Reportaje especial: Histórico Iom Kipur en el Mercaz:

Una comunidad, tres sinagogas, 3.000 almas juntas

Los ecos del Kol Nidre, el Izcor y la Nehilá siguen resonando entre las más de 3.000 personas que asistieron a los servicios de Iom Kipur del Círculo Israelita, que por primera vez se realizaron unificadamente en el Mercaz, cumpliendo así un antiguo anhelo de unidad comunitaria.

Más de tres mil personas reunidas en el Mercaz durante el servicio de Nehilá dieron un sello histórico al Iom Kipur 5778 del Círculo Israelita de Santiago.

Desde que la institución se cambió de su antigua sede en calle Serrano a su nueva ubicación en La Dehesa, el centro de eventos Casapiedra se había convertido en el epicentro de Iom Kipur, aunque ya los últimos dos años se había realizado un servicio paralelo en la sinagoga del Mercaz.

En este contexto, el directorio decidió avanzar con el anhelo de poder realizar un solo servicio, pero en casa, en el Mercaz.

“Me parece que la decisión fue un gran acierto. Esta decisión es algo que el directorio estuvo conversando por años cada vez que tocaba renovar la reserva en Casapiedra. Existía siempre una lista de problemas y temores logísticos, pero al ver a la comunidad reunida todo eso pasó a segundo plano. Me parece que es la decisión correcta”, aseguró Andrés Fosk, presidente del Círculo Israelita.

-¿Cómo sentiste la atmósfera en cada una de las tres sinagogas del Mercaz?

-Es vital recordar que los servicios de Iom Kipur son mucho más que el salón donde se realizan, y ese es un área donde corremos con ventaja. Tenemos un equipo de rabinos y jazán de clase mundial, podríamos ponerlos en un estadio de fútbol y nos harían sentir su calidez y cercanía. El desafío era entonces enfrentar una de las principales preocupaciones del Directorio, que la gente no sintiera que existían “categorías” de servicios, que los tres son servicios similares en cuanto a su contenido y su importancia. Contratamos a un gran asesor que nos ayudó a ambientar los lugares para que, en cada uno, en cada asiento, la sensación fuera similar. Me parece, basado en los comentarios que escuché, que esto se logró y que la mayoría de la gente se retiró muy feliz.

-¿Con qué espíritu o con qué mensajes te quedas para el resto del año comunitario?

-Ojalá usáramos esta experiencia como ejemplo de unidad. No podemos olvidar nunca que nos necesitamos unos a otros, que los judíos han vivido en comunidad por miles de años y espero que eso nos motive a participar más cada día.

-¿Podemos anunciar ya que esta fórmula de todos juntos en el Mercaz se repetirá para el 2018?

-Ojalá. Falta una reunión de evaluación del Directorio que se realizará pronto, debemos escuchar la opinión de todos y decidir.

Por su parte, Yoab Bitran, presidente de la Comisión de Culto, destacó que ex post y considerando el resultado la evaluación positiva es obvia. “Varios me comentaron ‘cómo no lo hicieron antes’. Para ser sinceros, estábamos bastante nerviosos, había cosas que podían fallar y traducirse en una experiencia menos positiva para la Kehilá. Pero el trabajo de nuestros rabinos, jazán y oficiantes, y de la administración, dirigida por Mario Kiblisky, permitió controlar riesgos y mitigar contingencias.

Respecto de las diferencias con años anteriores, Bitran dijo: “Si bien lo más relevante parece ser el cambio de espacio físico, que implicó tener a toda la comunidad en el Mercaz, hubo otros aspectos como la posibilidad de tener a nuestros tres Rabinos desplegando todo su potencial, cada uno con un servicio a cargo. Pienso que los servicios tuvieron la particularidad de ser similares en muchos aspectos, pero a la vez mantener elementos distintivos vinculados al carácter y estilo de cada rabino, que los transformaron en experiencias únicas”.

