Startups chilenas invitadas a Israel:

Tel Aviv y Jerusalén se disputan corona de la innovación

Durante la presente década Israel se ha posicionado como uno de los mejores ecosistemas de innovación a nivel mundial. En un principio Tel Aviv monopolizó los esfuerzos y avances en la materia, pero poco a poco Jerusalén se ha ganado un lugar como cuna de startups.

E n 1999, Dan Senor y Saul Singer publicaron el libro “Start-up Nation: The Story of Israel’s Economic Miracle”, logrando llamar la atención del mundo sobre lo que estaba sucediendo en Israel en materia de innovación.

El libro, prologado por el ex Presidente de Israel, Shimón Peres, no sólo se convirtió en un best seller, sino que en cierta forma abrió los ojos de los propios israelíes sobre la importancia de dar a conocer este fenómeno.

En ese contexto, Tel Aviv comenzó a desarrollar una serie de programas y eventos para difundir su ecosistema de innovación. Así nació hace un par de años el Concurso Internacional Start Tel Aviv, que convoca anualmente a las mejores startups de los países más importantes del mundo. La iniciativa tuvo tanto impacto que este año Jerusalén también organizó su propio concurso, Start Jerusalén, desatando una carrera por el centro de la innovación israelí.

Dos chilenos, José Tomás Arenas, CEO de DART, y Mariana Villegas, CEO de CLIMO, estuvieron recientemente en Israel, participando del programa de ganadores de Start Tel Aviv y Start Jerusalem, respectivamente.

Se trata del premio que recibieron de la Embajada de Israel, tras participar en Chile en dos concursos de gran impacto, donde participaron entidades gubernamentales como StartupChile y Laboratorio de Gobierno, entre otras.

Avances en telemedicina

DART es una solución tecnológica que apunta a prevenir la causa más común de ceguera en la población adulta, la retinopatía diabética (RD), mediante una plataforma que la detecta automáticamente en imágenes digitales y permite su diagnóstico oportuno vía telemedicina.

José Tomás Arenas, CEO de DART, ganó el concurso Start Tel Aviv y viajó a conocer el ecosistema de innovación de esta ciudad.

“Fue una experiencia muy enriquecedora. Tener la oportunidad de conocer el ecosistema de innovación y emprendimiento de Tel Aviv e Israel en general desde adentro, como también poder compartir con representantes de proyectos de todo el mundo, es algo que aporta muchísimo a tener una mirada de proyección global.

-¿Qué sabías de Israel antes de viajar y cómo cambió tu imagen del país luego del viaje?

-Sabía que destacaban por tener una cultura centrada en la innovación, pero verlo en primera persona es muy diferente: entender cómo todos los actores cuentan con esto y contribuyen a negocios globales desde un perfil emprendedor, estrategias de financiamiento público y privado, valoración del fracaso como parte del aprendizaje, entre otros, son factores determinantes a la hora de apuntar a ser una economía desarrollada.

-¿Qué te llamó la atención de la idiosincrasia local y del país en general?

-Además de la seriedad con que se toma la ‘carrera’ del emprendimiento, la apertura a relaciones más directas entre personas de distintos niveles, lo que cataliza de manera importante que las cosas pasen y permite a los proyectos poder pivotear ágilmente hacia soluciones de alto impacto, especialmente tecnológicas.

-¿Qué te pareció el ecosistema de innovación en Tel Aviv?

-Me pareció ejemplar, con una concentración de talento y oportunidades, acompañados por un diseño adecuado de políticas para fomentar resultados sobresalientes en términos de innovación.

-¿Qué aspectos podrían replicarse en Chile?

-Basado en lo comentado en cuanto al ecosistema de innovación, me parece que las líneas principales tienen que ver con la importancia que se le da a la formación de capital humano, con especial foco en ciencias aplicadas e innovación, además de una cultura más directa de relación entre los distintos actores (estudiantes, emprendedores, empresas privadas, academia, capitales, gobierno), un fuerte sentido de urgencia, una concepción global de las soluciones desarrolladas (entendiendo las limitaciones del mercado local, tal como se da en nuestro país) y, por supuesto, una independencia de la explotación de recursos naturales, fomentando la transformación de capital humano a tecnología y propiedad intelectual escalable. El hecho, además, de un historial de adquisición de emprendimientos locales por parte de corporaciones globales, pero instalando centros de investigación y desarrollo en sus lugares de origen, es algo que debiésemos apuntar a lograr en Chile, considerando ventajas impositivas y de costos en general respecto a economías desarrolladas como Estados Unidos.

