Entrevistas a ex presidentes de la institución:

Una mirada al pasado, presente y futuro del Círculo Israelita

La Palabra Israelita entrevistó a los ex presidentes del Círculo Israelita de los últimos 50 años, para repasar la historia de la institución, pero por sobre todo proyectar su futuro, en el contexto de los desafíos que se presentan hoy al desarrollo de la vida judía en Chile.

El Círculo Israelita es una institución centenaria, que se enraíza con los inicios de la vida judía organizada en Chile. Ha estado ligada a los grandes hitos de desarrollo del Ishuv, y siempre ha sido un garante de observancia del judaísmo.

Parte importante de esta tarea ha recaído en su institucionalidad, rabinos, profesionales y funcionarios, pero especialmente en los equipos de voluntarios y particularmente en los directorios y sus respectivos presidentes.

Por eso, en las siguientes líneas, en forma cronológica, repasamos las entrevistas que realizamos a los ex presidentes de la institución, desde Beny Pilowsky hasta Andrés Fosk.

Beny Pilowsky

“Para mí, Círculo Israelita es sinónimo de la comunidad. Es la comunidad más antigua y prestigiosa. Por eso me alegro que el directorio, hace algunos años, haya decidido recuperar el nombre de Círculo Israelita, como la institución que se fundó en 1920. Y creo que hay que ir pensando desde ya una comisión ad-hoc para celebrar el centenario. A mí me tocó ser parte de la celebración de los 70 años, y fue un programa muy intenso.

Esto 100 años de vida debería celebrarse con una ceremonia especial en la Sinagoga y una asamblea, como si fuera una sesión ampliada para todos los socios, con una tabla abierta y luego una cena de gala con orquesta. No todas las instituciones cumplen tan fácilmente 100 años y siguen vigentes”.

-¿Cuáles fueron los temas más importante en su presidencia?

-Estuve seis años en la presidencia. Me tocó la celebración de los 70 años, ampliar el directorio a gente más joven, comenzar a incorporar a nuestras señoras en el directorio y comisiones, etc. Y aumentar el número de socios a través de una campaña en que se involucraron todos los directores. En cuanto al Cementerio, se dejó de considerar los bienes o la herencia de las personas al fallecer, cosa que generaba mucho malestar, y se decidió valorizar las tumbas por ubicación.

-¿Qué rol tiene el Círculo más allá de los netamente comunitario?

-En mí época, activismo hacia afuera no había tanto como ahora. Es un tema importante, tener un quehacer de tipo político, porque la comunidad antes estaba muy encerrada y casi estaba prohibido hablar de la política nacional. Otro tema relevante ha sido siempre la relación con Israel. Antes era muy evidente, porque en el Círculo funcionaba la Federación Sionista y la WIZO. Y también me gustaría destacar la importancia que se da ahora a la juventud, con el movimiento Bet-El, con un rabino dedicado especialmente al movimiento, etc. Y, finalmente, me parece muy apropiado el acuerdo que se ha llegado para el cementerio con el sector ortodoxo.

-¿Qué desafíos vislumbra usted a futuro?

-Enfrentar el tema de los judíos que no se entierran en nuestros cementerios y divulgar la importancia de esta mitzvá. Por otro lado, hay una amplificación en el número de universitarios judíos y hay que prestarles atención, porque en la universidad es donde se asimilan. Y
obviamente el antisemitismo es algo siempre latente.

Carlos Nagel

“El Círculo representa parte de mi historia, recuerdos de juventud, rodeado de un gran cariño por la institución, la cual me vio crecer, madurar y a la vez envejecer… Mi padre se asoció al Círculo Israelita en el año 1940 (un año después de nuestra llegada a Chile) y desde entonces el Círculo Israelita pasó a ser mi segunda casa, dedicándole una parte importante de mi vida, y sigue siendo mi segunda casa hasta el día de hoy”.

