Jorge Testa, presidente de la FEJ, ante inicio del año en las universidades:

“La apertura a un nuevo mundo y la preservación de la identidad no son en ningún caso excluyentes”

Una nueva camada de estudiantes judíos está iniciando por estos días su primer año en diversas universidades. Si bien el desafío académico será lo más importante, para algunos también resulta relevante dar a conocer lo que es la identidad judía.

Pese a que una parte no menor de la generación 2016 ha optado por dedicar un año a conocer la realidad de Israel (Shnat Hajshará), hay un contingente relevante de jóvenes de la comunidad judía que este año está ingresando a la universidad, tras un excelente desempeño en la PSU.

Así, por estos días, más de medio centenar de jóvenes del Instituto Hebreo, Maimónides School, Colegio Hebreo de Viña del Mar, y colegios ingleses como The Grange, Santiago College y otros, comenzarán sus clases en la Universidad Católica, Universidad de Chile, Universidad Adolfo Ibáñez, Universidad del desarrollo, Universidad de Los Andes, entre otras.

En las siguiente líneas, una mirada de lo que podría ser este año en las universidades, entregada por Jorge Testa, presidente de la Federación de Estudiantes Judíos (FEJ), entidnad que acaba de ganar el premio “Union of the Year”, entregado The World Union of Jewish Students (WUJS), una entidad internacional y pluralista fundada en 1924 para apoyar a los estudiantes judíos en todo el mundo.

“Desde el año pasado que estamos conformando un grupo de jóvenes líderes para poder abarcar cada vez más áreas e involucrar a más gente. Este grupo será definido en las elecciones, que por temas logísticos queremos adelantar lo más posible. Aunque de todas maneras ya nos hemos reunido y desarrollado muchos proyectos, no solo en las universidades. Queremos que la FEJ sea una federación mucho más representativa de la juventud, por lo que estamos creando redes de trabajo institucional con otras organizaciones juveniles comunitarias. En cuanto a los temas políticos, queremos cambiar el paradigma de siempre reaccionar, por uno que sea propositivo, no solo en temas de judaísmo e Israel, sino también en la arena política nacional.

También tenemos muchos proyectos en nuestra área de acción social, la cual ha estado activa durante el verano ayudando a los damnificados por los incendios”, señaló.

-¿Qué expectativas y desafíos presenta este año de fechas redondas en varios hitos de la historia de Israel?

-Casi todas estas conmemoraciones tienen una contrapartida, por lo que sin duda va a ser bastante polémico. Los 70 años de la partición, cien de la declaración Balfour, cincuenta de la Guerra de los Seis Días, entre otros, son conmemoradas de manera opuesta, en cuanto a sus implicancias, por judíos y palestinos. Por esta razón, vamos a estar atentos a eventuales actos que se puedan realizar, y buscaremos siempre la mayor rigurosidad histórica.

-¿Qué grado de participación tienen hoy los universitarios judíos en la FEJ?

-Hay distintos grados de involucramiento, pero sin duda va en crecimiento. Hay algunos que realmente se ponen la camiseta y asisten a nuestras actividades, apoyan en redes sociales, nos facilitan información relevante, o nos aportan con nuevas ideas. Y también hay muchos jóvenes que no le toman el peso a lo imprescindible que es tener una federación que los represente y defienda cuando sea necesario. La FEJ finalmente son todos los jóvenes judíos, y la directiva solo se encarga de organizar, aterrizar y ejecutar.

-¿Qué sugerencia general le harías los jóvenes judíos que ingresan este año por primera vez a la universidad?

-Mi sugerencia va dirigida no solo a los jóvenes, sino a la comunidad en general. Es importante que la comunidad sea capaz de equilibrar nuestro desarrollo comunitario, con nuestra participación en la sociedad. No es viable continuar nuestra vida judía con desconfianza y con miedo a quienes no conocen de nosotros. Por eso que mi recomendación es compartir lo máximo posible nuestra cultura y tradición hacia afuera. Y esto va dirigido mucho más a los estudiantes que salen del Instituto Hebreo y del Maimónides. Prepararse para responder las preguntas curiosas que tendrán sus compañeros que nunca han conocido a un judío, porque son casi siempre preguntas y no ataques. La mejor hasbará es ser un ejemplo personal, caer bien y estar orgulloso de ser el judío en la universidad.

