Por Jazán Ariel Foigel:

Nusaj, un rito que llega al alma

Cuando nos referimos al concepto “Nusaj” hablamos de la suma de escalas, modos y motivos musicales que han formado los apoyos melódicos de nuestro pueblo. Esto a dado forma a nuestra liturgia, primero oral y posteriormente escrita o grabada.

El Nusaj es el “adorno” litúrgico tradicional que tienen las palabras del libro de rezos al ser cantadas por el Jazán y es el correcto motivo musical que impregna los diferentes servicios religiosos de nuestra sinagoga.

Desde un punto de vista formal se entiende como la correcta redacción y orden de un texto religioso y su traducción puede significar rito o forma del rito.

La palabra Nusaj no se refiere solo a lo musical de las tefilot, sino también al orden o usanza de las mismas dentro del sidur, majzor, etc.

Imagina que estás invitado a una fiesta de gala pero te presentas vestido con ropa de gimnasia, o al revés, tienes un día deportivo y utilizas ropa de etiqueta, ¿extraño no?.

La misma situación se manifiesta al entonar las tefilot con su determinado y correcto Nusaj, es vestirse de forma adecuada en tiempo y forma para la ocasión.

Las variaciones musicales que otorga el Nusaj logran situar al kahal en el momento exacto que se está viviendo, de forma tal que se percibe la distinción entre cada acontecimiento gracias a la melodía.

En el día, shabat, shalosh regalim (festividades de peregrinación), Iemei tzom (días de ayuno), Iamim Noraim, u ocasiones particulares, como una shivá, o una jupá, etc, tú con solo escuchar las telot y la melodía interpretada por el Jazán te das cuenta que es lo que se está vivenciando en ese momento. Es por eso que el Jazán profesional también es llamado Sheliaj Tzibur (enviado del Kahal, representante ante el creador) y, baal tefilá (dueño de la plegaria, que dirige el servicio religioso en voz alta).

Por supuesto que tú puedes no solo rezar con Nusaj, tú puedes reemplazar distintos pasajes de la tefilá y existen muchísimos cantos, coros, nigunim y melodías que alegran y hacen distinta la tefilá y le agregan un toque de distinción al servicio religioso. En nuestro movimiento conservador (latino) Marshall Meyer (Z.L) fue uno de los principales impulsores de esto, revolucionando la manera de rezar que existía hasta su época.

Al entrar a la sinagoga y escuchar al Jazán en cualquier parte de mundo (dividido en dos estilos principales: Nusaj Ashkenazí, seguido por los judíos de Europa, y Nusaj Sefaradí, seguido por los judíos cuyos antepasados provenían de España, de África del Norte y de los países del Medio Oriente), será el Nusaj lo que guiará y acortará las distancias entre el kahal y D’s, que unido a la voz del sheliaj tzibur, logrará incrementar la kavaná de cada alma.

A fines del siglo XIX Abraham Idelsohn codificó el extenso Nusaj de la comunidad judía diseminada por el mundo, a raíz de lo cual surgieron las primeras impresiones gráficas de una tradición que había sido hasta entonces oral.

Es gracias a la imprenta y luego a las grabaciones sonoras, que se puedo recopilar y masificar el tesoro que engalana el “live motive” o “gusto” da cada uno de nuestros rezos.

Nos encontramos en época de crisis y de cambios constantes, de una vida expedita que trae aparejada el distracción de prácticas tradicionales.

Creo que necesitamos imperiosamente apegarnos nuevamente a nuestras usanzas ancestrales, y con nuevos métodos recrear nuestra manera de contactarnos con D’s.

Como Jazán, me encuentro agradecido de servir a D’s, a Am Israel y trabajar por la continuidad de nuestra forma de vida, en mi comunidad el Nusaj es el baluarte de cada rezo y siento que el kahal agradece eso comprometiéndose con su Iahadut cada vez más.

Por Jazán Ariel Foigel.