Hugo Marambio, traumatólogo y deportólogo:

Las recetas “coperas” del doctor del fútbol

Luego de estudiar traumatología y medicina deportiva, este ex alumno del Instituto Hebreo rindió exámenes ante la FIFA y la Conmebol, lo que lo tiene hoy como veedor deportivo en los grandes partidos de las copas latinoamericanas.

Las arenosas canchas de maicillo del Instituto Hebreo de Macul fueron testigo de su habilidad con la pelota, desbordando por izquierda y centrando en forma precisa al medio del área.

¿Quién diría que 40 años después Hugo Marambio Díaz estaría en el Santiago Bernabeu, para la final de la Copa Libertadores de América entre River Plate y Boca Juniors?

Y así fue, e incluso estuvo en cancha, pero no como futbolista, sino como médico veedor de la Conmebol.

“Antes de eso me llamaron para evaluar a los jugadores de Boca afectados en Argentina por los gases lacrimógenos que cayeron sobre el bus, camino a la final. La cosa fue bastante enredada y turbia. En fin, para el partido en España la FIFA y la Conmebol decidieron tener un staff médico imparcial, y llamaron a un médico de dopaje, a un coordinador médico local y a mí me tocó ser el médico de campo. Realmente fue una gran experiencia, con un despliegue impresionante, gente muy capacitada y un soporte técnico de alta complejidad”, recuerda el Dr. Marambio.

Medicina deportiva

“Estudié medicina y me especialicé en traumatología y ortopedia en la Universidad de Chile. Después continué estudiando en Estados Unidos y en España, y terminé haciendo un máster en medicina deportiva y alto rendimiento. Ahora soy el jefe del Centro del Deporte en la Clínica Santa María y soy profesor en la Universidad de Chile y en la Universidad de los Andes”, comenta.

-¿De qué se ocupa la medicina deportiva?

-Yo lo resumiría así: Yo vivo como traumatólogo y disfruto como deportólogo… El deportólogo es un internista que hoy día sabe de fisiología, biomecánica y que participa en el desarrollo y cuidado de un deportista, para evitar lesiones y mejorar sus rendimientos. Entonces, hay que saber sobre las cargas de trabajo, los entrenamientos, entender en qué etapa está el deportista, si está afinando o si está haciendo volumen… Además, hay que ver los parámetros metabólicos asociados al rendimiento, evaluar performance y ese tipo de cosas que son muy importantes. Estos temas competen al deportólogo y en general son temas que hoy en día ningún traumatólogo maneja, porque aunque están vinculados a algún club, en realidad no son especialistas en medicina deportiva.

-¿Qué tipo de actividades te toca realizar como deportólogo?

-Me llaman para hacer evaluaciones de muchos deportistas de alto rendimiento. Vimos a Garín cuando estaba número 200 y creo que contribuimos en su alza de rendimiento. Con mi equipo, estamos trabajando con futbolistas de la Sub 17 que clasificó para el Mundial con Hernán Caputto, y en este momento estoy preparando 7 futbolistas que van a ser exportados.

Médico veedor

“Hace 4 años di unos exámenes de la FIFA y tuve una invitación de la Conmebol porque supieron que yo estaba validado. Di unos seminarios y cursos, y luego me ofrecieron que me quedara trabajando con ellos. Lo que yo hago en la Conmebol es trabajar en las normativas y estar en los eventos internacionales como médico de campo”, explica Marambio.

-¿Y cuál es el ámbito de acción del médico veedor?

-Hace poco, por ejemplo, hubo en un partido en el fútbol boliviano donde un árbitro sufrió un ataque en la cancha. Ahí todo se hizo mal, no había resucitador, no había gente capacitada, no había ambulancia habilitada, etc, pero eso no podría suceder en un partido de competencias Conmebol. En definitiva, mi trabajo es supervisar que haya una ambulancia apropiada, traslado, nexo con los centros de alta complejidad, verificar la presencia de resucitador, de personal certificado, que existan las vías de escape apropiadas, etc. Normalmente llego dos horas antes del partido, reviso que esté todo en orden en el tema médico, le doy el visto bueno al cuarto árbitro y ahí me voy a sentar a ver el partido. Y si no pasa nada durante el partido, y gracias a Dios generalmente no pasa nada, al final doy mi informe y me voy para la casa.

-¿Y te toca hacer algo operativo en cancha?

-Si hubiera alguna situación compleja en cancha, sí. Yo soy la persona que tiene que manejar la urgencia, pero eso es en caso de que haya una emergencia extrema, porque los golpes y lesiones los ven los médicos de los equipos, que en todo caso trabajan casi ad honorem, y van porque les gusta el fútbol.

-Este sistema de veedores médicos funciona a nivel de torneos Conmebol. ¿Pero qué pasa en el fútbol chileno?