-¿De qué forma pueden abordar la natural apertura a un nuevo mundo con la preservación de su identidad judía?

-Eso depende mucho de la formación que cada uno tiene en su casa, de las tradiciones que la familia transmite y del valor que cada persona le asigna a su identidad. La apertura a un “nuevo mundo” y la preservación de la identidad no son en ningún caso excluyentes, sino todo lo contrario, son fundamentales para la vida judía en la diáspora. Lo decía el filósofo Moisés Mendelssohn hace casi trescientos años y sigue siendo una disyuntiva aparente en la actualidad.

-¿Es importante que los jóvenes de la comunidad que este año ingresan a la educación superior tengan un rol activo y alineado con la Fej?

-Es imposible obligar a cada joven judío a estar alineado con la FEJ, y tampoco sería algo sano y democrático. La FEJ necesita tener una postura política que algunos pueden no compartir. Por eso que es fundamental alcanzar una legitimidad en el proceso de elecciones, lo cual es un desafío para nosotros. No obstante, es también un desafío para nuestras posturas políticas buscar un mayor apoyo de los jóvenes. Creemos que las cosas están cambiando, y la FEJ se está ganando el respeto y la confianza de la comunidad, porque nuestro trabajo ha sido exhaustivo.

-¿Qué piensas del apoyo académico o vocacional que los alumnos de cursos superiores le pueden dar a los nuevos en la universidad?

-Yo creo que eso es algo que sucede bastante. En mi caso por lo menos se dio. Es una ayuda que facilita considerablemente el ingreso a la universidad, cuando uno no conoce bien cómo funcionan las cosas. En muchas carreras hay grupos de WhatsApp y Facebook donde se comparten materiales, o se dan consejos.

Consejos con conocimiento de causa

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Kineret Serebrinsky estudia Ingeniería Civil en la UC
y se ha desempeñado como tutora de alumnos nuevos, por lo cual su opinión tiene valor. “Para los primeros días yo creo que el mejor consejo sería estar dispuesto a participar y conocer el nuevo mundo al que están entrando. Hay muchísimas actividades que se hacen para los novatos y personalmente creo que ayudan mucho para empezar a adaptarse y hacerse amigos que te acompañarán el resto de la carrera. En relación a lo académico, deben ir preparados para que los profesores pasen la materia muy rápido, en una clase se aprende lo que en el colegio se enseñaba en una semana o en un mes, y según mi experiencia hay que evitar faltar a clases para no quedar colgado con lo que viene. Pero lo más importante que aprendí fue que no hay que tener miedo a pedir ayuda, ya sea a los amigos, ayudantes, tutores, centros de apoyo académicos, psicólogos, etc.

“Pensado en ser judío en la universidad, para mí no ha sido problema. Nunca me han molestado, por el contrario, mis amigos se muestran muy interesados en conocer y aprender. Nunca he sentido ningún tipo de discriminación. La única situación incómoda la viví en el teológico obligatorio, hay que tratar de elegir un tema que no sea demasiado conflictivo para nosotros como judíos. Pero son cosas que deben cumplirse y nada terrible pensando en que es solamente un semestre…”

kathe-malis
Katherina Malis, coordinadora del proyecto Líderes 3G, también tiene una mirada autorizada. “En mi opinión, la inserción de los jóvenes judíos recién egresados de cuarto medio a las universidades no es fácil, venimos de un ambiente demasiado protegido y cerrado, lo que se refleja, muchas veces, en falta de confianza en nosotros mismos por abrirnos a este nuevo entorno y hacer nuevas amistades. Definitivamente nos cuesta más que al resto y tratamos de seguir uniéndonos entre nosotros mismos. Sin embargo, en cuanto a nuestras habilidades blandas y capacidades de liderazgo, podemos dar cátedra. Los movimientos juveniles son la mejor escuela para desarrollar esas capacidades y la mayoría de nosotros las aprendió y puso en práctica durante varios años. Lo que nos lleva a pararnos, mucho mejor que el resto, ante una exposición y a saber vendernos mucho mejor en el mercado laboral. La adaptación seguirá siendo un gran desafío, mientras no sigamos preparándonos para este importante paso. Requiere una apertura mental y emocional, que para mi gusto, es igual de importante de preparar, que el puntaje que se necesita. Debemos combinar amistades y formación, ya que sabemos, que es lo que mejor funciona y hará que el paso por la universidad sea significativo y feliz”.

Por LPI