Obra de teatro cumplió 35 años:

León Cohen habla de la secreta obscenidad de cada día

Destacado siquiatra y actor fue parte del elenco original junto a Marco Antonio de la Parra. Hace algunos días ambos cerraron una breve reposición para festejar el éxito que ha tenido esta obra a nivel nacional e internacional.

Como un homenaje a los 35 años de La secreta obscenidad de cada día, la obra emblemática que ha dado la vuelta al mundo, fue reestrenada durante el mes de marzo con su elenco original: Marco Antonio de la Parra y León Cohen, quienes dan vida a dos curiosos personajes en un sorprendente juego de identidades donde se mezclan, con humor e ironía, el psicoanálisis, la política y una aguda mirada a la sociedad.

“Todo dramaturgo debería hacer tablas de vez en cuando. Te devuelve el cuerpo, la voz, el miedo y el desgarro”, señala el reconocido psiquiatra y dramaturgo Marco Antonio de la Parra, que a su vez es el programador del Teatro Finis Terrae donde se presentó esta pieza teatral.

Treinta y cinco años han pasado desde que Marco Antonio de la Parra y León Cohen presentaron por primera vez esta obra en 1984 y que ha dado la vuelta al mundo (siendo la obra chilena más representada en Latinoamérica y presentada en importantes escenarios de Francia, Turquía, España, Argentina, México, entre otros) y traducida a varios idiomas. La explosiva dupla encarnó a unos excéntricos personajes, esta vez con nuevos ecos de resonancia propios de nuestra época.

La obra plantea un irónico y descabellado encuentro fortuito entre dos grandes pensadores modernos: Carlos Marx y Sigmund Freud. Este choque de ideas fue el escenario que Marco Antonio de la Parra utilizó para hacer una radiografía metafórica del país de ese entonces y deslizar a través de estos personajes un crudo análisis de la sociedad chilena.

La trama se circunscribe a estos dos curiosos personajes que se encuentran en el banco de una plaza, aparentemente dispuestos a acosar a un grupo de escolares a la salida del colegio. Lo que parece empezar como un incidente de exhibicionismo se convierte en un diálogo lleno de humor e ironía que entrelaza los principales fundamentos del pensamiento de cada uno, dando inicio a un sorprendente juego de identidades que parece no tener fin y que les acerca, peligrosamente, a cuestionarse el origen de algunos horrores y zonas oscuras de la sociedad actual.

Cabe destacar que en su estreno hace 35 años la obra recibió una positiva crítica de El Mercurio, medio que tituló de esta forma: “Freud y Marx ¡por Fin! Fueron desmitificados y dejados al denudo”. El diario agregaba: “Carcajadas para gente de todos los credos políticos en La Secreta Obscenidad de cada Día”.

Doctor, actor y futbolista

La Palabra Israelita conversó con León Cohen, a quien en otras ocasiones ya hemos entrevistado separadamente en su calidad de siquiatra y de ex futbolista. Ahora, como actor, analizó esta importante obra de teatro y su impacto social.

-¿Qué relevancia tiene a tu juico esta obra, no sólo en la dramaturgia, sino en el pensamiento social contemporáneo en Chile?

-En 1984 los temas más relevantes eran los políticos, estrecha y peligrosamente asociados con la dictadura de la época. Se ironizaba sobre temas de los que no se hablaba. Actualmente cobran presencia los temas relacionados con el abuso y la perversión. Sin embargo, el humor sutil e ilustrado sigue encontrando eco en el público nacional e internacional.

-¿Cómo recuerdas su estreno hace 35 años y lo que significaba en el contexto político de aquel entonces?

-En el estreno pensamos que la obra era perfecta para dos actores viejos y roídos por la vida. Ahora estamos perfectos y, en efecto, la versión de la última década es mejor que la antigua. Sin embargo, desde el inicio fue una obra exitosa, aquí y en el mundo. El montaje de 1984 fue casi una irresponsabilidad, en momentos en que la criminalidad sórdida del régimen se desataba. Tuvimos un censor, pero al ser una obra llena de ironías y no realista, no la entendió. Además, El Mercurio hizo una crítica estupenda luego del estreno.

-¿El mensaje sigue vigente hoy, cómo aplica la obra a desafíos actuales?

-La obra sigue siendo un éxito pues apela a la crítica sarcástica de las utopías ortodoxas, muestra las perversidades cotidianas y sus miserias, señala la diversidad de personalidades disociadas que presentan las personas y la marcada desconfianza y confusión que marca la época actual.

-¿Cómo explicarías esta convivencia entre dos judíos tan relevantes y controvertidos, Marx y Freud? ¿Qué tienen en común y qué los diferencia?

-Marx y Freud forman parte de la gran cantidad de judíos relevantes que han aportado a la humanidad, sin embargo, la trampa es creer que ellos son realmente Freud y Marx a pesar de que lo dicen. La misma obra acentúa que una mirada intrapsíquica no puede estar separada de la mirada extrapsíquica, que persona y sociedad forman un conjunto dinámico desde el cual puede comprenderse el desarrollo de la humanidad.

-Da la impresión que esta obra tiene dos de tus placeres culpables: el teatro y el sicoanálisis. Sólo le falta algo de fútbol… ¿Nos puedes comentar?

-La presencia del fútbol es evidente, en esta cancha también estoy con las canillas al aire…

 

Por LPI