Entrevista Embajador de Israel, Eldad Hayet:

“Todos los éxitos y logros de Israel no serían posibles sin el trabajo con las comunidades y los amigos que tenemos en el mundo”

Habiendo recién cumplido sus primeros ocho meses de Misión Diplomática en Chile, y en días en que se celebra el Aniversario Nº 69 de la Independencia de Israel, La Palabra Israelita conversó con el Embajador Eldad Hayet sobre este primer período en el país, las metas cumplidas, las que quedan por cumplir y el trabajo que desarrolla la embajada en un año particularmente cargado de hitos y efemérides sionistas.

-¿Cómo evalúa este primer período de su misión en Chile?

-Ha sido muy intenso, estudié y aprendí mucho, de hecho sigo aprendiendo. Ha sido una época de comienzo, donde hay que aprender del país, conocer a la gente y sus desafíos. He encontrado este lugar -de alguna manera- como lo esperaba: con desafíos muy grandes, pero también grandes oportunidades. Y creo que estos ocho meses me han permitido hacerme una buena y más clara imagen del trabajo que como Embajada tenemos que hacer acá.

-¿Siente que el hecho de haber vivido antes en Chile le facilitó su “aclimatación”?

-Sí, me ayudó. En términos personales, el hecho de haber vivido acá me dio mucho más ánimo, satisfacción y emoción para comenzar esta misión diplomática. Lo he dicho más de una vez, para mí esta misión no es como cualquier otra, es mucho más especial. Y también me ha ayudado para estrechar lazos y desarrollar vínculos. Haber vivido antes en Chile es una herramienta diplomática y personal que me ha servido para llegar más fácilmente a la gente, no sólo a los que he conocido en el pasado sino a los que ahora conozco, ya que me imagino que cuando oyen que viví aquí, que tengo una relación más personal con Chile, puedo llegar a su corazón mucho más rápido. Y yo creo que en diplomacia hay que tratar de llegar no sólo a la mente sino al corazón de las personas.

-Esta también es su primera oportunidad como embajador, ¿hay alguna experiencia distinta por esta razón en esta misión respecto de otras misiones?

-Todas las misiones son únicas y vienen con mucha responsabilidad. Pero claro, cuando soy el embajador, la responsabilidad es aún mayor, puesto que todo lo que hago puede tener consecuencias mayores. Mi visibilidad es más grande y las expectativas son también más altas. Aunque también en los cargos anteriores la responsabilidad fue muy fuerte. Pero como embajador hay que estar en control todo el tiempo, y eso no es fácil.

-Quizás es muy pronto para evaluar objetivos cumplidos, pero le quisiera preguntar: en estos meses que ha estado en Chile, ¿qué metas se han cumplido de las que se ha planteado para la embajada?

-Es cierto que de alguna manera es un poco temprano, especialmente en diplomacia, en que los procesos son largos y además puedes hacer todo lo correcto, pero igual no llegar al objetivo. Y puedes hacer una cosa muy pequeña que ni la planeaste y tener un impacto enorme. Entonces es difícil de evaluar exactamente si lo que hemos hecho está dando frutos, pero lo que sí puedo decir es que hemos puesto mucha energía y esfuerzo para crear vínculos y desarrollar lazos de amistad no sólo con el Gobierno, sino también con la sociedad chilena en sus diferentes ámbitos.

El primero que puedo nombrar, y que es interesante porque hay mucho que hacer todavía, es el ámbito económico. Como se sabe, abrimos la Misión Comercial y en los pocos meses que lleva trabajando –porque se inauguró junto a mi llegada- hemos logrado dar un empuje significativo a la actividad económica. Quizás todavía no se pueden ver los frutos, pero ya se empieza a sentir que hay una actividad mucho más significativa.

El otro tema que hemos tratado de desarrollar es el tema académico, hemos tenido muchas actividades con las universidades y vamos a hacerlo mucho más; tuvimos un Seminario del Agua con la Universidad de Chile; vamos a seguir estando muy involucrados en el Congreso del Futuro, y recibimos en Israel a rectores de las principales universidades de Chile en una conferencia de rectores de América Latina. Y eso es sólo el comienzo. Nosotros pensamos que tenemos que invertir y trabajar en tres aspectos diferentes: uno son las universidades, de manera de estrechar lazos entre la Embajada y el Estado de Israel con ellas; lo segundo es fortalecer vínculos entre las universidades israelíes y las universidades chilenas, y tercero, que es el ámbito más desafiante, es mostrar a los estudiantes de las universidades chilenas un Israel diferente a lo que ellos quizás conocen.

-¿Y eso específicamente para contrarrestar la campaña de BDS?

