Programa para egresados de cuarto medio en Israel:

Shnat Hajshará, un año que hace crecer y cambia la vida

Este año cerca de la cuarta parte de los egresados la generación 2016 decidió postergar su entrada a la universidad para pasar una temporada en Israel, conociendo el país y su gente, y aprendiendo las claves del liderazgo judío.

El fin de semana recién pasado se realizaron las tradicionales Jalutziot en el Estadio Israelita Maccabi y el próximo fin de semana se realizará el tradicional Festival de la Canción Maccabeo en Viña del Mar, ambos eventos de gran significado y de una tremenda convocatoria.

Sin embargo, este año un grupo importante de madrijim tuvieron que conformarse con participar a la distancia, ya que están en Israel, tomando parte del programa
Shnat Hajshará Tnuatí.

“A los 18 años egresaste del colegio y a las puertas de la universidad te preguntas: ¿Qué voy a hacer de mi vida? Quizás sería mejor abrir un poco la visión, y como se hace en muchos países desarrollados, tener un año para ver un poco de mundo, crecer y decidir con cabalidad el curso de los próximos años. Un año bien invertido puede rescatarnos de una mala elección”.

Esta es la reflexión de Ian Goldbaum, integrante del Centro de Alumnos del Instituto Hebreo, quien destacó el alto interés que hubo este año por el programa Shant Hajshará, a través del cual los madrijim de los movimientos juveniles que egresan de cuarto medio pueden dedicar un año a conocer Israel.

“Shnat Hajshará Tnuatit es un programa llevado a cabo en Israel, el cual tiene como objetivo central capacitar a los futuros líderes comunitarios de los movimientos juveniles mundiales. En grandes términos, busca fortalecer y consolidar la identidad judía y sionista de los participantes, además de acompañarlos en el proceso educativo y reflexivo propio de esta etapa de sus vidas. Estamos convencidos de que una vivencia como esta le puede cambiar la vida a un joven judío, permitiéndole ver mucho más allá de lo que imagina. Consecuentemente, nos sentimos orgullosos de los 26 jóvenes chilenos que con el formidable interés de aportar a sus tnuot y reencontrarse con la esencia nuestro pueblo tomaron la iniciativa de partir rumbo a Israel como miembros del programa Shnat Hajshara Tnuatit 2017, hecho que marcó un precedente importante para nuestra comunidad”.

Las tnuot que se representan en estos 26 jóvenes son Maccabi Hatzair, Tzeirei Ami, Bet-El y Tikvá. Esto demuestra el fiel compromiso hacia el Estado de Israel por parte de las tnuot y el deseo de conocer nuestras raíces judías, como eje de la vida de los madrijim de nuestra comunidad.

“Shnat –agregó Goldbaum- es el reflejo de vivir tal como cualquier otro israelí, sólo que se le carga de una experiencia educativa formal para afianzar nuevas virtudes administrativas y de liderazgo, así como también conocimientos prácticos que identifiquen a los participantes con sus orígenes e ideales dentro de una maya judeo-sionista. Especialmente se intenta potenciar las habilidades y fortalezas de los participantes, pero también combatir con sus debilidades con el objetivo de formar nuevos líderes y elementos de cambio dentro de sus movimientos y comunidades”.

Sebastián Philipp

“Venir a Shnat Hajshará fue una de las mejores decisiones de mi vida, sin lugar a dudas. Lo que he aprendido, crecido y madurado no lo hubiese logrado en ninguna otra parte. Sin embargo, no fue fácil venir. En Chile es muy difícil tomar la decisión de salirse de una vida tan estructurada y monótona como la del joven judío chileno. La vida del estudiante de nuestra comunidad promedio es ir al colegio, pasar de cursos, esforzarse para dar una buena PSU, entrar a la universidad, estudiar mucho para titularse y luego trabajar. Uno pasa muchísima juventud estudiando, sin detenerse un buen tiempo para salir de la rutina, conocerse, dedicarse a disfrutar de una forma distinta la vida e invertir en experiencias únicas y enriquecedoras. A pesar de ello, no hay que confundir Shnat con tomarse un año sabático o como sinónimo de pérdida de tiempo previo a estudiar, tal como es el pensamiento de muchos, ya que es totalmente lo contrario.

“Razones para tomar la decisión de irse a Shnat Hajshará sobran, pero lo que falta es cambiar la mentalidad de las personas en Chile. No es utópico pensar que en un futuro gran parte de las personas de la comunidad tomen la decisión de vivir un tiempo en Israel y capacitarse. De hecho, para otros países, es muy común tomarse uno o más años para enfrentarse así de una manera mucho más madura a la vida y estudios. En Uruguay y Costa Rica es lo normal hacer Shnat Hajshará y luego estudiar. Y ante la postergación de estudios, quizás es hasta mejor entrar a estudiar un poco más grandes. Israel es un tremendo ejemplo de esto mismo con excelentes resultados, en donde se hacen entre dos y tres años de servicio obligatorio para el Estado y luego algunos suelen recorrer un año distintas partes del mundo para crecer, estudiando sus respectivas carreras mucho más maduros”.

