Por Isaac Caro:

La Península del Sinaí como escenario estratégico del islamismo yihadista

El 24 de noviembre de 2017 se realizó un nuevo atentado yihadista, esta vez en contra de una mezquita en Egipto, ubicada en la península del Sinaí, el que dejó más de 300 muertos, siendo considerado como el peor atentado en la historia moderna de este país.

La Península del Sinaí tiene una significancia histórica y estratégica considerable. Con una extensión de 60.000 kilómetros cuadrados, la Península fue escenario del enfrentamiento militar entre Egipto e Israel especialmente en las guerras de 1956 y 1967. En la denominada “Guerra del Sinaí” de 1956, Israel, Francia y Gran Bretaña, tras la nacionalización del Canal de Suez, tomaron la totalidad de la Península. Sin embargo, debieron retirarse frente a la fuerte presión de Estados Unidos y la Unión Soviética. Posteriormente, en 1967, en el contexto de la Guerra de los Seis Días, Israel realizó un ataque preventivo, uno de cuyos resultados fue la ocupación de la península. En virtud de los Acuerdos de Camp David firmados en 1978 entre Egipto e Israel, este último Estado devolvió de manera íntegra el Sinaí, a cambio del reconocimiento oficial egipcio y la firma de un tratado de paz entre ambos Estados.

Ahora bien, uno de los temas que estipuló Camp David fue la desmilitarización egipcia del Sinaí, de modo que cualquier concentración militar egipcia mayor a la estipulada debe ser acordada con Israel. Además de la presencia del islamismo yihadista, el sur de la Península es de gran importancia estratégica porque allí se ubica la frontera con Gaza. Por eso, Israel ha aceptado una mayor concentración militar egipcia e incluso ha exigido a Egipto un control mayor sobre los militantes palestinos de Hamas, así como los túneles construidos por este grupo y el tráfico de armas desde y hacia la franja de Gaza.

El atentado de noviembre de 2017 no es el primero que realiza el islamismo yihadista. En octubre de 2015, un avión ruso que sobrevolaba el Sinaí fue derribado, matando a más de 200 personas. Según fuentes, tanto rusas como egipcias, el derribo del avión obedeció a un ataque terrorista. La reciente operación tiene algunos rasgos específicos, siendo quizás el más importante el objetivo de la misma: una mezquita sufí. A diferencia del salafismo que inspira al islamismo yihadista, que busca una lectura literal del Corán, el sufismo corresponde a una expresión más abierta del islam, caracterizada por su misticismo, espiritualidad e interpretación del texto sagrado. De este modo, observamos que el islamismo yihadista no solo combate como “infieles” a cristianos, judíos y
chiitas, sino también a musulmanes sunnitas que no comparten su versión radicalizada del islam.

Otro rasgo importante a considerar es que el atentado ocurre en Bir al Abed, que está a 40 kilómetros al oeste de la ciudad de El Arish en el norte de la Península del Sinaí. Este es un sitio que se ha caracterizado por ser un bastión importante del Estado Islámico. Y esto nos lleva a un problema de fondo: la concentración de diferentes grupos islamistas yihadistas en la Península del Sinaí. ¿Cuáles son estas organizaciones? Walayat Sinai (Provincia del Sinaí), aliado del Estado Islámico, reivindicó el atentado contra el avión ruso descrito anteriormente. Jund al Islam (Soldados del Islam), aliado de Al Qaeda, tiene presencia en el sur de la Península. Al Murabitun (Los Almorávides) es un grupo aliado tanto de Al Qaeda como del Estado Islámico.

Ajnad Misr (Soldados de Egipto) ha reivindicado algunos ataques realizados en El Cairo. Todas estas organizaciones, en mayor o menor medida, buscan convertir la Península del Sinaí en un territorio islamista, integrado o aliado al Califato que formó el Estado Islámico.

¿Cómo ha sido posible esta concentración de diferentes grupos terroristas en la Península del Sinaí? En primer lugar, como se señaló anteriormente, la península permanece como una zona relativamente desmilitarizada. En segundo lugar, todos estos grupos tienen en común su oposición radical al actual gobierno egipcio, situación que se profundiza desde el golpe de Estado de 2013, que derrocó al presidente Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes. En otras palabras, tras la desarticulación de la Hermandad Musulmana, el islamismo yihadista global se presenta como una plataforma radical de oposición frente al régimen, haciendo uso de manera explícita del terrorismo para desestabilizarlo. La Hermandad Musulmana y el movimiento Hamas, ambos considerados como terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea, corresponden a un islamismo yihadista interno, en el primer caso, y externo, en el segundo, donde la jihad es realizada contra gobiernos considerados ilegítimos y zonas de “ocupación extranjera”, respectivamente. Por su parte, Al Qaeda y el Estado Islámico, así como los grupos vinculados a ellos, responden a un islamismo
yihadista global , que busca combatir a Occidente y a sus aliados, hasta lograr la “conversión” de todos los “infieles”, incluyendo en esta categoría a los sufíes, objetivo del atentado de noviembre de 2017.

La Península del Sinaí es un lugar estratégico trifronterizo entre Israel, Egipto y Gaza. Para combatir a las diferentes organizaciones yihadistas será necesaria una estrecha colaboración entre Egipto e Israel. Esta cooperación no debe limitarse a la lucha en contra del yihadismo global, sino que debe tener también considerar el yihadismo interno y externo, a través de un mayor control egipcio sobre los militantes palestinos de Hamas, los túneles construidos por este y el tráfico de armas desde y hacia la franja de Gaza. Esta es una demanda de suma importancia, más aun después de la firma de un acuerdo entre Hamas y Fatah, en octubre de 2017, y la negativa de Hamas a desmilitarizarse y entregar sus armas.

1 Clasificación utilizada por International Crisis Group, que concibe un islamismo yihadista con tres escenarios: interno, irredentista y global.

Por Isaac Caro.