Pueden generar enfermedades graves:

Las mutaciones genéticas que persiguen a los judíos

Una larga historia de desarrollo en comunidades pequeñas y endogámicas, favoreció la aparición de algunas mutaciones genéticas típicamente judías. Sobre esto conversamos con una investigadora y una paciente recién operada.

Nuestra sabiduría popular dice que ser judío no es sencillo, y parece que en materia de mutaciones genéticas este axioma se cumple a cabalidad. De hecho, somos uno de los grupos con mayor prevalencia de enfermedades como cáncer de mama y ovario, Gaucher y Tay-Sachs, mal de Crohn y fibrosis quística.

Por eso, vale la pena informarse sobre estas mutaciones genéticas y sus respectivas enfermedades asociadas, de tal forma de tomar las precauciones del caso, ya que ni siquiera en el ambiente médico hay completa conciencia de este tema.

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Para ahondar en este tema conversamos con Caroline Ruth  Weinstein Oppenheimer, Químico Farmacéutico de la Universidad de Valparaíso y Doctor in Philosophy in Microbiology and Immunology, School of Medicine at East Carolina University, Greenville, NC, USA, quien estuvo presente en el pasado Limud.

“Yo diría, y lo pongo en condicional, porque no soy médico, que más que ser un tema presente en la cotidianeidad del ejercicio médico, el tema aparece más bien en el ambiente académico”, asegura.

-¿En qué grupo se dan especialmente estas enfermedades?

-La información en la literatura científica presenta más evidencias de una asociación de las enfermedades genéticas a los judíos de origen askenazí. En el caso de judíos de origen sefaradí, en cambio, los estudios muestran predisposición a enfermedades típicas de población mediterránea en general, es decir, se observa un riesgo menos específico. No obstante lo anterior, un estudio reciente encontró para esta población una mutación fundacional asociada a aumento en el riesgo de padecer cáncer de mama y/u ovario.

-¿Cuál es la razón de que tengan mayor prevalencia en estos grupos?

-Se habla de mutaciones fundacionales, que existen en un grupo relativamente pequeño de individuos que emigran hacia una nueva área geográfica relativamente aislada, en la cual se producirá procreación entre personas emparentadas, y por lo tanto se aumenta la frecuencia de estos genes mutados que predisponen hacia ciertas enfermedades.

-¿Cuáles son las principales enfermedades genéticas judías?

-Son clásicas las enfermedades de Gaucher y Tay-Sachs; la primera es un defecto en la enzima glucocerebrosidasa y la segunda corresponde a una deficiencia en la enzima hexosaminidasa. Ambas son enfermedades de baja frecuencia, relacionadas con el almacenamiento de lípidos.

No obstante lo anterior, en la década de los noventa aparecieron estudios que vincularon una mayor frecuencia de cáncer de mama y luego de ovario a la población judía askenazí. Posteriormente se descubrió que estos hallazgos se correlacionaban con la presencia de una mayor frecuencia de mutaciones específicas (fundacionales) de los genes BRCA1 y BRCA2 en las judías askenazim. Para los hombres se asoció la presencia de estos genes mutados con riesgo aumentado de cáncer de próstata.

Últimamente se ha detectado otros cánceres que presentan un riesgo aumentado en los judíos askenazim, tal como el cáncer de colon y otras enfermedades, entre las que destaca la enfermedad de Crohn y la fibrosis quística.

-¿Hay otros factores de riesgo además de la determinante genética?

-En el caso de alteraciones genéticas que afectan una enzima o proteína estructural, las enfermedades se manifiestan temprana o congénitamente, hay pocos factores de riesgo adicionales, y por ende poco que hacer para evitar su manifestación. Sin embargo, en el caso de enfermedades tales como cáncer la situación es diferente, ya que se manifiesta un riesgo de padecerla al presentar el gen mutado, pero existen otros factores de riesgo que hoy son ampliamente aceptados en la comunidad científica y que dan cuenta de un porcentaje mayoritario de los casos de cáncer, tales como el tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, obesidad, exposición a radiación ionizante, entre otros. También es importante recomendar medidas de diagnóstico temprano, tales como el examen de Papanicolau, mamografía, determinación de antígeno prostático y vacunación contra el virus papiloma humano, entre otras.

-¿Son en general enfermedades con tratamiento exitoso o al menos con investigaciones auspiciosas?

-Nuevamente separaré la respuesta para hablar de los tratamientos de enfermedades que afectan enzimas o proteínas estructurales, para las que solamente se puede acceder a tratamiento sintomático o de reemplazo, pero no curación. Existe una esperanza en la terapia génica que en el futuro podría llegar a reemplazar proteínas disfuncionales, aunque hasta la fecha no hay más de dos ejemplos de terapias exitosas en este ámbito, a nivel mundial. En el caso del cáncer, la respuesta a los tratamientos disponibles es muy variada y depende de las características genéticas del tumor, del tipo de tumor, de la etapa en que se diagnostica, entre otros factores. Por ejemplo, un cáncer de mama que expresa el receptor de estrógeno responderá a antagonistas de este receptor y uno que exprese el receptor Her-2 será sensible al anticuerpo monoclonal herceptina. Además, existen investigaciones auspiciosas para terapias dirigidas especialmente a tumores que han mutado los genes BRCA1 y BRCA2 que son los que tienen mayor frecuencia en la población judía askenazí.

