Reportaje:

Una mirada comunitaria a la inclusión laboral

Hace poco más de medio año comenzó a regir la Ley de Inclusión Laboral, cuyos efectos ya se comienzan a sentir en las empresas e incluso a nivel comunitario, donde encontramos jóvenes beneficiados con la normativa y también instituciones dedicadas al tema.

Hace algunas semanas, Alan Müller terminó su práctica laboral en el Jumbo la Dehesa, generando el orgullo de su familia.

Fue orgullo como el que experimenta cualquier familia que ve a un hijo dar un paso adelante, pero también fue un orgullo revestido de la satisfacción y la alegría, al poder ver a un hijo avanzar en el incipiente camino de la inclusión laboral.

“Esta práctica fue excelente, me encantaba ir, me recibieron con mucho cariño… Ordené las frutas y verduras, estuve pesando, trabajé en el congelador… Además, me regalaron una pelota y un jumbito… Ahora me gustaría trabajar en el Jumbo nuevo, en el Club Jumbito, mostrándole a los niños chicos cómo se trabaja”, relató Alan poco después de terminar esta experiencia, donde incluso recibió una oferta de trabajo permanente.

Al igual que Alan, muchos jóvenes y adultos con necesidades especiales han comenzado a incorporarse al mercado laboral, gracias primero a la sensibilidad de algunas empresas y segundo a las políticas públicas implementadas los últimos años.

En efecto, la Ley N°20.015 de Inclusión Laboral comenzó a regir en abril de 2018 y tiene como objetivo promover la participación laboral de personas con necesidades especiales, tanto en el ámbito público como en el privado. Las organizaciones con 100 o más trabajadores deben contratar al menos el 1% de personas con alguna condición de discapacidad, las que deben estar previamente inscritas en el Registro Nacional de Discapacidad.

Madre orgullosa

Emma Finkelstein, mamá de Alan, (ambos en la foto superior) relató que toda esta experiencia nace de la promulgación de la Ley de Inclusión Laboral. “En el caso particular de Alan, asistió al Jumbo durante 6 meses a realizar una práctica pagada, en la sección de frutas y verduras, donde su función era ordenar y reponer los productos en esa sección. A los pocos días, Alan logró encantar a sus jefes y a la gente que iba a comprar, formando su propia clientela, a quienes atendía con especial cariño”.

Agregó que esta experiencia fue un cambio a nivel general, ya que Alan estaba totalmente comprometido con su trabajo, donde tenía que cumplir con una serie de normas establecidas tanto por su colegio como por el Jumbo. Por eso, los responsables del programa consideraron que esto fue un beneficio para la empresa porque fueron los niños quienes dieron el ejemplo y enseñaron a ser más humanos, más cariñosos y más felices.

“En el ámbito familiar, ver que Alan tiene un espacio en esta sociedad, que es aceptado y querido, nos da una pequeña luz de esperanza, de que cuando los padres no estemos él podrá desempeñarse en el algo que lo haga feliz… Con Alan hemos sido muy diferentes, él participa de absolutamente todo y más… Por eso, tenemos la convicción de que es la sociedad que debe cambiar, no estos jóvenes… Aunque se están haciendo diversos programas para incluir a estos niños y jóvenes con capacidades diferentes, todavía se necesita mucho apoyo, tanto social, educativo y económico… Lo más importante es que no dejemos de perseverar, no solo por estos jóvenes con alguna necesidad especial, sino por ser más humanos y más tolerantes con todos aquellos que están fuera de nuestra burbuja”, aseguró Emma.

Trato igualitario

Kathy Mlynarz y Nuryt Berkovich. Directoras Fundación Kulam.

Para profundizar más en los desafíos de la inclusión, conversamos con Nuryt Berkovich B, directora Fundación Kulam, quien nos explicó la importancia de la inclusión laborar en un abordaje integral de las necesidades especiales.

“Hay que comprender que todas las personas -independiente de su condición neurológica, física, psicoemocional y social- pasan por los diferentes estados del desarrollo, y por ende su necesidad de crecer y participar es la misma. No se puede pensar la inclusión de manera compartimentada. De manera secuencial sí, pero tal como es la ruta de una persona sin necesidades especiales. Un niño con y sin necesidades especiales, requiere de un marco familiar, escolar y social. Lo mismo ocurre con la llegada a la adultez, que conlleva el deseo de autonomía y participación laboral. Esto es importante en cuanto a la capacidad de autovalencia -que en muchos casos no es posible en su totalidad, pero sí de manera parcial- y también a la importancia de ser un aporte a la sociedad.

“En este marco, considerar los deseos, aptitudes y preferencias de las personas con necesidades especiales, es tremendamente importante para el éxito de la inclusión laboral”, dijo.

-¿Qué impacto psicosocial genera en las personas con necesidades especiales (y en sus familias) incorporarse a un trabajo estable?

