Columna:

La Federación de Estudiantes Judíos (FEJ) termina uno de sus mejores años

Al terminar el año, es inevitable no mirar atrás y ver todo lo que fuimos construyendo junto a nuestra juventud, con la que crecimos, nos involucramos y sobre todo aprendimos.

El desafío era muy grande y las expectativas fueron aumentando a medida que más jóvenes judíos decidían integrarse y se interesaban por participar en debates, conversatorios y voluntariados.

Así fue como nació el proyecto Derej, con el propósito de generar continuidad en el liderazgo comunitario posterior a las tnuot y entregar herramientas para que los distintos jóvenes siguieran aportando en el área que más les interesara desarrollar.

Formamos un distinguido grupo de 11 personas, algunos en sus últimos años de madrijim y otros ya en el mundo universitario, todos unidos por las ganas de aprender capacitarse y aportar a la sociedad tanto a nivel personal como comunitario. Así, realizamos distintas actividades durante el año: conversamos con líderes de la CJCh sobre la importancia de ser parte de los espacios sociales fuera de lo comunitario, compartimos experiencias con el famoso cientista político, Robert Funk, quien reflexionó sobre los distintos perfiles que existen en el liderazgo internacional y participamos de una entretenida charla sobre estrategias y marketing en redes sociales.

Con esto fuimos sumando y nutriéndonos de enseñanzas, para luego entrar en el desafío de crear un proyecto que pudiera contribuir a la juventud judía en Chile. Así fue como estos 11 líderes decidieron concretar y retribuir todo este aprendizaje mediante acción social hacia instituciones judías. Junto a madrijim de todas las tnuot, partimos con exposiciones de Cadena, Tikkun Olam Makers, Reshet y Akev y luego compartimos un Shabat en el hogar de ancianos Beit Israel, jugamos con los niños de la escuelita República de Israel, recorrimos el hospital Calvo Mackena con el carrito de Dulzura para el Alma y compartimos una once con los residentes del hogar de Reshet.

Todo estas actividades inter comunitarias convocaron y fueron muy bien recibidas por los jóvenes, sin embargo, el trabajo político y universitario fue un pilar fundamental durante el año. Iniciamos de la mano de una comisión conformada por jóvenes de distintas visiones ideológicas pero unidos por el interés de aportar y trabajar por la juventud y la imagen que queríamos proyectar hacia fuera.

Así vivimos largas horas de debate y discusión para adoptar posturas frente a la contingencia que nos tocaba sortear a diario tanto por la fuerza que fue adquiriendo el BDS en nuestro país, así como también por las distintas manifestaciones anti sionistas y el revuelo que hasta hoy genera el conflicto Israel-Palestina.

Los embajadores que seleccionamos en distintas universidades fueron el link directo para hacernos presentes en situaciones que aquejaban a nuestros jóvenes. Muchos panfletos contra Israel en las facultades, actos de discriminación e incluso llamados a boicotear todo lo que fuera de origen judío-israelí fueron algunos de los desafíos más complejos que tuvimos que afrontar como Federación.

Por lo mismo, fuimos creando instancias de esparcimiento y conversatorios con distintas directivas de juventudes políticas. De esta forma, muchos entes relevantes de la sociedad chilena tuvieron la oportunidad de participar de un Shabat y con esto conocer un poco más sobre nuestra cultura, hablar con nuestros rabinos y así romper con muchos prejuicios, logrando un enriquecedor intercambio de ideas y posturas.

Asimismo, fuimos invitados a participar de distintas instancias gubernamentales e internacionales: estuvimos en el congreso de AJC (American Jewish Committee) y ADL (Anti Defamation Leage) en Estados Unidos, nos reunimos con actual director de AJC, David Harris y estamos prontos a participar en el congreso de WUJS (World Union for Jewish Student) y en el de Jóvenes Judíos de Latinoamérica, ambas instancias que nos permitirán perfeccionarnos y adquirir más herramientas para seguir representando a nuestros jóvenes y continuar con el trabajo que realizamos durante este año.

Como Federación creemos que es fundamental que cada joven judío asuma su responsabilidad como tal y se involucre en las diversas instancias y actividades que realizamos, ya que es nuestro único medio para conocerlos, tener la capacidad de representarlos y con esto poder seguir trabajando por la continuidad y protección de nuestro pueblo.

Este año, no nos queda más que agradecer a todos los jóvenes que opinaron, participaron e incluso nos hicieron llegar sus críticas, las cuales nos permiten seguir instruyéndonos para representarlos cada vez mejor. Así también, hacemos llegar nuestra gratitud a las distintas instituciones comunitarias que nos abrieran sus puertas para poder realizar nuestros proyectos. Al EIM por recibirnos en sus instalaciones y trabajar en proyectos conjuntos, a la comunidad Bnei Israel y Mercaz y sus rabinos Pablo Gabe y Ari Sigal por ser parte de los servicios y comidas de Shabat con las juventudes de los partidos políticos y muy especialmente al Mercaz, quienes nos entregaron un espacio para disponer durante toda la semana, tanto para nuestras reuniones como para concretar diversos proyectos.

Invitamos a todos los jóvenes a acercarse a la FEJ, a proponer nuevas ideas y sobre todo a hacerse parte y a trabajar por la continuidad de nuestra comunidad.

Por FEJ.