Por Carol Bortnick de Mayo

Tikún Olam – La responsabilidad de nuestro Pueblo de mejorar el mundo

Estamos en un mundo en que creemos que los likes en las redes sociales, y el replicar de manera desmesurada todas las campañas que nos llegan a nuestros whatsapp, es nuestro máximo aporte a las causas solidarias y a la búsqueda por la justicia.

Pero como pueblo judío se nos obliga a ir mucho, muchísimo más allá. Tenemos la obligación de tomar como propio el concepto de tikún olam.

El concepto profundo es que el mundo estará quebrado mientras el honor, el respeto y la valorización la tengan los poderosos y los fuertes, más bien, el mundo debería estar enfocado en los sabios, los justos y los buenos. Mientras eso siga sucediendo se entiende que el mundo debe ser reparado. Tikun olam significa devolverle al mundo la verdadera escala de valores que debiese tener, y cuando el mundo empiece a apreciar lo que verdaderamente debiese valorar, se va a dirigir hacia el lugar correcto, eso me lo enseñó un querido Rabino y me quedó grabado como concepto.

En términos concretos significa realizar un esfuerzo significativo en favor de los necesitados y desamparados, es generar oportunidades reales de empatía y generosidad. No es solo mejorar el mundo, sino tomar responsabilidad por su reparación. Es intentar eliminar el dolor y la pobreza, y preocuparse de manera activa por el otro.

En mi paso como voluntaria de diversas instancias comunitarias y más aún ahora que tengo el privilegio de trabajar en la CJCh, he podido ver y vivir como el concepto de Tikun Olam es columna vertebral de nuestras comunidades. “Kol Israel Arevim ze la ze”, todo Israel es responsable el uno del otro es, por ejemplo, la frase que guía e inspira a todas las voluntarias de Reshet, la institución comunitaria que se preocupa de nuestros hermanos más necesitados. Pero Reshet no es la única instancia, está también Cadena que va en ayuda de la comunidad chilena en situaciones de emergencia y desastre, Hatzalah que se preocupa de brindar primeros auxilios médicos, la 5ta Bomba Israel de Nuñoa y la 15° Bomba Israel de Valparaíso, el Centro Médico Israelita, Ariel Job Center que cumple un rol fundamental en la reinserción laboral- “no des pescado, enseñar a pescar”, los hogares de ancianos Carmel de Cisroco y Beit Israel, que se preocupan de nuestras personas más valiosas de la comunidad, el Museo Interactivo Judío y la Fundación Memoria Viva que se basa en preservar nuestra historia, WIZO con su red de colegios República de Israel y otras iniciativas tan importantes como la entrega de ajuares a madres que dan a luz en hospitales públicos, ambos colegios Instituto Hebreo con su proyecto Big Bang, en que los alumnos de 6to básico construyen una biblioteca en una jardín infantil de escasos recursos, y Maimonides que realizan hermosas acciones de Tikun Olam, las sinagogas, instituciones comunitarias, e iniciativas de personas particulares que han tomado como suyo el concepto de “mejorar el mundo”: la Fundación Vivir Más Feliz, Troi, Dulzura para el Alma, y tantas otras más que de manera silenciosa buscan aportar y dejar huella, con la única satisfacción de regalarle felicidad a otro.

Un “tzadik” es una persona justa, alguien que cumple con sus obligaciones. Es quien produce un cambio en sí mismo y en el mundo que lo rodea, y esa es la inmensa responsabilidad que tenemos como miembros de la comunidad judía, pero también el inmenso privilegio de poder dar, es ser socios de Hashem en construir un mundo mejor. Solo dando somos capaces de recibir.

Todo lo que realizan nuestras instituciones como así también cientos de voluntarios de la comunidad, refleja la potente contribución que realizamos en la sociedad en la que vivimos. La comunidad judía de Chile no es significativa numéricamente en el país, pero su participación en diversos ámbitos de la sociedad es exponencialmente mayor. Por supuesto, que aún podemos hacer más, siempre se puede hacer más, no sólo hacia el país, sino también hacia nuestros hermanos más necesitados.

Hace unas semanas atrás, en este mismo medio, mi compañera de generación del Instituto Hebreo, Fernanda Aubá, escribió que “juntos somos mejores”, y solo juntos podemos mejorar el mundo y cumplir con la mitzvah de nuestro pueblo. Como dice el slogan de Reshet, “Kol Israel Arevim ze la ze”.

Por Carol Bortnick de Mayo