Por Sergio Melnick

La Torre de Babel y la tecnología

22 de Agosto de 2012/ SANTIAGO Sergio Melnick, En Entrevista Diario La Tercera. FOTO: MAURICIO MENDEZ /AGENCIAUNO Sergio Melnick

Esta gran historia bíblica, es una gran enseñanza sobre la arrogancia que induce la tecnología en el ser humano como un colectivo. Un tema cada día más vigente. En esos tiempos, en Sumeria, aprendieron a fabricar ladrillos y a construir ciudades e infraestructura. Desarrollaron herramientas y agricultura. Todos ellos, nuevos símbolos tecnológicos de la civilización entonces. Hoy estamos en otro nivel, a pesar de que la idea básica es exactamente la misma. La torre nos habla del colectivo, la tecnología, y los malos liderazgos.

Sabemos que ya ha llegado a la sociedad la inteligencia artificial y que esta será superior-distinta a la humana. Sabemos que el mundo actual se interconecta y transculturiza bajo la creación de una nueva mente tecnológica colectiva. Sabemos que pronto vienen los úteros artificiales, la clonación humana, los ciborgs de diferentes tipos. Sabemos en síntesis que ya estamos pasando colectivamente por la frontera de la realidad digital, estamos a milímetros históricos del chip en el cerebro. Sabemos que los científicos ya están hablando de múltiples universos. Un mundo donde literalmente hay otras leyes, otros principios lógicos de verdad, y desde luego otros valores. Pero lo que no sabemos aún es que significa realmente todo eso en términos de la humanidad como un todo, y para grupos en particular, como por ejemplo el judaísmo.

Babilonia fue cuna de la civilización tecnológica moderna. Abraham mismo salió de ahí, específicamente de Ur, tierra entonces de los sumerios, hoy Irak. Nimrod, bisnieto de Noé, ya muy alejado a Dios, fundador del primer reino mesopotámico, mandó a construir una torre que podría alcanzar el cielo, como símbolo de la otra realidad Divina, una señal inequívoca de arrogancia. Un desafío a las capacidades y limitaciones propiamente humanas que igual desafiamos una y otra vez.

Pero la torre es también un símbolo de creatividad humana, que es en base desde la cual siempre el ser humano, desde Adán y Java, ha disputado la idea y poder creacional original de Dios. Ellos se “endiosaron” a sí mismos, pasaron el límite simbólico que no debían pasar. El colectivo en Babel, también se endiosó a sí mismo.

La clave hoy, es entender que la tecnología (la torre) proviene básicamente de la racionalidad humana. Pero en el mundo, y también en la vida humana hay otros atributos o dimensiones además de la racionalidad. El ser humano es una parte del todo, y la razón a su vez, es sólo una parte de la parte. Es la ciencia, probablemente sin quererlo de esa manera, quien ha endiosado a la razón, y la ha transformado en la nueva forma de divinidad. Para avanzar en ese camino, la ciencia arbitrariamente separó el objeto (el universo, lo externo) del sujeto, del observador, del ente subjetivo que construye el mapa de realidad.

La historia bíblica narra la ira de Dios y la sanción que nos infringió: la dificultad en la comunicación. Para construir la gran torre, quizás otro gran becerro, los seres humanos debían colaborar, y así lo hicieron pero para endiosarse a sí mismos. El castigo de entonces con la separación de los idiomas, más bien el lenguaje pienso yo, que son los mapas de realidad fue preciso. Con esa sanción, las dificultades hicieron que la torre creciera defectuosa, y finalmente fracasó. Con la diversidad del lenguaje entonces, nunca más se podrían asociar todos los seres humanos a la vez, para desafiar a la Divinidad. Babel significa desconcierto, desorden, o desbarajuste, principios fácilmente observables durante la historia y ni hablar en la actualidad en que hemos construido numerosas torres.
Y aquí viene lo sorprendente: la recaída.

La nueva tecnología digital es capaz de transformar toda la realidad perceptible, al lenguaje binario (0-1): datos, información, conocimiento, imágenes, sonidos, hasta las emociones, todo se reduce a ceros y unos. Y los puede entrelazar, desarrollar, amplificar. Cómo la tecnología domina al mundo moderno, es decir ya somos dependientes de ella o lo mismo esclavos, la humanidad está nuevamente construyendo otra torre de Babel. La tecnología digital, vuelve a unificar el lenguaje de base, y la nueva realidad digital creada por el ser humano, a la que ya hemos entrado, es literalmente una nueva forma torre de Babel.

¿Cuánta consciencia tenemos de ello? Pienso que poca. Pero ya es muy tarde para detener este proceso. Sin esa nueva realidad digital, simplemente los hoy 8.000 millones de seres humanos no podrían sobrevivir como civilización. Un colapso tecnológico significa la muerte de probablemente el 80% de la población. Hemos subido a la torre que construimos y el rayo podría derribarla como lo enseña simbólicamente la carta de la torre en el Tarot.

Si viene o no un castigo divino nadie lo sabe, el cambio climático será dramático en sus efectos y no es algo que la sociedad actual atribuye a la Divinidad. Pero teológicamente si lo es. El camino es simplemente abordar estos temas y no dejarlos pasar. Tomar posiciones propias. Si hubiese que poner el foco en algo, ciertamente yo apostaría a seguir la pista de la inteligencia artificial. Es la semilla principal del futuro al que vamos, es el rayo que podría destruir nuestra torre de arrogancia.

Por Sergio Melnick, Analista Político