Por Fernanda Gassmann

Juventud empoderada

El movimiento juvenil Bet-El, que funciona al alero del Círculo Israelita, tiene como objetivo principal la continuidad judía, lo que implica además formar jóvenes responsables con nuestra religión, con Chile y con Israel.

Por eso, aunque pareciera que nuestro proyecto tnuatí está muy centrado en lo interno, en lo que hacemos cada sábado, hay elementos que trascienden, poniendo a Bet-El en una órbita mucho más amplia.

Bet-El se basa fundamentalmente en entregar educación judía y valórica a janijim y janijot, a través de juegos, actividades y peulot. Como nuestros janijim y janijot no vienen mayoritariamente de colegios judíos, nuestro deber es enseñar y practicar el judaísmo para potenciar nuestra identidad.

Los valores más importantes que intentamos transmitir son el respeto y la tolerancia. Que los janijim y janijot acepten sus diferencias, que respeten no solo entre sus kvutzot, sino también a la gente con la que conviven diariamente. Nuestro lema es “Letaken Olam veMaljut Shadai”, mejorar el mundo bajo el reinado de D´s. Queremos que los janijim y janijot de Bet-El sean buenas personas, responsables con el medioambiente, con sus pares, y con quienes los rodean. Queremos también que los niños y niñas se atrevan a ser ellos mismos en Bet-El, brindarles un lugar para sentirse cómodos por quienes realmente son, donde puedan expresar sus ideas, gustos y pasiones.

Bet-El este año partió con muchísima fuerza. El tzevet de madrijim actual está conformado por puros madrijim y madrijot apasionados con el movimiento. Todos estamos muy comprometidos con lo que hacemos. La kvutzá de madrijim que acaba de entrar tiene un potencial tremendo para quedar con el movimiento en sus manos. Como hanalá estamos muy contentos de haber asumido esta difícil tarea de liderar un movimiento, pero creemos que con el apoyo de los madrijim y de la comunidad, se pueden lograr cosas geniales. Nuestro rabino Ariel Sigal es un constante apoyo hacia nosotros, ayudándonos con lo que necesitamos semana a semana. Sin él, Bet-El no sería lo mismo.

Nuestras cuatro columnas del movimiento son Judaísmo Masortí, Tikun Olam, Tze Ulmad y Sionismo. Estos cuatro conceptos son los que rigen la educación que buscamos entregar a los javerim de Bet-El, guían nuestro sábado a sábado, y cada tema del tojnit tiene relación con una de estas 4 columnas.

Para nosotros, hacer Tikun Olam es muy necesario. Creemos que podemos ayudar muchísimo a quien nos necesita, y si lo enseñamos desde muy chicos a los niños, ellos van a crecer con tikun olam como prioridad. Tze Ulmad significa “Sal y Estudia”, es preocuparse por conseguir nuevos enfoques, es querer aprender más allá de lo básico, para transmitir estos conocimientos a los janijim/ot. Nuestros valores siempre han tenido como base el Sionismo, e Israel. Nos enfocamos en enseñar lo más posible sobre historia y actualidad israelí, no solo el conflicto, sino que la innovación, la cultura y la sociedad israelí actual. Además respetamos y enseñamos el judaísmo masortí, hacemos havdala los sábados, tefilot en majané, entre otras. Un madrij o madrija de Bet-El sabe, y entiende la importancia de rezar, y de vivir una vida judía.

Por otro lado, y mirando más allá de nuestro quehacer cotidiano, Bet-El es parte de la juventud judía de Chile y eso implica tomar responsabilidades. Con el creciente antisemitismo, disfrazado de antisionismo, como dicen muchos, es nuestro deber como juventud estar informados y tener opiniones críticas y fundamentadas respecto al conflicto en Israel y cómo este se extrapola a nuestro país de manera sesgada y errónea.

Es nuestro deber como jóvenes líderes de la comunidad educar. Educar a los janijim y futuros líderes comunitarios, pero también educar a nuestros compañeros de colegio o de universidad. Como tnuot en Chile tenemos muchísimo potencial. Si bien la comunidad judía de Chile no es tan grande, juntos todos podemos lograr muchísimo. Como tnuot, si realmente se trabaja en conjunto hacia un mismo objetivo de educar, de terminar con la ignorancia que existe tanto dentro de nuestra comunidad como fuera, podríamos llegar a disminuir el creciente prejuicio hacia nosotros. Para esto, hay que empoderarse. Falta que todos se crean con las habilidades de realmente cambiar el mundo. Es un trabajo difícil, que requiere compromiso y esfuerzo, pero si todos ponemos un solo granito de arena, se puede cambiar el mundo.

En esta misma línea, la relación con las otras tnuot es tremendamente importante. Al fin y al cabo, somos todos juventud judía de Chile, y tenemos más o menos los mismos objetivos, salvo nuestras diferencias particulares entre cada tnuá. Este año, junto a los demás roshim, nos propusimos trabajar en conjunto más allá de la competencia que se da siempre en instancias tnuatí, como festival o jalutziot, para ayudarnos entre nosotros con lo que podamos. Las tnuot en Chile podemos lograr grandes cosas si nos lo proponemos. Estamos a cargo de la educación no formal de cientos de niños y niñas, nosotros definimos su futura cercanía con la comunidad y con la religión. Están en nuestras manos las futuras generaciones de líderes comunitarios y del país, y juntos tenemos que trabajar para lograr lo mejor posible. Al mismo tiempo, como tnuot, tenemos la responsabilidad de ayudar a quienes más nos necesitan, dentro y fuera de la comunidad. Hacer Tikun Olam y Tzedaká es muy necesario, tenemos más de mil janijim por sábado entre todas las tnuot, un capital humano gigante, y con un poco de esfuerzo podemos lograr grandes cosas.

Por Fernanda Gassmann

Rosh de Bet-El