-Bueno, yo trabajo solamente en competencias internacionales de Conmebol, no hago nada interno del fútbol chileno. Yo podría participar en cosas locales, pero la verdad es que no me entusiasma, porque siempre la parte médica en el deporte acá en Chile se ha visto como un gasto, como una pérdida. Lo que me pagan por ser veedor médico en un partido internacional puede sonar a mucho dinero, pero si hay un evento de riesgo vital y si uno logra salvar una vida, entonces, créeme, el gasto sería considerado una buena inversión. En definitiva, lo importante es que los procedimientos se hagan bien, ya que eso minimiza las posibilidades de un desenlace negativo.

-¿Te ha tocado ver en el fútbol chileno que de pronto hay un accidente en la barra, en las graderías, y el médico del equipo sale corriendo, se trepa la reja y va a asistir los hinchas? ¿Qué te parece eso?

-Eso me parece fatal. Al menos en el fútbol internacional está normado el trabajo que hace el médico veedor, y ese trabajo corresponde a lo que pasa en el campo de juego, es decir, árbitros, equipo visitante, equipo local y el staff de los equipos que están en el espectáculo. Pero lo que tiene que ver con la gradería y con el público, eso es para la Cruz Roja o servicios de salud respectivos. La verdad es que encuentro peligroso que un médico trepe la reja y se vaya a la galería a atender un hincha.

Jugadores de selección

Si bien el Dr. Marambio no es parte del cuerpo médico de la selección adulta de fútbol, siempre está bastante conectado con lo que ahí pasa.

“Me toca participar a veces en evaluaciones, pero en general todo esto está muy vinculado al cuerpo médico de la selección. En todo caso, son médicos a los cuales conozco mucho, hemos participado en muchas conferencias juntos y estoy bastante vinculado con ellos, y a veces me preguntan le opinión respecto de algún proceso, pero no tengo una injerencia directa”.

-¿Y te preguntaron por Alexis? ¿Llega o no llega a la Copa América?

-No lo sé. (ríe).

-¿Y has estado vinculado al fútbol femenino?

-Claro, con el equipo de la Santa María trabajamos toda la evolución competitiva del equipo de Santiago Morning, que es el actual campeón chileno de mujeres. Hicimos la evaluación completa en el centro de nuestra clínica, desarrollamos un programa que le dimos a su preparador físico con todas las aristas que tenían que trabajar, tipo de entrenamiento, etc. Yo creo que fuimos un tremendo aporte para el trabajo que hizo el equipo, sacamos las lesiones de varias jugadoras y las tuvimos apunto para jugar. Y, además, atiendo a algunas de las jugadoras de la selección chilena mundialista, porque en nuestro equipo de la clínica están los kinesiólogos de esa selección y de la Sub 17 de hombres.

-Pensando en las dos copas que se nos vienes encima, el Mundial Femenino y la Copa América, ¿qué te parece el biotipo del jugador chileno para enfrentar las competencias internacionales?

-Yo creo que el gran problema que tenemos nosotros es que no preparamos deportistas de élite, no preparamos atletas, sólo preparamos buenos futbolistas. En Chile hay gente muy buena para la pelota, pero no hay buenos atletas. Entonces, el resultado de eso es que uno bueno para la pelota se va a Europa, y allá se encuentra con futbolistas que pueden tolerar un esfuerzo bastante mayor que el promedio de lo que hay en Chile, así que el nuestro corre 15 minutos y chao. Por lo tanto, ese debe ser el objetivo: preparar deportistas para que sean buenos atletas, y luego ir mejorando los temas de la pelota. Con un poco de talento y mucha disciplina se logran jugadores como Zamorano. Necesitamos personas que entrenen se cuiden, coman bien, tengan un soporte psicológico para el alto rendimiento, ya que así formaremos un buen atleta que luego podrá convertirse en un buen futbolista.

-Pensando en la generación dorada que ya está llegando a sus 30 y tantos años, parece necesario preguntarse si es posible mantener el buen rendimiento a esa edad.

-Es muy complejo, pero siempre están los súper atletas. Creo que tenemos suerte de tener este grupo de súper atletas en particular, qué son ambas cosas, buenos jugadores de fútbol y buenos atletas, pero hay que pensar que ellos partieron desde la Sub 17, vienen jugando años juntos, se mueven de memoria, etc. Pero el gran error fue que esta generación de oro no logró prender, no logró encender a nuevas generaciones, como sí lo lograron generaciones doradas en otros países.

-Y, por último, ¿qué piensas sobre los judíos y el deporte, sobre el mito de que somos malos deportistas?

-Al menos lo que yo vi dentro de la colonia, no me hace pensar en eso. Vi un biotipo con potencia y con fuerza, pero claramente hace falta trabajar algunas cosas más y sobre todo dedicarle mucho tiempo. Pero los judíos al final no le dedican tanto tiempo al deporte y se inclinan por los estudios, el trabajo, los negocios, etc.

Por LPI