-¿Cuál piensa usted que fue su principal aporte al desarrollo de la institución?

-Ocupé la Presidencia de nuestra institución por primera vez en enero de 1984. Y la cuarta presidencia fue a partir de mayo de 2012. Uno de los hitos que me tocó fue la fusión con la Kehilá.

Logramos con el directorio del Círculo Israelita y el directorio de la Kehilá Ashkenazi, presidida en aquel entonces por don Gil Sinai (Z.L), concretar en noviembre de 1985, después de 10 años de tratativas, la fusión de ambas instituciones, dándole solidez administrativa y económica a la nueva institución fusionada.

Bajo mi presidencia, también tuve el privilegio de concretar la contratación del Rabino Eduardo Waingortin, quién inició sus labores en julio de 1988. Eduardo y su querida familia, han sido la columna vertebral del desarrollo de nuestra historia institucional. Su calidad humana, sus conocimientos rabínicos, su cultura general y su amor por el Circulo Israelita, lo han hecho sobresalir en nuestra representación ante toda la comunidad.

También me gustaría destacar que el 13 de agosto de 1993, a través del directorio del Comité Representativo de aquella época, presidido por Isaac Frenkel, se constituyó el Grupo Interparlamentario Chileno Israelí. También bajo mi presidencia adquirimos el 9 de julio de 1977 la propiedad en Comandante Malbec donde hoy funciona el Mercaz.

-¿Cómo ve al Círculo hoy y cuáles son los principales desafíos a futuro?

-Hoy ya es una institución sólida, con un respaldo y prestigio entre nuestros hermanos judíos, que tiene la labor de seguir interesando a las nuevas generaciones, manteniendo la unidad, y sustentando la fe en nuestras creencias.

La incorporación de nuevos y capacitados dirigentes jóvenes ayuda a ver con perspectiva lo que se necesita para continuar con el camino recorrido durante estos años, por todos los directores que han aportado su experiencia, cariño y fe a nuestras creencias, conservando los lineamientos tradicionales y ampliando el espectro.

Enrique Topelberg


“El Círculo Israelita desde su fundación ha sido símbolo de la continuidad del judaísmo en nuestro país. Ha sido el refugio de nuestros antepasados que buscaron y obtuvieron refugio en esta hermosa tierra”

-¿Cómo fue su presidencia de la institución?

-En primer lugar, debo manifestar que ha sido un orgullo haber colaborado con esta magnífica Institución. Los aportes efectuados por mi persona hacia el Circulo se los dejo a las personas que colaboraron durante mi Presidencia, ya que ellos son testigos para bien o mal de los logros alcanzados. Pero para no pecar de falsa modestia, diría que la consolidación del Rabino Waingortin como guía espiritual de nuestra comunidad y el inicio de las conversaciones para la adquisición de la sede actual, más el ingreso de gente joven al Directorio fueron varios de los logros conseguidos.

-¿Cómo se ve el futuro del Círculo?

-Tengo la impresión que los Presidentes siguientes a mi período han hecho una magnífica labor, por ende, espero en virtud de ello la continuidad de aquello. Es importantísimo la consolidación de todo lo logrado, ya que siendo esta institución pionera del judaísmo en Chile debería velar por toda la Comunidad y establecer cada día lazos más fuertes con Israel y sus autoridades.

Salomón Rozowski

“Para mí el Circulo Israelita es la comunidad que me hace sentir un nexo de pertenencia al mundo judío y que su línea religiosa está muy ligada a mi forma de pensar en ese aspecto. Además de haber dirigido varios directorios, creo que un aporte importante de mi parte fue haber participado en la construcción de nuestra actual sede y me siento muy realizado por esa gestión”.

-¿Cómo se ve el futuro de la institución?

