Casi desconocida en Chile:

Noemi Gerstein

Aunque una de sus obras, “Retrato del lobo malo”, que aquí reproducimos, está en Santiago, en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, la producción de Gerstein es prácticamente desconocida en nuestro país. La pieza, de tubos metálicos, de 64 por 65 por 20 centímetros, fue donada por la artista en 1972 y expuesta originalmente en el MAC de Quinta Normal en 1973.

Nomí Gerstein nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1908. Se formó en la academia de Alfredo Bigatti y fue becada por el gobierno de Francia, entre 1948 y 1950, para estudiar litografía en La Grande Chaumiere y en la Academia de Bellas Artes de París.

Bajo la dirección del maestro ruso Ossip Zadkine, según ella misma declaró, “fui alejándome insensiblemente de la realidad que veía, empezaron a surgir formas que acepté, dejando que gradualmente fueran apareciendo con mayor libertad”.

A su regreso a Argentina empezó a exponer en importantes galerías y museos. Se le abrió el mundo y, en 1960 se presentó una muestra suya en Nueva York, seguida de otras en Washington, Roma, Florencia, Venecia y México.

Se acumularon para ella los premios y distinciones. Entre otros, fue laureada en Londres en el concurso organizado por el Instituto de Arte Contemporáneo para el Monumento al Prisionero Político Desconocido y obtuvo la Medalla de Plata en la Feria de Bruselas de 1958.

Obras suyas se pueden apreciar en el MOMA de Nueva York, en el Museo Bezalel de Israel, entre otros.

En la publicación “Auditorium” de Roma, Francesco Guarnieri, en 1961, opinó: “Las obras de Noemí Gerstein son variadas en tema y estructura, ascéticamente verticales, como catedrales góticas o fluidas como plumas de aves, linealmente compuestas según los cánones de un decorativismo arcaizante o rígidamente estructuradas según precisas direcciones en el espacio. Tal variedad es el resultado no de la dispersión del proceso creador, sino del lógico desenvolvimiento implícito en las cualidades mas auténticamente personales de la artista. Mediante el juego propio de la materia empleada, propone formas de múltiples posibilidades, crea ocasiones para la fantasía, no con alusiones implícitas sino con posibilidades de alusión a lo real. Así obtiene una relación peculiarísima con la realidad, no representativa, ni interpretativa, ni abstracta, pero sugestiva, porque ha surgido espontáneamente, líricamente, en forma pura y refinada”.

La revista Arts de París, en diciembre de 1963, destacaba especialmente dos de las piezas expuestas en esa ciudad, El origen y El pequeño dragón. diciendo que en ellas “consigue obras armoniosas, llenas de dramatismo y movimiento”.

Noemí Gerstein falleció en su ciudad natal el 14 de junio de 1996, sin hacer escultura en sus últimos años.

El año 2002, en el Centro Cultural Recoleta, de Buenos Aires se presentó una extensa retrospectiva de su obra, organizada por la galerista Pelusa Borthwick.

Por Sonja Friedmann