Por Rabino Ariel Sigal:

Me estoy muriendo

“Entonces dijo Esav: He aquí que estoy muriendo; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?” Bereshit 25:32. Esav dijo la primogenitura no es algo estable, ya que el servicio sacrificial no estará para siempre en manos de los primogénitos, pues en el futuro la Tribu de Leví tomará para sí – Bereshit Raba 63:13.

Siguiendo a Rashi sXI., Esav preguntó a Itzjak: “¿Cuál es la naturaleza del servicio?” Su Padre le contestó: “Hay muchas prohibiciones, castigos y sentencias de muerte que están asociadas con su desempeño”. Al oír la respuesta, Esav reflexionó: “moriré a causa de este servicio, entonces ¿qué interés tengo en la primogenitura?”.

Esav está muriendo, como acontece con todo mortal. Pero en su pensamiento, busca utilidad material e instantánea de todo lo que lo rodea. El Midrash lo imagina pensando en futuro, y anula su deseo, sabiendo que los levitas tomarían su rol. Rashi lo imagina calculador, entendiendo que el costo podría ser superior al beneficio de ser primogénito. Lo cierto es que Esav rehúsa su rol e igual muere como todo mortal.

Esav pretende alejar la muerte a través de actos que construyan un destino. Alejar la muerte significa para Esav, no vincular su existencia a situaciones más trascendentes, de sentido y bendición. Así, un plato de lentejas se vuelve inminente y crea la fantasía del no morir. Aunque Esav, sabe que va a morir.

La rutina aplaca la incertidumbre de la existencia, y es ahí donde Iaakov rompe lo establecido: ¡Júramelo!, le dice a su hermano. Es decir, no me hables de lo inmediato. Promételo por algo estable y duradero, perenne y sublime. Iaakov también está muriendo, pero su disposición es a no dar tregua. El sinsentido, lo construye con un orden. La incertidumbre, la responde con futuro. Las promesas de un pueblo grande y bendito, las construye con Fe.

Por Rabino Ariel Sigal.