Por un nuevo período presidencial:

Rabino Waingortin fue confirmado como Capellán Judío de La Moneda

Este cargo implica dar asistencia espiritual a los funcionarios judíos de La Moneda, como asimismo de las reparticiones públicas que están en sus cercanías. Para eso, se realizan reuniones periódicas para estudiar y rezar.

Un carnet especial, que lo identifica como capellán, es lo que lo habilita para entrar a La Moneda. Sin embargo, luego de seis años, ese documento a veces es sólo simbólico, porque los carabineros que custodian la sede presidencial ya lo conocen.

Sea como sea, el rabino Eduardo Waingortin tendrá que revalidar este carnet, ya que acaba de ser ratificado como Capellán Judío de La Moneda por un nuevo período presidencial.

-Rabino, ¿cómo se produjo esta confirmación como capellán judío de La Moneda?

-Hubo una reunión entre la directiva de la CJCh y el ministro secretario general de la Presidencia, Gonzalo Blumel, donde abordaron distintos temas de la agenda comunitaria, entre ellos el deseo de la comunidad de que se avance hacia una ley contra a incitación a la violencia. También conversaron sobre la Capellanía y ahí coincidieron en que yo continúe con el cargo.

-¿Qué significa para ti seguir en este cargo?

-Lo tomo con mucho agradecimiento y con mucha humildad y también siento que es un nuevo desafío, porque tener presencia en la La Moneda es un acto de profunda igualdad para la comunidad judía, ya que existe una capellanía para los católicos de larga data, para los evangélicos de más de una década y para los judíos hace 6 años.

-Es decir que esto tuvo su comienzo en el período anterior del Presidente Piñera…

-Sí, y la nominación fue en el marco de unas palabras que él entregó en una Tefilá por Chile que se hizo en nuestra sinagoga.

-Para que la gente entienda, este es un cargo honorifico…

-Absolutamente. No contempla ninguna remuneración ni nada por el estilo. Es un cargo honorífico que implica atender espiritualmente a los judíos de La Moneda y en nuestro caso a los judíos que trabajan en los distintos ministerios y reparticiones públicas que están en los alrededores. Lo que hacemos nosotros es reunirnos para estudiar y llevamos elementos para quienes quieran ponerse tefilin o quieran rezar, y eventualmente hacemos algún rezo por miembros que están enfermos.

-¿Cuáles son las funciones de la Capellanía?

-Hay dos grandes temas. Uno es la tarea periódica de reunirse en La Moneda a estudiar judaísmo, y el otro es la participación junto con los otros capellanes en actos que se hacen en La Moneda. Además, eventualmente puede surgir alguna invitación especial que nos pueda hacer un ministro o el señor Presidente para participar en alguna consulta sobre algún tema valórico o simplemente porque desea conversar con nosotros. Esto ha sucedido en el pasado con los ex ministros Eyzaguirre, Larroulet, Díaz y Rincón.

-¿En que temas te ha tocado dar un tipo de opinión sobre la visión judaica?

-En alguna ocasión hemos conversado con los señores presidentes sobre el tema de la pobreza, sobre la inclusión y sobre otros temas generales. También fuimos citados para un tema específico, cuando fueron los incendios de Valparaíso y se nos pidió que movilicemos a nuestros fieles para la colaboración espiritual con los damnificados.

-¿Hay alguna anécdota o situación especial que hayas vivido en el contexto de la Capellanía?

-Bueno, la primera vez que nos reunimos fue en un salón de reuniones de la Segpres y taras el saludo del ministro y el director de la Onar, le pregunté a los participantes cómo se sentían, y una señor que estaba en la sala me dijo: “Hace 70 años atrás reunir a un grupo de judíos y cerrar la puerta implicaba reunirlos para matarlos, y ahora nos juntan para honrarnos como judíos y para darnos el mismo espacio que se la da a todos. Ojalá mi mamá estuviera viva para verlo”. En ese sentido, la Capellanía es la sensación de una pequeña reparación histórica. Sentimos que estamos ahí por el derecho que nos otorga nuestra condición de ser miembros de una fe que ha sido la que inspiro a todas las religiones monoteístas.

-Y han asistido también personas no judías a las reuniones para conocer un poco de lo que es el judaísmo?

-Sí, eventualmente han asistido. Recuerdo una vez que asistió Analía Uriarte y justamente estábamos leyendo la Meguilá de Ester y estábamos haciendo una actualización de su significado y fue muy especial escuchar de parte de ella la visión que ella tenía sobre la vigencia del texto.

-¿Qué expectativas tienes respecto de este nuevo período, con nuevas autoridades y posiblemente nuevos participantes en las clases en La Moneda?

-Hay dos personas que son las que desde el principio estuvieron trabajando en esto y promoviendo la participación de la gente, Yael Korol y Clarita Luengo. Con ambas compartimos una tarea que es muy linda, que es la de convocar, y la gente que no pueden porque le ponen reuniones en ese horario es muy deferente en mandar un mail pidiendo disculpas por no estar, pero que por favor que le avisen para la próxima. O sea, la gente está interesada y todos estamos felices por eso.

Por LPI.