Memoria comunitaria:

Manifiesto a Monastir

En junio de 1929, la Comunidad Judía de Temuco, formada en sus comienzos principalmente por judíos provenientes de Monastir, debió adoptar una difícil decisión sin que ella significara un freno a la migración de sus hermanos que zafándose de la precariedad en la que encontraban en Yugoslavia buscaban encontrarse con familiares que ya habían llegado a la Región de la Araucanía. Previendo una migración masiva y frente a una situación económica local y mundial que también golpeaba a la comunidad, sus dirigentes, “alarmadísimos”, dice Moshé Nes El (Arueste) en su libro “Historia de la Comunidad Israelita Sefaradí de Chile”, deciden enviar un Manifiesto a Monastir para que se fije “ en todos los lugares públicos de Monastir” donde se explica las condiciones mínimas para poder tener éxito en la aclimatación económica en Chile. Dice el manifiesto: “… la difícil situación económica de Chile, que sin ser mala y aún después de haber mejorado considerablemente, no ha alcanzado todavía bastante estabilidad como para permitir ofrecer muchas esperanzas de éxito a los inmigrantes”. El documento también se refiere a Temuco, señalando que “la capacidad comercial de la Región no es suficiente para el gran número de correligionarios, sin oficio, que han arribado últimamente a nuestra ciudad y existe el peligro de que aquellos que no traen dinero de reserva para los primeros meses se vean expuestos a pasar miles de miserias y sinsabores”, sin dejar de destacar los esfuerzos comunitarios realizados en favor de los que ya se han radicado en la ciudad “facilitándoles alojamiento, comida, dinero, créditos para principiar a ganarse el pan de cada día” aunque advirtiendo que “nuestra caja de préstamos de honor, recién formada, no tiene ninguna reserva de fondos para el futuro”.

Magazine: Investigación y textos: Marcos Levy