Finalmente, sobre la posibilidad de repetir la fórmula el próximo año, fue enfático: “Pueden haber cambios logísticos o en el formato de los servicios, pero el concepto de Iom Kipur todos juntos en nuestra casa, llegó para quedarse”.

Soluciones logísticas

No cabe duda que uno de los puntos altos de Iom Kipur fue el trabajo del equipo administrativo, encabezado por Mario Kiblisky, director general de la institución.

“Siento una gran satisfacción. Es muy rica la sensación, una vez terminada Nehilá, de sentarse -y créeme que lo hice- y decir ‘misión cumplida’. No puedo negar que, durante los días previos, y sobre todo ya llegado Iom Kipur, mi estómago me hacía ruido, una mezcla de temor, nervios, ansiedad, etc. Me recuerdo que lo mismo viví cuando debutamos en Casapiedra, pero en otra dimensión.

Es que la sensación y emoción de estar todos juntos en casa es incomparable, trabajamos mucho en forma previa, le metimos mucha cabeza, planificamos y pensamos cada detalle, aunque, sin duda, llevarlos a la práctica a la perfección cuesta. Hubo que coordinar muchas personas y cosas a la vez para que los tres servicios simultáneos estuvieran a la altura, quisimos entregarles a los rabinos, jazán y oficiantes todas las condiciones para que se sintieran cómodos. Estamos felices, es lo que nuestros socios en particular y la Comunidad en general nos venía pidiendo hace un tiempo. Cómo no destacar que superamos la cantidad de gente del año pasado, llegaron más de 3.050 personas, y es un hito, pero lo más importante es que estuvimos todos juntos”.

-¿Qué le dirías a las distintas personas y organizaciones que hicieron posible que la congregación tuviera las condiciones necesarias para un día de reflexión y oración como este?

-En primer lugar, agradecer al Directorio por la valentía y el coraje de tomar esta decisión, que no era nada fácil. Además, por la confianza que depositó en el staff profesional que tengo el orgullo de liderar. También a la comisión de directores que se formó liderada por José Elimelech, que se dedicó en exclusiva a trabajar conmigo; sentí el apoyo constante por parte de ellos, tuvimos muchas reuniones de planificación, donde en ocasiones no estábamos todos de acuerdo, pero siempre primó el sentido común, la generosidad y, por sobre todo, la visión dirigida hacia nuestros socios y la comunidad en general. Por otra parte, creo que contar con un staff de profesionales que se entregan con una dedicación y compromiso increíble, para que las cosas resulten bien, emociona. Trabajaron muchísimo previamente hasta altas horas de la noche, contamos con el apoyo incondicional del voluntariado, su aporte fue maravilloso una vez más, todos los profesionales externos hicieron su trabajo de excelencia, como siempre la Bomba Israel cuadrada con nosotros, los equipos de seguridad. En fin, hay que agradecer a muchas personas.

-¿Qué enseñanzas te llevas en caso que la fórmula de todos juntos en el Mercaz se repita en 2018?

– A nivel de staff profesional ya hicimos nuestra evaluación, y todos tuvimos la oportunidad de destacar aquellos aspectos en que cometimos errores, esto con el propósito de mejorar y corregir detalles que muchas veces la congregación no percibe, pero nosotros sí. Esto fue un aprendizaje y no tengo duda alguna que, si el año próximo se replica, lo haremos mejor. Por otra parte, ya se harán las evaluaciones a nivel de Directorio y se tomarán las decisiones futuras.

La congregación opina

Entre los más de 3.000 asistentes a Iom Kipur rescatamos algunos testimonios que retratan el sentir y la atmósfera en cada una de las tres sinagogas: Neshamá, donde ofició el rabino Eduardo Waingortin junto al jazán Ariel Foigel; Ruaj, donde ofició el rabino Gustavo Kelmezses junto a Bruno Conforti; y Or, donde ofició el rabino Ariel Sigal junto a David Arias.

