Rabinos y dirigentes comunitarios:

Santiago fue el epicentro de encuentro masortí latinoamericano

Uno de los acuerdos principales fue fortalecer el trabajo y la coordinación para ofrecer a los judíos de la región una opción tradicional y a la vez inclusiva de vida en comunidad, de acuerdo a los principios de la halhajá.

A fines de noviembre Santiago se convirtió en el epicentro de la actividad del judaísmo masortí, a través de dos eventos que se desarrollaron en forma consecutiva: la Convención Masortí Latinoamericana y la Asamblea Rabínica Masortí.

Según explicó Gillian Caplin, presidenta de Masorti Olami, este es el movimiento judío más grande de Latinoamérica. “Es muy fuerte y está creciendo. Las comunidades masortiot están pasando, en general, por un buen momento. Sus voluntarios hacen un gran trabajo, hay excelentes programas en curso, mucho estudio, eventos. Nuestros rabinos trabajan coordinados en la región. Estamos muy optimistas respecto al futuro. Los desafíos que tenemos hacia adelante son los mismo de toda comunidad judía alrededor del mundo. Continuidad, renovación, hacer el judaísmo relevante y atractivo para la juventud. Así como enfrentar el antisemitismo, BDS y la deslegitimación del Estado de Israel”.

Respecto del enfoque en la juventud, agregó que el Movimiento tiene dos iniciativas muy importantes. “Una es Noam, que abarca desde niños de 7 años a jóvenes de 18, y la otra es Marom, para adultos jóvenes, de 18 a 35 años, que se enfoca en el desarrollo de liderazgo. Las dos son muy exitosas. Los jóvenes son nuestro futuro, y tienen un rol fundamental en nuestro Movimiento. Nos preocupamos de que entiendan lo que significa ser judío y masortí en este mundo, cuales son nuestros valores, etc. Tenemos campamentos de verano e invierno en que cientos de jóvenes experimentan un judaísmo masortí”.

En relación con las polémicas registradas este año sobre oraciones igualitaria en el Kotel y lista negra publicada por el Rabinato Central, Gillian Caplin reconoció que es un asunto muy difícil para el movimiento. “No somos tratados con igualdad, nuestros rabinos no son reconocidos. El acuerdo con el Gobierno sobre el Kotel, que nos tomó muchos años conseguirlo, fue recientemente revocado sin notificación previa. Todo esto es muy decepcionante. Pero vamos a continuar trabajando. Es muy difícil ser masortí en Israel, a pesar de que tenemos muchas comunidades en el país. Como movimiento estamos unidos, trabajando en todo el mundo para cambiar la posición del Gobierno israelí sobre nuestra corriente. Es una tarea larga y dura, de corte político. Pero seguimos tratando y creemos que lo lograremos”.

Por su parte, el rabino Mauricio Balter, director ejecutivo de Masorti Olami, señaló que esta convención de dirigentes y rabinos consideró una parte organizacional y una parte más ideológica. “El encuentro, que este año tuvo el concepto de renovación, fue para pensar estratégicamente futuro del judaísmo masortí en la religión, establecer una agenda de prioridades con los temas que queremos centrarnos en el corto plazo y también de largo alcance”.

El dirigente destacó que el movimiento masortí es muy importante para el pueblo judío. “Si no existiéramos, muchos más judíos se asimilarían y perderían su espacio en el pueblo judío y por eso es importante que sigamos trabajando como hasta ahora. Yo tengo mucha confianza en el movimiento masortí y en su rol, porque es el camino que va a garantizar una continuidad pluralista con nuestras tradiciones y en halhajá”.

“En mi percepción –agregó- no me preocupa que haya personas gente que se van a otros movimientos, lo que me preocupa son judíos que no pertenecen a ningún marco y no pueden desarrollar su identidad, ni ejercer su judaísmo. Hacia eso está dirigida nuestra primera opción a esta gente que tiene una visión tradicionalista, moderna e inclusiva. Respecto de las estrategias, siempre estamos trabajando en eso. Por ejemplo, tenemos muchos panoramas para visitar Israel y participar en marcos de estudio, como el programa Homework o el programa Shnat.

Finalmente, Balter destacó el rol que está adquiriendo el movimiento en Israel. “Sólo decir que en Israel tenemos 180 rabinos masortim y seguimos haciendo nuestras tareas, bodas, conversiones, etc. Son ochentas comunidades, una escuela rabínica, muchos grupos que hacen voluntariado, etc. El movimiento masortí está creciendo en forma muy importante en Israel y creo que ninguno de nosotros se siente parte de una lista negra y creemos que nuestro judaísmo es tan legítimo como otras visiones”.

