Dramáticas imágenes conmueven a la opinión pública:

Racismo en Charlottesville; terrorismo en Barcelona

Cuando el mundo no terminaba de asombrarse y sacarse la rabia por los lamentables actos de xenofobia perpetrados por supremacistas raciales en EEUU, las alarmas de la ignominia sonaron nuevamente, esta vez en Barcelona, donde el fundamentalismo islámico desató el terror.

Comentarios, excusas, condenas, medias tintas, descalificaciones, desatinos. De todo ha habido en torno a los lamentables hechos que durante los últimos días han cobrado vidas y han resquebrajado la democracia y las bases institucionales en EEUU y España.

Y en este escenario, el mundo judío también ha tenido un papel relevante, principalmente activando en contra de la discriminación y la violencia y a favor de la convivencia y la paz.

El alcalde judío


Michael Signer
es el alcalde de Charlottesville desde 2016, y principal actor de la lucha contra el racismo en esta zona de Virginia, donde se registraron los vergonzosos incidentes que dejaron tres víctimas fatales y más de 30 heridos.

Signer pidió unidad y un esfuerzo nacional para combatir el racismo. Judío y demócrata, los supremacistas lo han llamado un “anti blanco”. Según el diario The Washington Post, Signer apoyó una donación de US$ 10.000 para pagar los costos legales para ayudar a inmigrantes y refugiados y declaró su ciudad la “capital de la resistencia” días después de que Trump jurara como Presidente. Según el alcalde, el fracaso del mandatario de denunciar las voces supremacistas blancas que lo apoyaron durante su campaña es la razón detrás de por qué Charlottesville estalló en violencia.

Judíos en EEUU

Naturalmente, las diversas instituciones de la comunidad judía en EEUU, reaccionaron con vehemencia en contra de la discriminación y de la violencia racial.

David Harris, CEO del Amercian Jewish Committee, dirigió una nota al President Trump en la que calificó de “horrible” lo acontecido en Charlottesville, y cuestionó su posición inicial respecto de no condenar explícitamente a ningún sector.

“Nos enfermó ver a gente congregada por el canto de sirenas del supremacismo blanco, el Ku Klux Klan, y el neo-nazismo. Pero más allá de lo repugnante de este espectáculo, si estos individuos se hubieran manifestado pacíficamente, habrían estado amparados por la libertad de expresión, un derecho considerado sacrosanto en esta bendecida tierra. Pero quedó claro que algunos de estos racistas, antisemitas y homófobos se dieron cita en Charlottesville buscando problemas. Ahora conocemos el resultado. Una joven, con toda su vida por delante, fue asesinada, mientras otros resultaron heridos, algunos en grave estado”.

“Cuando usted eligió tres palabras para describir el odio –“de muchos lados”– y las volvió a repetir, hizo de un momento unificador, uno divisivo”, escribió Harris al Presidente Trump, agregando: “Cualquiera haya sido su intención, sus dichos pueden interpretarse como la equiparación moral de los racistas con aquellos que les hicieron frente. A nuestro modo de ver, sus palabras fueron totalmente injustificadas y precisan una rápida aclaración… Para describir lo ocurrido el sábado no caben otras palabras más que terrorismo doméstico – el ataque premeditado contra civiles por motivos políticos”.

“Junto al racismo, el nativismo y la xenofobia que se exhibieron en el mitin de Unir a la Derecha (Unite the Right) en Charlottesville, este evento fue también una expresión del poder con que se mostró la animosidad del antisemitismo. Lo que ocurrió nos recuerda a todos que el odio violento, el racismo y el antisemitismo están muy presentes en Estados Unidos en 2017. Los manifestantes hicieron saludos nazis mientras ondeaban grandes banderas con esvásticas, usaban orgullosamente parafernalia nazi como alfileres y camisetas con esvásticas y gritaban “¡Sieg Heil!”. Estamos frente a un momento que exige liderazgo moral, y creemos que ahora es el momento de que nuestro liderazgo a todo nivel denuncie el odio y lo nombre por nombre propio. La sociedad estadounidense, en todos los niveles, tiene que declarar claramente que no hay lugar para este vil fanatismo en nuestra nación, que este va claramente en contra de los valores estadounidenses”, aseguró Spar.