-Veo hoy a un Círculo moderno, dirigido por jóvenes que aseguran la continuidad de la institución. De suma importancia a mi manera de ver es la participación de nuestros tres rabinos que cubren todos los segmentos etarios que componen nuestro grupo de familias. Asimismo, veo con satisfacción que se están cubriendo todas las necesidades de nuestros socios, tales como el movimiento juvenil, biblioteca, museo, distintas clases, etc.

Samuel Goffman

“El Circulo Israelita constituye la entidad señera de las instituciones judías de Chile, y como tal su responsabilidad es enorme, dado que conlleva el involucramiento en todos los aspectos de la vida judía. Naturalmente el énfasis está puesto en el área de culto, como asimismo, cultura, divulgación y promoción de los valores judaicos desde el punto de vista conservador”.

-¿Qué destacaría de su periodo a la cabeza de la institución?

-Durante el período que tuve el privilegio de presidir la institución se produjeron los cambios necesarios para insertarnos en un mundo moderno, dejando atrás una organización de carácter netamente voluntario, donde todo se hacía de manera manual y casi artesanal. Junto a un grupo muy destacado de directores nos abocamos a la enorme tarea de implementación tecnológica y profesionalizar los distintos estamentos de la institución. En una labor en extremo importante se hizo un relevamiento completo de los cementerios, implementando un sistema de tarifado transparente en el cual cada uno puede decidir donde desea su ubicación. Logramos, además, el cierre perimetral del cementerio, pudiendo brindar un entorno de seguridad que antes se carecía por completo. También se santificó un sector del Cementerio General donde estaban enterrados una cantidad importante de judíos de comienzos del siglo pasado, contando con la presencia de rabinos de todos los movimientos.

Además, se creó la Jevra Kedisha Femenina, donde las mujeres desarrollan una labor voluntaria y de una enorme trascendencia espiritual. Procedimos a la venta de la antigua Mikve de Calle San Francisco, por no cumplir ya su finalidad. Se vendió la sede de Miguel Claro para recaudar parte de los recursos de la nueva propiedad en el sector alto de la ciudad. Al mismo tiempo, y conscientes de la necesidad de trasladarnos a otra ubicación geográfica, comenzamos el proceso de búsqueda de una propiedad que pudiese satisfacer el crecimiento institucional para los próximos 50 años. Se evaluaron 18 terrenos, culminando en el remate del Caleuche, club de oficiales de la Armada, donde hoy se erige la Sinagoga del Mercaz, así como las instalaciones necesarias para desempeñar el rol integral del Circulo Israelita en sus diferentes áreas. Logramos la integración de las mujeres al directorio, ya que previamente este solo se componía de hombres. Previo a la construcción que hoy se erige en los terrenos del Mercaz, creamos un centro comunitario integral, donde las actividades tradicionales se sumaban actividades recreativas, deportivas y en veranos la piscina.

Los almuerzos de los domingos donde la mayoría del directorio asistía y compartía. Para todos estos logros hubo un gran equipo. Un enorme y total agradecimiento a Sergio Jodorkowsky, comprometido al 100% en una tarea que requería de cambios muy importantes, dedicándole prácticamente 24 horas a esta labor, con pasión y esfuerzo permanente. También a los directores que me acompañaron Carlos Nagel, Susy Pollak, Eva Chelchelnitzky, Susy Wurman, Tito Belan (Z.L), Julio Pumarino, Carmen Nowogrodsky y Salo Rozowski. Y dejo para el final a mi querido amigo Eduardo Waingortin y su señora Gachi, a quienes tuve el privilegio de acompañar desde el primer momento que llegó a Chile en la tarea de ser el Rabino de la Comunidad.

-¿Cómo se ve el Círculo hoy?

