Por Rabino Ariel Sigal:

Tu Koraj interno

Shlaj-Lejá nos relata acerca de una sublevación contra D’s. En tanto, Parashat Koraj describe una sublevación contra Moshé. Rafael Shimshom Hirsch s.XIX trae a colación la cita de la mishná: “Rabí Eleazar Hakapar dice: la envidia, el deseo desenfrenado, y la búsqueda de honores sacan al hombre del mundo – Pirkei Avot 4:21”. El pueblo se subleva, Koraj se subleva. Lo viciado no es la protesta, sino los atributos violentos que se ensalzan para este propósito.

Kóraj se vio a sí mismo como el príncipe natural de la tribu, y se alejó de su humildad. Nunca entendió su función como Levi, y se alejó de sus hermanas tribus. No se encontró en la imagen que proyectaba luego de ser preparado para la tarea del Templo, y se alejó de D’s. Koraj enceguecido gesta tu trampa mortal: avanza sobre su odio, sus celos y sus inconsistencias internas. Esquiva el propósito mayor para obtener una tajada que lo posicione. Y quedará como ridículo frente a la congregación al desaparecer de la faz de la Tierra.

El Talmud Sanhedrín 109a, es tajante en el destino de la generación de Koraj: “…La sociedad de Koraj no tiene participación en el mundo futuro, como dice lo escrito: “y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación…” Bamidvar 16:33. Si la búsqueda era de eternidad, quedó sepultada en la materialidad del día a día. Koraj era un hombre inteligente e instruido. Koraj tuvo el honor de transportar el Arón –Arca Sagrada- y ser imbuido por el espíritu de los sacerdotes y el culto. Pero Koraj no llega a los Cielos, sino que el polvo lo cubre por completo. Estaba destinado al éxito, al sentido y al ascenso pero su mezquindad y enemigo interno lo llevaron en dirección contraria. El destino debe ser construido con grandeza, pero siempre involucrando la sensibilidad más noble de nuestras almas.

Por Rabino Ariel Sigal