Por Rabino Ariel Sigal

Sin alternativas

El capítulo 14 del libro del Éxodo, es el hito de iniciación para hablar de la libertad en Pésaj. Resalta el Rabino Polakoff, que el pueblo hebreo a sólo seis días de haber salido de una esclavitud de centurias, encuentra un obstáculo insalvable. Ante sus mismas narices, el estruendo de las olas del extenso Iam Suf el Mar Rojo o el Mar de los Juncos.

Por un lado, el Mar que se impone como un imposible. Girando el rostro, se escuchan las carretas, jinetes y catapultas de los egipcios que listos para el combate buscan represalia por la muerte de los primogénitos. Nuestra ventaja es saber el final del episodio. Pero por un instante, aquellos que dieron origen al Pueblo de Israel, se cuestionaron en profundidad cómo afrontar su realidad.

Rabeinu Bejaie s.XIII España, explica Shemot 14:11- entendiendo que frente al Cruce del Mar, se dividió el pueblo en cuatro grupo según sus intereses. El primero prefería volver a Egipto y entregarse. No había razón por la que morir, siendo que el destino estaba sellado para ellos. El segundo grupo, no creía en la redención y prefería arrojarse al agua, ya desesperado y sin recurso interno alguno como para sobrevivir. El tercero optaba por la lucha, que aunque desigual, se presentaba como una variable más heroica. En tanto el cuarto grupo eligió la alternativa más religiosa. Se puso a rezar para pedirle a D’s que los ayudara e intercediera.

Es un Midrash que grafica la naturaleza humana. En este pequeño relato, se concentran los cuatro modelos posibles para enfrentarnos a las crisis. En Egipto, los Moderados no vuelven, los desesperados no se dejan estar, los provocadores no luchan y los confiados no rezan. Con cualquier actitud hubiéramos quedados paralizados en el margen del Mar. Por eso, no hubo grupo válido o actores legítimos, sino un pueblo deseoso de la libertad y cauto en la adoración a D’s. Pésaj es el modelo perfecto de Crisis, en la que incluso con alternativas, sólo la creencia profunda es artífice de la salvación.