Alejandro Elbelman
(Sinagoga Neshamá)

“La atmósfera en estas fechas estaba plena de expectativas, incluso desde antes de Rosh Hashaná. Tal era la costumbre de ir a Casapiedra en Iom Kipur por tantos años, que organizadores y concurrentes nos preguntábamos: ¿qué pasará? ¿cuál será el resultado? Afortunadamente, todo resultó bien. La gente, en general, reconoció y apreció el hecho de estar en nuestra casa, como asimismo el esfuerzo desplegado. Si hubo errores, se solucionarán para el próximo año. Siempre estamos aprendiendo… Lo más importante es que los Iamim Noraim tienen una importancia vital en el aspecto espiritual del judaísmo. Se sella el destino de cada uno de nosotros y, por ende, de toda la comunidad, el mundo judío y universal. Como comunidad nos encontramos con nuestros hermanos; incluso con aquellos a quienes vemos sólo para esta ocasión y a quienes abrazamos como si nos hubiésemos visto ayer. Me imagino lo importante y maravilloso que sería vernos todos más seguido y compartir algún día estas fiestas junto a toda la comunidad judía de Chile, todas las corrientes, ortodoxos, conservadores y reformistas, todos juntos, haciendo tefilá por cada uno y por Eretz Israel”.

Rubén Hirnheimer
(Sinagoga Neshamá)

“En general nos gustó mucho compartir con todos en el Mercaz. Somos originarios de Viña y esta fue nuestra primera experiencia familiar de Iom Kipur en una comunidad en Santiago, y debo reconocer que nos sentimos absolutamente en casa, en un ambiente muy acogedor, donde se notaba cada detalle, desde el vitreaux en la bimá hasta la buena acústica y sonido del salón, permitiendo fluidez con los rezos y las prédicas, que por lo demás fueron muy enriquecedoras… Para mí es el día y momento litúrgico más importante del año, todos los acontecimientos espirituales se conjugan y se centran en estas 26 horas continuas de oración e introspección, en compañía de nuestra familia, amigos, y socios de la comunidad. Es muy gratificante ver la sinagoga llena completamente de lado a lado, ver amigos que no veías hace tiempo por distintas razones y poder saludarlos con un fuerte abrazo, deseándoles a ellos y sus familias lo mejor”.

Elizabeth Schapiro
(Sinagoga Neshamá)

“La sensación de estar todos juntos en el mismo lugar me hizo recordar esos lejanos Iom Kipur en el antiguo Círculo en calle Serrano. Un sentimiento de intimidad y familiaridad recuperado, ahora, en nuestro nuevo Círculo. Parecía que el tiempo no había pasado, se percibía un aire de profunda espiritualidad y solemnidad, entretejido con la sensación de comodidad por estar en nuestra propia casa. Creo que la decisión fue un gran acierto y un paso importantísimo para la consolidación de nuestra comunidad, en la cual se construyen a diario espacios cálidos y diversos en que todos tenemos un lugar… Siento que Iamim Noraim es por lejos el momento en que logramos una tremenda sintonía como comunidad, y que cada año nos ayuda a mantenernos con una mirada más enfocada en objetivos comunes trascendentes”.

Rubén Preiss
(Sinagoga Or)

“El hecho de haber reunido en este Iom Kipur a toda nuestra comunidad dentro del Mercaz ratificó en forma especial nuestro sentido más profundo de comunidad. Como decía el gran pensador Jaime Barylko (Z.L.), la palabra ‘comunidad’ se relaciona con ‘como-una-unidad’. En efecto, no fuimos una sola unidad física, pero pudimos percibir que sí estuvimos en sintonía con lo que involucra la raíz de la palabra comunidad. Para eso fue fundamental el importantísimo rol de nuestros rabinos y jazanim, que fueron capaces de transformar a un gran grupo humano muy heterogéneo y diverso en algo similar a una maravillosa unidad, y lograron transformar con éxito a todo el Mercaz en una atmósfera de verdadera comunidad… Por eso nadie piensa siquiera en la posibilidad remota de orar solo en su casa en un día como Iom Kipur. Al hacerlo en forma colectiva y no personal asumimos que somos responsables no sólo por las transgresiones propias, sino también de las del prójimo. Eso tiene consecuencias psicológicas y sociológicas, ya que repercute en la reafirmación del judío como pueblo”.

