Por Sally Bendersky:

Los insospechados efectos de un liderazgo

Durante la última semana de abril de 2018, se produjo un incidente que adquirió ribetes de escándalo en casi todo el mundo: la actriz Natalie Portman, diva del cine desde hace unos veinte años, aunque solo cuenta con 36 años de edad, informó que no asistiría a la Gala de entrega del premio 2018 que le sería otorgado por la Fundación Premio Génesis, que debería realizarse el 28 de junio próximo.

El premio, creado en 2013, es administrado por un fundador de la organización, acompañado de la Oficina del Primer Ministro de Israel y el director de la Agencia Judía. La misión del premio es la de “honrar a individuos que hayan alcanzado excelencia y renombre internacional en sus campos profesionales, y que inspiren a otros por medio de su dedicación a la comunidad y los valores judíos. El premio se compone de un millón de dólares que entrega Génesis anualmente. Está orientado a inspirar unidad en la comunidad judía global y el Estado de Israel, reconociendo las muchas facetas y formas de la nación judía en el mundo moderno”. Los galardonados anteriores son: el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg; el actor Michael Douglas; el violinista Itzhak Perlman, y el escultor Anish Kapoor.

En noviembre de 2017, Portman fue informada acerca del galardón y la suma que recibiría el año siguiente. Un mes después, el filántropo israelí Morris Kahn anunció que él donaría un millón de dólares adicionales para el importante destino que tendría el premio 2018: el avance de la igualdad de la mujer en todos los aspectos de la actividad humana. En particular, le interesaba a Natalie entregar fondos sustanciales a ONG’s que trabajasen en el campo de los derechos de la mujer en Israel.

Hasta allí, todo seguía su curso normal. Aparentemente, Natalie descubrió, poco tiempo después, algo que tal vez pasó por alto cuando fue informada sobre el premio. El discurso central de la ceremonia de gala en la que se entregaría el premio el 28 de junio de 2018, sería pronunciado por el primer ministro Binyamin Netanyahu. La masiva protesta a la que había llamado Hamas en Gaza estaba desatada y los muertos y heridos palestinos sumaban cifras no menores. Una representante de Portman comunicó a Premio Génesis que ella “no se sentiría cómoda participando en algún evento público en Israel”.

Inmediatamente se produjeron reacciones de variado tipo. Federaciones palestinas en algunos países la mostraban como luchadora contra Israel; el movimiento BDS de boicot a Israel la señaló como una representante suya; algunos parlamentarios y ministros israelíes la acusaron de traidora a los valores de Israel y el judaísmo; otros, indicaron la importancia de tomar en cuenta este gesto como señal de fractura social, al venir la crítica de alguien que ha dado reiteradas muestras de amor por Israel y por los valores del judaísmo. En Estados Unidos, hubo organizaciones judías que no se pronunciaron, otras que la apoyaron y otras que la rechazaron como posible futura líder que represente a la comunidad judía en el mundo.

No está claro si Natalie dimensionó el alcance de su liderazgo o si actuó movida solo por sus convicciones y emociones personales. Ella parece no haber calibrado la masiva influencia que sus dichos y acciones pudiesen tener sobre masas de personas que representan la enorme diversidad de formas de ver el mundo y las agendas que se derivan de ellas en organizaciones y grupos. Es probable que se haya escapado de sus consideraciones el efecto caótico que produciría su decisión de no asistir a la gala. Eso explicaría que se haya remitido tan solo a publicar un twitt, que no refleja respaldo de terceros, intentando clarificar la posición que su representante no había logrado transmitir. En él, ella escribe que ha sido malinterpretada y ruega que la dejen hablar por sí misma. Dice así: “Elegí no asistir porque no quería aparecer como si endosara a Benjamin Netanyahu, quien daría un discurso en la ceremonia. De la misma manera, no soy parte del movimiento BDS y no lo endoso. Como muchos israelíes y judíos alrededor del mundo, puedo ser crítica del liderazgo en Israel sin desear boicotear a la nación entera. Atesoro mis amigos israelíes y la familia, la comida, libros, arte, cine y danza. Israel fue creado hace exactamente setenta años como un refugio para los sobrevivientes del Holocausto. (Portman recibió sendas críticas por esta aseveración). Pero el maltrato hacia los que sufren de las atrocidades de hoy no están en línea con mis valores judíos. Porque me importa Israel, debo protestar contra la violencia, corrupción, desigualdad, y abuso de poder.”

Natalie Portman nació en Jerusalén en 1981, hija de un médico israelí experto en fertilidad y de una americana interesada en estudios judaicos. Cuando Natalie tenía solo tres años de edad, la familia se trasladó a los Estados Unidos, donde su padre continuó su carrera médica. Natalie ostenta una doble nacionalidad, americana-israelí. Ella ha señalado que ama los Estados Unidos y que es en Jerusalén donde se siente verdaderamente en casa. De niña tuvo una educación judía. A los doce años participó en una película que la catapultó a la fama: “El Profesional”. Ha actuado en más de cuarenta películas, y también ha incursionado en la producción y dirección. Es una de las pocas actrices que ha ganado los cuatro premios más importantes del cine por una sola película, “El Cisne Negro”, en 2011. Ellos son: Óscar (EEUU); BAFTA (Gran Bretaña); Globo de Oro y Sindicato de Actores (ambos EEUU). En medio de su intensa carrera en el cine se las arregló para estudiar Sicología en la Universidad de Harvard, obteniendo su licenciatura en 2003.

Natalie Porter participa en la sociedad en que vive y defiende los derechos de igualdad de la mujer. Es así como en enero de este año, se salió de libreto como presentadora de ganadores del Globo de Oro por dirección, agregando que solo se consideraron hombres en la selección.

No habrá gala del Premio Génesis. Un vocero de la organización ha dicho que lamentan la decisión de Portman y que no se hará la ceremonia este año, para evitar la politización del evento, cuyo objetivo está muy lejos de la política. Yo me pregunto si no será una mejor idea que el responsable israelí del Premio fuese el presidente del Estado de Israel, cuyo rol es representar el Estado, la nación y los valores judíos. Me parece que hay coincidencia de roles y propósitos entre la presidencia y el premio Génesis. Mal que mal el rol político de un primer ministro es ineludible en cualquier Estado.

Abrigo la esperanza de que Natalie Portman habrá aprendido sobre la trascendencia de su persona, dichos y acciones. Ojalá haya aquí una líder en ciernes. El mundo necesita buenos líderes.

Por Sally Bendersky.