Entrevista a Catalina Agosin, Mujer Destacada WIZO 2019:

Toda una vida luchando contra el cáncer

La presidente de la Corporación Nacional del Cáncer destaca los avances y las políticas públicas desarrolladas para enfrentar la enfermedad en Chile.

 

“Estoy muy agradecida por esta importante distinción que recibo en nombre de las personas que conforman la obra de la Corporación Nacional del Cáncer. En lo estrictamente personal, me siento muy honrada por compartir los postulados de una organización tan trascendente en la vida nacional como WIZO CHILE, comparto la misión de educar y proteger a niños jóvenes, mujeres y adultos mayores y especialmente en un día como hoy llevar status a la mujer a nivel nacional”.

Las palabras corresponden a Catalina Agosin Rosenberg, distinguida el pasado 8 de marzo como Mujer Destacada del Año por WIZO-CHILE, quien concedió esta entrevista a La Palabra Israelita.

“Nací el 27 de julio de 1950 en el seno de una de las familias más antiguas de la Comunidad Israelita de Valparaíso, la familia Agosin. Soy la segunda generación nacida en Chile, nieta de don Marcos Agosin y Sofía Drullinsky ambos rusos, que emigraron a inicio de siglo huyendo de las persecuciones (pogroms) y de Don León Rosenberg y Adela Elberg, rumano y argentina, abuela que marcó muy significativamente mi vida y carácter, enseñándome el rigor en el trabajo, orden y transparencia en todos los actos de mi vida”, recordó.

“Mi primera infancia la viví en Valparaíso, recibiendo mi educación primaria en el Colegio Hebrero Jaim Weitzman, para posteriormente cursar la educación secundaria en el Liceo de Niñas N° 1 de Viña del Mar.
En 1969 ingresé a la Universidad Católica de Valparaíso a la Facultad de Historia y Geografía, para formación en Licenciatura de Historia, requerimiento básico necesario en esa época para la formación de arqueólogo, mi anhelo… Pero la vida tiene circunstancias maravillosas, en el año 1971 recibimos con sorpresa el nacimiento de a nuestros hijos mayores trillizos, sin lugar a dudas un cambio radical y maravilloso que posterga otras aspiraciones”.

“Durante mi infancia y adolescencia tuve una activa participación en el Colegio Hebreo, Maccabi Valparaíso, para posteriormente activar en Wizo Viña, BB y que constituye la continuidad de la obra social de mis abuelos, especialmente de mi padre un activa participación en la creación de la Sinagoga de Viña del Mar y la construcción y ampliación a educación secundaria del Colegio y para finalmente dedicar mis últimos 39 años de mi vida ad honorem a la obra humanitaria de la Corporación Nacional del Cáncer a nivel nacional”.

-¿Cómo se inició su relación con la Conac y cuál es su motivación para trabajar en este tema?

Mi vida adulta me ha tratado duramente, primero con el fallecimiento de una hija en 1979 y la enfermedad de unos de mis trillizos en 1980, en que la gravedad del estado de salud y pronóstico de vida este último hizo necesario su traslado por seis meses a recibir tratamiento en el Hospital St. Jude Menphis Tennesi, especializado a nivel mundial en el caso de enfermos oncológicos pediátricos.

Mi experiencia en este Centro, sumado a mi compromiso de dedicar mi vida a la presencia espiritual de mis hijos en una obra social y que trascendiera a la vida biológica de un ser querido que partió prematuramente, me estimuló a crear un proyecto de Hospital para Tratamiento de Oncología Pediátrica que fue presentado a la Presidencia de la Republica de la época y derivado a la Corporación Nacional del Cáncer para su realización.

En este proceso, Catalina tuvo la oportunidad de visitar el Instituto Radium al interior del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Era una mediagua del Hogar de Cristo con dos escritorios y un frigobar en su interior sin medicamentos.

“Eso era todo, solo sueños y aspiraciones. Luego, mi participación en este tema se inició con la creación del registro de primeros diagnósticos de la Región Metropolitana, financiado por mi esposo, para posteriormente ser invitada a participar del directorio de la Corporación, ser designada Secretario General de Conac, y presidenta hasta esta fecha, desde el retorno a la democracia”.

Rol fundamental

“La labor de la Corporación Nacional del Cáncer, complementaria a las prestaciones de salud realizadas por los diferentes Servicios de Salud del país, resulta imprescindible en la realización de tratamiento del cáncer, recibiendo pacientes derivados desde Hospitales Públicos y Privados, Clínicas, recintos de salud de Fuerzas Armadas, Seguridad Social pública y privada, Fonasa, Isapres y Compañías de Seguro. Sin lugar a dudas Conac juega un papel muy significativo además en la prestación de salud de exámenes detección precoz, prevención, investigación y especialmente en el tratamiento del cáncer, tanto que ha extendido su obra a apoyar a hermanos latinoamericanos derivados desde Perú, Bolivia, Uruguay, Norte de Argentina, Colombia y Venezuela”.

-¿Cuáles son a su juicio los mayores desafíos futuros respecto del cáncer en Chile?

-Apoyar la iniciativa del Gobierno de Chile y su Programa de Vida Saludable, implementación del deporte y alimentación saludable y promover la detección precoz de la enfermedad. El mejor y más eficiente tratamiento contra el cáncer es la detección precoz de la enfermedad, servicios proporcionados por Conac en Centros Médicos ubicados en Antofagasta, Valparaíso, Región Metropolitana y Temuco, e incrementar la permanentemente realización de campañas educativas-preventivas de circulación nacional.

 

Por LPI