La dirigente destacó en todo caso el rol que ha tenido el liderazgo de la nación, los líderes del Congreso, e incluso la industria, hablado fuertemente contra la exhibición de odio y extremismo.

“Y la comunidad judía estadounidense unida está participando en una iniciativa de celebrar la cena de Shabat a nivel nacional con el propósito de reunir a las personas para reflexionar sobre lo que ocurre. Otros líderes religiosos de diferentes nominaciones están intensificando esfuerzos similares. Es positivo ver al país unido de esta manera. Por supuesto, la lucha contra el extremismo no es fácil. Pero somos optimistas de que esto es sólo el comienzo de los esfuerzos que deben realizarse para responder eficaz y ampliamente a lo que Charlotesville trajo a nuestra nación”.

Rabino Kormis

Aunque no vive en Virginia, el rabino Marcelo Kormis ha experimentado de cerca la amargura de los acontecimientos de odio racial de EEUU.

“En mi opinión, los recientes episodios de odio, violencia y racismo son inaceptables y deben ser condenados categóricamente. La sociedad estadounidense es una sociedad diversa, tolerante en la cual las personas expresan sus opiniones libremente, un derecho que está garantizado en la constitución bajo la primera enmienda. Sin embargo, cuando estas opiniones se transforman en un llamado a la discriminación, a la intolerancia y al odio, ocurren episodios como los que vimos en Charlottesville, Virginia. Grupos radicales de derecha, marchando con banderas con esvásticas y saludando a la multitud con el saludo nazi, es una situación muy grave que muestra el resurgimiento del antisemitismo tanto en Estados Unidos como alrededor del mundo”, aseguró.

Agregó que nuestra tradición judía es clara con respecto a condenar episodios como estos. “La Torá nos dice en Levítico 19:17 que no debemos odiar a otras personas en nuestro corazón. Este es uno de los pocos versículos en la Torá donde se nos ordena sobre un sentimiento y no sobre una acción. La tradición judía entiende que no sólo las acciones deben ser encausadas para hacer el bien, sino también nuestros pensamientos y sentimientos deben estar encaminados a crear una sociedad más tolerante y mejor. Cuando me enteré de los eventos en Charlottesville, lo primero que se me vino a la cabeza fue una de mis partes favoritas de la literatura rabínica, en la Mishna de Sanhedrin 4:5. Allí nuestros sabios se preguntan por qué D’s creó un solo ser humano al comienzo de la creación y no creó a todos los habitantes del mundo. Y la respuesta que dan nuestros sabios es fantástica. Enseñan que esto es para enseñarnos la grandeza de D’s. Una persona acuña muchas monedas iguales con el mismo sello, mientras que D’s acuñó a todos los hombres con el sello del primer hombre, y sin embargo, ninguno de ellos se parece a su prójimo. Nuestra tradición entiende que todos los seres humanos somos únicos y distintos. No existen dos seres humanos exactamente iguales, así como no existen dos personas que piensen y vean el mundo de la misma forma.

-¿Te parece que el tema del racismo es todavía gravitante en la sociedad estadounidense?

-Lamentablemente en los últimos años hemos visto un importante aumento de episodios de racismo y antisemitismo en Estados Unidos. Lo hemos presenciado en el aumento de la violencia de policías hacia la comunidad afroamericana y lo hemos visto también en el acoso y degradación que sufren los inmigrantes en este país diariamente. El ADL, la Anti Defamation League, emitió un reporte hace algunos meses atrás en el cual señalaba que los hechos de antisemitismo en el país han subido en un 86% en el primer tercio de 2017. Si a esto le agregas por ejemplo la reciente decisión del gobierno de no aceptar a personas transgénero en el ejército, está más que claro que no sólo el racismo y el antisemitismo, sino también la discriminación a las minorías, continúan siendo un tema gravitante en la sociedad estadounidense.

-Más allá de la actuación del Presidente Trump, ¿hay una deuda de la clase política en esta materia?

-Sin duda hay una deuda de la clase política. En los primeros 10 días luego de la elección de Trump como presidente, hubo más de 900 incidentes de odio alrededor de Estados Unidos. El decreto del Presidente de prohibir la entrada al país desde siete países de mayoría musulmana, las deportaciones masivas de inmigrantes, la violencia contra afroamericanos y musulmanes, el aumento de episodios antisemitas alrededor del país, pintadas de esvásticas, evacuación de colegios y centros comunitarios por llamados anónimos de bombas, todo esto pone en tela de juicio el accionar del Presidente y muestra como grupos extremistas se han empoderado en la sociedad. Yo espero que la actual administración se dé cuenta que este tipo de eventos no pueden ser tolerados y que deben ser condenados enérgicamente, y que el odio, el racismo, el antisemitismo y la violencia no tienen cabida en esta sociedad.