En este contexto, Ariel Blufstein director-coordinador del encuentro masortí, destacó que el objetivo de esta reunión en Chile de alguna manera fue refundar Masortí Amlat. “Le dimos el nombre de renovación a este encuentro, y la idea fue juntar líderes y rabinos de todo el continente para esta refundación. “Tuvimos dos formas de trabajo en las distintas comunidades que fueron anfitrionas. Los primeros días trabajamos intensamente con un facilitador para poder repensar el movimiento y una estructura supra continental y el último día, después de shabat, pasamos a bloques ideológicos con el apoyo de nuestros rabinos”.

Panorama optimista a nivel regional

Rabino Mario Hendler,
México (DF)

“En México tenemos una vida judía muy activa, una comunidad que tiene muchas instituciones religiosas, educativas, movimientos juveniles, etc., y un centro deportivo donde fluyen todas las distintas identidades. Es una comunidad con mucha relación con el Estado de Israel.

“Estos encuentros con los colegas rabinos son muy importantes, porque es realimentarse permanentemente, volver a contactarse con las raíces, porque todos tenemos un común denominador, como es haber egresado del Seminario Rabínico Latinoamericano”.

Rabino Guillermo Bronstein,
Perú (Lima)

“Somos una comunidad muy pequeña, de apenas 3.000 personas, pero una comunidad bien organizada en Lima y una mucho más pequeña en la selva, en Iquitos. En todo caso, las instituciones son arraigadas y fuertes: cuatro sinagogas, tres comunidades, un colegio judío, cementerio y organizaciones de tipo solidario.

“Este tipo de encuentros es fundamental pues nos ayuda a reforzar los lazos entre las distintas comunidades y nos da sentido de misión y pertenencia como rabinos, para trabajar en conjunto no sólo en la tarea comunitaria, sino en la misión rabínica para todo el pueblo de Israel”.

Marcos Perelmuter,
Brasil (Porto Alegre)

“En Brasil, particularmente en Porto Alegre, hay una comunidad vibrante. Los números nominales son más o menos 10.000 judíos, pero son unos 5.000 que activan con muchas instituciones y por supuesto muchos desafíos.

“Es muy importante este encuentro con colegas, porque si hablamos que tenemos un movimiento masortí, el movimiento sólo puede ser sustentado a partir de estos encuentros. Si no nos encontramos, si no trabajamos en común, no existe la posibilidad de tener un movimiento, sólo tendríamos una constelación de intereses en común, pero nunca un movimiento”.

Rabino Daniel Dolinsky,
Uruguay (Montevideo)

“En Uruguay hay una vida judía muy pujante en todas las comunidades y nosotros lo que tratamos de hacer es mantener la llama del movimiento conservador en la única comunidad masortí que tenemos, con casi 1.000 familias.

“Estas reuniones son fundamentales para encontrarse con los compañeros, reflexionar, analizar de dónde venimos, dónde queremos ir y hacernos las preguntas significativas de qué está pasando con el judaísmo en el continente. Hay que salir de la microvisión, de la problemática cotidiana y entrar a un universo más grande, potenciando el valor del conjunto por sobre el valor de la individualidad”.

Rabino Yonatan Szewkis,
Chile (Viña del Mar)

“Somos la segunda ciudad de Chile con mayor cantidad de judíos en el país y tenemos un rol fundamental, dado que el congreso está en Valparaíso. Es una comunidad pujante. No tenemos nada que envidiar a nadie y podemos sentirnos muy orgullosos.

“La importancia principal de estas reuniones es que nos dan un espacio para delinear las directrices sobre los cuales tiene que seguir nuestro movimiento masortí, además de capacitarnos como rabinos y ver en qué cosas estamos fallando para mejorar y hacer mejor nuestra labor rabínica”.

Rabino Diego Vovchuk,
Argentina (Buenos Aires)

“La vida judía en Argentina se mantiene. El trabajo más importante es cómo acercar a los jóvenes a los adolescentes, a partir de los 14 años y hasta los 30 años. Porque en general vuelven cuando aparecen los hijos, brith milá, etc. Pero hay una franja que está un poco perdida.

“Esta es una buena oportunidad para intercambiar ideas sobre cómo podemos mejorar, qué hacer para que las comunidades vuelvan a vibrar como vibraban antes. Este es el trabajo fundamental que debemos hacer en estos encuentros, buscar la vuelta entre todos para que las comunidades fortalezcan con su vida judía”.

Por LPI.