-Sí, no sólo es eso, aunque tiene que ver. Primero que todo, porque ese es el futuro de la sociedad chilena, son las futuras generaciones de líderes de Chile. Y como dije, queremos estrechar los lazos entre las dos sociedades, la chilena y la israelí, para conocernos mejor. Y claro, también para contrarrestar la demonización y las llamadas al boicot a Israel. Pero hay que entender que este es un trabajo que estamos haciendo en todos los lugares del mundo, no solamente donde la campaña de BDS está activa. Mi anterior Misión Diplomática, por ejemplo, fue en China, donde hay otras problemáticas, pero la actividad de la embajada y del mundo académico israelí con el chino fue muy importante, y no tenía nada que ver con BDS.

-Precisamente, uno de los argumentos de BDS es que su campaña influye en la agenda política israelí.

-Yo no quiero minimizar el efecto del BDS, pero tampoco tenemos que darle demasiado valor, no sólo porque no es efectivo, sino porque no es verdad y ni la agenda de la embajada ni la del Estado de Israel se forma dependiendo de la actividad del BDS. Nosotros tenemos en nuestra agenda estrechar los vínculos con las diferentes entidades de la sociedad chilena y eso es lo más básico de cualquier actividad diplomática. Muchas gracias BDS, pero no los necesito a Uds. para que me digan que eso es importante.

-A propósito de esto, este es un año de aniversarios e hitos significativos para Israel y el Pueblo Judío, ¿en qué está trabajando la embajada al respecto?

-Es cierto, es un año que tiene muchos hitos, lo que para mucha gente es un desafío, pero yo creo que es una oportunidad para mostrar las diferentes etapas de la historia judía moderna y sus vínculos con el pasado. El primer hito importante de mencionar, y que es el primero también cronológicamente, son los 120 años del Primer Congreso Sionista, realizado en Basilea, Suiza. Esto porque muestra dos cosas especiales: por una parte, que el Pueblo Judío ha cumplido un sueño, que por un lado es muy innovador, pero que por otro lado no estaba ajeno de los acontecimientos mundiales. El sionismo nació como parte del cambio del mundo en el fin del siglo XIX, en que reafirman los estados naciones. Y además de eso fue algo muy innovador porque le dio al Pueblo Judío -que estaba dispersado en todo el mundo- algo que lo unió: un idioma, una bandera, en un territorio, con todos los elementos que caracterizan a una nación. Luego la Declaración de Balfour cumple 100 años, demostrando –pensándolo desde el mundo diplomático- que fue un éxito, pero también que la idea del sionismo, de Teodoro Hertzl y los Congresos Sionistas fue aceptada por la potencia que controlaba en ese entonces el Medio Oriente.

Y luego viene la creación del Estado del Israel, que fue el ’48, pero que nace en el Plan de Partición de 1947, el cual muestra dos cosas: que el mundo, en las Naciones Unidas, aceptaron la creación del Estado de Israel, y que los fundadores del mismo hicieron gala de un enorme pragmatismo al aceptar poco pero para lograr lo que queríamos, pragmatismo que no estuvo del lado árabe.
Luego podemos mencionar la Guerra de los Seis Días, de 1967. Y respecto de ésta, tenemos que entender algo, que Jerusalem fue la capital por muchos años de Israel, pero que desde entonces se renovó, se abrió al mundo y a todos los cultos. Eso es algo que tenemos que celebrar. Yo sé que otros lados están tratando de llevar este aniversario aspectos negativos, nosotros no estamos en eso.
No podemos dejar de mencionar en esta lista de hitos en la historia sionista que en 1977 llegó por primera vez a Israel y se presentó en la Knesset el líder más importante del mundo árabe, Anwar Saddat, Presidente de Egipto, y desde entonces tenemos un acuerdo de paz con el que antes fue nuestro mayor enemigo.

Todo esto muestra la energía del Pueblo Judío y del Estado de Israel, y todos estos hitos hay que ponerlos juntos y verlos en la perspectiva de tiempo, porque hay algo que los liga a todos, que son los sueños, la innovación, el trabajo duro, el sacrifico y el anhelo de paz. Y todo esto es lo que caracteriza al Estado de Israel.

-¿Cómo celebrará la embajada estos hitos de este año?