-¿Cómo han reaccionados las instituciones judías frente a estos hechos de racismo?

-Ha existido una condena amplia y rotunda por parte de las instituciones judías alrededor del país. Se han organizado jornadas de oración, se han emitido comunicados condenando lo que paso y muchos nos hemos organizado también para escribir a nuestros senadores y diputados, urgiéndolos a tomar medidas inmediatas para evitar el aumento del racismo y el antisemitismo en el país. En mi comunidad, por ejemplo, emitimos un comunicado público condenando los hechos e instando a las autoridades a tomar en forma inmediata todas las medidas necesarias para que hechos como estos no se vuelvan a repetir. Asimismo, hemos incorporado oraciones, lecturas y meditaciones en nuestro minián como una forma de unirnos en comunidad y enfrentar juntos este difícil momento. En estos instantes existe una necesidad muy grande de unirse en comunidad y estar junto a otras personas para compartir la pena y amargura frente a lo que está pasando. Yo vine a este país hace 5 años atrás, y esta es la primera vez en la cual siento que el antisemitismo se ha instalado fuertemente en un segmento de la sociedad, y si no tomamos las medidas necesarias inmediatamente, esto puede ser aún mucho más terrible que lo que vimos en Virginia. Sólo para dar un ejemplo más, el memorial del Holocausto en Boston, ha sido vandalizado dos veces este verano. Un hecho que hasta hace un par de años atrás era completamente inimaginable.

 

Radicales en Barcelona

Y mientras esto se discutía en EEUU, en Europa, particularmente en Barcelona, el terrorismo islámico nuevamente violentaba la vida de los ciudadanos..

Israel, naturalmente, fue uno de los primeros en condenar el hecho. Así, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu señaló: “Israel condena enérgicamente el atentado terrorista en Barcelona. En nombre de los ciudadanos de Israel envío condolencias a las familias de las víctimas y deseos de pronta recuperación a los heridos. Esta tarde vimos que el terrorismo golpea en todo lugar y el mundo civilizado debe luchar unido contra él para vencerlo”.

Pero la nota polémica corrió por cuenta del Gran Rabino de Cataluña, Meir Bar-Hen, quien consideró que España es un centro de terrorismo islamista para toda Europa” y recordó que “los judíos no están permanentemente” en ese país, que “está perdido”, y por ello deben “comprar propiedades en Israel” y no repetir “el error” de sus pares argelinos y venezolanos porque “más vale tarde que nunca”.

Bar-Hen también aseguró que algunas autoridades y políticos españoles “no entienden la naturaleza del terrorismo si lo tratan como una acción de personas privadas de derechos” y citó como ejemplo la decisión gubernamental de permitir la entrada al país para participar en una feria literaria de la terrorista palestina Leila Khaled, quien fue condenada por el secuestro de un avión en 1969.

A continuación, Victor Sorenssen, portavoz de la Comunidad Judía de Barcelona, rechazó las declaraciones del rabino Bar-Hen, prometiendo que los judíos de Barcelona no abandonarían la ciudad tras el ataque mortal de terroristas islámicos.

“Barcelona es una ciudad donde los judíos han estado viviendo durante cien años y estamos orgullosos. Nosotros los judíos no saldremos de nuestra ciudad”, dijo Victor Sorenssen al periódico Times de Israel.

Sin mencionar a Bar-Hen por su nombre, Sorenssen dijo que los judíos de Barcelona tenían un pasado vibrante y un futuro positivo y son una parte integral del Barcelona multicultural.

“Desde 1977, con la llegada de la democracia, la comunidad judía ha jugado un papel activo en el tejido social de Barcelona. La comunidad judía participa activamente en la vida social, cultural y religiosa de la sociedad y tiene relación con las instituciones de la ciudad, de Cataluña y España”, señaló, informando que el próximo año la comunidad celebrará su centenario tras ser reconstruida tras la expulsión de los judíos de España en 1492.

Por LPI.