Daniel Krausz

“A tan solo 3 días de terminar mi Shnat y tener que volver a Chile, me pongo a pensar y recuerdo todos los increíbles momentos que vivencié en estos últimos 6 meses. Hay muchas cosas sobre las que me gustaría hablar, pero me voy a centrar en las ideas que más me marcaron durante mi estadía en Israel y Polonia. En primer lugar, quisiera resaltar el hecho de la independencia que va de la mano con la madurez, el estar prácticamente solo con tus amigos te obliga a hacer y cuestionarse cosas y preguntas que en la rutina diaria en Chile no se pasan por la cabeza. Esto último te enseña a valorar y apreciar ciertas cosas que uno en Chile las ve como obvias, cosas desde lo más simple hasta lo más complejo, como tener que lavar la ropa, hasta ver cómo personas de tu misma edad se enrolan al ejército para defender un país sin tener casi ninguno de los privilegios de los que gozamos día a día.
“Además quería recalcar el tema de las amistades que se forman en Shnat, en especial durante los primero 4 meses, donde uno conoce y convive con otras 210 personas de Sudamérica. El estar 24/7 junto a estas personas te ‘obliga’ a crear lazos de amistad que son realmente impresionantes, son las personas que te ayudan, aconsejan, entretienen, etc… Sin duda alguna son amigos que quedan para el resto de la vida. Por último, quería mencionar cómo influyó Shnat en mi fortalecimiento en la unión con Israel. Antes de venirme a Shnat yo venía con una imagen completamente idealizada sobre Israel, en términos de cultura, lugares, religiones, etc… Sin embargo, estando acá y siendo prácticamente uno más de la sociedad israelí, se logran comprender muchas cosas. Esto finalmente genera el crecimiento de un sentimiento que se me fue inculcado desde chico, pero que recién ahora pude comprender a qué se refería y por qué es tan importante llevarlo dentro como judío”.

Galia Jusid

“Estando ya en mi séptimo mes de Shnat, más con un pie afuera que uno dentro, puedo decir que tomé una de las mejores decisiones de mi vida. Recibir a mi mamá acá y poder pasearla por nuestro Estado Judío, conociendo la complejidad cultural, social, política religiosa, etc, presentándole a mis amigos judíos de toda Latinoamérica, y mostrándole todo lo que he aprendido, para mí realmente no tiene precio.

Además de ser un año de mucho conocimiento personal y decisiones, creo que es un año necesario en la juventud de nuestra comunidad, para que entendamos la responsabilidad y el impacto que tienen nuestras acciones, más aún teniendo la posibilidad de crear redes de líderes internacionales, con apoyo profesional en Israel para lo que sea que necesitemos”.

Dalia Stekel

“Para mí, Shnat ha sido una experiencia increíble. Me ha hecho crecer muchísimo como persona, y me ha ayudado a conocerme más a mi misma. He visto muchas realidades y culturas distintas y eso me ha hecho aprender muchísimo. Pero, por otro lado, no hay que olvidar que es un año, tal como todos los años tiene sus altos y bajos, pero uno acá siempre va a tener un apoyo, ya sea de sus amigos que traemos desde nuestro país, o de los otros que uno conoce acá. En pocas palabras, es un año que no cambiaría por nada, lleno de nuevas experiencias y de lindos momentos que sé que me van a acompañar toda mi vida”.

Eitán Dukes

Shnat ha sido una experiencia como ninguna otra, ha sido un año lleno de emociones y cosas nuevas ¿Qué es lo que hace a este año tan distinto y especial? No sabría por donde empezar… quizás en primer lugar hay que rescatar el crecimiento personal, el cómo hemos madurado todos, individualmente y como grupo, y lo mucho que hemos aprendido sobre nosotros mismos. Me ha servido para poder conocerme más, formar una opinión informada, tomar decisiones y tener pensamiento crítico por sobre todo. En cuanto a contenidos, también he aprendido demasiado, desde sionismo, judaísmo y Shoá, hasta liderazgo, jinuj y tnuá. Y qué mejor que aprender todo esto en el lugar de los hechos y en nuestro hogar nacional histórico. Con estos contenidos y el crecimiento que hemos tenido volveremos capacitados a nuestra tnuá y a nuestra comunidad, para aportar y hacerlas cada día más fuertes y unidas. Por último, no se puede dejar de lado el entorno social, es increíble conocer gente de todo el mundo con ideas diferentes y distintas formas de ver el mundo, pero con un objetivo en común que nos une a todos: tener el mejor año de nuestras vidas. Nos hemos hecho amigos para toda la vida acá y estoy seguro que esas amistades seguirán a la vuelta. No puedo enumerar ni nombrar todos los momentos divertidos y anécdotas que hemos vivido juntos en este año de locuras, pero cada segundo es un momento de felicidad, lleno de sorpresas, crecimiento, conocimiento y diversión”.

Por LPI.