-¿Qué experiencia positiva para tu empresa se logró en este viaje?

-Por un lado, recibir consejos alentadores en cuanto al potencial de nuestra tecnología según las tendencias actuales (inteligencia artificial para la detección temprana y prevención de enfermedades), y por otro entender una serie de buenas prácticas para acelerar el desarrollo y escalamiento de nuestra propuesta. También es relevante el estar ahora conectados con distintos actores importantes, como lo son las oficinas de inversión con las que hubo oportunidad de conversar, en un ambiente en que estas están en un grado de madurez significativo respecto a otras realidades.

Climatización inteligente

CLIMO es un innovador servicio de climatización para el hogar o empresa, por medio de planes fijos mensuales, sin inversión inicial. Los planes CLIMO son todo incluido; equipo, mantención y respaldo técnico completo. La plataforma tecnológica permite monitorear y controlar los equipos a distancia desde computador o smartphone, además de generar reportes energéticos y de desempeño del equipo.

Mariana Villegas, CEO de CLIMO, ganó este año el concurso Start Jerusalén y viajó a conocer el ecosistema de innovación de esta ciudad.

“Fue una experiencia súper enriquecedora. Por una parte, como CLIMO nos sentimos muy orgullosos de haber sido la startup seleccionada, nos llenó de energía fresca para seguir trabajando duro todos los días. Por otra parte, el programa en sí mismo nos entregó muchas herramientas para enfocar el trabajo y proyectarnos como una startup con mucho potencial, además de todas las redes que se establecen, tanto profesionales como amistosas”.

-¿Qué sabías de Israel antes de viajar y cómo cambió tu imagen del país luego del viaje?

-Tenía muy poca información en realidad, sabía que es un país pequeño, en permanente conflicto y pensaba que era muy inhóspito. Pero me encontré con un país muy bonito, lleno de historia, con un ecosistema de innovación increíble, lleno de gente con ganas de hacer cambios y con mucha fuerza. Tengo la mejor impresión del país.

-¿Qué te llamó la atención de la idiosincrasia local y del país en general?

-Me llamó la atención que la gente es bastante feliz y que sienten que están sacando adelante a su país. Hay un orgullo natural que se traduce en fuerza para hacer cosas. Además, me encantó la comida, la multiculturalidad, los colores, el cuidado de la historia.

-¿Qué te pareció el ecosistema de innovación en Jerusalén?

-Increíble, muy potente, muy creativo. Además, cuentan con muchos recursos e importantes casos de éxito que seguro potencian aún más todo lo que se está generando. Es envidiable realmente.

-¿Qué aspectos podrían replicarse en Chile?

-¡Uy, llegué con muchas ideas al respecto! Chile es un país con poca gente, que debiera replicar lo que hace Israel: generar tecnología/soluciones para vender en otras partes. Creo que Chile tiene una tremenda oportunidad, tenemos excelentes escuelas de ingeniería, un ecosistema startup que se está creando, buen ambiente social. Debiéramos empezar a pensar en grande y exportar soluciones. Faltan aún algunos eslabones, pero se puede hacer mucho.

-¿Qué experiencia positiva para tu empresa se logró en este viaje?

-Este viaje permitió refrescar la visión respecto de la empresa, de cómo se están haciendo las cosas en otras partes y cómo enfocar esfuerzos de la mejor manera posible. Hoy estamos en eso, revisando el plan estratégico y con altas expectativas de lograr generar una empresa importante, que agregue valor, que cumpla una labor social y que nos haga feliz.

Mariana Villegas, ganadora concurso Start Jerusalén.

 

José Tomás Arenas, ganador concurso Start Tel Aviv.

Por LPI.