-En dos actividades principales que vamos a hacer y que buscan mostrar dos aspectos de Israel y el Pueblo Judío. La primera será la Semana de Jerusalén, en el mes de junio, para destacar nuestra larga historia y los vínculos que tenemos el uno con el otro, siendo un pueblo y civilización antiguos, pero también el lazo que tenemos con la tierra de Israel y Jerusalem, y todo lo que eso implica. Y un segundo evento, ligado a esto también, que tratará sobre aspecto de innovación, modernización y desarrollo, en una semana que llamaremos “Israel Inspira”, que se realizará en la segunda mitad del año. Ahí nuestro objetivo será mostrar lo que es el Israel actual y también su contribución al mundo. Y por medio de estas dos actividades principales, y otras durante el año, vamos a celebrar esos hitos que hemos mencionado.

-Respecto del intento de hacer de este calendario un calendario negativo, ¿Ud. cree que la campaña comunicacional que se desplegó con la negación de la entrada a Israel a Anuar Majluf, Director Ejecutivo de la Federación Palestina y activista de BDS, es parte de estos esfuerzos?

-Esa campaña acá en Chile es un continuo y yo siento que está siendo intensificada, con Majluf o sin Majuf, que no tiene demasiada importancia en sí mismo. Hablando de principios, Israel tiene el derecho de negar la entrada a quien, de manera muy clara y deliberada, quiere perjudicarlo y afectar sus lazos con un país amigo como es Chile. La campaña de la Federación Palestina y de sus aliados está secuestrando los intereses de Chile para promover intereses ajenos. Y no sólo no va a ayudar a ninguna causa exterior, sino que está siendo mal usada, con malas intenciones, para perjudicar el bienestar de los ciudadanos chilenos. Claro que también está tratando de perjudicar el bienestar de los israelíes, pero eso no va a resultar. Israel es mucho más fuerte que eso.

Es lamentable que por esa causa ajena, que no tiene nada que ver con las relaciones bilaterales entre Israel y Chile, esas relaciones se vean perjudicadas. Yo estoy acá para ampliar los lazos, aumentar las relaciones, desarrollar vínculos y cooperación entre los dos países. Podemos tener diferencias y es legítimo; estoy dispuesto a escuchar críticas. Pero no podemos aceptar que esa campaña, que es ajena al interés chileno e israelí y yo diría, aún más, al interés palestino. Voy a dar un ejemplo muy emblemático: una de las llamadas de dirigentes y políticos pro palestinos fue a cancelar o suspender el tratado de libre visado entre Israel y Chile. ¿A quién perjudica eso? A los chilenos que quieren visitar Israel e incluso a los chilenos de origen palestino que quieren visitar Israel. ¿Y por quién lo hacen? Por alguien que incita al terrorismo y a boicotear las relaciones económicas entre los dos países. Eso es algo inaceptable y es muy extraño que políticos chilenos le den la mano a ese tipo de campañas que perjudican a sus propios ciudadanos.

-En este aniversario 69 de la Independencia de Israel, que se celebró en el calendario judío hace muy poco y en el calendario occidental el 15 de mayo, ¿qué desafíos enfrenta el país y cómo ve su relación con las comunidades de la Diáspora?

-Israel enfrenta muchos desafíos. Estamos en un mundo que está caracterizado por mucha incertidumbre y turbulencias, e Israel es parte de eso. La región en que se ubica, nuestro “barrio”, es un barrio turbulento, con muchos desafíos y muchos conflictos que no tienen nada que ver con nosotros pero nos afectan. Tenemos que conducir el país en un entorno con mucha incertidumbre, donde hay muchos jugadores y no hay una visión clara de quién es el bueno y quién es el malo. Y por eso uno de los desafíos más grandes es seguir desarrollándonos, seguir protegiéndonos y seguir siendo un ejemplo de estabilidad, de democracia y de convivencia, con los desafíos internos que son muchos también y en un mundo donde los jugadores están en un tiempo de transición, de cambio.

En lo que tiene que ver con la Diáspora, mi convicción es que todos los éxitos y logros del Estado de Israel no serían posibles sin el trabajo con las comunidades judías y los amigos que tenemos en el mundo. Así que son lazos mutuos, Israel no puede existir sin la Diáspora y las comunidades judías sin Israel. Y juntos somos parte de un todo, que es el Pueblo Judío, con nuestras diferencias, a veces con discusiones muy fuertes, pero seguimos siendo el mismo pueblo, con las mismas creencias, las mismas convicciones y la diversidad que nos caracteriza. Llevándolo a Chile, lo he dicho antes y lo vuelvo a decir, encontré acá una comunidad judía con muchos vínculos a Israel, con gran voluntad de participar y siento que tengo una base muy fuerte de apoyo. Espero que lo mismo sienta la comunidad judía y sus organizaciones respecto de la embajada y del Estado de Israel. Muchas veces podemos tener diferencias, pero tenemos una meta, un propósito común, que es mucho mayor de lo que podemos imaginar.

Por Michelle Hafemann