Masiva participación en elecciones israelíes:

Netanyahu se apresta a formar su quinto Gobierno

Sin mayores inconvenientes, el actual Primer Ministro podría armar una coalición de al menos 65 de los 120 diputados, en la cual el Likud tendría un gran poder, dada la caída relativa que registraron los partidos más pequeños.

A casi nadie le cabe duda: Benjamín Netanyahu será el próximo Primer Ministro de Israel, y en algunos meses más batirá el record de David Ben Gurión como el jefe de gobierno con más años en el ejercicio del cargo.

Si bien al cierre de esta edición el Presidente Reuven Rivlin aún no le había encomendado formalmente a Netanyahu la misión de formar la coalición de gobierno, de acuerdo a la dinámica del sistema político israelí, el jefe del Likud es el mejor posicionado para que se le encargue la formación del gobierno, de acuerdo al resumen numérico de las recomendaciones recibidas por el presidente Rivlin en sus reuniones con los diversos partidos que alcanzaron escaños en la Knesset.

En efecto, la vigésimo primera Knesset desde la creación de Israel quedó compuesta por una amplia mayoría de 65 diputados de partidos de derecha y ultraortodoxos, dejando relegado a un segundo plano a una eventual coalición de centro izquierda, al alero de Beni Gantz de Kajol Lavan, quien de todas formas tuvo una muy buena performance en este proceso electoral.

Según explica Ana Jerozolimski, directora Semanario Hebreo Jai, “Netanyahu ha vuelto a demostrar su gran destreza política, ya que la campaña electoral la manejó él y evidentemente lo hizo desde el punto de vista de sus intereses de modo magistral”.

Perfil de líder

Según el analista Julián Schvindlerman, en sus 69 años de edad, Netanyahu parece haber concentrado varias vidas en una. Fue soldado, comando de elite, diplomático, consultor económico, escritor, parlamentario, embajador, líder de la oposición y político multitask: Primer Ministro, Ministro de Defensa, Ministro de Relaciones Exteriores, Ministro de Hacienda y Ministro de Comunicación.

Hijo de un prominente historiador especializado en la inquisición española, hermano menor del ultimado líder de la operación de rescate de rehenes secuestrados en Entebbe, formado en Harvard y el MIT, Netanyahu se destacó inicialmente por sus credenciales de experto antiterrorista. “Tras su rol de editor de un libro en 1987, Terrorism: How the West Can Win, se animó como autor en 1996 con Fighting Terrorism: How Democracies Can Defeat Domestic and International Terrorism, que lo consagró como una autoridad en la materia”, resalara el experto.

Su claridad moral y conceptual puede verse en esta cita: “Por su propia naturaleza, el método inhumano elegido por los terroristas para obtener su fin descalifica el fin desde el principio como uno merecedor de apoyo moral… No es solamente que el fin de los terroristas no justifica los medios que eligen; su elección de medios indica cuáles son sus verdaderos fines. Lejos de ser luchadores por la libertad, los terroristas son precursores de la tiranía”.

Durante esta última década en el poder, Israel creció económicamente, se consolidó como una potencia tecnológica de vanguardia, sus relaciones diplomáticas (particularmente con el mundo árabe sunita, América Latina y Europa Oriental) se expandieron y el país fue defendido con vigor ante enemigos islamistas implacables como Irán, Hezbolá y Hamas, así como el no-islamista Siria. “Debido a su cercanía con Donald Trump o no, lo cierto es que bajo su gobierno Estados Unidos salió del Pacto Nuclear con Irán, desplazó su embajada hacia Jerusalén, reconoció la soberanía israelí sobre los estratégicos Altos del Golán, repudió a la virulentamente antisionista UNESCO y empujó hacia los márgenes de la diplomacia mundial la causa nacional palestina. Incluso el habitualmente poco simpático Vladimir Putin tuvo una cortesía política con Netanyahu en plena campaña electoral, al facilitar el hallazgo de un soldado israelí desaparecido casi cuatro décadas atrás en El Líbano”, agrega Schvindlerman.

