Jóvenes de Arkavá tuvieron su viaje soñado a Israel

En el marco del Plan de Continuidad Judía, el grupo hizo un recorrido por la historia y la actualidad de Israel, acompañado por el Rabino Ariel Sigal.

Siguiendo la tradición de los últimos años, en el marco del Plan de Continuidad Judía, 58 jóvenes de Arkavá viajaron a Israel entre el 20 de enero y el 2 de febrero para participar en un programa que equilibró en forma perfecta diversión, estudio y acción.

El viaje incluyó un recorrido por las ciudades santas de la mística judía: Jerusalén, la ciudad del fuego; Tiberíades, la ciudad del el agua; y Tzfat, la ciudad del aire, además de Tel Aviv, Keisaria, Haifa, el Neguev, etc.

Según explicó el Rabino Ariel Sigal, existe satisfacción y felicidad por el camino transitado con este gran proyecto. “Logramos mejorarnos año tras año y poder llegar a los objetivos comunes que tenemos como Círculo Israelita y como comunidad judía, asumiendo el compromiso constante con donantes absolutamente comprometidos con la continuidad del pueblo judío. Los participantes, con su propia sensibilidad y encanto, aportaron mucho para que el viaje fuera soñado”.

-¿De qué forma este viaje es una experiencia decisiva en la formación de nuestros jóvenes?

-Es cierto que la oferta de viajes a Israel es amplia y diversa entre edades dispares. Arkavá es distinto, propone regresar a Israel para conectar vivencialmente con el judaísmo de cada joven. Es una propuesta para que cada uno experimente algo tan valioso y maravilloso que lo atraviesa por completo. Luego de salir de la tnuá, como espacio de activación, hay una decisión latente. Arkavá Israel te invita a vibrar, sentir y pensar como judío. Darle lugar a las tradiciones y valores judíos, y perseguirlos.
-¿Qué impresión te llevaste de nuestra juventud al participar con ellos en esta experiencia?
-Desde la visión demográfica que ocupa el pueblo judío en Chile, es justificable la participación de los jóvenes en su identidad. No obstante, tener que forzarlos a retirarse del Centro Isaac Rabin en Tel Aviv luego de más de 4 horas de visita, porque la actividad estaba planificada solo para dos horas, da indicios de la calidad de estos jóvenes. La búsqueda genuina de cantar, rezar, preocuparse, preguntar, hacer, sensibilizarse, criticar, estudiar, observar, aportar y sentir son apenas síntomas de un gran futuro para el judaísmo en Chile.

-¿Cuál es tu visión del impacto que está teniendo Arkavá en la vida comunitaria?

-Arkavá es un espacio consolidado y aspiracional. Nuestro compromiso es que siempre brinde propuestas de calidad y un judaísmo que no deje de sorprender al joven, al tiempo de equilibrar un currículo que deje contenidos y proyección en cada uno.

Tuvimos un crecimiento explosivo en asistentes que da cuenta del éxito, pero más nos preocupa generar una comunidad de jóvenes que estudien, quieran saber, participen, inspiren y, sobre todo, hagan.

Bitácora de viaje

Silvia Benquis (26 años):

“Este viaje nos demostró que sin importar la edad ni intereses personales, logramos formar tremendos lazos de amistad entre cada uno de los participantes de este heterogéneo grupo. Esta enriquecedora experiencia refuerza aún más mi compromiso como mujer judía, aportando llena de energía y entusiasmo más de un granito de arena para mantener nuestro objetivo de continuidad judía”.

Yael Mendel (23 años):

“Todos los momentos vividos durante el viaje fueron increíbles, son recuerdos que compartes con tus amigos y que tendrás por el resto de tu vida. Fue un viaje lleno de enseñanzas que te hacen crecer y darte cuenta de lo privilegiada que eres al pertenecer al pueblo judío”.

Andrés Vilensky (28 años):

“Para mí, este viaje fue muy especial. Solo conocía Israel desde el viaje de estudios del colegio, momento en el que no tenía la madurez suficiente para apreciar lo que estaba viviendo. En este viaje logré reencantarme con mi tierra y reconectarme con mi casi olvidada espiritualidad”.

Leo Benadretti (28 años):

“Considero que el viaje de Arkavá fue una excelente experiencia en muchos sentidos. Me permitió ampliar la visión que tengo sobre el judaísmo, combinando importantes aspectos culturales de Israel con las relaciones humanas y acercándome a mis raíces desde una perspectiva renovada y actual”.

Matheuss Berant (21 años):

“Siento que tuve mucha suerte, me tocó un excelente grupo. También percibí una disposición de la mejor clase por parte de aquellos encargados del viaje, que hizo que todo saliera simplemente perfecto. Ahora, como judío, quiero agradecer no solo lo mucho que aprendí, sino también lo mucho que me divertí aprendiendo, lo profundas que fueron las reflexiones a las que fuimos invitados y lo cordial que fue la bienvenida a aprender que recibimos”.

Ari Gloger (21 años):

“Para mi este viaje fue totalmente un reencuentro con mi identidad y valores judíos, una oportunidad de vivir experiencias únicas junto a mis amigos de toda la vida, desde una perspectiva mucho más madura y que quizás uno no tiene cuando, por ejemplo, va al viaje de estudios. Es una mezcla de aprendizaje y vivencias que te recuerdan lo importante que es el hacer comunidad y mantenerse activo como jóvenes judíos en Chile”.

Alan Rezepka (21 años):

“Para mi este viaje fue muy importante, en parte porque pude vivir una experiencia inolvidable con todos mis amigos, pero también porque me sirvió para reflexionar, para no dar todo por obvio y para cuestionarme qué quiero hacer realmente con mi futuro, tanto como persona como miembro activo de la comunidad”.

Yael Kaz (21 años):

“Este viaje me ayudó a explorar mi judaísmo de una mejor manera, conociendo las distintas visiones que existen sobre este y así lograr identificarme aún más con mi religión. Además, logré acercarme muchísimo a Israel, conociéndolo desde una perspectiva más profunda y de esta forma aumentando mi sionismo y mi amor por este pueblo”.

Momentos inolvidables

Lo más emocionante: Bar Mitzvá de Daniel Cagnin en la fortaleza de Metzadá.

Lo más íntimo: Shabat en el Kotel, igualitario entre hombres y mujeres.

Lo más sensible: Visita a la Fundación Save a Child´s Heart y jugar con los niños.

Lo más místico: Experimentar ser escribas de Séfer Torá en Tzfat.

Lo más bakán: Recital de Balkan Beat Box & Dudu Tasa en Hangar 11 de Tel Aviv.

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