Antisemitismo de fuentes institucionales:

¿Qué está pasando en Europa?

Los ataques por redes sociales, el uso de pancartas antisemitas y la profanación de tumbas judías son incidentes recurrentes en algunos países de Europa. Lamentablemente, los obstáculos para la vida judía ahora también emergen de instituciones oficiales.

La principal red social de publicación de videos online, YouTube, anunció recientemente un cambio en sus políticas de la eliminación de videos debido a discurso de odio. Según la nueva política, YouTube comenzará a eliminar videos que niegan el Holocausto, así como otros importantes eventos de la historia.

Esta medida, que parece un gran avance para frenar el atisemitismo que emana espontáneamente de las personas, no alcanza a mitigar algunos fenómenos que se están registrando en Europa a nivel institucional, entre los cuales el caso de Polonia es el que genera más preocupación.

No a la restitución

El 11 de mayo, miles de nacionalistas polacos marcharon a la Embajada de los Estados Unidos en Varsovia, en protesta por el Acta de Justicia para los Sobrevivientes Hoy (JUST), aprobada por unanimidad por el Senado de los Estados Unidos el año pasado. La legislación bipartidista fue promulgada en ley por el presidente Donald Trump, que exige que el Departamento de Estado de los EEUU informe sobre el estado de restitución de las propiedades incautadas de manera indebida durante y después de la Segunda Guerra Mundial en decenas de países europeos, incluida Polonia.

La protesta tuvo lugar en medio de un aumento dramático en el discurso de odio en Polonia. El sociólogo Rafał Pankowski, quien encabeza la principal organización antirracista del país, calificó la marcha como “probablemente la mayor manifestación callejera abiertamente anti-judía en Europa en los últimos años”.

Se estima que hay más de 170.000 propiedades privadas en Polonia, confiscadas injustamente de víctimas judías del terror del Holocausto y nacionalizadas por el gobierno comunista polaco. Tienen un valor estimado de miles de millones de dólares, según un informe elaborado por expertos del sector empresarial y organizaciones no gubernamentales a solicitud del gobierno israelí.

El partido de derecha y justicia (PiS) de Varsovia, así como la oposición centrista y liberal, han restado importancia a la Ley JUST, insistiendo en que no tendrá ningún impacto en Polonia. En tanto, el primer ministro Mateusz Morawiecki dio un paso más el 19 de mayo, y le confesó a su país que nunca pagará la restitución por las propiedades robadas durante el Holocausto. Del mismo modo, cuando una delegación de funcionarios del gobierno israelí llegó a Varsovia a discutir sobre la restitución del Holocausto hace algunas semanas, sus contrapartes locales les dijeron que dieran la vuelta, regresaran al avión y regresaran a Jerusalén.

Cabe recordar además que el año pasado, el presidente Andrzej Duda firmó un proyecto de ley que declara ilegal acusar a Polonia de complicidad en el Holocausto. En declaraciones a los periodistas días después, el primer ministro Morawiecki rechazó las críticas a la ley e incitó a la censura por dar a entender que los judíos deberían ser vistos como los autores del Holocausto, lo que lleva a una crisis diplomática sin precedentes con Israel.

La actitud oficial de Polonia contrasta con la Declaración de Terezin de junio de 2009, ratificada por 46 países, incluida Polonia, que estableció pautas claras para la restitución de activos incautados por la fuerza durante el Holocausto.

Circuncisiones y kipot

Pero los problemas no se remiten a Polonia. Incluso en países bastante más abiertos, las comunidades judías están enfrentando desafíos complejos frente a las posturas o procedimientos oficiales.

Así, por ejemplo, el Ministerio de Salud de los Países Bajos dice que los profesionales de la circuncisión judía más conocidos de Holanda están violando la ley. Dos conocidos mohels que no tienen títulos médicos serán interrogados por el equipo de inspección del gobierno.

“No es correcto que cualquiera pueda realizar la circuncisión porque la circuncisión es una libertad religiosa o porque sea competente en ella”, dijo un portavoz del Ministerio de Salud. “Por supuesto, vamos a pedir cuentas a las personas que violan la ley”.

Cabe recordar además que la Real Asociación Médica Holandesa solicitó la prohibición de la circuncisión no médica de los niños en 2010, argumentando que introducía riesgos innecesarios y violaba los derechos de los pacientes menores de edad.

La polémica por la circuncisión en Holanda se suma al ambiente complejo que vive la comunidad judía en Alemania, uno de los países con más medidas de protección a la libertad religiosa de los judíos.

La Caja de Pandora fue abierta por el comisionado de antisemitismo del gobierno alemán, Félix Klein, quien en una entrevista recomendó que los judíos no deben usar kipá en público.

En respuesta a las advertencias de Klein, y con el fin de aplacar los ánimos, el gobierno alemán instó al público alemán a usar kipá en solidaridad con los judíos. Sin embargo, la propia canciller alemana, Angela Merkel, expresó su preocupación por el aumento del antisemitismo en el país y dijo que no hay ninguna institución judía en Alemania que no requiera protección policial.

Por LPI / Itongadol / Enlace Judío / Agencias