Inspirado en el Libro de Ruth:

Moshé Kastel

Moshé nació en Jerusalén en 1909. Sus padres, Rachel y Yehuda, eran descendientes de los judíos expulsados de Castilla en 1492. Yehuda era rabino y fundó escuelas religiosas para niños sefarditas en Nahalat Shiv’a y en Burkarim, donde residían. Moshé asistió a esa escuela.

A los trece años de edad, ingresó a la Escuela Bezalel y se formó allí hasta 1925. Su maestro, Shmuel Ben David, le recomendó que se trasladara a París. Lo consiguió dos años más tarde, asistiendo a la Académie Julian y a la Ecole du Louvre. Copió obras de Rembrandt, Velázquez, Delacroix y Courbet, tratando de dilucidar sus técnicas pictóricas.

Comenzó a trabajar, según sus propias palabras, con la idea de que “el arte no es simbólico, sino materia, el material con que se trabaja es lo importante, el modo en que está colocado, como se aplican las capas sucesivas”.

En mayo de 1927, presentó, con el auspicio de la World Union of Hebrew Youth, su primera exposición individual en París.

El 1929 regresó a Israel y se instaló en Safed. Nueve años después, se casó con la actriz Bilah.

Kastel fue uno de los fundadores del movimiento Nuevos Horizontes (Ofakim Hadashin), conjuntamente con Stematsky, Zaritsky, Streichman y Janco.

Sus pinturas de esa época describen las vidas de los judíos sefarditas en Israel y revelan la influencia de sus colegas y también de lo estudiado en Francia.

La pintura que aquí reproducimos, fechada en 1946, en cambio, tiene un enfoque distinto. Es una recreación de una lámina mucho mas grande y compleja, bastante deteriorada, de un manuscrito medieval. Los personajes no nos resultan identificables, pero la leyenda superior “así se hará a la persona” es una frase del Libro de Ruth. Podría tratarse de Eliezer y Rivkah cerca del pozo o de Haman llevando a Mordejai.

La crítica de arte israelí Ella Czerniak explica: Kastel parece decir “no traten de entender mis cuadros literalmente, no ilustro los libros sagrados, si no que creo una historia nueva-antigua, dramática e intrigante, enraizada en las antiguas fuentes judías”.

Tras visitar las ruinas de la antigua sinagoga de Korazin, Kastel comenzó a experimentar con basalto (también conocido como feldespato), molido y mezclado con pigmentos, creando obras muy personales que incluyen formas arcaicas derivadas de escritos antiguos y elementos mitológicos.

Entre sus trabajos más conocidos, están los murales en el Kneset, Biyanei HaUma, el Rockefeller Center de Nueva York y la residencia oficial del Presidente de Israel en Jerusalén.

Moshé Kastel ha obtenido en dos oportunidades el Premio Dizengoff, además del Premier de Estado de la Bienal de Sao Paulo, entre otros.

Actualmente puede visitarse el Museo que lleva su nombre, diseñado por el arquitecto israelí David Resnik, en Ma’alch Adunim.

A los ochenta y dos años de edad, el multifacético artista murió en Tel Aviv, el 12 de diciembre de 1991.

Por Sonja Friedmann