No recuerdo si No olvido

“Yo entonces Me acordaré de Mi Pacto con Iaakov; y también de Mi pacto con Itzjak; y de Mi pacto con Abraham Me acordaré; y me acordaré de la tierra” Vaikrá 26:42. En el relato, D’s con detalle recuerda absolutamente todo, pero no menciona el recuerdo del pacto con Itzjak. Es decir, el versículo no utiliza la palabra “acordarse” con respecto al pacto de Itzjak mientras que vuelve a enunciar la palabra una y otra vez por los patriarcas y la Tierra de Israel.

Rashi sXI. Francia, explica que las cenizas de Itzjak siempre están presentes ante D’s, por el recuerdo de Itzjak en el Monte Moriáh, y colocado sobre un altar y dispuesto a ser sacrificado. Explica Bereishith Rabá 56:9, D’s no recuerda lo que nunca olvida y por eso la excepción.

El rabí Natán de Breslev sXIX. Ucrania, explica que Abraham representa Jesed –bondad, Itzjak simboliza Guevurá –juicios- en tanto Iaakov constituye Tiferet –compasión-. La redención del mundo ocurrirá cuando D’s recuerde la compasión de Iaakov y la bondad de Abraham, utilizando ambas para mitigar los juicios de Itzjak. D’s no nos recuerda los juicios. Así como Él tiene nunca olvida lo que tenemos presente, también nos ofrece el recuerdo de la bondad y la compasión como herramientas para abrazar la Redención del Mundo.

Este versículo recuerda a Los Patriarcas en orden inverso debido a que la esencia de la Reconstrucción del Templo se realizará a través de Iaakov. Y a Iaakov y sus descendientes, D’s les predice que “si desprecian mis leyes” Vaikrá 26:15, terminarán quebrantando el pacto. Sólo hay Reconstrucción cuando las leyes no son despreciadas. Cuidar el pacto, es honrar y evocar los méritos de los Patriarcas. Iaakov es el más joven, pero si sus méritos no alcanzan, junto a él estará Itzjak. Y si no bastará con ambos, Abraham aportará sus virtudes. Acordarse es forzar a lo bueno del mundo. No olvidar es mantener el estándar de pueblo, de la cadena milenaria de la existencia, de estatuos, de unión y de búsqueda de Redención.