Se realizó taller de evaluación:

Plan de Continuidad Judía cumplió 5 exitosos años, y va por más…

Primero el edificio y luego el contenido. Esta fue la fórmula que permitió consolidar en el Mercaz un espacio magnífico para desarrollar una vida judía plena, de acuerdo a las necesidades e intereses de cada grupo etario, a través de un proyecto ambicioso, profesional, flexible y aglutinador.

“El proyecto Plan de Continuidad Judía (PCJ) tiene como objetivo generar instancias para que todo ‘joven’ de entre 2 y 45 años tenga la posibilidad de explorar su vida judía, dentro de un marco comunitario desde los aspectos sociales, culturales, religiosos, educativos, etc., junto a pares y al staff rabínico y profesional del Círculo Israelita de Santiago, para así garantizar la vida judía en Chile durante los próximos 20 años y más”.

Este es el precepto central que ha guiado el quehacer del Círculo Israelita durante los últimos 5 años, con un plan que ha dado grandes frutos y que en este nuevo aniversario arroja también grandes desafíos.

Gaby Dascal, coordinadora del PCJ, informó que en el marco de este aniversario se realizó un taller ampliado para proyectar el trabajo a futuro.
Cabe señalar que actualmente el PCJ considera los siguientes grupo o segmentos: Kef (3 a 9 años); Bet-El (2 a 21), Talmud Tora (11 a 13), Kesher (13 a 14), Kivun (14 a 18), Arkavá (18 a 30), Akev (18 a 30), Hei Pro (18 a 30), Líderes 3G (18 a 30), Zugot (30 a 45).

Logros relevantes

Según explicó el rabino Eduardo Waingortin, el Plan de Continuidad Judía tuvo como principal logro poner en conciencia de todos los actores de la comunidad la importancia de esta área. “Por otra parte, la seriedad con la que se hizo el plan permitió colocar como algo inherente a toda tarea de la comunidad la planificación y la medición de los logros”.
Waingortin recordó que, pensando en los cinco años pasados, hay que agradecer en primer lugar a Perla y Pepe Codner y su gran visión sobre el tema. “Si bien siempre la continuidad fue una preocupación, haber elevado el tema a la categoría de un plan, con un estudio acabado y con una proyección clara, fue esencial”.

Respecto de lo que fue este proceso, el rabino destacó el aprendizaje de los equipos. “Hubo áreas que han tenido mayor éxito que otras. En ese contexto, el logro es que, en general, lo que podíamos hacer se hizo. Y, por eso, en todos los casos hemos puesto la vara más alta para los próximos 5 años”.

Waingortin reconoció que uno de los grandes desafíos que viene es la sustentabilidad financiera del plan, un tema en el que se está trabajando fuertemente. “Además, nos damos cada vez más cuenta que si queremos logros necesitamos más brazos que trabajen, más mentes que piensen y más trabajo de campo. Hay algo especial que sucedió en los primeros cinco años, y eso es que se pudo contagiar la pasión y se pudo generar una mística. En la medida que sigamos de la misma forma, esta mística nos seguirá envolviendo. Y soy un esperanzado de que esto va a lograrse”.

Visión de los directores

Optimistas se mostraron los directores Roman Yosif y Daniel Rappoport respecto del futuro del PCJ.

“En lo que respecta a los objetivos iniciales por los cuales nace el PCJ, los logros más evidentes son el aumento de la participación en actividades entre 4 y 45 años, dándole vida a nuestra comunidad. También han aumentado los grupos de estudio a más del doble, generando una experiencia de estudio de judaísmo más personalizado, posicionando a nuestros rabinos para las diferentes edades.

“Por último, es clave destacar la diversidad de propuestas que hoy los jóvenes, en el amplio sentido de la palabra, tienen dentro del Círculo, sintiendo que la comunidad los invita a sumarse a una comunidad que apuesta al futuro en lo concreto, más allá de lo discursivo”, aseguró Yosif.

El dirigente también destacó algunas externalidades positivas para la comunidad, como por ejemplo: “Poner el foco en culto y juventud como eje de todo lo demás; invertir en experiencias judías de largo plazo donde la comunidad nos acompaña en nuestros momentos más importantes de la religión y de la vida en comunidad; tener una gestión muy profesional de nuestras propuestas con una rendición de cuentas seria hacia los donantes; estar constantemente evaluando y rediseñando nuestros programas, proyectos y actividades, entendiendo que debemos innovar en las formas para preservar el fondo; apostar por una comunidad llena de voluntarios que transversalmente activan nuestros valores judíos en la práctica”.

