Por Sally Bendersky:

Mujeres en la industria del Cine

Enero y febrero fueron meses agitados para quienes trabajan en la industria del cine y también para quienes lo disfrutan: tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña se organizan sendos eventos para nominar y premiar a películas, directores y actores. Ya conocimos los ganadores del OSCAR 2018, sin duda el rey de los eventos de premiación; ya se llevaron a cabo el Critic´s Choice en Estados Unidos, el Bafta en Gran Bretaña y el importante Golden Globes, en Estados Unidos.

La ceremonia número 75 del Golden Globes se llevó a cabo el 7 de enero de 2018 y quedará en el recuerdo colectivo como un evento de excepción. Todas las mujeres asistieron vestidas de negro, como también varios hombres. Se trataba de una acción política, destinada a solidarizar con las víctimas del abuso sexual. Es imposible no recordar la obra de teatro “Lisístrata”, de Aristofanes, una comedia antimilitarista y de resistencia no violenta de la antigua Grecia, representada por primera vez en 411 A.C. En esta obra, las mujeres, encabezadas por Lisístrata, se niegan a tener relaciones sexuales con sus maridos, como parte de su estrategia para garantizar la paz y poner fin a la Guerra del Peloponeso.

Fueron las actrices Reese Witherspoon y Eva Longoria quienes tomaron el liderazgo en lo que ellas llaman “un movimiento y no un momento”, #TimesUp, indicando que vestirse de negro es solo la primera iniciativa de otras que vendrán. Pero en este evento particular, quien se tomó la noche, como la Lisístrata de Aristófanes, fue la animadora y actriz Ophra Winfrey, quien, al recibir el premio Cecil B. de Mille, en reconocimiento a su trayectoria, hizo un apasionado y político discurso, en el que, antes de terminar, dijo: “¡Quiero que todas las niñas que están mirando aquí y ahora sepan que un nuevo día se asoma en el horizonte!” Fue tal el fervor que el discurso despertó, que los medios sociales y algunos periodistas que cubrían el evento comenzaron a mencionar la candidatura presidencial de la galardonada.

Sin embargo, a las mujeres de cine, al igual que a tantas otras, les queda un largo camino hasta que logremos alcanzar equidad de opciones con respecto al género masculino. Por ejemplo, en esta ceremonia, que contó con un masivo empoderamiento femenino, y en la que al menos cuatro películas dirigidas por mujeres han cosechado aplausos y podrían haber competido por el premio a mejor director, ninguna de ellas fue tan siquiera nominada al premio. Según el conocido periodista de espectáculos Kevin Fallon, las películas son: Lady Bird, dirigida por la joven directora y guionista Greta Gerwig (34), que conquistó el premio a la mejor película; La Mujer Maravilla, dirigida por Patty Jenkins (46), tercera mayor taquilla del año, que ni siquiera fue nominada en alguna categoría en este certamen; Un Infierno llamado Mississipi, dirigida por la afroamericana Dee Rees (40), con dos nominaciones menores, y Primero Mataron a mi Padre, dirigida por Angelina Jolie (42), éxito de críticos, sin nominación alguna.

Eliana Dockterman sugiere, en la edición de la revista Time del día siguiente del Golden Globes 2018, una causa para el reducido número de mujeres directoras. Ella sostiene que es difícil ser directora de películas en Hollywood porque los estudios y productores consideran que las mujeres no saben manejar presupuestos grandes y que no son capaces de soportar el stress que conlleva hacer una película. Cuando ya estos estudios aceptan la participación femenina en la dirección, ellos no están dispuestos a jugársela en campañas para la obtención de premios.
Sin embargo, la opinión de Fallon es que las directoras de las cuatro películas mencionadas tenían suficiente mérito como para obtener distinciones. Salta a la vista, una vez más, que es el prejuicio y no necesariamente la falta de capacidad, conocimientos e interés el que dificulta la presencia de mujeres en áreas tradicionalmente manejadas por hombres.

La protagonista de La Mujer Maravilla, la israelí Gal Gadot, recibió un premio de la Crítica pocos días después del Golden Globes. Al recibir el premio, acompañada de la directora de la película, señaló: “Comparto este premio con todos los que no tienen la posibilidad de pararse y hablar por sí mismos. Me comprometo a no ser jamás silenciada. Continuaremos juntos y daremos grandes pasos por la igualdad”.

Regresemos a los Golden Globes. La actriz israelí-norteamericana Natalie Portman tuvo la misión de presentar la lista de los nominados a mejor director junto a Ron Howard, también director y actor, como ella. Howard comenzó la introducción con un clásico: “Tenemos el honor de presentar al ganador del premio a mejor director…”. Portman le siguió inmediatamente, manteniendo el ritmo de su antecesor, diciendo: “¡y aquí están los nominados exclusivamente masculinos!”. Se produjo un revuelo en toda la audiencia, y rápidamente comenzaron a verse las reacciones en twitter, tanto a favor como en contra de la provocadora intervención de Natalie Portman.

A Barbra Streisand, ícono del cine y la música, en particular para los judíos del mundo, le correspondió anunciar el premio a la mejor película en la categoría drama. Antes de hacerlo dijo, con voz de inocencia:“Escuché, entre bastidores, que decían algo acerca de mí, que yo era la única mujer que recibió – ¿oí bien? – la única mujer en recibir el premio al mejor director, y ¿saben? eso fue en 1984, con la película Yentl, treinta y cuatro años atrás. ¡Gente, se terminó el tiempo!” Esta última interjección alude a la consigna del movimiento que mencionara al comienzo: #TimesUp. Como era de esperar, provocó una ovación en el público, antes de dar a conocer el nombre ganador.

Como suele suceder en el mundo del espectáculo, en esta nota se mezcla la entretención de la farándula con la seriedad y prevalencia de un fenómeno que es necesario modificar en todos los ámbitos del quehacer humano. Hace tiempo que actores y actrices están en pie de igualdad respecto del reconocimiento público, pero no lo están aún en términos de sueldos. Baste recordar la denuncia que hizo la actriz Robin Wright respecto de la diferencia de sueldos con Kevin Spacey en la serie “House of Cards”. En el ámbito del cine, queda mucho por recorrer a las directoras de películas. Lo mismo ocurre en casi todos los ámbitos de la vida pública.

 

Por Sally Bendersky