-El mismo impacto que genera en una persona neurotípica y su familia. El trabajo es la base para mejorar la calidad de vida y permite al individuo sentirse útil y realizado. Lo que sí sucede en el caso de una persona con necesidades especiales, es que el camino que recorre hasta encontrar un trabajo es sin duda mucho más hostil, frustrante y de esfuerzo, ya que vivimos en una sociedad homogenizante, que conoce poco y teme a la diversidad…

Todos queremos ver que nuestros hijos se desarrollan, aportan, se independizan y encuentran su camino. La diferencia en las familias con necesidades especiales, es que, al cumplirse esa meta, llega un espacio de normalización para la persona y se gatillan aspectos muy positivos en todo el entorno familiar.

-¿Qué opinión tienen de la Ley de Inclusión Laboral que ya está operando en Chile y qué condiciones deberían tener las empresas para que se aplique adecuadamente?

-Esta ley ha implicado un largo camino de esfuerzos para garantizar un espacio laboral para las personas neurodiversas. Si bien puede sonar absurdo que haya que legislar sobre algo que es un derecho de todo ser humano, estamos en un mundo donde aún las barreras que la propia sociedad impone son las que generan la exclusión… Por su parte, las empresas también deben prepararse para incorporar en su dotación a personas en situación de discapacidad, más no sólo en lo referente al espacio físico y aspectos ergonométricos, sino que también en cuanto a que el resto de personal tenga la apertura de reconocer en ese otro a un colega que viene a aportar, que merece y desea ser tratado como un par.

“La presencia de personas neurodiversas en una empresa permite sensibilizar al personal, generando una cascada de aprendizaje y aceptación de la diversidad. Esta Ley, si bien aún es perfectible, ha sido en nuestro país una gran señal y un primer paso para colocar esta tremenda deuda sobre la mesa. Ese es su gran mérito”, aseguró.

-¿Los trabajadores con necesidades especiales deberían ser evaluados, vale decir, estar sujetos al cumplimiento de metas como cualquier trabajador?

-Absolutamente. Las diferencias o adaptaciones que se deban hacer para que ese trabajador pueda desarrollarse en su trabajo no tienen nada que ver con el cumplimiento de su trabajo. No es correcto seguir mirando a ese adulto como un niño o un sujeto de misericordia mal entendida. Eso significa no entender que se trata de un adulto, que tiene una condición diferente, pero que ella no es su identidad. Su capacidad y logro laboral, debe estar evaluado de acorde a su medida, como cualquier trabajador.

“Lo interesante ha sido ver que, en general, el compromiso laboral y las buenas relaciones interpersonales de aquellos trabajadores con algún tipo de necesidad especial impactan de manera muy positiva en el ambiente de trabajo y en el resto de los trabajadores. Además, presentan un menor nivel de rotación, registran igual o menor cantidad de licencias médicas y una mayor fidelidad organizacional”.

Mercado laboral

Andrea Aureste. Directora ejecutiva Ariel Job Center.

Para entender mejor la forma en que el mercado laboral está enfrentando el desafío de la inclusión, conversamos con Andrea Arueste, directora ejecutiva de Ariel Job Center, quien destacó que tener una Ley de Inclusión es un gran avance, porque visualiza una deuda con aquellos que presentan condiciones diferentes.

“El mercado laboral público y privado, por otra parte, al aplicar la normativa, realiza un ejercicio de reconocimiento explícito de la inclusión. Por necesidad y/o deseo necesita conocer, capacitarse, gestionar, implementar e innovar en buenas prácticas laborales para lograr, cada vez más, una visión global de inclusión, que sea parte del estilo propio de cada cultura organizacional. Sumado a lo anterior, también está la inversión en infraestructura adecuada que exige la normativa y eso conlleva cambios a todo nivel. Puede ser que el mercado laboral chileno esté en pañales aún en este tema, pero hoy hay un antes y un después, que no solo impacta al mercado laboral en cifras, en alcances, en formas, etc., sino que impacta a todos nosotros como colectivo.

-¿Qué efectos positivos genera la inclusión sobre el clima laboral?

-Puede producir climas y culturas más tolerantes, interés genuino por el otro, empatía, innovación, etc.

-¿Los trabajadores con necesidades especiales deberían ser evaluados, vale decir, estar sujetos al cumplimiento de metas como cualquier trabajador?

-Sí, claro, porque si no sería una discriminación arbitraria y de segregación por el hecho de tener capacidades diferentes.

-¿Qué experiencias han tenido en Ariel Job Center respecto de este tema?

-Hemos tenido usuarios con distintos grados de necesidades especiales, que han buscado nuestros servicios como cualquier profesional interesados en nuestro trabajo y experiencia, para abrir camino en el mercado laboral con una estrategia clara y asertiva según su objetivo laboral. Algunos de esos ex usuarios y usuarias han desertado y otros han podido reinsertarse laboralmente. El camino que recorren no tiene pocos obstáculos, y acompañarlos nos ha permitido desarrollar un cierto conocimiento desde la práctica, y así replicar con otras personas, pero también nos hace visibles lo mucho que nos queda por mejorar.

Por LPI.