-Entiendo que los exámenes genéticos son muy caros. ¿Es posible su masificación a futuro?

-Actualmente son caros, estamos hablando de 300 a 5.000 dólares. En Chile estimo que debe costar cerca de $600.000. Yo visualizo que como toda tecnología con el tiempo se masificará, especialmente gracias al concepto emergente de la medicina de precisión que consiste en adaptar la terapéutica a las necesidades de cada paciente. En este escenario, resulta fundamental conocer la conformación genética de un paciente para encontrar sus predisposiciones a padecer ciertas enfermedades, la forma de prevenirlas y tratarlas cuando ya se han desarrollado.

De la incredulidad al quirófano

javiera
Javiera Reiss Besnier tiene 40 años, es ingeniero comercial y trabaja con su madre en la tienda de ropa italiana Orquidea. Está casada hace 11 años con Sergio Durandeau S. y tiene dos hijas, Colomba, de 10 años, y Olivia, de 8 años. A fines de 2016 se hizo un examen genético para verificar la presencia de una mutación judía, y en abril se extirpó ambas mamas, por prevención.

“Antes que nada quiera aclarar que no tengo una enfermedad propiamente tal, más bien se podría describir que soy portadora de una mutación genética BRCA 2. Las mutaciones BRCA1 y BRCA2 (de sus siglas en inglés “Breast Cancer Type 2 susceptibility protein”) aumentan el riesgo de cánceres de seno y de ovario en las mujeres y han sido asociadas con riesgos mayores de otros varios tipos de cáncer”.

-¿Cómo fue enterarse de que tenías esta mutación?

-Un primo se hizo el examen genético para detectar esta mutación. Cuando él y sus hermanos tuvieron los resultados, me insistió en que debería hacerlo yo. Al principio no le di ninguna importancia, pensé que no haría ninguna diferencia saber que tal vez algún día podría tener cáncer. Pero gran parte de la familia de mi papá murió de cáncer, muchas de ovarios y mamas, en edad joven. Yo tenía esta información y después de más de un año de insistir, fuimos mi hermano y yo a hacernos este examen. El resultado, positivo ambos. Esto fue a fines del año pasado. Ahí empecé a investigar y a informarme.

“Luego de tener esta información, y junto a la recomendación de un comité oncológico de la Clínica Las Condes, tome la decisión de realizarme una mastectomía bilateral preventiva (extirpación de todo tejido mamario). Esta operación la realicé en abril de este año. Fue una decisión difícil, por lo que significa como mujer. Pero al pensar en los altos riesgos de tener cáncer no lo dudé. Es un proceso largo y la reconstrucción mamaria puede significar más de una operación, pero estoy tranquila y muy segura de haberlo hecho. En una segunda etapa, viene la operación para la extirpación bilateral de los ovarios y las trompas de Falopio”.

-¿Qué diferencia hace en el proceso el hecho de que la misma mutación se compartida por varios miembros de la familia?

-Por un lado es como que uno se enfrenta a algo en común que no es nada bueno. Justo cuando me entregaron el resultado del examen, a mi hermana (media hermana por parte de mi papá) le detectaron cáncer de mamas. Ahí fue cuando realmente dije me tengo que operar lo antes posible. Es súper duro tener que compartir algo relacionado a una enfermedad tan agresiva como el cáncer. Pero agradezco que hoy en día exista la posibilidad de saber antes y poder hacer algo en forma preventiva.

-¿Cuáles son las principales complejidades de estos tratamientos y qué importancia tiene la contención de los más cercanos y guías espirituales, por ejemplo?

-Lo más complejo para mi fue tomar la decisión de operarme. Como te comentaba anteriormente, como mujer hacerse esta operación es súper relevante, pero desde el minuto 1 tuve todo el apoyo de mi marido, mi mamá y mi hermano. Sabía que era lo que tenía que hacer. Estoy en manos de muy buenos doctores, gracias a que tengo la posibilidad de acceder a un buen plan de Isapre y seguros, porque de otra manera habría sido muy difícil… Al ser una operación preventiva no me aseguraban la cobertura del seguro, pero gracias a la gestión de una doctora de la clínica finalmente lo aprobaron.

-¿Por qué te ha parecido importante dar a conocer esto públicamente?

-Me pareció importante porque si no hubiera sido por la insistencia de mi primo no me habría hecho el examen. Esta mutación, aparate de antecedentes familiares, se da en personas de descendencia judía askenazí. Por lo tanto, ya que somos una comunidad relativamente chica, me pareció importante que al menos sepan de la existencia de esto.

Por LPI