-¿Qué nuevos desafíos debería asumir el PCJ para los próximos 5 años?

-Los desafíos son múltiples y van en proporción al tamaño del sueño comunitario que seamos capaces de visualizar para los próximos 50 años.

“En mi visión, los 5 años que vienen tienen que ver con permear las actividades curriculares del culto, shabat y jaguim por ejemplo, con una propuesta que encante a los jóvenes.

“También debemos tomar definiciones clave en lo ideológico-religioso, que nos lleven a tener una comunidad más coherente, entre el relato y la práctica masiva.

“Y por último debemos mejorar mucho en la comunicación, en canales y estrategia en general. Todo lo anterior implica mayor profesionalización, y ampliar la base de personas que son los que transmiten el judaísmo en la comunidad, tarea que hoy está excesivamente centralizada en nuestros tres rabinos. La buena noticia es que generar instancias como este taller hablan de una comunidad madura y moderna a la vez, que transversalmente hace diagnósticos colectivos y se proyecta al futuro con una mirada crítica y pro-positiva, que es parte de la escancia de nuestra identidad”.

Por su parte, Daniel Rappoport, destacó dos logros centrales del PCJ en sus cinco años de existencia: “Primero, transformar al Círculo en una comunidad joven, con gran número de participantes en todas sus actividades, acogiendo desde preescolares hasta adultos jóvenes, con todo tipo de actividades, religiosas, culturales, sociales, etc., en el marco de un judaísmo conservador. Y, segundo, haber llevado al centro de nuestro quehacer comunitario a los jóvenes, que serán los responsables de cuidar, mantener y velar por el futuro de nuestra comunidad”.

-¿Qué nuevos desafíos debería asumir el PCJ para los próximos 5 años?

-Seguir creciendo en las actividades que ofrece para aumentar aún más el número de participantes en sus diferentes actividades y lograr que los niños y jóvenes que activan en el PCJ, se identifiquen con el CIS, logrando que se mantengan participando no sólo de las actividades del PCJ, si no de todas las actividades del CIS, permaneciendo a lo largo de su ciclo vital judío en comunidad.

“El PCJ ha logrado reunir y convocar a una gran cantidad de jóvenes de 2 a 30 años en múltiples y diversas actividades, en el marco de una propuesta judía masortí, que antes no se involucraban. Sin embargo, a pesar de este gran avance, considero que aún hace falta un liderazgo y compromiso por una propuesta judía real comprometida. El desafío del PCJ para los próximos 5 años es poder lograr, generar y atraer a líderes realmente comprometidos, motivados y convencidos por compartir una propuesta de vida masortí”.

“Quizás el mayor logro del PCJ es haber apostado por formar una línea coherente por la juventud de la comunidad. De hecho, el PCJ es en sí mismo un cambio de enfoque que debe ser reconocido. La idea logró coordinar y orientar grupos y actividades en la comunidad que se encontraban desconectados. Además, y más allá de los logros estadísticos que hay, lo hizo intentando mantener un diálogo entre contenido y dinamismo que es muy valioso. El mayor desafío ajora es intentar dar un relato coherente al plan. Esto lograría que sea cual sea el proyecto al que alguien pertenezca (Kef, Bet-El, Arkavá, etc.) esa persona pueda entender que es parte de una línea y una unidad completa. Además, creo que un gran desafío del PCJ es entender mejor a la gente a la que quiere llegar: entender cómo motivarla de verdad a involucrarse. No sólo basta con que las cosas sean entretenidas o llamativas, sino que la gente tiene que sentirse llamada realmente desde el fondo. Esto posiblemente haga que lo números bajen al principio, pero a la larga creo que se logra una comunidad más viva y comprometida”.

“Para mí el mayor logro que ha tenido el PCJ en primer lugar es poder movilizar a una cantidad de gente impensable para que viva de alguna u otra forma su judaísmo. Creo que lograr que los jóvenes se muevan por su comunidad en distintos planos es algo difícil de lograr en una época como la que vivimos. Junto con eso, el PCJ ha logrado incorporar y generar muchos nuevos espacios, en donde cualquier tipo de persona se pueda sentir a gusto en el CIS. El desafío es sin duda lograr que estos movilizados no se queden en el simple furor de un proyecto nuevo, que se hagan parte, se comprometan con sus grupos y que todo el Plan tenga un sentido claro, acorde a los gustos y necesidades de un joven del siglo XXI”.

Por LPI.