Por Ricardo Pupkin C. Director Ejecutivo SIT chile

Pensamiento inventivo e innovación abierta

Si buscamos en Google la palabra “innovación”, obtendremos alrededor de 14 millones de sitios con dicho resultado y encontraremos una larga lista de casos que nos impresionan y que comúnmente son tema de nuestras conversaciones con amigos o en nuestros lugares de trabajo. Estamos viviendo una época en que todos queremos ser parte de la innovación y participar activamente de lo que se ha denominado como la revolución digital.

Muchos de los casos mas emblemáticos de innovación son israelíes. Nuevos productos, servicios y modelos de negocio que han revolucionado sus industrias y han generado nuevos paradigmas.

Un caso actual y que sin duda todos utilizamos es el de Waze, aplicación que transformó completamente la forma en que planificamos y realizamos nuestros viajes. Otros casos emblemáticos de innovación en Israel son el primer sistema de mensaje de texto ICQ, el procesador Intel 8088, invención del tomate Cherry. Y así podemos ser testigos de una larga lista de casos muy interesantes de innovaciones israelíes que han sido adoptadas en todas partes del mundo y en una amplitud de sectores e industrias.

Pero mientras Israel ha sido un líder en la generación de productos y soluciones innovadoras, también ha sido un referente en generar métodos y políticas que permiten pasar del “hay qué” al “cómo” innovar.

Por el lado del emprendimiento, a partir del best seller escrito por Dan Senor y Saul Singer hemos aprendido mucho del caso de Israel como Startup Nation. Ahí hemos visto como Israel diseñó e implementó mecanismos, políticas públicas y una serie de acciones estratégicas para convertir al país como uno de los ecosistemas de emprendimiento basado en innovación más importantes del mundo.

Y por el lado de la innovación más bien empresarial, también Israel se ha destacado en el desarrollo de un método que ayuda al “cómo innovar” en forma sistemática, que ha sido exportado y aplicado en empresas y organizaciones públicas en más de 70 países, incluyendo Chile. De esta forma, Israel no es solo un caso de éxito de resultados de innovación incubados ahí, sino que también lo es como un referente en exportar metodologías para ayudar a organizaciones fuera de Israel para incubar su propia creatividad e innovación sistemática.

En la década de los noventa, Jacob Goldenberg y Roni Horowitz, estudiantes de doctorado en la Universidad Hebrea de Jerusalem, con el apoyo de David Mazursky, Sorin Solomon y Amnon Levav, desarrollaron el método de creatividad denominado Pensamiento Sistemático Inventivo, o SIT- Systematic Inventive Thinking®.

Se basaron en el trabajo del pionero investigador Genrich Altshuller, un ingeniero judío ruso nacido en 1926 que pasó su vida profesional examinando una gran base de datos de más de 200.000 inventos. Descubrió que existían patrones de pensamiento en la forma en que la gente llegaba a soluciones creativas e innovadoras. A este modelo lo llamó TRIZ, Teoría de Resolución de Problemas Inventivos.

Como parte de las investigaciones que estaba realizando el equipo de Goldenberg, lograron desarrollar procesos estructurados de pensamiento basados en el trabajo de Altshuller, que permiten superar las fijaciones mentales que habitualmente están presentes al momento de querer innovar en el desarrollo de nuevos productos o servicios, transformación de procesos, marketing y comunicaciones, o en la solución creativa de problemas. Estos procesos se pueden aprender y son replicables, habilitando de esta forma la posibilidad de que un equipo de personas aplique la creatividad on-demand al momento de requerirse.

Un aporte muy importante, y que en mi opinión tiene unaimportante influencia israelí, es el principio rector de SIT del mundo cerrado, consistente en que la innovación será factible y de mayor valor cuando es generada desde recursos que están disponibles en el contexto. Es aquella innovación que al emerger nos sorprende y nos hace preguntarnos: ¿Cómo no lo vi antes?

En este sentido, Chile e Israel tienen una característica en común. Son países con recursos limitados y dependientes de la exportación, que al momento de innovar deben utilizar enfoques creativos que permitan generar la mayor cantidad de nuevo valor a partir de los recursos y conocimientos que ya tenemos. Esto incluyendo en especial la denominada innovación abierta, instancias de colaboración entre empresas, emprendedores, universidades y centros de investigación, que requieren urgentemente instalar procesos creativos sistemáticos, para acelerar la generación de innovacion disruptiva desde nuestro país, aprovechando el conocimiento y recursos existentes a través de la colaboración.

Desde la presencia de este enfoque de innovación israelí en Chile, ha habido una excelente recepción y alto interés por parte de las empresas e instituciones públicas. Han visto que es posible democratizar la innovación, habilitando con mayor capacidad creativa a equipos y organizaciones para atreverse a romper paradigmas y generar mas innovación y de esta forma aportar al desarrollo del país.

 

Por Ricardo Pupkin C.

Director Ejecutivo SIT chile