Por Rabino Ariel Sigal:

¡No lo hagas Solo!

Sara atravesó infinidad de situaciones en donde probó su fortaleza. Cuando se fue de la casa de sus padres siguiendo a Abraham como al declarar que era la hermana de Abraham y no su esposa. Cuando descendieron a Egipto y cuando tuvo que reconocer su esterilidad y pedirle a su marido que tenga un hijo con la criada para darle descendencia. Cuando no puede asumir su rol de madre con el hijo de Hagar y asume la responsabilidad de echarlos y también cuando queda embarazada ya anciana para tener a su hijo Itzjak y se enfrenta al ritual de su circuncisión. No podemos afirmar que Sara no estaba preparada en su vida para situaciones difíciles y momentos complejos. Incluso si hubiera sido notificada de la Akeidá -atadura de su hijo- hubiera encontrado la fortaleza para superarlo.

Sin embargo, el Midrash en Pirkei De Rabí Eliezer 32 cuenta: “Cuando Abraham regresó del monte Moriá”, Satán se enfureció. No había conseguido lo que deseaba, que se lleve a cabo el sacrificio de Itzjak por Abraham. ¿Qué hizo? Fue a Sara y le preguntó: “¿Oíste lo que pasó en el mundo?” Ella respondió: “No”. – Él dijo: “Abraham tomó a su hijo Itzjak lo mató, ofreciéndolo en el altar como sacrificio”. Sara comenzó a llorar y gemir el sonido de tres gemidos, que corresponden a los tres toques del shofar -shebarim-, y su alma salió de ella y murió. Abraham llegó solo para descubrir que ella ya había muerto. ¿De dónde había salido? “Desde el Monte Moriá”.

Sara quedó afuera del relato y de toda consideración. Y si quedó afuera, la vida entonces perdió su sentido. La última prueba que atraviesa Abraham, la “atadura de Itzjak”, no necesariamente la supera. Dice el Midrash que Abraham salió del Monte Moriá. Pero al salir, lo hizo sin su hijo porque volvieron por caminos diferentes y lo hizo ya sin su mujer. La historia no enseña que los proyectos personales que aíslan a quienes más queremos, sólo hacen que al salir y regresar a nuestro entorno, ya nadie nos espere. Los padres, los hijos, los amigos, la comunidad, el minián y D’s deben ser siempre parte integral y apoyo de las decisiones. Abraham, incluso en toda su creencia, lo hizo solo. Y el costo emocional, fue alto.

Por Rabino Ariel Sigal.