Con colaboración internacional:

Nicolás Rosenberg lanza disco de música electrónica

Tara Baswani y Nicolás Rosenberg.

Cada canción une sonidos rescatados de la cotidianeidad con una atmósfera futurista inspirada en la ciencia ficción de mediados del siglo XX. Su primer single, “2026” fue co creado con Tara Baswani, compositora de origen indio conocida por ser colaboradora de Cirque Du Soleil.

En la década de los 40, Ray Bradbury escribió Crónicas Marcianas, una de sus obras cumbre, en la que reúne una serie de relatos que narran una supuesta colonización humana del planeta Marte. Cada historia retrata a una humanidad que huye de un mundo al borde de la destrucción, con todos los sentimientos que ello involucra. En esta novela se basó Nicolás Rosenberg (26) para crear su disco The second expedition, una mezcla entre ciencia ficción y música electrónica que puede definirse en sí misma como un viaje en el tiempo. No sólo por inspirarse en aquellas historias creadas hace más de 70 años, sino que también por entrecruzar el mundo análogo de los cassettes y cintas de vídeo, con la era digital.

Rosenberg es sicólogo, pero la música es actualmente la actividad que realiza a tiempo completo. Este camino comenzó mientras estudiaba en el Instituto Hebreo y aprendió a tocar violín y saxofón. Luego, en 2014 fundó la banda Boraj junto a Felipe Markmann, lo que le permitió presentarse en festivales internacionales como SXSW y Lollapalooza, al tiempo que exploraba un sonido más propio, a través de interfaces, teclados, sintetizadores y sonidos cotidianos (naturaleza, sonidos urbanos, vídeos, etc). En 2017 esa mezcla comenzó a tomar una forma concreta que hoy se traduce en un EP, el primero de su carrera solista.

Dos de las canciones que conforman este trabajo ya han sido publicadas en plataformas digitales. La primera fue “2026”, creada en colaboración con Tara Baswani, compositora y artista multidisciplinaria de origen indio, conocida por ser colaboradora de Cirque Du Soleil y cuyo trabajo ha sido presentado en plataformas como The Tonight Show, The Late Night Show con
Conan O’Brien, Fuji TV, y CBC. El segundo single, “2049”, fue lanzado el 25 de mayo y fue la última antesala del lanzamiento oficial del disco, previsto para junio.

-¿Cuándo comenzó tu interés por la música electrónica?

-Siempre quise hacer música electrónica, antes de Boraj, pero no sentía que estuviera listo para empezar un proyecto. Yo partí haciendo música en computadores en séptimo básico. Tocaba violín desde chico, pero después me di cuenta de que me gustaba la electrónica y compré equipos antiguos, teclados de los años 80. El sintetizador análogo hace que el sonido se genere desde la electricidad en sí, es igual de orgánico que un violín. Un piano no está afinado perfecto, le da algo más acogedor en comparación a un computador. Partí experimentando con eso.

-¿Cómo construiste este disco?

-Lo que hice fue programar en un computador un software que controla los instrumentos en formas aleatorias. Es como el jazz, en el sentido que todos pueden improvisar lo que quieran dentro de ciertas reglas. Quise hacer lo mismo, pero con el computador. En la sicología hay un término que se llama el área de juego, que es cuando los niños van jugando hasta superar un límite que no conocen y pueden hacer algo nuevo. Esto es lo mismo, pero me saltó altiro el límite por el solo hecho de que hay un computador haciendo todo y yo no. Estuve desde abril a agosto programando cómo hacerlo y después salió rápido la música, porque ya estaba hecha esta idea. Me gusta que todo sea sonido nuevo, samplear vinilos y recortar cosas de ahí. Si hay un bombo que me gusta, lo saco y lo proceso, lo ecualizo, etc. Lo pongo en otro contexto.

-¿Cómo conociste a Tara Baswani?

-La conocí cuando fui a Montreal con Boraj al festival Pop Montreal, en 2016. El festival consistía en que cada noche en todos los bares había distintas bandas, entonces vas y las escuchas y conoces gente. Un día estábamos carreteando y terminamos conociéndola a ella y a gente del Cirque du Soleil. Mantuvimos contacto y en febrero me invitó a Montreal y fui a las oficinas del
Cirque du Soleil y fue una locura.

-¿Cómo se dio esta colaboración para tu primer single?

-Le mostré la canción a Tara y le encantó. Le conté el imaginario que estaba haciendo para esta música basándome en la ciencia ficción, que me gusta mucho. Yo hice la música, pero era la base nomás. Hablamos muchas veces por Skype sobre qué significaba para mí la canción, lo que transmitía y referentes musicales. Después me mandaba ella tomas que grabó en su casa, yo las modificaba y las mandaba de vuelta. Cuando ya había algo claro, ella fue al estudio personal del ingeniero de Cirque du Soleil y lo grabaron. En este tema, todas las percusiones son recolecciones de sonido que hice yo, por ejemplo, de un VHS de Star Wars. Paso películas y aprieto play y stop en cualquier parte y voy grabando sin ver las imágenes. Así vas sacando sonidos y los pones en otros contextos.

-¿En qué aspecto de la ciencia ficción te basaste?

-La canción está inspirada en cómo sería la humanidad después de que haya humanidad, porque ya sabemos que lo estamos haciendo mal. El nombre “2026” está inspirado en un año futurista, pero pensando en la ciencia ficción de los años 40 o 50, tipo Crónicas Marcianas. Le conté a Tara y ella se inspiró en un episodio de la novela que trata de una casa que está automatizada para seguir trabajando, pero no hay dueños, porque ya no están. Las máquinas siguen andando sin importar qué pasa. Aún así, la canción tiene un mensaje esperanzador, en que puede haber tiempos mejores que esos.

-¿Tienes planes de seguir trabajando con Tara?

-Queremos hacer música. Estuve todo febrero allá (Montreal) y estuvimos a full. Hasta ahora llevamos cinco canciones, tres que están bacanes sin contar “2026”. Hemos tenido charlas para hacer una agenda para seguir con estos temas y consolidarlos.

-¿Hay algún músico judío que te inspire?

-Lou Reed, de The Velvet Underground. La gracia de la banda es que Lou Reed, muy inspirado por Bob Dylan, otro judío, quería hacer letras de lo que veÍa en los años 60, pero desde el punto de vista más urbano: la drogadicción, los transexuales, el transformismo. Sacó canciones que eran fuertes para el momento, acompañadas por una banda que prefería la experimentación sonora. Me gusta mucho Brian Eno, Hans Zimmer, como mezcla música clásica y sintetizadores. También Freud, su existencialismo y su mirada pesimista del humano. Y Steve Reich es un gran referente para mí, por su mezcla de procesos sonoros con música clásica.

Por Yael Mandler