tenemos sabios racionalistas como Saadia Gaón o Maimónides, así como espirituales y místicos como Rabí Akiva o
Najmánides. Entonces, una persona racional, ¿puede ser un buen judío? Yo creo que sí y conozco a muchos que lo son.

Por Gachi Waingortin