-Al Círculo hoy lo veo como una institución dinámica, tratando de responder a las necesidades de sus socios, con un equipo en el área de Culto muy bien complementado y enfocado en los diversos grupos que componen la institución. Los principales desafíos a mi modo de ver se dan en el ámbito valórico, ya que observo con preocupación que las nuevas generaciones asocian el éxito solo en el ámbito material, descuidando lo que nos caracteriza como pueblo y la distinción que Hashem nos dio como tal. Un valor permanente e irrenunciable deben ser nuestros principios éticos y de conducta, donde la familia sea siempre el centro de atención. Cuando actuamos como individuos no solo lo hacemos como tal, sino como judíos. Por eso, las acciones de cada uno nos arrastran a todos, cuestión que hoy es aún más sensible con la percepción creciente de un antisemitismo que florece día a día alimentado por los medios de comunicación. Por lo tanto, es indispensable la máxima unidad de las instituciones del Ishuv chileno.

Roberto Belan (Z.L)


Hace una década falleció el ex presidente del Círculo, Roberto Belan (Z.L), quien dejó recuerdos imborrables en la institución por su calidad humana y capacidad directiva. A continuación, algunos extractos de discursos que reflejan su mirada del Círculo, particularmente cuando se produjo el traslado desde Serrano a Comandante Malbec.

“Al inaugurar la piedra fundamental de nuestra nuevo beit hakneset y centro comunitario, tengo que reconocer que me salta el corazón y se me anuda la garganta al tratar de comprender la magnitud de lo que estamos emprendiendo… No existe nada más importante para una generación que asegurar la continuidad y es eso lo que nosotros estamos intentando garantizar a través de estas construcciones que nos permitirán albergar, sin exclusiones, a todos quienes quieran llevar su vida judía acorde a la línea Masortí en cualquiera de sus facetas. Todos son bienvenidos no sólo a participar pasivamente de ésta, su comunidad, sino que activamente en las diferentes actividades que estaremos en condiciones de ofrecer dentro de muy pocos meses. Además, estas construcciones abren sus puertas a la comunidad toda, en especial a la comuna de Lo Barnechea, la que tan bien nos ha acogido desde nuestra llegada al ex Caleuche. Es interesante comprobar como nuestra tradición nos enseña que siempre al lado de las sinagogas se comenzaba a congregar una serie de actividades que al poco andar conformaba una comunidad como las conocemos hoy en día, es decir, estudio, cultura y esparcimiento al lado y de la mano con nuestra fe. Es así como queremos ver a nuestra comunidad llena de actividades en todos los ámbitos imaginables del quehacer, con nuestros niños desde su más tierna infancia hasta nuestros queridos y respetados abuelitos, juntos aprendiendo los unos de los otros para así no perder jamás nuestra identidad”.

Ronald Hirsch


“El Circulo Israelita es parte de mi historia, recuerdo de niño cuando iba a la sinagoga de Serrano. Luego, más grande me tocó la suerte de participar más activamente, primero en la construcción de la nueva sede y después en el directorio. Por todo lo que me ha tocado vivir, mi cariño y apoyo están siempre hacia el Círculo, por lo que espero que está institución tan querida e importante siga siendo siempre parte de nuestra vida judía”.

-¿Cómo evalúa su aporte al desarrollo de la institución?

-El directorio que tuve el honor de presidir vivió, a mi entender, un momento único en la historia del Círculo Israelita, ya que tuvimos la suerte de inaugurar el nuevo
Mercaz en La Dehesa. Lo anterior representó innumerables desafíos, pero por sobre todos agradezco el tremendo espíritu y mística que se logró constituir en nuestro directorio.

Recuerdo como hoy cada lunes en la tarde cuando nos juntábamos, y en el que difícilmente faltaba algún director, ya que todos teníamos un gran compromiso y motivación. También me acuerdo con mucho cariño las interesantes y constructivas discusiones que se daban, y donde a pesar de las diferencias siempre prevalecía el respeto.

