Gobierno, privados y academia:

La innovación es tarea de todos

Es sin duda la palabra de moda. Todos quieren innovar, o al menos ser catalogados como innovadores. Pues bien, conversamos con tres jóvenes de nuestra comunidad judía que están de cabeza en la innovación y el emprendimiento, desde el ámbito público, la iniciativa privada y la mentoría de proyectos.

Roman Yosif, Director Ejecutivo en Laboratorio de Gobierno.

“Innovar es tener la capacidad de mirar en forma crítica ciertas situaciones, ciertos contextos y salirse un poco de ellos para mirar fuera de la caja y repensar cómo deberían ser las cosas en distintos contextos, dimensiones y magnitudes”.

Esta es la definición que Roman Yosif, actual director de Laboratorio de Gobierno, plantea al momento de abordar este tema.

Yosif está convencido que en la comunidad judía existe una cultura pro innovación, porque la idiosincrasia judía es estructuralmente inconformista y autocrítica. “Por ejemplo, a mí, aparte de lo tecnológico, me ha tocado desarrollar innovaciones en el ámbito de la cultura, del teatro y de la vida comunitaria, con proyectos que han cambiado la realidad de instituciones como el Círculo Israelita con todo lo que ha sido el Plan de Continuidad Judía, que es un cambio de paradigma”.

-¿Y cuál es el enfoque del Laboratorio de Gobierno en lo que respecta a innovación?

-En el caso de Laboratorio de Gobierno es algo parecido, pero con un elemento adicional. Acá estamos innovando con una responsabilidad pública a los ciudadanos, con un imperativo moral que es que el Estado debe estar al servicio de las personas. Entendemos que este es un espacio único de experimentación y colaboración para las problemáticas públicas que como Estado debemos gestionar.

-¿Cómo funciona el Laboratorio de Gobierno?

-El Laboratorio nació formalmente en 2015 y ha sido un proceso muy evolutivo y de cambio e iteración constantes, justamente porque somos un laboratorio y no podemos quedarnos estancados en los mismos programas. Acá debemos ser inconformistas y seguir buscando soluciones, con la participación de distintos actores de la sociedad, incluyendo a los funcionarios públicos, porque si vamos a innovar dentro del Estado tienen que estar presente los funcionarios públicos, ya sea para las mejoras continuas o para los cambios disruptivos.

-¿Cuáles son los desafíos a superar en este proceso?

-Un aspecto relevante es definir cómo diseñamos servicios en torno a las personas, y eso está vinculado justamente a soluciones ad hoc para las necesidades reales. No podemos seguir usando el “tincómetro” al diseñar una política pública. Lo importante es entender si el problema es efectivamente un problema, luego hay que tener un desafío consensuado, posteriormente abrimos el espacio para la creación, y eso tiene distintas metodologías.

-¿En qué etapa están ahora?

-Lo primero es destacar la señal dada por el presidente Piñera en el sentido que el Laboratorio continúa y que las políticas de innovación del Estado deben ser políticas de largo plazo. Segundo, que en términos de gobernanza pasamos a estar más cerca del centro del Gobierno, porque nuestro directorio pasó desde el Ministerio de Economía a la Segpres, y eso le da un impulso distinto y una mirada más holística. Y, tercero, que las metodologías que ya tenemos como las que vayamos creando deben estar al servicio de problemáticas prioritarias, no de cualquier problemática, porque hay miles de necesidades y tenemos que priorizar. Por eso, a partir de abril pasamos a una etapa de consolidación donde en Laboratorio se concentrará en procesos de acompañamiento a instituciones públicas que tienen una serie problemas complejos que son prioritarios para una agenda de desarrollo ciudadano y una agenda de gobierno.

-¿Qué debería salir de este proceso de acompañamiento?

-Deberían generarse propuestas de solución en términos de variedad, como asimismo prácticas sostenibles de innovación en las instituciones con las cuales trabajamos. Todo este proceso de acompañamiento y consultoría ágil es parte del nuevo enfoque que va a tener el Laboratorio de Gobierno, obviamente manteniendo cosas que ya veníamos haciendo en términos de cambio cultural, fortalecimiento de la red de funcionarios públicos en innovación.

-¿Han tenido casos de éxito para esta metodología de trabajo?

-Hay varios casos bien notables que provienen de distintas metodologías y distintos programas. Un caso bastante interesante que tuvo su cierre de proyecto y ahora su escalamiento a nivel nacional es Dart, una solución de tele-oftalmología que desarrollaron ingenieros de la Universidad de Chile con algunos médicos. Se trata de una innovación disruptiva con posibilidad de ser transferida a nivel nacional e internacional que fue incubada hace algún tiempo en Laboratorio en coordinación con el Ministerio de Salud que buscaba acercar la salud a las personas generando medicina preventiva y disminuyendo la saturación del sistema. y esto nos demostró que en Chile se pueden generar innovaciones disruptivas con tecnología. En este caso con la aplicación de inteligencia artificial para un software que va leyendo la retina del ojo y reportando si los diabéticos tienen o no la presencia de retinoplastía diabética y así prevenir el peligro de ceguera que esta enfermedad trae. La buena noticia es que hace un mes y medio el ministro de Salud adjudicó a través de un proceso de compra pública innovadora y Dart fue lanzado a nivel nacional y se está escalando a los servicios de salud en todo Chile.

-¿Cómo interactúa el Laboratorio con otras instituciones del ecosistema, sin que se superpongan las actividades y los esfuerzos?

