por Isaac Caro

Tensión entre Estados Unidos e Irán

La tensión entre Estados Unidos e Irán ha crecido de manera rápida desde el retiro estadounidense del pacto 5+1 con Irán ocurrido en 2018. En julio de 2015 los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, además de Alemania, firmaron un acuerdo nuclear con Irán. Este convenio suspendía las sanciones económicas a Teherán, a cambio del compromiso de este a detener su programa de enriquecimiento de uranio destinado a obtener armas nucleares.

El cambio de gobierno en Estados Unidos, con la asunción del presidente Trump, ha significado un fuerte giro en la política exterior de Washington, especialmente hacia el Medio Oriente, pasando de un multilateralismo, característico de la administración Obama, a un unilateralismo donde impera el “America first”. En esta dirección, Trump decidió retirarse del acuerdo 5+1. Esta decisión, que contó con el respaldo del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sido rechazada fuertemente por los principales aliados europeos de Washington. El presidente de Francia, Emannuel Macron, señaló que con el retiro estadounidense el régimen de no proliferación nuclear se encontraba en peligro.

En noviembre de 2018, el gobierno de Trump anunció que volvería a imponer sanciones económicas a Irán, medida no compartida por la Unión Europea. Estas sanciones incluyen a 700 empresas y personas iraníes con las cuales el mundo no podrá hacer negocios, puesto que se arriesgarían a sufrir multas por parte de Estados Unidos. Posteriormente, en mayo de 2019, en un clima de creciente enfrentamiento entre Washington y Teherán, el gobierno de Estados Unidos decidió el envío de un portaaviones al Medio Oriente, con el objetivo de transmitir un mensaje al gobierno iraní de que un ataque a los intereses estadounidenses sería respondido con una fuerza implacable.

Este anuncio se dio en el contexto de un enfrentamiento entre Israel y Hamas en Gaza, siendo Israel un fuerte partidario de hacer frente a Irán, debido a la intervención de Teherán y del movimiento chiita libanés pro iraní Hezbollah en el Líbano, en Siria y en Irak. Además, Israel sostiene que Irán también ha intervenido en Gaza, promoviendo los ataques con cohetes realizados por el movimiento Hamas. Ante esta escalada, el régimen iraní ha insistido en que no abandonará su programa de misiles. En una ceremonia muy simbólica realizada en el mausoleo donde está enterrado Jomeini, líder supremo de la revolución islámica y fundador de la República Islámica, el actual ayatola Kameini señaló el 2 de junio de 2019 que el camino de Irán es el de la resistencia y el de la lucha en contra de Estados Unidos.

A lo anterior debemos sumar la conformación de organizaciones por parte de Teherán que han expandido el islamismo radical chiita a diferentes partes del mundo. Es el caso de Hezbollah, movimiento que opera en el Líbano y en Siria desde 1982, que ha buscado construir un Estado chiita, siguiendo el modelo iraní. Considerado movimiento terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, Hezbollah ha combatido a Israel en diferentes frentes, y no solo en el Líbano. Hay informes de inteligencia que vinculan a Hezbollah con Hamas en la actual crisis que se vive en la franja de Gaza. Además, según la sentencia del fiscal Alberto Nisman, el atentado contra la AMIA en Buenos Aires en 1994 habría sido ejecutado por Hezbollah. Otra de las organizaciones creadas por Irán son los Guardianes de la Revolución, un grupo paramilitar, que tiene como finalidad “proteger” la revolución islámica de sus “enemigos” internos y externos. Se estima que su fuerza militar está compuesta por entre 150.000 y 300.000 hombres. Al igual que Hezbollah, los Guardianes lucharon en la década de 1980 en las guerras del Líbano y de Irak. En abril de 2019, el gobierno de Trump incluyó a los Guardianes en la lista de grupos terroristas.

Detrás de este enfrentamiento, existen ciertas tendencias que han persistido de manera solida desde la Revolución Islámica de 1979. En primer lugar, una política exterior iraní que es fuertemente antiestadounidense, que comienza desde los inicios del nuevo régimen. Acusando a Washington de haber sido colaborador del shah Reza Palevi, está la denominada “crisis de los rehenes”. Esta se produce entre 1979 y 1981 cuando estudiantes iraníes partidarios de la revolución toman como rehenes a 66 diplomáticos y ciudadanos estadounidenses. En segundo lugar, un enfrentamiento sistemático con algunos Estados que son mayoritariamente sunnitas, encabezados por Arabia Saudita. Esta tensión se ha dado en diferentes conflictos, como los de Yemen, Irak, Líbano, Siria, donde Riad y Teherán apoyan a bandos que están enfrentados. En tercer lugar, una línea que es fuertemente antisemita y antisionista. Junto con romper relaciones diplomáticas con Israel, el régimen islamico amenazará de forma reiterada al Estado judío con la aniquilación total. En esta línea hay que mencionar nuevamente el atentado de 1994 en Buenos Aires, en contra de la AMIA. El asesinado fiscal que llevaba la causa, Alberto Nisman, fue concluyente al señalar que las máximas autoridades iraníes de la época fueron quienes planificaron este atentado.

 

Por Isaac Caro

Experto en Asuntos Internacionales, Universidad Alberto Hurtado.