Saúl Farías
(Sinagoga Or)

“La atmósfera fue de mucho recogimiento, cargada de solemnidad, como un gran acontecimiento que estaba por venir. El Mercaz es un territorio muy especial, con sensaciones de conexión mucho más fáciles y simples, y en esta oportunidad fue realmente importante. Tuvimos una hermosa oportunidad de encontrarnos todos en el mismo lugar, como pueblo, como espíritu, todo en orden en un territorio especial… Espero que este sea el comienzo de nuestra tradición como Mercaz, y que este encuentro físico y espiritual vuelva a realizarse todos los años en este mismo territorio especial”.

Rebeca Luft
(Sinagoga Or)

“Al igual que el año anterior, en donde junto a mi familia compartimos los servicios en la Sinagoga, logré conectarme y vivir el Iom Kipur a mi manera, tranquila y con recogimiento. El servicio cumplió con todas mis expectativas. Me gustaría destacar la labor del rabino Ariel Sigal, como también de David Arias, cuya tekia gedola al finalizar fue maravillosa. Mi hermano Rene, que vive hace más de 40 años en Estados Unidos, nos acompañó este año, y comentó que la atmósfera fue tranquila, incluyendo las medidas de seguridad y los nuevos medios de comunicación, desde el iPhone a Facebook o Google deben utilizarse para enaltecer la cultura y el espíritu judío”.

Eduardo Weinstein
(Sinagoga Ruaj)

“La atmósfera que pudimos vivir en este Iom Kipur en Ruaj, fue propicia para inspirarse y reflexionar. Fue un ambiente cálido, cercano y muy íntimo. El rabino Gustavo y Bruno nos mantuvieron todo el tiempo conectados con nuestra espiritualidad y siendo un día de mucho sobrecogimiento, se respiraba un ambiente familiar y de alegría al poder estar todos juntos. El hecho que toda la comunidad esté junta en un solo lugar me parece importante, al mismo tiempo al crear tres espacios separados, se pudo conservar un ambiente más cercano e íntimo en cada una de las sinagogas. Se vive Iom Kipur en forma familiar en donde todos estamos construyendo comunidad”.

Eduardo Berdichevsky
(Sinagoga Ruaj)

“La verdad es que nuestra familia se había alejado de los servicios de Iom Kipur cuando se realizaron en Casapiedra, pues no nos sentíamos cómodos en lugar que no fuera nuestra sinagoga. El año pasado volvimos al Mercaz, a un servicio donde para nosotros es más importante la liturgia que la masividad. En cuanto a esta masividad que se vio este año, me parece importante concentrar los servicios en un solo lugar y lograr la identificación de 3.000 personas con el Circulo Israelita”.

Andrés Turski
(Sinagoga Ruaj)

“La atmósfera que se creó nos pareció muy acogedora; un espacio cálido, familiar y de mucha cercanía. Gustavo y Bruno hicieron que uno se sintiera en casa, el servicio fue relajado, con agradables improvisaciones, lindas canciones, con participación de muchas y diversas personas y familias. Para nosotros, como familia, es una de las fiestas más importante del año, es por eso que nos encanta que toda la comunidad se junte en su casa, ojalá se pudiera implementar una sola carpa para todos, pero eso de estar todos en el mismo lugar, aunque no haya sido todos juntos, es un buen comienzo”.

Por LPI.