En términos de logros, por el momento que nos tocó vivir, hubo varios, como el activar la vida cultural de la comunidad con diversas presentaciones y conciertos, fortalecer el área de culto con la llegada de nuevos líderes espirituales que lograron mayor cercanía e interacción con nuestra comunidad, la inauguración del centro de eventos, que permitió hacer las fiestas en el mismo lugar que las ceremonias religiosas, el desarrollo del Museo Interactivo Judío, una gran contribución para la educación y el respeto a nuestro pueblo y religión, la construcción de las nuevas instalaciones para Bet-El, que si bien no quedaron lo bien que esperábamos han sido de gran ayuda para el desarrollo de nuestro movimiento, la realización de la primera Tefilá por Chile, donde recibimos al Presidente de la República y las más altas autoridades de nuestro país.

Otro logro importante fue el recuperar y aumentar el número de nuestros socios, pilar fundamental para el funcionamiento de nuestra institución.

-¿Cómo se ve al Círculo hoy y cuáles son los principales desafíos a futuro?

-Pienso que nuestras instituciones son el pilar fundamental para preservar la continuidad de nuestro pueblo, por lo que el Círculo Israelita tiene el desafío de mantenerse vigente dentro de una comunidad judía que vive en un mundo cada vez más rápido y cambiante, en el que la tecnología pareciera atrapar nuestras vidas, y la asimilación en un hábito cada día más frecuente. El desafío es enorme, pero confío en que los líderes y todos quienes trabajan en el Círculo seguirán encontrando el camino para mantener viva a esta gran institución.

Jorge Ancelovici

“El Círculo representa mi conexión con el judaísmo, donde voy desde que era niño con mis abuelos y con mis padres. Es mi lugar de conexión con D’s, y es la institución por la que he trabado muchos años como voluntario en distintas áreas del directorio.

-¿Cómo evalúa su aporte al desarrollo de la institución?

-Haber sido presidente dos veces del Círculo, primero durante el periodo de construcción y la entrega del nuevo centro comunitario a la comunidad en un acto inolvidable en la nueva sinagoga. Y mi segunda presidencia un trabajo muy importante en la ampliación de nuestro Culto junto al rabino Eduardo, integrando dos rabinos nuevos, Gustavo y Ariel.

Por último, en mi segundo período estar acompañado de directores jóvenes para así hacer el traspaso a la siguiente generación de los liderazgos, lo que hoy día es un hecho concretado y en pleno funcionamiento y muy exitoso.

-¿Cómo ve al círculo hoy y en perspectiva de futuro?

-Los desafíos son mantenerse como la más grande institución dentro del Ishuv de Chile, crecer en la entrega de judaísmo a las futuras generaciones para así evitar la asimilación, ver nuestra institución llena de gente para que tenga aún más vida judía que hoy, y seguir generando espacios para todos, acoger más instituciones judías en nuestra casa, incentivar a todos a participar más activamente, etc.

Andrés Fosk


“El Círculo es para mí el elemento que reúne mi judaísmo, es una especie de materialización de las mitzvot a través de las actividades que realiza, las fiestas, el culto. Es parte de mi vida judía desde que tengo recuerdos y el ser parte me parece es como pasar el testimonio en una posta llamada continuidad.

-¿Cuál piensa usted que fue su principal aporte al desarrollo de la institución?

-Creo que el principal aporte es haber contribuido a seguir el proceso de continuidad entre generaciones. Cada directorio y cada presidente tiene la responsabilidad de ser un eslabón más y de dejar esta estructura comunitaria más fuerte. En nuestro caso creo nos tocó terminar con un recambio generacional sin mayores traumas en la organización.

-¿Cómo ve al Círculo proyectado al futuro?

-Lo veo fantástico, con un equipo de Culto que cualquier comunidad del mundo quisiera, pues tienen un amor y una vocación por nuestros socios que es clave para el éxito futuro. Adicionalmente se ha logrado en gran medida independizar la gestión del directorio para que este funcione como se debe, fiscalizando y decidiendo las grandes directrices y no a cargo del día a día.

Por LPI.