Oposición concentrada

Ana Jerozolimsky destaca que, no menos destacable que el triunfo de Netanyahu, es el impresionante logro de Beni Gantz al frente de Kajol Lavan. “Aterrizó en la política israelí hace tan solo dos meses y logró la hazaña de casi igualar la cantidad de escaños del partido Likud de gobierno. Aunque Gantz no será el Primer Ministro, hay un mensaje en su impresionante logro electoral. Bastante más de un millón de israelíes lo votaron. Esa gente pedía un cambio. Pues en democracia, la mayoría determina y los ganadores lo son, legítimamente. Pero en democracia también se respeta a la minoría. Eso no significa que se le tenga que dar ningún papel en el gobierno. Claro está que se irá a la oposición. Pero Netanyahu debe traducir en una actitud apropiada, lo que dijo en su discurso de victoria: “Seré el Primer Ministro de todos. De los que me votaron y los que no. De los judíos y los que no lo son, porque este es el país de todos””.

Por el otro lado del espectro político israelí, cabe mencionar la estrepitosa caída de Avodá, el partido laborista. “Cuesta captar cabalmente la envergadura del golpe que sufrió. El partido que en gran medida se puede decir que creó al Estado de Israel, pasó a tener solamente 6 de los 120 escaños del Parlamento. En la Kneset saliente tenía 24. Y Meretz, que en sus momentos más gloriosos tuvo 12 escaños, tendrá 4. Esto significa que la izquierda y el centro izquierda sionista-ambos partidos juntos- tendrán menos del 10% del nuevo Parlamento de Israel”, agrega la periodista.

Por su parte, el destacado analista político israelí Yaron Dekel explica la caída de la izquierda israelí en los sucesos registrados hace 14 años. “A raíz de la retirada israelí de Gush Katif en la Franja de Gaza en setiembre del 2005, a pesar de la cual no sólo no se detuvo, sino que se intensificó el disparo de cohetes hacia territorio israelí, se quebró la fe de muchos en la fórmula territorios por paz. Aquella retirada marcó un claro movimiento del público israelí hacia la derecha”.

¿Seguridad v/s calidad de vida?

La analista Leah Soibel, directora de Fuente Latina, estima que esta elección marcó una derrota de los partidos más pequeños. “La conclusión que se extrae en Israel es que, tras muy contestada campaña electoral, los grandes partidos se bebieron los votos de los pequeños y este fenómeno ha afectado tanto a la izquierda como a la derecha. Se manifiesta, por ejemplo, en el inesperado batacazo del partido laborista, y en la desaparición del partido Nueva Derecha, recién creado y con dos ministros muy relevantes a su cabeza, el de Educación, Naftali Benet, y la de Justicia, Ayelet Shaked”.

Para Soibel al parecer los israelíes que acudieron a las urnas dejaron a un lado las preocupaciones sobre educación, precio de la vivienda, los embotellamientos, los retos a los que se enfrenta la menguante clase media, y volvieron a votar pensando en su seguridad. “Los ciudadanos siguen más preocupados por su vida y menos por su calidad de vida. Y por mucho que los israelíes se identifiquen con Europa y el modo de vida europeo, el contexto geográfico del Medio Oriente determina cuestiones tan fundamentales como los miedos más básicos y la búsqueda de soluciones más inmediatas”.

Lo que viene

El gobierno de Netanyahu será probablemente muy similar al que acaba de terminar sus funciones. Cabe poner atención al hecho que, aunque el bloque de derecha es mayor que antes, el elemento central en la próxima coalición es el propio partido Likud con 35 escaños frente a socios de no más de 8 y casi todos menos que eso.

“Netanyahu ha sido siempre un Primer Ministro cauteloso, inclusive desde un punto de vista militar”, opina el analista Yaron Dekel. “Por eso, considero que eso va a seguir. Inclusive en lo relativo a su promesa en los últimos tiempos de la campaña, de anexar parte de Judea y Samaria. Si no lo hizo 13 años, no creo que lo vaya a hacer ahora”.

Aunque Netanyahu puede formar una coalición estable y duradera, lo que realmente amenaza el horizonte en los próximos meses es la audiencia especial con el Fiscal del Estado, tras la cual este decidirá definitivamente si lo imputa o no por corrupción. Si en la esperada audiencia se resuelve incluir el cargo de soborno, Netanyahu tendría que dimitir, y en ese caso lo sucederá en su cargo el número dos del Likud.

 

Ejercicio electoral en el mundo

Por iniciativa de la Organización Sionista Mundial, en forma paralela a las elecciones se realizó en diversos países del mundo un ejercicio electoral para las comunidades judías, que pudieron “votar” por sus candidatos favoritos, con los siguientes resultados.

 

 

Por LPI / Semanario Hebreo Jai / Fuente Latina / Infobae