Por Gachi Waingortin

Pésaj: Séraj bat Asher y los secretos de la Gueulá

Leemos en la Hagadá de Pésaj que los Hijos de Israel merecieron ser liberados de Egipto por tres razones: mantuvieron sus nombres, su ética sexual y sus secretos (algunas versiones dicen “su idioma”).

Las dos primeras razones son claras: el nombre denota identidad. Un niño que se llame Jesús, Mohamed o Eitán recibe un mensaje de sus padres. Haber mantenido nombres hebreos aun durante la esclavitud dice mucho acerca de su voluntad de conservar la identidad nacional. Mantener su ética sexual implica mantener los valores y queda claro que la pérdida de valores es el primer síntoma de asimilación cultural. Pero mantener sus secretos no queda tan claro. Una explicación es que conservaron el “secreto de la Gueulá”.

Cuando hablamos de Gueulá hablamos de la liberación del pueblo de Israel de Egipto, aunque también podemos pensar en la redención del mundo, Tikún Olam. El Midrash Pirkei derabi Eliezer 48:2 dice que el secreto de la Gueulá (Redención) le fue revelado a Abraham Avinu, quien lo transmitió a Itzjak. Así, el secreto pasó a Iaakov y luego a Iosef, quien lo transmitió a sus hermanos cuando les dijo: “Pakod ifkod Elo-him etjem” (Recordar habrá de recordar D’s a ustedes) y subiréis mis huesos de aquí para enterrarme en Canaán”. Uno de ellos, Asher, lo transmitió a su hija Séraj.

Cuando vinieron Moshé y Aharón a los ancianos de Israel y les mostraron señales ante sus ojos (para legitimar su misión en nombre de D’s), fueron a consultarle a Séraj: “Vino a nosotros un hombre y nos mostró tales y cuales señales”. Ella les dijo: “Eso no significa nada”. Le dijeron: “¡Pero ese hombre dijo “Pakod ifkod Elo-him etjem”! Entonces ella dijo: “¡Él es el hombre que redimirá a Israel de Egipto! Lo sé porque así lo aprendí de mi padre: Pakod ifkod”. De inmediato creyó el pueblo en su D’s y en Su emisario, como está dicho: “Y creyó el pueblo y escuchó, ya que había recordado D’s a Su pueblo”.

El secreto de la Gueulá, la promesa de la redención, pasa de los Patriarcas hasta Séraj bat Asher. ¿Quién es ella? En la genealogía de los que bajan a Egipto aparecen todos los hombres de cada tribu. Aunque las mujeres casi nunca aparecen en las genealogías bíblicas, Séraj es una excepción. En la genealogía de Asher figuran sus cuatro hijos y el texto agrega: Y Séraj, la hermana de ellos. (Bereshit 46:17). Eso ya es notable, si recordamos que estamos en una sociedad netamente patriarcal. Pero más notable aún es que en el recuento de los que están por entrar a la tierra de Israel, después de nombrar a todos los descendientes de Asher, leemos (Bemidvar 26:46) “Y el nombre de la hija de Asher era Séraj”. ¿Qué hace Séraj bat Asher entrando a Eretz Canaán casi 500 años después? Los sabios lo explican diciendo que Séraj bat Asher no murió. No murió porque tenía como misión recordar. Séraj es la memoria histórica del pueblo y no morirá mientras haya pueblo y haya historia.

Cuando Josef está a punto de morir exige de sus hermanos un juramento: “Pakod ifkod Elo-him etjem” (Recordar habrá de recordar D’s a ustedes). Y cuando eso suceda, saquen mis huesos de Egipto y entiérrenme en la tierra de Canaán. Pero después de 430 años de esclavitud, ¿quién sabría dónde estaban los huesos de Iosef tras caer en desgracia con el advenimiento de “un faraón que no conocía a Iosef”? Hacía falta alguien que hubiera visto adónde lo dejaron los egipcios y que aún lo recordara. Esa es Séraj bat Asher. El Midrash agrega entonces que ella no solo no ha muerto para poder recordar, sino que sabe que en las palabras “Pakod ifkod, en la promesa de que D´s tendrá en cuenta a Su pueblo, está también el secreto de la redención.

Pero si el Midrash de Pirkei derabi Eliezer es notable, el de Mejilta derabi Ishmael es extraordinario:

“Y tomó Moshé los huesos de Iosef con él” (Shemot 13:19)… ¿Y cómo sabía Moshé dónde estaba enterrado Iosef? Le dijeron: “Séraj bat Asher quedó desde aquella generación” Y ella le mostró a Moshé la tumba de Iosef.

Le dijo: “En este lugar lo pusieron. Los egipcios le hicieron un ataúd de metal y lo hundieron en el río Nilo. Vino (Moshé) y se paró en el Nilo, tomó una piedra, la tiró al agua, y gritando dijo:

“¡Iosef, Iosef! Ha llegado el juramento que juró el Kadosh Baruj Hu a Abraham Avinu, que Él redimiría a Sus hijos. ¡Haz honor a Adon-ai D’s de Israel y no trabes tu redención, porque por ti nosotros nos estamos trabando! Y si no, somos libres de tu juramento.

(Si no sales, te quedarás aquí y nosotros saldremos de Egipto, exentos del juramento). De inmediato flotó el ataúd de
Iosef, y Moshé lo tomó”.

Lo que nos dice este Midrash es que en el proceso de la redención debemos estar todos involucrados. Nadie puede faltar para que podamos alcanzar la redención, sea esta nacional (la liberación del pueblo judío) o global (la redención final del mundo, Tikún Olam). Si alguien no quiere participar, nos deja “exentos del juramento”, se queda solo por su propia voluntad. Pero como judíos no podemos dejar a nadie afuera de la tarea de mejorar la sociedad donde vivimos.

El secreto de la liberación está en las palabras Pakod Ifkod: Recordar os recordará D´s. El verbo que utiliza la Torá comparte raíz con la idea de contar. El secreto de la Gueulá está en que D´s nos tendrá en cuenta, es decir, que la fuerza para liberarnos debemos hallarla en la sensación de que D´s nos tiene en cuenta, que somos importantes para Él.

Séraj bat Asher nos enseña que el antídoto contra la muerte es el sentido. No moriremos en tanto y en cuanto tengamos una misión que cumplir. Esto no es una verdad natural, es una verdad espiritual. Mientras tengamos una misión, podremos trascender. Lo mismo nos dice Viktor Frankl: quien tiene claro para qué vive podrá soportar casi cualquier cómo.

En esta festividad de Pésaj deberemos sentirnos como si estuviéramos saliendo de Egipto, como si estuviéramos siendo liberados. Pésaj nos invita a actuar nuestra propia liberación inspirados en nuestro sentido de misión, en la certeza de que D´s nos tiene en cuenta y con el apoyo de todo Am Israel.