-Justamente tratamos de no sobreponernos y de colaborar y para eso tenemos un grupo de asesores externos del más alto nivel. Al mismo tiempo, desde el inicio del Laboratorio tuvimos una estrategia de gestión del ecosistema y todo lo hacemos de forma muy cuidadosa y muy consciente, entendiendo todos tienen algo que aportar para que estas innovaciones públicas se desarrollen, se aceleran y tengan una posibilidad de escalar.

-En el ámbito de la innovación siempre se menciona el modelo israelí. ¿Qué destacarías de dicho modelo?

-Yo diría que si miramos la situación de Israel no es que el Estado haga tanto como se supone, sino más bien la sociedad israelí es innovadora en esencia y emprendedora en esencia, lo que se junta con el desafío de la adversidad y por supuesto la inversión y un ecosistema de capital de riesgo.

-¿Y qué se puede aprovechar de esto en Chile?

-Por ejemplo, ahora tenemos el fenómeno migratorio que siempre es muy positivo y da una mezcla cultural beneficiosa para la innovación. Por otro lado, tenemos universidades con un gran potencial de investigación y desarrollo, pero el problema es que le falta la otra I, la I de innovación, es decir, como pasamos el conocimiento que se está generando en distintas universidades para que eso se lleve a lo aplicado. Creo también que el sector privado debería reforzar su apuesta por la innovación. En definitiva, estamos bien para el contexto latinoamericano y estamos mejorando en el contexto mundial, pero estamos lejos de Silicon Valley o de Tel Aviv en términos de ser capitales mundiales de innovaciones disruptivas, pero creo que podemos lograrlo y de hecho ya hay varios unicornios que han salido de Chile, como el caso de Crystal Lagoons.

-Y además está muy de moda el tema de la innovación social…

-Chile tiene una característica muy proclive un tipo especial de innovación. Dadas las precariedades sociales que tenemos, junto con un buen contexto emprendedor basado en políticas públicas coherentes, la presencia de muchas ONG y espacios de participación de la sociedad civil, la innovación social ha generado casos muy interesantes, como por ejemplo Algramo, una aplicación súper concreta para mejorarle la vida a las personas que más lo necesitan permitiéndoles acceso a productos de consumo primario a un costo más económico.

 

David Berdichevsky.
Presidente del Jewish Business Club

“Mi percepción es que el ecosistema de emprendimiento en Chile está más maduro que hace un par de años atrás. Se han establecido VCs que formaron la Asociación de Venture Capital, los family offices están mirando con más atención proyectos en los que hace unos años no habrían invertido y Corfo sigue siendo un actor clave en el fomento del emprendimiento con fondos institucionales”, señala.

Agrega, en todo caso, que, por el lado de los emprendedores, crear un startup sigue rodeado de un halo de glamour que está muy alejado de la realidad. “Los estudiantes que terminan ingeniería comercial quieren salir y montar su startup y ser el próximo Mark Zuckerberg en un par de años, trabajar en jeans y tomar cerveza en la oficina y es uno de los temas en los que yo pongo más énfasis cuando me toca conversar con ellos. Cuando hay que salir a cerrar rondas de financiamiento, pagar cuentas, sueldos, vender, administrar y gestionar y tener que hacerlo todo al mismo tiempo y sin ayuda el camino se pone difícil y hay que ser resiliente y extremadamente tenaz para poder avanzar. Yo en general recomiendo tener socios ya que el emprendimiento es un camino bastante solitario sobre todo al principio”, comenta.

Respecto de los desafíos pendientes, Berdichevsky asegura que “todavía nos falta mejorar en muchas cosas, sobre todo en que las empresas y grandes corporaciones no sientan que están haciendo un favor al emprendedor cuando compran sus productos o contratan sus servicios y valorar más el fracaso; construir una cultura del fracaso como un medio de aprendizaje es vital, los emprendedores muchas veces nos caemos y la fuerza para levantarnos y seguir intentando con nuevas herramientas y aprendizajes es un valor enorme”.

 

Tomas Bercovich.
Fundador de Cuponatic.com

“Hoy emprender es visto como ‘cool’ y muchos se han motivado a seguir este camino. Hay bastante apoyo con líneas de Corfo, Redes de Inversionistas Angeles, Co-works e incubadoras. Lo que falta en mi opinión es que se cierre el ciclo con ‘exits’. Es la única forma de generar un círculo virtuoso. Necesitamos que las grandes empresas generen instancias para invertir y comprar startups que al apalancarlas en su negocio puedan generar un impacto relevante. De esta forma hay más incentivo al capital de riesgo, nacen nuevos VC e inversionistas (incluidos los mismos emprendedores que ya hicieron un exit) y el emprendimiento empieza a tener un impacto real. Todos ganan”, asegura.

Respecto de la necesidad de pensar en forma global, señala que eso es muy relevante, ya que Chile es un mercado muy pequeño y no es suficiente para generar un negocio con escala (excepto en unas pocas industrias). “Tenemos que aprender de Israel, en dónde los emprendedores parten en el minuto cero pensando en vender hacia afuera. El mercado israelí no existe para ellos”.

Finalmente, a quienes están pensando en el camino de la innovación les recomienda: “Que hablen harto con emprendedores, que van un poco más adelante para no cometer los mismos errores. Que cuiden la caja, las empresas quiebran por esta razón. Que hagan MVPs (pilotos) rápidos y a bajo costo e iteren rápidamente hasta lograr un modelo de negocios que funcione. Y cuando lo logren, que escalen rápido”.

Por LPI